Foto: Eduardo, a la derecha con barba, junto a socios de Laminiturri,
en el Ateneo Riojano, despues de la charla del miercoles 4-10-2006.
Para contactar con Eduardo Aznar: insilur@yahoo.es
Principales topónimos
euskéricos de
La Rioja
Eduardo Aznar
Martínez
actualización 2009
Nota: En esta lista solamente se incluye una pequeña
selección de términos, formada
a partir de los topónimos más fácilmente traducibles
a partir de la lengua vasca actual, lo cual significa mucho menos
de una cuarta parte de todos los de tipo euskérico que se
detectan en la comunidad.
Existe una gran cantidad de nombres pertenecientes también
a esta lengua que no se estudiarán aquí, pues o bien
se hallan fuertemente deformados, o bien pertenecen a estratos muy
arcaicos de la lengua, y por tanto en ambos casos requieren de un
análisis más minucioso, que se realizará en
otro estudio al respecto.
Por otra parte, detrás de cada nombre oficial
-y siempre que se trate de un topónimo inequívocamente
euskérico-, irá entre paréntesis su transcripción
según la ortografía del euskera actual.
* * *
Dibujo: Eduardo Aznar
Mapa de La Rioja y “riojas” periféricas
En azul oscuro la comunidad autónoma
actual, en marrón la Riojilla
Burgalesa, en verde La Rioja Alavesa,
en rojo la Navarra, en
azul claro la Soriana, y en amarillo
la Aragonesa
En la presente lista se recopila una selección
de los principales topónimos de origen euskérico que
podemos encontrar a lo largo y ancho del territorio riojano. El
volumen total de este tipo de elementos es, no obstante, mucho mayor,
especialmente en la zona del Alto Oja-Tirón (Ojacastro, Valgañón,
Ezcaray, Fresneda de La Sierra Tirón, Pradoluengo, etc),
y para un mayor conocimiento del particular remito al lector a mi
trabajo especializado sobre el tema.
Señalemos igualmente el detalle de que,
para realizar esta relación de nombres, se ha partido de
un planteamiento geográfico en el que, además del
territorio perteneciente a la actual Comunidad Autónoma de
La Rioja, se han incluido municipios pertenecientes a espacios periféricos,
como la “Riojilla Burgalesa”, la Rioja Alavesa, o las
Riojas Navarra, Soriana y Aragonesa, que a pesar de pertenecer a
comunidades diferentes, por sus características naturales
y humanas pueden ser considerados también como espacios plenamente
definibles bajo el concepto “Rioja”.
En concreto, el criterio general para definir
el ámbito clasificable bajo esta denominación, ha
venido siendo desde siempre el fluvial, considerando como espacio
riojano al conjunto de pequeños valles cuyos ríos
desaguan en el Ebro, y que se extienden desde el Tirón hasta
el Queiles, a lo largo del Sistema Ibérico Norte (antiguamente
denominado “Montes Idúbeda”), a los que se añade
el espacio situado entre la Sierra de Cantabria y el Ebro (desde
Las Conchas de Haro hasta el Ega), íntimamente ligado a las
poblaciones vecinas de la otra orilla, y denominado tradicionalmente
“Sonsierra Navarra”.
LA RIOJA
RIOJILLA BURGALESA
RIOJA ALAVESA
ZONA NAVARRA
ZONA SORIANA
ZONA ARAGONESA
LA RIOJA
A
ÁBALOS
Arana (Harana): “El valle”. De haran
= “valle”, más el artículo singular -a.
El Hoyo Volarán (Bolaran): “Valle
del molino”. Se trata claramente de un compuesto con el componente
haran = “valle, hondonada”, más un primer término
que parece ser bola / bolu = “batán o molino”.
Nos encontramos pues ante una típica tautología (repetición
de un mismo concepto dentro de un solo topónimo), en el que
se juntan el romance hoyo (el cual en toponimia suele tener el valor
de “hondonada” o depresión del terreno en general)
con el término vasco haran.
Zarabel: Podría tratarse de un nombre surgido
de un hipotético *zara-beltz = “jara negra” (un
tipo de arbusto).
AGONCILLO
Vinea Zamaka (Zamaka): “Leña”.
De zamaka = “leña gruesa de árboles en general”.
Es el último de los topónimos de aspecto vasco del
año 1056.
Zamaka es un término muy extendido en la toponimia tanto
de La Rioja como de la zona navarra más próxima a
ésta, tratándose sin duda del mismo zamaka que suele
venir definido en los diccionarios como “rama gruesa que sirve
de tronco en los montes”.
Los paralelos en ámbito vascófono reciente son extraordinariamente
abudantes: Zamaka en Arandigoien, Barbarín y Grocin (Navarra),
Zamakidoi (< zamaka-idoi = “laguna de leñas”)
en Gallipienzo, Zamakadia (con el sufijo abundancial -di) en Aberin,
Zamakazeta (con abundancial -tza y desinencia de plural -eta) en
Oteiza, Zamakola (con ola = “cabaña o chozo pastoril”)
en Dima (Vizcaya), etc.
AGUILAR DEL RÍO ALHAMA
Cañada Tarra: Parece estar relacionado con
la voz vizcaina tarro = “encañada, barranquillo”,
la cual se trata de una simple variante con la clásica T-
inicial (producto de extracciones analógicas en compuestos,
así como de restos de antiguas consonantes perdidas) del
común arro / arru = “hondonada, foz, barranco”,
del que por cierto Mujika da una variante suletina en la forma arra.
Gutur (Gotor): “Terreno abrupto, áspero”.
De gotor / kotor = “fuerte, duro, robusto”, concepto
que en toponimia describe terrenos muy empinados y con salientes
pedregosos (en euskera actual kotor = “peñasco, terreno
escabroso”, mendi kotor = “monte empinado, rocoso”).
Se observa el típico cierre vocálico riojano -O- >
-U-, el cual en este caso es bastante antiguo, ya que el topónimo
aparece como Guturr en 1276, habiendo dado lugar también
al vecino Valdegutur. De hecho, en el propio euskera se observan
evoluciones de esta misma raíz hacia fonetismos similares,
pues el verbo kuturtu = “forzar, obligar, someter”,
no es más que el resultado de una extensión del concepto
de “fuerte, robusto” de gotor / kotor, lo que revela
la existencia de antiguas variantes del término con -U-.
El mismo término se repite en Gotor (provincia de Zaragoza,
junto a Calatayud), así como en Guturribai (= “río
del costarral”) de Galdácano (Vizcaya).
AJAMIL DE CAMEROS (ATXAMIL)
Ajamil de Cameros (Atxamil): “Despeñadero”.
De atx / (h)aitz = “peña”, y amil / anbil, componente
que suele expresar la idea general de “rodar, marchar pendiente
abajo”, y que ha dado lugar a gran cantidad de compuestos
como harramil = “peña suelta que rueda monte abajo”
(harri / harr- = “piedra, peña”), elurramil =
“avalancha de nieve” (elur = “nieve”), uramil
= “arroyada, riada” (ur = “agua”), e incluso
formas aún más curiosas como garramil = “llamarada
que se escapa del fuego (gar = “llama”).
Aunque un compuesto en la forma *atxamil tal cual, no se encuentra
documentado en la lengua vasca moderna, sí que aparece en
el diccionario de Mujika un verbo aitzamildu con el sentido de “despeñarse,
desriscar”, que se deriva inequívocamente de un antiguo
*(h)aitzamil, construido de la misma manera que harramil (recordemos
que harri y (h)aitz / atx son sinónimos), lo cual prueba
con relativa seguridad la traducción del topónimo.
En efecto, Ajamil se encuentra bajo el monte de Las Quebrantadas,
cuyo vértice es el pico de Piedra Mujer (1.427 m.), y que
parecen ser en gran medida las versiones romances de la misma idea
que transmite el nombre primitivo del pueblo.
Las Alcortas (Alkorta): “Los establos de
ovejas”. Algorta o alkorta es un genérico muy extendido
por la geografía del mundo vascófono antiguo y moderno,
resultado de la unión de ardi (en composición simplificado
en art-) = “oveja”, y gorta / korta = “cuadra,
establo”. En este caso se observa el añadido posterior
de una -s de plural romance.
Existe un topónimo similar en Fresneda de la Sierra Tirón.
Aranzago (Arantzago): “Allende”. De
(h)arantzago = “allende”, término construido
a partir de (h)arantz = “hacia allá”, y el sufijo
de comparativo de superioridad -ago = “más”.
Se trata efectivamente de un rincón que, desde el punto de
vista del pueblo de Ajamil, queda oculto detrás de las faldas
del monte Piedra Mujer: es decir, se sitúa al otro lado de
esta montaña.
La idea general de lugares que se encuentran “allende, al
otro lado” goza de una enorme extensión en la toponimia
de cualquier lengua, y en el caso riojano se repite en el antiguo
nombre de la Sierra de la Demanda, “Alandia” o “Arandio”,
que es otra forma vasca de expresar el mismo concepto.
Señalemos como curiosidad que Aranzago tiene el interés
filológico de aportarnos un testimonio de la presencia del
sufijo comparativo de superioridad vasco -ago dentro del corpus
toponímico riojano.
Torremuña: Amuña es un antiguo antropónimo
vasco que significa “abuela”. Como ejemplos de la documentación
medieval acerca de la localidad podemos señalar formas como
Tor de Amunia en 1044, y Torramunna en 1198.
Las Urdantes: “Las pocilgas”. De urdande
/ urdantei = “zahurda, pocilga, cochiquera”. El nombre
se ha castellanizado añadiéndole el pluralizante castellano
-s y perdiendo la -I final, aunque este último detalle, como
se puede ver, también sucede en el habla vasca.
ALBELDA DE IREGUA
Garrón: ¿Vendrá tal vez de
*ugar-une = “lugar de barros”, como en el caso de Ugarrón
(Navarra)?
Harat Albelda: Durante la Edad Media existió
una aldea cercana a la actual Albelda, que aparece con formas como
por ejemplo Harat Albelda en 1060, Haratalbelda en 1196, y Arat
en 1151, Uilela Darat en 1151, Farataluelda 1292, Arratalbelda 1464,
y Artaalbelda / Artalbelda / Artarabelda en 1465.
Aunque Albelda se trata de un nombre árabe (o al menos fuertemente
arabizado), cabría la posibilidad de que el componente harat-
fuera de origen vasco, y estuviese relacionado con términos
como harat / hartara = “allá”, o haratago = “más
allá”. Harat-Albelda sería por tanto algo así
como la “Albelda que está más allá”,
es decir, una especie de barrio o aldea vecina del mismo nombre
pero situada un poco más allá de la aldea central.
También se podría pensar en la presencia aquí
del ubicuo término riojano la rate = “zona de leñas”,
formando un compuesto del tipo *La Rat(e) de Albelda. En todo caso,
todas estas ideas deben mantenerse todavía en el terreno
de la hipótesis, aunque disponemos de otros ejemplos muy
expresivos de híbridos vasco-arábigos como Benifederra
/ Beneguerra (Ezcaray).
Río Iregua (Erroka): “Barranco, arroyo”.
De *erroka / *eroka, variante de erreka = “arroyo, regachuelo”.
La existencia de esta forma se confirma cuando analizamos en detalle
la amplia familia de términos emparentados con erreka, como
(h)erroka / herronka / herrenka / herreka = “fila, hilera,
línea”, variantes de lerroka / lerraka / lerrunka =
“en fila, en hilera”, areka = “acequia, zanja,
cuneta”, y arenka / erenka = “fila, grupo” (que
confirman la existencia de formas en -R- simple), que son derivados
de voces como lerro = “fila, línea, raya”, o
erron = “fila”, kerro-kerro = “en fila”.
De hecho, aunque erreka esté en la actualidad estabilizado
con el sentido principal de “arroyo”, en principio no
significaba otra cosa que “surco, zanja”, y por extensión
“línea, raya”, como sus variantes arraka = “hendidura”,
erka = “surco”, errekada = linea, renglón, fila”,
etc. En origen todos estos términos deben de ser derivados
de los antecesores directos de voces como arro / arroka = “barranco,
hondonada”, y erren = “interrupción, corte”.
La denominación del río riojano aparece con gran variedad
de formas a lo largo de la Edad Media, y de hecho es posible seguir
su evolución fonética con gran precisión. Con
la forma “Erroca” tal cual se documenta en el año
931, Eiroka en 924, Irriguam hacia los años 917-925, rivo
de Iroga 1040, Iruega / Iroga 1044, Iroga 1054, Erueka 1063, Eiroca
hacia 1094-1108, Iroga hacia 1100, riuus de Eroga 1135, Hiroga 1165,
Eyrocam 1167, Iroca 1185, Iruega 1187, Iregua 1187, in Riuo Iroce
1200, etc.
ALBERITE
Valdegastea (Gaztea): “Valle de Gaztea”.
Se trata de una hondonada que debió de pertenecer a un individuo
llamado Gaztea, nombre personal relacionado con García, y
que deriva del euskera gazte / *gartze, más el artículo
-a = “el / la”: gaztea = “el joven, el muchacho”.
En la Edad Media gozó de tanto éxito, que pasó
también al francés bajo la forma garçon = “muchacho”,
y al occitano en Gastón (nombre personal).
ALCANADRE
Soto de Gorria: En 1156 se nombra la existencia
de un “Sotho de Gorria” situado en la aldea de Aradón,
junto a Alcanadre, que parece la versión euskérica
del “Salto Roio” del mismo lugar citado en un documento
escrito alrededor de 1067.
Para explicar el nombre hay que pensar que, o bien el adjetivo “rojo”
se refiere a una característica del entorno (gorri en toponimia
suele transmitir la idea de “pelado, raso”), o bien
se deriva del apelativo de un antiguo dueño del lugar, gorria
= ”el rojo o pelirrojo”, el cual es, por cierto, muy
habitual en la onomástica riojana medieval. Véanse
a este respecto los varios ejemplos que analizo en el capítulo
dedicado a la onomástica.
De todas formas, es bastante difícil decidirse por una de
las dos explicaciones, así como entender el motivo de que
la forma euskérica sea cronológicamente posterior
a la romance. En este caso la mano ultracorrectora de un escriba
pudo traducir la primera cita, que tal vez se correspondía
con un primitivo *zaldu-gorria, parcialmente conservado en la segunda
referencia.
ALESANCO
Irache (Iratze): “Helechal”. De iratze
= “helechal, lugar de helechos”. El nombre de este lugar,
perteneciente en la actualidad a Alesanco, podría ser el
continuador de otro que aparece citado abundantemente en tiempos
medievales, como Sancta Maria de Iraggi en 1069, Iraggi en 1076,
Irasce en el s. XII, e Yrachi / Yrache en 1494, aunque hay quien
lo sitúa junto al puente de hierro en Arenzana de Abajo.
Hoya de Zubia: En un testimonio de 1494 se documenta
la existencia de un lugar conocido como “Foya de Subya”,
cercano al monasterio de Cañas. Su traducción no plantea
ningún problema a partir de zubi = “puente”,
con el típico artículo singular -a.
ALESÓN
Balza (Baltza): De baltza = “negro”
(dialecto vizcaino), utilizado como apelativo para personas, por
lo que es posible que se trate del apodo de un antiguo propietario
del lugar, aunque no hay que olvidar que en toponimia el concepto
de “negro” o “montenegro” se suele utilizar
para describir parajes cubiertos de un denso manto de vegetación
de color oscuro, como son encinas y sabinas, aunque también
para definir vaguadas umbrías y sombreadas.
ALFARO
Graccur(r)i: “Villa de Graccho”. De
Graccho = nombre de tribuno romano que conquistó la región
en el año 179 a.C., y (h)uri / (h)urri = “villa, lugar
poblado”. Se trata junto con su predecesor Ilurci, del más
viejo topónimo documentado en La Rioja, así como la
palabra euskérica más antigua que se conoce, ya que
esta fecha es muy anterior a los nombres que aparecen en las estelas
aquitanas —la mayoría de ellas de los siglos I-III
d.C.—. Además resulta ser una prueba de gran valor
para demostrar que el tipo de construcciones tan habituales en toda
la toponimia riojana de “Nombre de propietario” + (h)uri
= “villa” es claramente de origen prerromano —y
por tanto también la presencia del euskera en la comunidad—,
y no simple resultado de repoblaciones medievales de vizcaino-alaveses
en la Edad Media. Graccur(r)i se asentaba en el actual término
alfareño de las “Eras de San Martín”.
Zurruqui (Zorroki): “Ramulla de encina”.
Del antiguo término *zorroki, que sólo ha sobrevivido
en la forma vizcaina txorroki (la TX- inicial es una marca de diminutivo,
siendo seguramente la forma en Z- la primitiva) = “hojas de
encina que se dan al ganado”.
En efecto, quedan aún en el lugar pequeñas formaciones
de encinas achaparradas, que antaño sufrían un intensa
explotación para pastos y leñas, pero que en la actualidad
gozan de protección por su gran valor ecológico.
El topónimo ha experimentado el habitual cierre vocálico
O > U que se produce en toda La Rioja.
ALMARZA DE CAMEROS (INCLUYE RIBABELLOSA)
Peñas de Admuel o Azmuel (Armol): González
Bachiller piensa que el nombre se relaciona con la planta denominada
“armuelle” . Sin embargo, a la vista de las características
del lugar, una asociación con el euskera armol = “pedregal”
(de (h)ar-, variante en composición de (h)arri = “piedra,
peña”), parece más que razonable.
La evolución fonética *armol > *admol > admuel
es sumamente fácil, ya que se debe simplemente a una confusión
-R- ~ -D-, típica del euskera, y a una diptongación
romance -O- > -UE.
Velandia (Belandia): Quizás se trate del
nombre de una persona propietaria del lugar. En efecto, en un documento
de 1486 se menciona a un tal Velandia de Santo Domingo de La Calzada.
Si así fuera, hay que señalar que Velandia puede ser
interpretado como bela-handia, con bele / bela = “cuervo”,
y handia = “grande”, es decir, literalmente “el
gran cuervo”, concepto nada extraño en la psicología
antigua de la lengua vasca, donde los apelativos derivados de diversos
animales son relativamente frecuentes.
ANGUCIANA
Río Ea: Una derivación a partir de
(h)ega / (h)ego = “ala, alero”, pero en toponimia “ladera”,
sería bastante posible, recordando por ejemplo el caso del
río navarro Ega, que debió de recibir su apelativo
de algún lugar costanero por el que pasaba.
Sin embargo, una explicación alternativa mediante la voz
e / ehe = “lejía, agua de la colada”, a la que
se le habría añadido el artículo singular -a,
sería sumamente interesante, pues nos evita tener que plantear
la caída de la -G- intervocálica de la hipótesis
anterior, y además ideológicamente cuadra perfectamente
con un contexto preindustrial, en el que el lavado de ropa y cacharrería
de cocina se realizaba en los mismos cursos fluviales.
Oreca (Goreka): “El llano”. De oreka
/ ordeka = “llano, liso, equilibrio”. Actualmente la
palabra oreka define en euskera la idea de “estabilidad”
o “equilibrio”, mientras que el concepto de “terreno
llano, explanado” se ha fijado en su variante ordeka. No obstante,
ambas formas no son sino simples alternancias fonéticas de
un mismo término original.
Zarra: “Escoria”. De zarra = “escorias
de hierro”, y también “cosas viejas en general”.
Es una variante del anciano adjetivo zahar = “viejo”
(documentado ya desde hace dos mil años).
ANGUIANO
Gastelupe (Gaztelupe): “Bajo el castillo”.
De gaztelu = “castillo”, más el elemento -pe
= “bajo, debajo”.
La Irantia: Se podría plantear la derivación de este
nombre a partir de un hipotético *iran-teia / irantegia =
“establo de chivos castrados”, con *iran, variante de
iren = “castrado, macho cabrío castrado” (obsérvense
las oscilaciones fonéticas irendu ~ irandu = “castrar”,
que implican la existencia de una variante dialectal *iran), más
el clásico tei / tegi = “cualquier tipo de chozo o
establillo para guardar animales”, el cual puede deformarse
en -TI.
Vizcarrín o Vizcarain: En principio parece
un antiguo derivado de bizkar = “loma, ondulación del
terreno”, más otro elemento que podría ser gain
= “cumbre, extremo”, aunque no está del todo
claro.
ARENZANA DE ARRIBA
Laturra (Iturri): “La fuente”. Parece
ser una más de las muchas formas fuertemente alteradas, que
se documentan a lo largo de toda La Rioja del antiguo iturri. El
segmento inicial LA- lo mismo podría ser el artículo
femenino romance, como el último resto de un primer componente
desaparecido.
Valdarba: Híbrido romance-vascuence a partir
de val = “valle” y arba = “leña, rama en
general”.
ARNEDILLO
Humineta: Umin / urmin tiene en euskera literalmente el
sentido de “hidropesía” o “retención
de líquidos”, y aunque en este ejemplo quizás
se haya utilizado para describir un lugar cargado de humedad, no
está del todo claro su uso en toponimia. Tal vez sea mejor
partir de una forma primitiva para el topónimo del tipo *hur-mineta,
considerando un sentido inicial para min de “lengua o brote”,
que le cuadra bastante mejor que el de “enfermedad”
que se le da en el compuesto umin, traduciendo pues el nombre como
“los manantiales”.
Barranco Larrasca: Podría derivar de larraska
/ larrazka = “pequeña dehesa acotada, pastizal, terreno
inculto y costanero, aprovechable para pasto”
Ziburra: Teniendo en cuenta el habitual cierre
vocálico -O- > -U- que se da en muchos topónimos
riojanos, en este caso quizás debamos retrotraernos hacia
una forma primitiva *ziborra, relacionada con el euskera zilborra
= “la barriga, vientre”, que en toponimia puede tener
el valor de “cerro” o “colina”. Tampoco
hay que perder de vista un término como zimurra = “la
arruga, el doblez”, que describiría un terreno fragoso
y empinado, lo cual cuadra perfectamente con el emplazamiento de
este término, ya que se trata de un profundo barranco entre
laderas empinadas. Por último, no hay que olvidar zidor /
txidor / txigor / ziur = “sendero”, que primitivamente
significaba “estrecho”, y que, ante las características
del lugar, tiene muchas posibilidades de estar en el origen del
topónimo.
ARNEDO
Las Arañas: Parece tratarse de una adaptación
a la fonética y morfología romance del euskera arcaico
*haraina = “el valle, la hondonada”, antecedente del
moderno harana, y presente en varios puntos de la toponimia navarra.
La Guerra, Alto Guerra, y Trasguerras: Pequeña
serie de topónimos que portan el componente guerra, el cual
podría tratarse de una última resultado muy deformado
por la fonética romance del euskera gorria = “rojo/a,
pelado, carente de vegetación”.
Peña Isasa (Isasa): “Ulagar, escobar”.
De isasa / isats = “ulaga, retama, escoba, arbustillo espinoso
de flores amarillas, y en general cualquier clase de arbusto espinoso”.
Actualmente existen dos peñas conocidas con este nombre,
situadas justo a ambos lados de la población de Préjano,
por lo que es posible que en principio la expresión se utilizase
para designar a toda la comarca, que aparece cubierta de un manto
de vegetación seca y espinosa, adaptada al árido clima
local.
Fuente: http://www.familialeon.com/photo/displayimage.php?pid=2722&fullsize=1
Planarraga: Aparece como Plana
La Raga en 1863. Podría ser un apellido, apodo o referencia
a la población navarra del mismo nombre, aunque si se tratase
de un topónimo original, su traducción sería
sencilla a través de *larra-aga = “donde el prado”.
ARRÚBAL (HALUBARRI)
Arrúbal (Halubarri): “Noval, terreno
nuevo”. De al(h)or / alur (en composición alo- / alu-)
= “pieza, terreno agrícola”, y barri = “nuevo”.
En documentos medievales aparece como Halubar 1079, Helubar 1121,
Aluhar 1162, Eluuarr 1177, Haluuar 1200, Haluar 1205, etc, aunque
es la forma más antigua Halubarri (1042) la que nos da la
clave para la interpretación del topónimo, y la que
además nos indicaría que el término vasco alhor
/ alur, presentaba en tiempos antiguos una H- inicial, derivada
de la consonante inicial que portaba originalmente (recordemos la
existencia de la voz íntimamente emparentada zeldor = “planicie,
llanura”), y que sin embargo en el habla moderna ha desaparecido
sin dejar rastro. Igualmente, la alternancia E ~ A de las formas
Helubarr / Haluvar parece ser la traslación del fenómeno
que se observa también en los términos euskéricos
arlo / erlo, del mismo significado y origen que alor / alhor.
En el ámbito navarro, contamos con abundantes ejemplos del
compuesto alorberri, en la toponimia menor de lugares como Larraun,
Oláibar o Arce.
La Ibaya (Ibaia): “El río”.
De ibai = “río”, más el artículo
singular -a.
AUSEJO
Almandegui (Almandegi): Antigua aldea de Ausejo,
en la que parece verse bastante claro el componente -degi = “lugar”,
siendo el primero más problemático, aunque podría
ser el mismo de Almándoz (Navarra), donde quizás subyace
una variante del antropónimo germánico Armando. Otra
interpretación alternativa a partir del euskérico
(h)armendi = “monte de piedra”, es igualmente posible.
También se podría pensar en amanda / armenda = “almendra”.
Valdemingañas: “Val de puntas”.
Mingaina = “la punta de la lengua”, por extensión
“punta en general”.
A la vista de lugares como el Cerro Mingaña en Ezcaray, parece
claro que este término fue usado para nombrar elevaciones
del terreno. Observamos por tanto, un nuevo ejemplo de integración
en el léxico local romance de antiguos elementos del vocabulario
vasco.
AUTOL
Casa Rizandia: Quizás de *harritza-handia
= “el gran pedregal”, con harritza = “pedregal,
peñascal”, handia = “grande”, más
el artículo singular -a. El lugar se sitúa bajo una
serie de pequeños cerros resecos, donde se encuentra el paraje
de La Pedregosa, detalle que parece confirmar esta etimología.
Turrax o Turras (Iturri-atx): A la vista de los
muchos ejemplos que aporta la toponimia de La Rioja Occidental,
en los que el viejo iturri = “fuente” evoluciona hacia
formas como iturra o turra, parece que en este caso también
nos encontramos ante una evolución similar. La duda únicamente
reside en si la terminación en -AS / -AX es consecuencia
del añadido de la desinencia de plural castellano -s, o si,
por el contrario, podemos pensar en otro componente también
euskérico, atx = “peña”, que habría
constituido un compuesto como *iturri-atx = “peña de
la fuente”.
Turrax es un término sumamente amplio, que incluye zonas
llanas y colinas pedregosas, en uno de cuyos rincones se encuentra
el término de La Peñaza, justo entre los lugares del
Carasol de Turrax y los Cabezos de Turrax, punto del que además
parte un barranco, por lo que parece que en efecto, una etimología
que incluyera el término atx sería plenamente coherente
con las características de la zona.
B
BADARÁN (BADARAN)
Badarán (Badaran): “Val de prado”.
Del euskera vizcaino bedar / *badar = “hierba, herbazal”,
y (h)aran = “valle, hondonada”.
El término “bedar” suele apocoparse en la forma
beda- para formar compuestos, dando lugar a palabras como bedatse
= “comienzo de la hierba, primavera” (atse = “comienzo”),
bedaxka = “matojo” (sufijo diminutivo -xka), bedaur
= “chufa” (ur = “avellana, y también fruto
en general”), bedaro = “momento propicio para cortar
hierba” (aro = “época, momento”), etc.
De ahí que no haya ningún problema para plantear un
antiguo compuesto *bedaran = “valle de hierba” como
origen del topónimo. El paso de bedaran a badaran es fácilmente
explicable por una típica asimilación vocálica
E-A-A > A-A-A (es decir, los sonidos en -A- fuerzan a la -E-
inicial a convertirse en otra -A-), con un paralelo muy similar
en el caso de los topónimos que portan el componente zalaia
en la comarca de Ezcaray, el cual es equivalente exacto del euskera
actual zelai = “prado”.
El paralelo más exacto de este topónimo dentro del
mundo vascófono actual es el Bedarán de Leiza (Navarra),
que da nombre a un río. En Leza (Rioja alavesa) se registra
también el topónimo Vadaranduri, que parece ser el
mismo que Badarán más el componente (h)uri = “villa,
ciudad”. La -D- se explicaría en este caso por un fenómeno
de repercusión fonética, que tiene paralelos en casos
como Azkendaran de Albistur, Guipúzcoa, derivado de azken
y haran = “último valle”, o el Barranco de Arandilun
(Baquedano, Navarra), derivado de haran + ilun = “valle oscuro,
umbrío”.
BAÑARES
Arpide (Arpide): “Camino de piedra”.
De arri (en composición ar-) = “piedra”, y bide
(tras consonante -pide) = “camino”. En algunas citas
se le denomina “Alpide”, lo cual es una evidente deformación
del nombre original.
Turburu (Iturburu): “Manantial”. De
iturburu = “manantial”, concepto claramente derivado
de la naturaleza rica en manantiales de la localidad. En las listas
de Antonino González aparece también como Turbur o
Turburo, aunque es evidente que éstas son formas secundarias
adaptadas a la fonética castellana. Recibe este nombre un
pequeño regachuelo.
Ubarra (Ubarra): “El barrizal”. De
ubar = “lodo, barro, agua turbia de riadas y crecidas”,
más el artícuklo -a = “el / la”. Concepto
íntimamente relacionado con la características geográficas
del pueblo de Bañares, y similar en cuanto a su forma al
Ubarra de Alesanco.
La Zaballa (Zabala): “La plana”. De
zabal(h) = “llano, llanura”, y el artículo singular
-a. Se observa la típica adaptación romance mediante
el sonido palatal -LL- del grupo vasco -LH-.
Zaldo (Zaldu): “Soto”. De zaldu = “soto”.
BAÑOS DE EBRO
Juarrón: Parece una castellanización
sumamente avanzada de zuhar = “olmo”, el cual tiene
paralelos en las varias localidades castellanas denominadas Juarros.
BAÑOS DE RIOJA
La Remuga (Larremuga): No está del todo
claro si estamos ante un compuesto de larre = “campo, prado”,
y muga = “frontera, mojón fronterizo”, o más
bien se trata de una formación romance, con el prefijo iterativo
re-. En todo caso, es segura la presencia de la forma muga.
Mendigurría (Mendigorria): “El monte
rojo”. De mendi = “monte”, y el adjetivo gorri
= “rojo”, que en toponimia suele definir habitualmente
lugares pelados o carentes de vegetación. Presenta el clásico
cierre -O- > -U-, que en el caso del elemento gorri tiene un
paralelo típico en el nombre de Calahorra, primero pronunciado
como Kalagorri, y después como Calagurri.
Ollavida (Olabide): “Camino de cabañas”.
De ol(h)a = “chozo o cabaña pastoril”, y bide
= “camino”. En este ejemplo se verifica el habitual
paso romance -LH- > -LL- (Ol(h)auri > Ollauri, etc).
BAÑOS DE RÍO TOBÍA
Vadiello de Scamgarram: Así se nombra a
un paraje cercano a Baños en 1076. A pesar de lo peculiar
que puede resultar su ortografía para el lector moderno,
no hay ninguna duda de que el nombre sería pronunciado como
*changarra. Changarra en efecto, se utiliza en el habla riojana
actual para denominar a los cencerros en general, y especialmente
los que tienen mal sonido. No obstante también podríamos
pensar en el euskera txangarra, diminutivo de zangarra = “el
fuerte o robusto”, apelativo que tal vez fuera el del propietario
del pequeño vado que allí debió de existir,
lo cual tendría tal vez otro paralelo basado en una misma
estructura en el famoso “Soto de Gorria” de Alcanadre.
Véase lo dicho acerca de zangar en el apartado Sangarrén
de Cervera del Río Alhama.
BERCEO (BERGEGIO)
Arancilla (Aranzila): “El valle hondo”.
De (h)aran = “valle”, zil = “hondo, hueco, hondonada”,
más el artículo -a. El elemento zil se repite mucho
en la toponimia riojana, y parece ser una simple variante del más
extendido zilo / zulo = “agujero, hondonada”, que debió
de evolucionar hacia una especie de adjetivo que expresaba la idea
de “hueco, vacío”. En Mujika encontramos expresiones
como gaztaiña zil = “castaña huera, vacía”,
variante de zilaka, y también de zilla = “enclenque,
débil”, que indican la pervivencia del término.
González Bachiller prefirió no obstante, relacionar
a los topónimos que portan este componente en La Rioja Alta,
con el latino cella = “granero, almacén” .
Iriez (Eretzu): “Laderas”. De eretz
= “ladera”, y el abundancial -tzu. Antigua posesión
del monasterio, que aparece como serna de Eriez en 1063, y Eriezo
en 1105.
Fuente Turrios (Iturriotz): “Fuente fría”.
De iturri = “fuente” (a menudo apocopada en turri),
y hotz = “frío/a”.
Corrales de Urre: Tal vez de urre = “oro”.
A cierta distancia hacia el sur se encuentra La Mina de Oro, término
con el que acaso podría estar relacionado, aunque tampoco
es descartable que este topónimo se trate de una deformación
de urri = “punto elevado, cúspide, cumbre”, e
incluso podría venir simplemente de orre / orri = “enebro,
matorral espinoso”.
BERGASA
Fuente Velacha: Parece que la fuente ha conservado
el nombre medieval Belatxa, variante del viejo aquitano Belex, en
euskera actual belats = “corneja, graja”, pero en origen
“oscuro, adusto, severo”. El tal Velacha habría
sido pues un antiguo propietario de la fuente.
En el apartado dedicado al antropónimo prerromano Attas se
analiza más en detalle la formación de este antropónimo.
BERGASILLA BAJERA
Ligüerri: Podría tratarse de la voz
navarra liguerri = “linar” tal cual (recordemos que
en euskera la grafía “gue” siempre se pronuncia
como “güe”), aunque el fuerte estado de deterioro
fonético que presentan los topónimos euskéricos
de la zona nos hace pensar que quizás sea realmente un antiguo
derivado de gorri = “rojo” (por ejemplo un hipotético
*hili-gorri / *huli-gorri = “villa roya”) que habría
experimentado la clásica diptongación castellana -O-
> -UE-.
BRIEVA DE CAMEROS
Aizondos o Aizondas (Haitzondo): “Junto a
la peña”. De (h)aitz = “peña”, y
ondo = “junto a “.
Aizpuru (Haizpuru): “Peñasco”:
De (h)aitz-buru = “cabeza de piedra, peñasco”,
con el clásico ensordecimiento -B- > -P- tras sibilante,
típico del euskera.
Cuesta El Dape (Aldape): No hay ningún problema
para considerar que estamos ante un primitivo *aldape = “bajo
la cuesta” (en la actualidad evolucionado hasta aldapa = “cuesta”),
aunque también “cuesta o declive en general”,
que ha experimentado un sencillo proceso de etimología popular,
adaptando el nombre a un sentido romance, con el falso artículo
“el”.
Irazas (Iratza): “Helechares”. De iratza
= “helechar”.
Fuente Torrioza (Iturriotza): “La fuente
fría”. De iturri = “fuente”, hotz = “frío/a”,
y el artículo singular -a.
Fuente de Turrubia (Iturrobia): “El hondo
de la fuente”. De iturri (en composición itur-) = “fuente”,
(h)obi = “hoyo, hondonada”, y el artículo -a
= “el / la”. No es descartable que se encuentre aquí
el elemento ubi = “vado”, pero teniendo en cuenta el
paso habitual riojano O > U, es preferible relacionar la terminación
del topónimo con (h)obi.
Zubizarra (Zubizarra): “Puente viejo”.
De zubi = “puente”, y (t)zar = “viejo, destartalado,
grandazo”, más el artículo -a = “el /
la”. ¿Será éste el equivalente euskaldún
del *bhrewa céltico (el cual también significa “puente”,
como su variante gala briva), que pudo dar lugar al nombre de la
población camerana?. El detalle de que el topónimo
describa literalmente la presencia de un “puente viejo”,
podría ser bastante significativo en este aspecto.
BRIÑAS
Arana (Harana): “El valle”. De (h)aran
= “valle”.
Cerro Mendigorria o Mendigorna (Mendigorria): “Monte
pelado”. De mendi = “monte”, y gorri = “rojo”,
pero con el sentido metafórico de “pelado, carente
de vegetación”.
Moscate (Moscate): “Portillo del pico”.
De mosko = “pico, punta, extremidad”, y ate = “portillo,
lugar de paso”.
Riarán (Harriaran): “Val de peñas”.
De harri = “piedra, peña”, y haran = “valle”.
Zaco (Zako): “Hondonada”. De sako /
zakon = “hoya, hondonada o depresión del terreno”.
Es un lugar perteneciente más bien al municipio de Haro.
BRIONES
Arizabel o Arisabel (Aritz-sabel): “Cerro
de encinas”. De (h)aritz = “roble”, aunque en
esta caso hará referencia a la encina,, y sabel = “barriga,
vientre humano”, que en toponimia se emplea como metáfora
para definir una ondulación del terreno.
Aritz con el sentido de “encina” se registra en el vecino
San Asensio, mientras que el uso de sabel en toponimia se repite
también en el Marisabel de Ollauri.
Arzendime (Artzai-mendi): “Monte de pastores”.
De artzai = “pastor de ovejas, y por extensión pastor
en general”, y mendi = “monte”. Esta traducción
ya fue defendida por Irigoyen , aunque tampoco es rechazable una
interpretación alternativa a partir de artza = “pedregal”,
o incluso desde aritza = “robledo, encinar”. Esta última
hipótesis se ve apoyada por el hecho de que al lado de este
lugar se encuentra Arizabel. En todo caso el topónimo pertenece
a una serie de nombres circunscritos a esta región, entre
los que se ha producido el complejo paso fonético -mendi
> -ndime / -ndeme. Véanse a este respecto Uzandeme en
Gimileo, y Réndime en San Asensio.
La Igarra (Legarra): “El cascajo”.
De legar = “cascajo, grava”, más el artículo
singular -a. De todas maneras, igarra tal cual tiene sentido en
euskera como “el seco”, y también “bajamar”,
lo cual, teniendo en cuenta que el lugar se encuentra en un meandro
del Ebro, sería relacionable con la idea de “zona en
la que se han retirado las aguas, zona de tierra firme”, por
lo que la deformación del primitivo topónimo pudo
realizarse en función de otros elementos también euskéricos
.
Larra: “Prado”. De larra / larre =
“prado”.
Marure (Maruri): “Villa de Maru”. De
Maru = “moro, moreno” (préstamo del latín
maurus = “persona morena” al euskera, que ha dado lugar
a otras variantes como mauru, mairu, maru, etc…), y (h)uri
= “villa”. Ha transmitido también su nombre a
un arroyuelo que pasa por la zona.
Aunque actualmente se asocie la idea de “moro” a la
de individuo de origen magrebí, lo cierto es que en un principio
este término era un simple adjetivo para definir personas,
animales o vegetales de color oscuro, siendo el término “moreno”
un derivado suyo. Parece ser que el apelativo Mauru / Mauruko se
extendió en el mundo vascoparlante como nombre propio de
personas, encontrándonos en Vizcaya con otro pueblo también
denominado Maruri, así como con los riojanos Marcuria y Maurucuri,
en Cervera y Haro respectivamente.
Mendiguerra (Mendigorria): “Monte pelado”.
De mendi = “monte”, y gorri = “rojo”, pero
en toponimia con el sentido de “desnudo, pelado”. Aparece
ya citado en el diccionario de Gobantes (1846).
Orreturre o Urreturre (Urriturri): “Fuente
de oro”. De urre = “oro”, e iturri = “fuente”.
Habría sucedido en este caso lo mismo que en el anterior
Orizabal, con una evolución urre > orre.
Si bien ésta es la explicación más razonable,
ante la profusión en la toponimia romance de topónimos
del tipo Hontoria (< *fonte aurea), así como el paralelo
del Urreturre de San Millán, tampoco sería imposible
que el primer componente fuera orre / orri = “enebro”.
Réndime (Errimendi): A la vista de su forma
antigua, Rimendi, Irigoyen concluye que debe de tratarse de un antiguo
*herri-mendi = “monte comunal” . De todas maneras, tampoco
se podría descartar una derivación a partir de *larre-mendi
= “monte de prados”.
Zamaca (Zamaka): De nuevo el clásico topónimo
derivado de zamaka, que como ya hemos señalado repetidamente
significa “zona de leñas”.
Zazuri: Seguramente de *itsats-huri = “villa
de retamas o arbustos espinosos”.
C
CALAHORRA (KALAGORRI)
Bea (Ibia): “El río” o “el
vado”. De ibai = “río”, o ibi / ibei =
“vado”, más el artículo singular -a. Según
Solano Antoñanzas el nombre que aparece en 1036 en un documento
navarro como Ibia, podría corresponder precisamente a la
vieja aldea de Bea, situada en las inmediaciones del actual pantano
del Perdiguero. En 1154 aparece una cita en la forma Beia que parece
corresponder al mismo lugar.
La evolución *Ibaia > Beia > Bea es fonéticamente
aceptable, aunque la forma primitiva pudo ser un *ibeia, de similar
sentido, que permitiría explicar incluso mejor el aspecto
posterior del topónimo, y que parece encontrarse presente
en varios topónimos similares.
Calahorra (Kalagorri): “Cabezo pelado”.
De kale / *kala = “cabeza, cráneo” y gorri =
“rojo”, el cual presenta en toponimia el sentido de
“pelado” o “áspero” (recordemos ejemplos
muy típicos como Mendigorria o Aizkorri).
Iassa: Así se transcribe el nombre de uno
de los barrancos de la ciudad en 1132. Aunque parece ser un elemento
ya propio del habla local romance, lo incluimos aquí por
ser un ejemplo antiguo y muy significativo de una de las palabras
de origen euskérico más universalmente extendida por
toda La Rioja, y que tiene por origen el término jasa = “aguacero,
chubasco” (en última instancia el verbo jaitsi = “bajar,
descender”), además de su variante lats = “arroyo,
regachuelo de aguas torrenciales”, sumamente extendido también
por la toponimia del área vascófona.
La presencia de una -SS- doble en Iassa incluso podría estar
indicando una pronunciación todavía de tipo euskérico
con la -TS- primitiva (y tal vez un uso real de la lengua), motivo
más que suficiente para insertarlo en esta lista. En el capítulo
dedicado al léxico riojano ampliamos la información
acerca de esta palabra.
Nava de Iruña: “Nava de la ciudad”.
Se trata de un topónimo registrado en un documento de entre
los años 1125-1146, que presenta la grafía “Naua
de Irunia”. A nivel lingüístico presenta un gran
interés, ya que aporta un ejemplo de un término sumamente
extendido en la geografía de habla vasca, cuyo caso más
famoso es el de Pamplona-Iruña, y que en La Rioja se repite
en la población de Uruñuela, derivado en diminutivo
de la variante uruina. Por otra parte, por los mismos años
que en el caso calagurritano, se documenta en San Pedro Manrique
(Rioja soriana) un topónimo similar: “Nava de Uruña”.
La Marcú (Malkor): “El cerro”.
Se denomina La Marcú a una pequeña elevación
arcillosa y pedregosa que surge al sur de Calahorra, justo sobre
el pantano de El Perdiguero. En citas anteriores el lugar aparece
como Malcur (1758), por lo que, aplicando la conocida evolución
fonética riojana O > U, no hay ningún problema
para reconstruir el topónimo original en la forma *Malcor,
y relacionarlo con el término euskérico malkor = “monte,
terreno escabroso, elevación del terreno en general”.
Citemos como paralelos los lugares denominados Malkor de Zugarramurdi
Berro, Azanza (Navarra), etc.
Sorbán: Éste es nada menos que el
topónimo medieval más antiguo atestiguado en Calahorra,
ya que aparece en un documento del año 1045 redactado a los
pocos días de la reconquista cristiana de la ciudad, y exactamente
con la misma forma de hoy en día: Sorbán. En lo etimológico
podría tratarse de una forma ya contraída de un antiguo
*sorba-haran = “valle de sorbas”, siendo las “sorbas”
un tipo de fruta muy abundante antaño, que incluso se cultivaba
en algunas partes, y que también parece haber dado lugar
a topónimos vascos como Zurbarán, Zurbaran-barri,
etc. Contracciones tan fuertes no son nada extrañas en toponimia;
ahí tenemos por ejemplo el caso del topónimo de Leránoz
(Navarra) que en 1783 aparece como Zubiaran (de sentido transparente
como “valle o vaguada del puente”), que en la actualidad
se ha deformado a Zubrián, o el Zarduarana de 1785, derivado
al moderno Sárdoan o Sárduan de Villanueva de Aézkoa.
Por otra parte, tampoco sería imposible que se tratase de
un topónimo en -anus derivado de un “fundus”
latino, lo que lo acercaría a nombres como Zurbano (Álava).
Existe también otro lugar denominado Sorbán en Tulebras
(Navarra).
CAMPROVÍN
Mahave (Mahape): “Bajo el cerro”. De
mahai = “mesa”, pero en toponimia “meseta o pequeña
elevación del terreno en forma de escalón”,
y el elemento -pe / -be = “bajo, debajo de”. Éste
es otro ejemplo de cómo la falta de conocimiento en materia
de terminología euskérica arcaica, lleva a cometer
errores en el análisis de la toponimia riojana, puesto que
se ha querido explicar al nombre de esta pequeña aldea primero
a través del árabe muhabbab = “rico en grano”,
y después a partir del nombre personal también árabe
Muabb = “amado”, olvidando que una de las variantes
más antiguas atestiguadas para este topónimo es Mahape
(1049, 1062, 1086 en dos ocasiones, y 1087), lo cual nos conduce
hacia una etimología de tipo euskérico. Además
de éstas, podemos citar otras ya similares a la actual: Mahab
947, y entre 1094-1108, Mahave 1076, Mahabe 1050, 1086, 1087, y
1092. La sonorización -P- > -B- debe de ser producto de
la fonética romance.
CANALES DE LA SIERRA
Collado de Gutia: “El pequeño”.
O bien es un apelativo de alguna persona propietaria del lugar
(es un apodo bastante frecuente en la documentación medieval
riojana), o bien hace referencia a algún detalle del terreno
de pequeñas dimensiones.
Fuente Ibieta: “Los vados”. De ibi
= “vado”, y la desinencia de plural -eta. También
podría tratarse perfectamente de un anterior *ibaieta =
“los ríos” —lo cual sería incluso
más coherente con el hecho de que se trata de una fuente—,
ya que da la sensación de que ibai e ibi no son más
que variantes desdobladas de un mismo término originario.
Zaldo (Zaldu): “Soto”. De zaldu =
“soto”.
Zuguidea: Parece algo así como “camino de
la leña”, con zur = “leña” (en
composición algunas veces se deforma en zug-), y bide =
“camino”. La -G- de todar formas no presenta apenas
problemas, ya que puede ser sin más una deformación
de la anterior -B-.
No obstante, podemos plantear una etimología alternativa
con el sentido de “camino del puente”, ya que en algún
texto aparece la variante zugi , con el sentido de “puente”,
y una evolución *zugi-bidea > zugidea es relativamente
sencilla.
CANILLAS DE RÍO TUERTO
La Ubarra (Ubarra): Otro ejemplo del clásico
ubarra = “agua de crecidas, agua con fango”.
CAÑAS
Armendia: En una cita de 1490, se registra un término
en esta población que aparece con las variantes Armediana,
Amediana, Armendia y Armendiana. Una interpretación desde
*ar-mendi-arana = “el valle del monte de piedra” sería
factible, aunque tal vez nos encontremos ante un caso más
de villas romanas en -ana, con un primer término de tipo
onomástico, que habría sido formado acaso a partir
de un derivado del latín armentum = “ganado”.
Zaballos: Se trata seguramente de una adaptación
del euskera zabal(h) = “plano, llano”, con la clásica
adaptación romance -LH- > -LL-.
CASALARREINA (NAHARRURI)
Arrepidi: “Calzada”. De (h)arri = “piedra”,
y bide / bidi = “camino”. Dentro de la lengua existe
el compuesto (h)arpide tal cual para designar la idea de “calzada”
o “camino con firme de piedra”.
Aparece en 1251 entre los diversos topónimos del área
del despoblado de Jubarte, como “pandero de Arrepidi”,
debiéndose entender aquí “pandero” en
su sentido arcaico de pequeña loma o elevación del
terreno.
Baiben: “Debajo del río”. De ibai (con frecuencia
pierde la I- inicial en los compuestos, soliendo aparecer como bai-)
= “río”, y behen = “lo más bajo,
debajo”, superlativo de behe = “abajo, debajo”,
del cual tenemos otro buen ejemplo de uso en toponimia como equivalente
del más frecuente barren / barrena, en el topónimo
pamplonés Landaben ( < “bajo la landa o campo”),
muy mencionado actualmente por su polígono industrial. En
este caso el sentido de Baiben, más que “bajo el río”,
puede ser el de “al otro lado del río”, ya que
este tipo de formaciones tienden a presentar tal significado en
la toponimia euskérica actual.
Sea como fuere, el lugar aparece registrado como Baiben o Bayben
en 1336.
Gorostori: “Villa de acebos”. De gorosti = “acebo”,
más el clásico (h)uri = “villa, lugar poblado”,
el cual se deforma en muchos casos en la terminación -ORI.
Aparece en esta forma en la lista de 1251 que desgrana los principales
topónimos del área del viejo despoblado de Jubarte.
Hurcarcea (Hurkartzea): Topónimo del despoblado de Jubarte,
que se cita como la Fontaniella de Hurcarcea 1251. Aunque en la
actualidad no existe en el habla viva una forma *hurkar tal cual,
su sentido primitivo es perfectamente reconstruíble, a partir
de (h)ur = “agua”, y el sufijo de acción verbal
-karre (variante del más común -tzarre / -sarre),
presente en voces como bilkarre = “asamblea, reunión”,
o hilkarre = “matanza”. En este caso el primitivo *hurkarre
habría sido un sinónimo del moderno urte = “avenida
de aguas, arroyada”, lo cual concuerda perfectamente con la
ubicación del lugar, ya que como observamos en la cita medieval,
se trata de una fuentecilla. La terminación -tzea es el resultado
de la suma del sufijo abundancial -tza / -tze más el artículo
singular -a.
Dentro de la toponimia riojana este mismo componente se repite en
el Ucarce de San Millán de la Cogolla, teniendo un paralelo
en el Úcar de Navarra. Debió de tratarse de un genérico
de uso extendido.
Issasparri: “Espinal nuevo”. De itsas = “mata
espinosa en general” (aunque muchas veces se suele concretar
en la retama), y barri = “nuevo/a” (con ensordecimiento
-B > -P tras sibilante, fenómeno típico del euskera).
Aparece en la lista de 1251, haciendo referencia sin duda a una
antigua zona de cultivo o pastos, para entonces abandonada, y que
se habría cubierto de matorral espinoso.
Es posible que *itsasparri tal cual fuera un antiguo genérico,
empleado para definir terrenos baldíos, invadidos por formaciones
espinosas tipo garriga, maquia, landas de brezo o argoma, etc, ya
que se repite en varios puntos, como por ejemplo en el Chazparria
de Ezcaray, o el Chazperri de Mendigorría (Navarra).
Naharruri: “Villa de Navarro”. De nahar / nafar = “navarro”,
más el componente (h)uri = “villa”.
Naharruri es el antiguo nombre de Casalarreina, el cual según
la tradición fue sustituido por el actual en tiempos de la
reina católica, debido a que a sus habitantes les sonaba
ya muy extraño el nombre de su propio pueblo. La documentación
medieval acerca de la población es sumamente abundante, y
salvo meros cambios ortográficos, suele ser muy similar en
todos los ejemplos: Naharruri en 967, 1098, 1104, 1098, 1210, 1257,
1336 y 1488, Navarruri en 1156, Nafarruri en 1070, 1071 y 1199,
Naharrori 1251, Naharrury 1324, Naharruly 1492, este último
con el clásico fenómeno de disimilación -RR-
+ -R- > -RR- -L-.
Xemenuri: “Villa de Jimeno”. De Xemeno / Ximeno / Scemeno
= nombre de varón muy extendido en tiempos medievales, más
el abundante (h)urri / (h)uri = “villa, lugar poblado”.
Se trata de un antiguo despoblado situado entre Cihuri y Casalarreina,
que se nombra como “varriolo Scemenurri” en 1070, y
Semenohuri en 1095.
Zamaca (Zamaka): Uno más de los varios ejemplos de zamaka
= “zona leñera”.
CASTAÑARES DE RIOJA
Lucea (Luzea): “El largo”. De luze = “largo”.
Da la sensación que este nombre no es sino el último
resto de un topónimo que en origen llevaba algún sustantivo
delante, quizás hegi / hei = “colina”, ibi =
“vado”, o algo parecido.
La Zaballa (Zabala): “El llano”. De zabal = “llano,
llanura”, y el artículo singular -a.
Zamaca (Zamaka): “Zona leñera”. Nuevo ejemplo
del muy extendido localismo riojano zamaka.
CASTROVIEJO
Arrondo (Arrondo): “Junto a la peña”. De harri
= “piedra, peña” (en composición (h)arr-),
y ondo = “junto a, al lado de “.
Larrando (Larraondo): “Junto al prado”. De larra / larre
= “prado”, y ondo = “junto a”.
Zaldo (Zaldu): “Soto”. De zaldu = “soto”.
Da nombre al río Zaldo.
CELLORIGO
Arrangurria (Arangorria): “Valle pelado”. De (h)aran
= “valle”, y gorri = “rojo”, en toponimia
“pelado, áspero”. Debe de tratarse de una evolución
aran- > arran- como consecuencia de la influencia de la -RR-
doble de gorria, ya que el lugar ya aparece en 1213 como Arangurria
o Aragurria.
Galarraga (Galarraga): “Tronco seco”. De galar = “tronco
muerto que queda en el monte”, y el sufijo de lugar -aga.
Arroyo Izarza (Lizartza): “Fresneda”. De lizar = “fresno”,
y el sufijo abundancial -tza. Parece ser que en el curso de los
siglos el topónimo ha perdido su L- inicial por desgaste.
Peña Otaza (Otatza): “Argomal”. De ote (en composición
ota-) = “argoma, tojo”, y por extensión cualquier
arbusto espinoso de flores amarillas como las retamas, más
el sufijo abundancial -tza.
Regutia (Larregutia): En 1213 se registra un término de este
nombre en la zona, que podría venir de *larre-gutia = “el
campo pequeño”, “el pradillo”.
No obstante, el nombre parece ser el mismo que en la actualidad
se presenta con las formas Tarragutia, Terragotia, Terragutia y
Laguna de Trengutia. Aunque no hay duda alguna del significado de
gutia, el primer elemento es más dudoso.
Zarata (Zarate): “Portillo de la jara”. De zara = “jara,
arbusto achaparrado, zona boscosa”, y ata / ate = “portillo,
lugar de paso”.
CENICERO
Higate (Higate): “Paso de la cuesta”. De ika / ige =
“cuesta”, y ate = “portillo, lugar de paso”.
Similar a Igay en Logroño.
CERVERA DEL RÍO ALHAMA
(incluye las poblaciones de RINCÓN DE OLIVEDO, LAS VENTAS,
VALVERDE, CABRETÓN Y VALDEGUTUR)
La Albotea: “La finca”. Albotea es un término
específico del léxico cerveraño, empleado para
definir pequeños terrenos o fincas. Véase al respecto
lo que decimos en el capítulo del léxico riojano sobre
esta palabra, derivada posiblemente del euskera albo = “lado,
zona”.
Barranco de Guaiz (uhaitz): “Arroyo o barranco”. De
uhaitz / ugaitz = “arroyo, curso de agua en general”.
Se trata de una típica tautología. También
se pronuncia “goaiz”. Por otra parte, la G- inicial
es coherente con la variante roncalesa del mismo término
eguatxa, así como con el término Guarre de la vecina
Corella.
Río Igea (Etxea): Todavía se denomina así al
Río Linares en la zona de Rincón de Olivedo y Las
Ventas, apareciendo por primera vez este nombre en la célebre
donación de Cameros de 1366, donde se registra “la
casa de rrio de xea”. Para más información al
respecto, véase el apartado dedicado a Igea.
Marcuria (*Maurukuria): “La villa de Mauruko”. De Mauruko
= “morillo, morenillo”, nombre antiguo de varón
muy extendido por La Rioja, (h)uri = “villa, lugar poblado”,
más el artículo -a = “el / la”.
Se trata de un lugar situado a medio camino entre Cabretón
y Cervera, antiguamente ocupado por pequeñas corralizas de
pastores, y en la actualidad cubierto de invernaderos de champiñones.
El topónimo a nivel filológico reviste un gran interés,
ya que ha sido compuesto a partir de un nombre medieval que porta
un elemento prestado latino (maurus). Todo ello indica una presencia
muy tardía de la lengua vasca en esta zona —la más
oriental de La Rioja—, lo cual resulta un dato de gran importancia,
ya que en principio se podía pensar que en este punto se
debió de perder la lengua en época romana, y sin embargo
topónimos de este tipo nos hablarían de una gran capacidad
de supervivencia de la lengua. Tal vez el euskera perduró
aquí hasta los inicios de la Reconquista, principalmente
entre pastores y gentes que pasaban la mayor parte del tiempo en
la montaña, en condiciones de bilingüísmo con
las hablas romances locales que serían mayoritarias en las
grandes poblaciones de los valles.
La Rate (Larrate): “Rad, terreno que se mantiene sin labrar
para que crezca arbolado para leñas y madera”. Del
euskera larrate < larra-arte = “terreno baldío,
abandonado, praderío, entre matorral”, el cual ha debido
de originar el término riojano “rad” de similar
sentido, tan abundantemente extendido por la toponimia de toda La
Rioja. En este caso el topónimo tiene interés por
conservar la -T- sin sonorizar a -D-, lo que revela tendencias arcaizantes.
Aparece como Larrate de Vinuelas en 1254.
Peña del Saco (Sako): “Peña del barranco”.
De sako = “barranco, hondonada”. Se trata de un cerro
rocoso que brota justamente en medio de la gran hondonada que conforma
el encuentro del río de Añamaza con el Alhama. La
presencia de varios pozos del río en la base de la loma,
contribuyen a aumentar la sensación de una especie de gran
islote fluvial en el fondo del barranco. Etimológicamente
es muy similar al topónimo Zaco en Haro, situado también
en una hondonada que forma el Ebro.
Gracias a la documentación del vecino monasterio de Fitero,
contamos con una amplia documentación acerca del lugar: El
Sacco en 1156, Penna del Saco en 1254, y Peña del saco desde
1655.
Sangarrén: “Fundio de Sangar”. De zangar = “recio,
fuerte”, utilizado posiblemente como nombre de varón
prerromano, que parece estar presente en una inscripción
de Sofuentes (Zaragoza), y el sufijo latino -anus que señala
antiguos “fundus” o explotaciones agrícolas romanas.
Como vemos, el topónimo ha sufrido un intenso desgaste en
su parte final, con cierre vocálico -A- > -E-, y pérdida
de la vocal final.
Este término reviste una gran importancia filológica,
ya que porta un viejo antropónimo aquitano (= protovasco),
y casi con toda seguridad relacionado con el euskera zangar = “bravo,
robusto, valiente, fuertote”. Estaríamos pues ante
un viejo antropónimo prerromano de la zona, que podemos sumar
a la lista de nombres de este estilo documentados en estelas del
alto Cidacos como Agirsar, Onse / Onso, o Sesenco.
El topónimo se repite en una población del mismo nombre
próxima a Huesca, y también en Navarra en la pequeña
aldea de Sengáriz (antiguamente Sangariz, que es por otra
parte virtualmente idéntico a la forma en genitivo latino
con la que aparece el antropónimo en la inscripción
de Sofuentesdonde se lee SANHARIS), y en el despoblado de Changa(r)riain
en Añorbe.
CIDAMÓN
La Zaballa (Zabala): “La plana”. De zabal = “llano,
explanada”, más el artículo -a = “el /
la”. Se observa la clásica adaptación romance
-LH- > -LL-.
CIHURI (ZUBIHURI)
Foyo de Berriquia: Así aparece en 1492 el topónimo
que actualmente se denomina Berriquia a secas. Véase lo que
comentamos al respecto en el comentario acerca del mismo nombre
en el apartado de Cuzcurrita de Río Tirón.
Cihuri (Zubihuri): “Villa del puente”. De zubi = “puente”,
y (h)uri = “villa, lugar poblado”. Sin duda hace referencia
al célebre puente romano que caracteriza el lugar. La documentación
antigua del nombre de la población es verdaderamente exuberante:
Zufiuri en 947, 1052, 1098 y 1184, Zufior en 1077, Zofiuri o Zufiori
en 1095, Sotihori 1121, Zofiuri 1163 y entre 1181-1199, Zohifuri
1196, Zophiuri 1199, Zuhuri 1299, etc.
http://www.panoramio.com/photo/85292
Puente romano de Cihuri
Gastiture: En el registro de 1492 aparece un paraje
de este nombre. Lo más razonable parece pensar en un *gatz-iturri
= “fuente de sal, salada”. La evolución -TZ-
> -ZT- es muy frecuente en el euskera, y la terminación
-E suele ser la habitual adaptación romance de la -I vasca,
mientras que la -R- simple tampoco presenta grandes problemas, si
tenemos en cuenta la anciana alternancia -R- ~ -RR- del euskera
(como en Graccurri / Gracchuri, o la población vascona de
Iturissa, similar a la forma iturritza = “fuentes”).
Horrutia: En 1492 aparece este lugar como Forutya u Horrutya. Parece
muy razonable pensar en un *hurrutia = “allende, zona al otro
lado de un punto determinado” (forma primitiva con H- del
moderno urrutia, cruzado quizás con horrainti(a) del mismo
significado), como antecedente original vasco del topónimo.
Hozturi: En citas de 1088 y 1095 se nombra una población
denominada Hozturi en el primer caso, y Ozturi en el segundo. Parece
derivar simplemente de *hotz-huri = “villa del frío”
(hotz = “frío”), con la típica evolución
fonética vasca -TZ- > -ZT-.
Maurucuri (Maurukuri): “Villa de Mauruko”. Aparece como
Maurucuri en 1163, Mauricuri en 1196, Morucuri 1199, Murucuri 1209,
y Morcori en 1347. Merino Urrutia asocia también la forma
Morico de 1075 con este despoblado.
En principio no habría problema en descomponer el topónimo
en un *Mauruko-huri = “villla de una persona llamada Mauruko”
(Mauruko = “morico, renegrillo”, con el sufijo de diminutivo
vasco arcaico -ko). Una estructura muy similar a este topónimo
parece repetirse en el Marcuria de Cervera del Río Alhama.
CIRUEÑA (ZUROINA)
Cirueña (Zuroina): “La viga”. De zur = “madera,
leño”, oin = “pie, base, puntal”, más
el artículo singular -a. Zuroin tal cual se documenta en
el diccionario de Mujika, aunque lo más habitual es el término
parcialmente emparentado zurtoin. Posiblemente el topónimo
haría referencia a un gran árbol, alto y llamativo,
que se destacaría por elevarse solitario en algún
punto de la zona. Los topónimos con el componente castellano
viga referentes a grandes troncos de chopo que destacan en un lugar
abierto son habituales en todo el territorio riojano, y de hecho
todavía se conserva dentro del léxico riojano este
término con el sentido de “chopo blanco ”, así
que parece lógico que el zuroin euskérico fuera su
antecedente y equivalente con este sentido.
Otra opción sería pensar que el nombre hacía
referencia tal vez a algún mojón o indicador geográfico,
lo cual es compatible con lo señalado.
Aunque todas las citas antiguas de esta población aparecen
con la -I- firme (Cironia 972, 1024, 1044, 1173 y 1193, Ceroniam
1052, Cironiam 1056, Cyrueina 1191, Cyronia1193, Cirueño
1277 y Çiruenna 1287), la evolución -U- > -Ü-
> -I- se deduce de una cita de 1153 referida a la vecina Ciriñuela,
en la forma Zuroinolam. A pesar de ser ésta la única
que presenta el fonema -U-, debe de tratarse sin duda de una última
variante del nombre primitivo de la población, ya que la
evolución fonética a partir de esta forma es la más
lógica.
Larre: “Prado”. De larre = “prado”.
CLAVIJO
Umbelarrá (Unbelarrate): Podría ser una contracción
de mun(o) = “colina”, be = “bajo, debajo”,
y larrate = “rade, zona dejada para el crecimiento de leñas”.
Es decir “La rade de debajo de la colina”.
CORNAGO
La Aldamasa: ¿Acaso derivado de alda- = “ladera, costarral”?
Podríamos plantear una protoforma *aldamatza = “laderas,
costarrales”, con *aldama, variante de alda / aldamen / alde,
y el abundancial -tza. El lugar, en efecto, se sitúa en plena
sierra.
Como posible paralelo, podemos citar el Aldama de Zuhatzu (Navarra).
La Pelarra: Situada río abajo de Cornago, podría tratarse
de un *pe-larra = “prado o campo de abajo”, con un paralelo
en Pekotxeta (< *Peko-etxe-eta = “las casas de abajo”)
de Navarra. Otra opción sería pensar en belarra =
“la hierba, la pradera”, con ensordecimiento B- >
P-.
Zamacón: Se trata claramente de un aumentativo romance del
antiguo zamaka = “leña gruesa, leña en general”.
CORPORALES
Cuesta Utierre: Se podría pensar en una deformación
del frecuente apellido Gutierrez, aunque también es posible
una interpretación euskérica a partir de oterre =
“monte quemado” (ote = arbusto espinoso montaraz, y
por extensión “monte bajo en general”, erre =
“quemado”), en el que se habrían producido los
habituales pasos fonéticos -O- > -U-, y la diptongación
romance -E- > -IE-.
Como paralelo en zona vascófona reciente, podemos citar el
Oterre de Narbarte (Navarra).
CUZCURRITA DE RÍO TIRÓN (KOZKORRITA)
Arraldia: Así aparece nombrado un lugar en la larga lista
toponímica de 1492. No está claro si debemos pensar
en un *arro-alde-a = “la zona de barrancos o regachuelos”,
o bien es mejor plantear una explicación alternativa con
(h)arr- = “piedra”.
Berriquia (Berrikia): “El noval”. De berri = “nuevo”,
el sufijo -ka de iterativo (o quizás de diminutivo, pudiendo
entrar también perfectamente el -ki de material), y el artículo
-a = “el / la”. En este caso se ha producido una conservación
de la -E- frente a -R- (lo habitual en La Rioja es encontrar la
forma occidental barri), tal y como también sucede con otros
ejemplos como Berrobarrena en Ezcaray, todo ello debido a una cierta
fosilización del término en su forma original.
En cuanto a su significado, señalemos que todos los topónimos
relacionados con la idea de “nuevo, noval” suelen hacer
referencia a terrenos desbrozados recientemente.
Aparece ya en la forma actual Berriquia en 1492, aunque asociado
con la población de Cihuri.
Campanate (Kapana-garate): “Portillo de la campana”.
De kanpana = “campana”, y garate = “portillo,
lugar de paso de montaña”. Puede hacer referencia a
alguna antigua iglesia. Se documenta ya en 1380 un “camino
de Campana Garathe”, en terrenos de Villalobar, pero que hace
referencia sin duda a este lugar.
Prado de Charpara (Txarpara): Seguramente de *txarpa-haran = “valle
u hondonada de rebrotes vegetales”. Txarpa significa “renuevo
vegetal, rebrote de un tallo”, y parece variante de txapar
= “coscoja, mata espinosa y achaparrada, pequeño arbusto”.
Charpara es otro de los topónimos de 1492.
Cuzcurrita (Kozkorrita): Cuzcurrita pertenece a una serie bastante
larga de topónimos acabados en -ita (Botorrita, Arroita,
Zorita, Irurita, etc…), que no se corresponde con el diminutivo
castellano, sino que en algunos casos parece el resultado de la
deformación de componentes en un principio más largos
como (h)egi / (h)ei / te(g)i = “lugar”, e incluso ibi
= “vado, paso”, a lo que se añade la pérdida
de la -E- de la desinencia -eta. Es decir, podríamos plantear
una evolución general para algunos de estos topónimos
del tipo: *-egieta > *-ei(e)ta > *-i(e)ta > -ita.
Por otra parte, formas como Cuzcurrita, Cozcorrita y Coscurita se
repiten con profusión por la geografía ibérica,
siendo bastante aceptable pensar que su primer componente es el
euskérico kozkor = “terrón de tierra, rastrojos,
pedazos, restos variados de materiales, grava, cascajo”, aunque
también se puede pensar kozkor / kuskur = “elevación
del terreno, cabezo”.
Una opción alternativa sería pensar en que la raíz
primitiva del topónimo fue *kozkorri, con -I final típica
de los participios verbales, lo cual nos daría un *kozkorrieta
del mismo significado que acabamos de señalar, que evolucionaría
fácilmente hasta el moderno Cuzcurrita. Pero hasta el momento
no conocemos ninguna variante de este tipo dentro del léxico
vasco.
La documentación acerca del nombre es sumamente abundante:
Coscorrita 947, 1104 y 1278, Coscorita 1124, Cozcorrita 1215, Coçcorrita
1257, Cozcorrita de Rrio Tiron 1373, Cuzcurrita 1450, Cuzcurrita
del rrio Tiron 1484.
Como se puede ver, el cierre vocálico -O- > -U- sólo
se asienta tardiamente a partir del siglo XV.
En ámbito vascófono, podemos señalar un posible
paralelo en el Kuzkurruta de Etxonekoa (Badostáin, Navarra),
derivado claramente de kuzkurruta = “cresta, ápice,
punta”. Quizás la propia Cuzcurrita riojana sea el
último resultado de un término similar.
Arroyo y corral de Guisalza o Guizalza (Gisaltza): “Salitral”.
Gisal = “agua salitrosa, yeso”, más el abundancial
-tza. Sin duda define zonas del arroyo de elevada salinidad. También
aparece en algunos casos como Guizalza, aunque se trata de una mera
variante fonética. En 1492 se habla del “camino de
Gisalca”, debiéndose leer en este caso la -C- como
una -Ç-.
Obilosa / Bilosa: Éste es otro de los nombres presentes en
la lista de 1492. Recuerda fuertemente al término navarro
sumamente habitual en toponimia u(r)bilos / ibilos = “confluencia
de aguas”, al que se le habría añadido simplemente
el artículo singular -a. Tiene un paralelo en el Obillosalde
(= “zona junto a la confluencia”) de Larraun (Navarra).
Relucea (Larreluzea): “El prado largo”. De larre = “prado”,
y el adjetivo luze = “largo”.
Rutia: Rutia es sin duda el continuador moderno del mismo topónimo
que en 1492 aparece como Forutya u Horrutya, y que parece relacionado
con urrutia = “alende, al otro lado de”. La oscilación
entre F- y H- iniciales que presentan las formas antiguas parece
deberse a la existencia de aspiración.
Segarriga: Seguramente ésta es la continuación moderna
del antiguo Sagarroga, que se transcribe así en el documento
de 1492. Es segura la presencia de sagar = “manzana”,
y por extensión “manzano”, aunque la terminación
es confusa.
D
DAROCA
Daroca (Daroka): Parece relacionado con aroka = “Cáscara
del trigo, paja que envuelve a la semilla de trigo”, el cual
pertenece a una familia de términos mucho más amplia,
entre los que está auka, que fueron empleados para expresar
la idea de cursos fluviales que arrastraban restos vegetales y deshechos.
La D- inicial puede deberse al añadido de la preposición
romance de, o acaso deriva de un antiguo fonema perteneciente al
mismo término euskérico. Además el término
podría estar emparentado con el que dio lugar al nombre del
Río Iregua (Eiroka en 924).
Sea como fuere, el topónimo aparece desde sus primeras citas
en la forma actual: Daroca en 1044, Daroka en 1060.
Zorronvillo: “Anfractuosidad”. De zurrunbilo = “remolino”,
aunque en toponimia más bien con el sentido de “lugar
escabroso, abismo”. En Mujika se aporta una forma zorrombilo
que parece en parte mal transcrita, con el sentido de “rincón
sin salida”, el cual morfológicamente es de estructura
similar a la de zurrunbilo.
E
ENCISO (INCLUYE GARRANZO, LA ESCURQUILLA, NAVALSAZ, POYALES,
LAS RUEDAS DE ENCISO, VALDEVIGAS Y EL VILLAR)
Collado Andorra (Andorra): “El áspero”. De *andor
/ andur = “ruin, mezquino”, aplicado a la naturaleza
del terreno, más el artículo -a = “el / la”.
Topónimo que se repite tanto en el Principado del mismo nombre,
como en una población turolense. La alternancia -O- ~ -U-
es habitual en euskera, y es segura la existencia de una forma arcaica
*andor con el sentido de “terreno quebrado, empinado”,
derivado de gandor / gandur = “cresta, ápice”
con pérdida de G- inicial.
En los mapas regionales el lugar aparece siempre como Andurra, aunque
se trata de un fallo de transcripción, ya que la pronunciación
normal en el lugar es claramente con -O-. No se puede descartar
de todas formas, que tal variante se haya debido a la pronunciación
de algún informante que presentaría el clásico
cierre vocálico riojano -O- > -U-.
La Laturza: Podría ser un derivado de iturritza = “fuentes,
fontaneda”, origen del Turza de Ezcaray.
Moroquil (Morokil): El término morokil, entre otras cosas,
transmite la idea de “espeso, embrollado”, así
que en este caso podría haber sido utilizado como un sinónimo
de sarri = “espesura, bosque, zona arbolada”.
Fuente Picapaelorza: No está claro si el nombre hace referencia
a un antiguo espinal (elortza = “espinal lugar de espinos”),
o acaso se trata del apellido de un antiguo propietario del lugar.
ENTRENA
Valgaroz: Puede ser un compuesto de garo = “húmedo,
encharcado”, y hotz = “frío/a”, haciendo
referencia tal vez a una hondonada donde se producían acumulaciones
de agua o niebla fría. En efecto, el término garo
/ garu significó sin duda “humedad, agua”, como
demuestra su derivado garuztatu / garaztatu = “regar, rociar”,
con sufijo verbal -ztatu que expresa el concepto de “llenar
de”.
En Oteiza (Navarra), se registra un lugar denominado Garos, donde
abundan los pozos y fuentes.
ESTOLLO
Bosticaduva (Bostikaduba): Se trata de un topónimo sumamente
intesante de cara al conocimiento de fenómenos fonéticos
del pasado, pues parece una variante local de ostikatu = “pisotear,
dar patadas”, con un participio verbal en -(a)du que se repite
en el vizcaino moderno como resultado de la fuerte influencia castellana,
a todo lo cual se une lo que parece ser un fenómeno de armonía
vocálica -U + A > -UBA, también netamente vizcaina
moderna. Por último, la presencia de la B- inicial sería
una supervivencia de la P- que en un principio portaría este
verbo, si como afirman algunos deriva del latín posticus.
A nivel de significado, podríamos interpretar a Bosticaduva
aproximadamente como “la patada”, concepto muy extendido
en toponimia , y que por ejemplo se repite en Aibar (Navarra) en
el lugar de “La patada del buey”.
EZCARAY (HAIZKARAI)
Alandia: Ésta sería la forma primitiva
del “Puente de La India”, puente a través del
cual se iba desde Ezcaray a La Demanda, y en el que observamos claramente
el efecto de la etimología popular. Alandia —presente
en una cita de 1557—, o Arandio, variante de 912, es el nombre
con el que se definía al menos una parte de la Sierra de
La Demanda.
Su etimología a través del euskera es sumamente transparente,
ya que deriva sin más de haraindi = “allende, más
allá, al otro lado”. La forma con -L- debe de ser un
arcaísmo, pues la forma primitiva de este elemento fue *halaindi,
mientras que la terminación en -O de la variante Arandio
es sin más el viejo ablativo -tio (menditio = “desde
o por el monte”), variante de -ti / -tik, que unido a gain
= “cumbre, ápice”, produce gaindi, segundo componente
de haraindi.
Hay que pensar por tanto, que en origen el nombre se empleaba para
definir el territorio ubicado al otro lado de los montes que rodean
Ezcaray, en concreto el amplio espacio de la cabecera del Najerilla,
y no exactamente toda La Demanda.
Alcorza (Alkortza): En la actualidad a la palabra
alkor tal cual se le da el valor de “mineral de plomo no fundido”,
por lo que tal vez nos encontremos ante un lugar dedicado a la actividad
minera, en el cual se acumulaban montones de mineral extraído
de antiguas minas. El valle de Ezcaray ha sido en efecto una zona
de actividad minera tradicional.
Sin embargo, hay que recordar que alkor no es sino una mera variante
de malkor = “roca, peñasco, zona escarpada, monte,
elevación del terreno”, por lo que podría tratarse
meramente de la descripción de una zona montuosa y rocosa
sin más.
Almicia (Almitzia): “El henar”. De
almitz / albitz = “heno, planta de forraje para el ganado”,
el abundancial -tza, y el artículo singular -a, con armonía
vocálica -A + A > -IA.
Anabiza (Anabitza): “Arandanedo”. De
anabi(a) = “arándano”, más el sufijo abundancial
-tza. En el documento de 1110 que nombra varios lugares del área
de Ezcaray, se menciona de pasada un lugar denominado “pora
Navicha”, donde se puede observar perfectamente una deglutinación
de la A- inicial del topónimo originario.
Aranzadia (Arantzadia): “El espinal”.
De arantza = “espino”, el abundancial -di, y el artículo
singular -a. Merino aporta la variante Aransaia, mientras que Antonino
la forma Aranzaria. Morfológicamente es idéntico al
Aransay de Ojacastro.
Arrobia o Arrubia: “La cantera”. De
arrobi = “cantera, lugar de piedra”, más el artículo
-a. Puede que el Río Arobia documentado en 1534 haga referencia
a este mismo lugar.
Artequezpura, Arquetézpura o Tézpura
(Arteko-ezpura): Seguramente “laguna de encinas”, con
arteko = “de encina(s)”, y ezpura = “laguna, charca”.
Ayabarrena (Aia-barrena): “Lo de bajo el
lugar de Aya”. De Aia = “nombre de una zona, derivado
de ai = “cuesta, declive” y el artículo singular
-a, más el elemento barren = “abajo, debajo”,
similar en significado al extendido término riojano “bajera”.
En cuanto a su documentación antigua, se registran las formas
Yavarrena en 1488, y Yabarrena en 1752.
Azárrulla (Atzarrola): “Cabaña
de ovejas viejas”. De atzar / artzar = “oveja vieja”
(compuesto a su vez de ardi = “oveja” y tzar = “vieja”),
y ol(h)a = “cabaña, chozo pastoril”. Se verifican
los habituales pasos de O > U y -LH- > -LL-. Éste es
un buen ejemplo de las consecuencias negativas que para una correcta
comprensión de la toponimia riojana puede llegar a tener
el desconocimiento del euskera, ya que ha habido quien ha propuesto
que este nombre venía del árabe “al-za`rûra”
= “el acerolo”, lo cual es un claro error.
Beneguerra: Parece lógico considerar que este topónimo
es el mismo que aparece en una cita del año 959 como Benifederra.
En tal caso se trataría del nombre de una persona, hijo de
un tal *Hederra (en euskera literalmente “el hermoso, bello”),
con el elemento arábigo Beni- (= “hijo de”) por
delante. Ésta sería por tanto una de las varias pruebas
que nos permiten pensar que la lengua vasca se mantuvo bajo dominación
musulmana, y que ya estaba perfectamente asentada en el valle del
río Oja mucho antes de que la conquistasen los ejércitos
cristianos del norte, puesto que es prácticamente imposible
que un repoblador se convirtiera al Islam en un momento de retroceso
generalizado para aquella comunidad, y el tal *Beni-Hederra debió
de ser por tanto algún señor local de época
altomedieval anterior a la Reconquista.
Existe también la Fuente de Benederra.
Loma Bizcarra (Bizkarra): “La loma”.
De bizkar = “loma, cerro”, y el artículo singular
-a. Evidentemente se trata de lo que en lingüística
se denomina una “tautología”, es decir, la repetición
dentro de un mismo topónimo de dos o más términos
en diferentes idiomas, que hacen referencia a una misma característica
del terreno.
Chalezpura (Txalezpura): Tal vez “charca
de terneros”, con txal / txahal = “novillo, ternero”,
más ezpura = “laguna, charca”. Seguramente se
trata de un antiguo bebedero para el ganado.
Chasparria o Chazparria: “Espinar nuevo”.
De itsats (en composición itsas-) = “retama, mata espinosa”,
barri (tras sibilante ensordecido en -parri) = “nuevo”,
y el artículo singular -a. Además debe de ser el mismo
que el Sasparria de 1465 de las ordenanzas de Ezcaray . Sin duda
se refiere a una antigua zona de cultivo, después abandonada,
en la que se formó una gran masa de matorral salvaje.
Del estudio de la toponimia riojana se deduce la existencia generalizada
de una raíz itsas- con el sentido específico de “zona
espinosa, o cubierta de matorral áspero”, que se repite
en diversos lugares, y se documenta ya en las citas medievales.
Véase Chasquivela en Eterna, o Issasparri (1251) en Casalarreina.
Tiene un buen paralelo en el Chazperri de Mendigorría (Navarra).
Cila (Zila): Zil es un término que parece
significar “hondo, hueco, hondonada”, pues se deriva
de zilo = “agujero, hoyo, hueco”. El hecho de que en
la zona exista una cueva parece asegurar esta traducción.
Cilbarrena (Zil-barrena): “Bajo la hondonada”.
De zil, variante de zilo = “hueco, hondonada, hoya”,
más barrena = “bajo, debajo de”. Se sitúa
en efecto en lo más bajo de una profunda hondonada.
Escarrarana (Ezkar-harana): “El valle de
los arces”. De ezkar = “arce”, y (h)arana = “el
valle”.
Escarzulla (Ezkartza-olha): “Cabaña
del arcedo”. De ezkartza = “arcedo, lugar de arces”,
y olha = “chozo, cabaña pastoril”. Se observa
una vez más el típico cierre fonético -O- >
-U-. Tiene como variantes Escarzuia y Escanzuia.
La Ren de Esconovia (Azkonobia): “Tajonar
o madriguera de tejones”. De azkon = “tejón”,
y (h)obi = “hoyo, fosa”, más el artículo
singular -a. El topónimo Escorobia que aparece en las listas
de Merino debe de ser una mera variante fonética o gráfica
de este mismo. Por otra parte, en los registros de Antonino González,
aparece la forma Esconabia, que parece igualmente una mera variante
del mismo topónimo. De hecho existe el euskera (h)abia =
“madriguera, hoyo”, que podría haberse confundido
y cruzado en el pasado con (h)obi.
Disponemos de buenos paralelos en el Azkonobieta de Elgorriaga (Navarra),
y el Azkonabieta de Elgeta (Guipúzcoa).
Peña Escorria o Ezcorria (Haitzkorria):
“La peña pelada”. De haitz = “peña”,
más gorri = “rojo, desprovisto de vegetación,
desnudo”, y el artículo singular -a. Se sitúa
junto a Peña Colorada.
Fuente de Esparriturri: En 1110 se menciona una
fuente de este nombre, con la grafía “fuente de Sparriturri”,
que parece provenir de espar = “estaca de madera”, e
iturri= “fuente”. Tampoco sería descartable que
el primer componente fuera esparru = “redil o cercado para
el ganado”, aunque parece menos probable.
Ezcaray (Ezkarai): “Peña alta”.
De (h)aitz = “peña”, y garai = “alto/a”.
Sin duda es el antiguo nombre de la magnífica Peña
de San Torcuato, la cual domina todo el valle en el que se asienta
Ezcaray. Existe otro lugar llamado de la misma forma al sur del
municipio, en terreno áspero y fragoso.
De hecho, las formas antiguas no dejan lugar a dudas acerca de su
etimología primitiva, ya que, además de aportar un
buen ejemplo de la forma haiz- (así se presenta haitz delante
de consonantes oclusivas como en este caso la G- de garai), en las
grafías Haizcarra y Hazcarrahy de 1164, así como en
Hezcaray de 1488, también podemos observar la -H- que primitivamente
ostentaba garai < *garahi en ejemplos como el Ezcharaphi de 1074
y el Yzcarahi de 1110.
Es decir, la fonética euskérica también aparece
claramente representada en las transcripciones antiguas del nombre,
lo que evidencia un uso práctico de la lengua, y que no se
trata de meras influencias o préstamos.
Galarcia (Galartzia): “Troncos secos”.
De galar = “tronco seco de árbol que queda en pie en
el monte”, el sufijo abundancial -tza, y el artículo
-a = “el / la”, que al chocar con una palabra terminada
en -A produce en dialectos vizcaino-guipuzcoanos (los mismos a los
que se asociaba el riojano antiguo) la secuencia -IA.
Galardea: Parece que este topónimo no es
sino una construcción muy similar al anterior, aunque con
el abundancial -di / -dei / -degi en vez de -tza. El hecho de que
su terminación aparezca como -EA, se puede deber o bien a
un proceso de ultracorrección, por el cual un antiguo *galardia
es corregido como si se le quisiera eliminar una presunta armonía
vocálica, o porque la forma original fue realmente *galardeia,
y con el tiempo se ha perdido la -I- intervocálica.
Peña de Gatatia: “El portillo de los
gatos”. De gatu = “gato”, ate = “paso, portillo”,
más el artículo -a, con armonía vocálica
-E + A > -IA. El concepto hace referencia a un paso muy estrecho
y difícil, y se repite en el Gatubide = “camino de
gatos” de Osa (Navarra).
Gatazpura: “Laguna o charca de gatos”. De gatu = “gato”,
más ezpura / izpura = “charca, aguazal, laguneja”.
Hermua: “El yermo”. De (h)ermu = “yermo,
zona desierta”, más el artículo -a.
Iluncia (Iluntzia): “La umbría”. De ilun = “oscuro”,
el sufijo abundancial -tza, y el artículo -a. Este mismo
lugar se denomina también La Umbría, lo cual no es
sino una simple traducción del término euskérico.
Inguelezpura (Ingelezpura): “Charca de ranas”.
De ingel = “rana”, e izpura = “Charca, balsa,
curso de agua”. Es posible que existiese una variante arcaica
de esta última palabra en la forma *ezpura tal cual, aunque
el aspecto actual del topónimo ha podido deberse también
a un proceso de asimilación vocálica como *ingelizpura
> ingelezpura.
Se conoce también la variante Guindelezpura, la cual indicaría
que debemos partir de un hipotético *dingel-ezpura, siendo
dingel una forma alterada de ingel, relacionada acaso con la expresión
dingili-dangolo = “bamboleándose”, que tuvo tal
vez también el sentido de “saltar, a saltos”.
Ignaricha: En 1110 se cita un lugar de este nombre,
al que hay que leer como Iñariza, y que se corresponde casi
sin duda con el euskera iñarritza = “brezal”.
Laparcia (Lapartzia): “El zarzal”.
De lapar = “zarza, matorral espinoso”, el abundancial
-tza, y el artículo -a, con armonía vocálica
-A + A > -IA.
Lizardia o Elizardia: “La fresneda”.
De lizar / elixar = “fresno”, el sufijo de colectivo
-di, y el artículo singular -a. Presenta también la
variante Lizarria, aunque ésta no es sino la consecuencia
de un proceso de asimilación consonántica -RD- >
-RR.
Lucuturría (Luku-iturria): “La fuente
del bosque”. De luku = “bosque”, iturri = “fuente”,
más el artículo -a. Tampoco es imposible que provenga
de laku = “lago”.
Mallave (Mailabe): “Bajo el peñasco
o cantil”. El topónimo porta la misma raíz que
en los dos casos anteriores, pero con el añadido de be /
behe = “bajo, debajo de”.
Mallavia (Mailabia): “Bajo el cantil”.
Idéntico al anterior, aunque con el añadido del artículo
singular -a, que produce la armonía vocálica -E +
A > -IA.
Cerro Mingaña (Mingaina): “La punta”.
Mingain en euskera quiere decir literalmente “punta de la
lengua”, pero tal vez debió de adaptarse en toponimia
para describir lugares muy puntiagudos o con elevaciones empinadas.
Parece ser el mismo componente de Valdemingañas de Ausejo.
Obícolla: Seguramente de *hobiko-olha = “chozo de la
hondonada”, con hobi = “hondonada, vaguada”, la
desinencia de genitivo-locativo -ko, y olha = “chozo pastoril”.
Quiricia (Kiritzia): “El ulagar”. De kiri = “ulaga,
retama, arbusto espinoso de flores amarillas”, el sufijo abundancial
-tza, y el artículo -a = “el / la”, que al chocar
con una terminación en -A de otro sustantivo o adjetivo da
lugar a la secuencia -IA.
Sagastia: “El manzanal”. De sagasti = “manzanal,
plantación de manzanos”, más el artículo
-a.
Sandamendía, Sandemendía o Sardamendía: Da
la sensación de que se trata del mismo lugar que en un documento
de 1074, referido a la vecina zona de Pazuengos, presenta la forma
Sendamendi, por lo que lo más lógico es pensar que
estamos ante un “monte de la senda”.
Sarrucia (Sarrotzia): “El lugar de deshechos”. De sarro
= “deshecho, residuo”, el abundancial -tza, y el artículo
-a. Se ha producido el clásico cierre vocálico riojano
-O- > -U-.
Torrespura: Lo más probable es que estemos ante un antiguo
*iturri-ezpura = “laguna o charca de la fuente”.
Turcia o Túrciga (Iturtzia): “La fontaneda”.
De iturri, el abundancial -tza, y el artículo singular -a,
aunque también podría estar presente la desinencia
de locativo -aga.
Arroyo y cerro de Turragua(s): Seguramente de *iturri-agoa = “la
boca de la fuente, manantial”, con posterior pluralización
romance.
Disponemos de un paralelo en el Iturrago de Erroz (Navarra).
Turrarana (Iturri-harana): “El valle de la fuente”.
De iturri = “fuente”, y (h)arana = “el valle”.
Presenta la clásica perdida de la I- inicial.
Aldea de Turza (Iturritza): “Fuentes”. De iturri = “fuente”,
y el sufijo abundancial -tza. Coincide en su nombre con una gran
cantidad de topónimos de todo el mundo vascoparlante antiguo
y moderno. Se registra ya en 1110 con la forma Iturricha, evolucionada
después a Turça en 1580.
Turzulla (Iturritza-olha): “Cabaña de las fuentes”.
De iturritza = “fontaneda, fuentes”, y olha = “chozo,
cabaña pastoril”. Podría tratarse de una cabaña
que hacía referencia a la aldea anterior.
Urdanta: “Pocilga”. De urdantei / urdande del mismo
significado. Seguramente se ha producido un proceso de asimilación
vocálica -A- -E- > -A- -A-.
Urzalaia: “La pradera de agua”. De ur-zelai = “prado
que posee una resurgencia de agua que lo mantiene verde incluso
en verano”. Se trata de un término relativamente frecuente
en la toponimia vasca, que aquí tiene su equivalente en dialecto
riojano.
Yarza (Ihartza): “Secarral, zona de matorrales resecos”.
De ihar = “vegetal seco, marchito”, más el sufijo
abundancial -tza. A veces la expresión ihar se utiliza también
para denominar a especies en concreto como el arce, aunque en la
zona este árbol suele denominarse ezkar / escarro. También
existe una cita de iarza tal cual con el sentido de “juncal”,
aunque esta última interpretación no parece tener
paralelos en otros sitios, y podría tratarse de un error.
Zabalaidoia: “La laguna de Zabala”. De idoia = “la
laguna, la charca” y zabala = “la plana”.
La Zalaya (Zalaia): “La pradera”. De zalai = “prado,
pradera” (variante típicamente riojana del más
habitual zelai), y el artículo -a.
Zamaquia (Zamakia): Seguramente se trata del mismo zamaka = “leña
en general”, con el artículo singular -a, y un proceso
de armonía vocálica -A + A > -IA. Existe de todas
maneras una variante zamaki, del mismo significado.
Zomicia: “El lugar de mimbres”. De zumitz = “mimbre,
arbusto del que se obtienen varas para cestería”, más
el abundancial -tza, y el artículo singular -a.
Zorroquia (Zorrokia): Si no se trata de un compuesto con (t)oki
= “sitio, lugar”, todo parece indicar que nos encontramos
ante una forma antigua de txorroki = “ramas y hojas de encina
que se dan al ganado”, el cual además se repite en
el topónimo de Alfaro Zurruqui.
Zorroza (Zorrotza): “Áspero”. De zorrotz = “áspero,
empinado”, más el artículo singular -a.
Zularna (Zularana): “El valle de la hoya”. De zulo =
“hoya, hondonada del terreno”, y harana = “el
valle”. Parece una especie de tautología.
Zumazia (Zumatzia): “El lugar de mimbres”. De zumatze
/ *zumatza = “lugar de mimbres (arbusto del que se sacan varas
para cestería)”, más el artículo -a.
Zunarro (Zunarra): “El olmo”. De zunar = “olmo”.
Este nombre al igual que en el caso de Tontorro, y también
Txumarro de Munilla ha sido castellanizado.
Peña Zurdiña: Seguramente de *haitz-urdina = “la
peña gris”, con haitz = “peña”,
y urdin = “azul grisáceo, gris”. Hará
referencia al color grisáceo de la caliza.
Zurrumbaria: De zurrunba = “presa de un molino en el río,
cascada”, más una terminación que puede estar
configurada sin más por el abundancial -di, con confusión
-D- ~ -R-, y el artículo singular -a.
F
FONCEA
Basagón (Basagune): “Zona boscosa”. Formalmente
resulta idéntico al Bajabón que estudiamos en Ablitas.
Fuentesaja: Parece que el topónimo porta el primer componente
de Sajuela y Sajazarra, derivado de saila = “pieza o trozo
de terreno dedicado al cultivo”.
Marivindia / Marimindia (Marimendia): “El monte de Mari”.
De Mari, nombre de mujer, y mendia = “el monte”. Podría
tratarse del personaje mítico vasco del mismo nombre, que
reside en montañas y grandes peñascales. Además
en la alternancia -V- ~ -M- se puede ver todavía en vivo
el proceso de evolución fonética típicamente
euskérico B- > M- (mendi era en principio bendi).
FONZALECHE
Garallo o Garaya: Topónimo aportado por Merino Urrutia, derivado
de garaia = “el alto”.
Fuente los Zabales: Castellanización de un antiguo topónimo
que portaba el componente zabal = “plana”.
Zabaleta (Zabaleta): “Los llanos”. De zabal = “llano,
plano, ancho”, más el sufijo pluralizante -eta. Se
trata de uno de los escasos ejemplos de este sufijo en La Rioja,
en cuyo dialecto local se usaba generalmente el más arcaico
-tza. Ver Zabalza en Haro.
FUENMAYOR
Los alabacos: Aunque se trata de un topónimo de creación
netamente romance, parece reproducir el antiguo gentilicio euskérico
*Alabako (actualmente Arabako) = “de Álava, alavés”,
con la desinencia -ko de origen. Así pues, éste sí
sería un topónimo que indicaría la presencia
de gentes alavesas de habla vasca en La Rioja, aunque, como ya hablamos
ampliamente en los capítulos dedicados a la toponimia y onomástica
antigua en la región, la presencia del idioma en la zona
es muy anterior a estos movimientos de población.
G
GALBÁRRULI (GALBARRURI)
Defesa de Baranzo (Barantzu): “Serpolar, tomillar”.
Aparece en un documento datado entre 1173-1194. Debe de tratarse
de un compuesto de baran = “serpol” (una planta parecida
al tomillo), más el sufijo abundancial -tzu.
Chandamendi (Txanda-mendi): “Monte de turnos”. Debe
de tratarse de un monte cuyos pastos eran aprovechados por los usuarios
mediante un sistema de turnos.
Galbárruli (Galbarruli): “Villa del raso” De
galbar = “calvo, terreno raso, pelado”, más (h)uri
= “villa”. Aunque la hipótesis de que el elemento
galbar corresponda a un antropónimo podría ser también
razonable, parece preferible la opción de pensar en un elemento
descripitivo del terreno, ya que en la toponimia vasca aparece el
término galbar para designar zonas llanas carentes de vegetación.
En todo caso, a nivel fonético lo que sí está
claro es que la forma primitiva fue Galbar-huri, y que el paso a
la forma moderna en -ULI- se debe a un proceso de disimilación
consonántica -RR- + -R- > -RR- -L-, que tiene buenos paralelos
dentro del propio euskera.
Disponemos de una amplísima documentación medieval
para el nombre de esta villa: Galvarruli 1151, Galvarruri 1173-1194,
1257, 1285, 1294, y 1299, Galuarruli 1229, Galbarruli 1278, Galbarruri
1298.
Horcamendi: “Monte de la horca”. De horca, préstamo
romance, y mendi = “monte”. Tal vez se trate de un lugar
expuesto a la vista, utilizado como patíbulo, aunque en toponimia
con frecuencia los términos del tipo horca, horcajo, horcajuelo
etc, suelen definir un lugar donde confluyen barrancos, asociado
la forma de confluencia con la de las horcas de usos agrícolas.
Hurduendo: Topónimo de 1420, que puede venir de *(h)ortu-ondo
= “junto al huerto”.
Fuente Marrauri: Puede ser similar a *Marau-huri = “villa
del moro o moreno”, aunque también se puede pensar
en marra = “línea”.
Rozabala: Lo más probable en este caso es que se derive de
un *arro-zabala = “llano del barranco o arroyuelo”,
con arro = “barranco”, que habría perdido la
A- inicial, seguramente por la costumbre de denominar al lugar añadiéndole
el artículo femenino castellano “la”. Así
a partir de un *La Arrozabala, se habría evolucionado a un
posterior *La Rozabala, del que se habría extraído
erróneamente por etimología popular la forma definitiva
Rozabala. De todas maneras, también se podría pensar
en *berro-zabala = “la plana de la roza”.
Zabaleta: “Los llanos”. De zabal = “llano”,
más la desinencia de plural -eta. Se sitúa precisamente
junto al término de “Los Llanos”.
GALLINERO DE CAMEROS
Aracil (Arakil): “Zona de leñas”. De arakil =
“rama de mediano grosor”, y en toponimia “leña,
zona leñera”. Se trata claramente de un antiguo genérico
de extensión universal en el ámbito vascófono,
que cuenta con infinidad de paralelos, y que en este caso ha sido
alterado según las leyes fonéticas romances, con evolución
-K- > -C- similar al Araciel de Corella.
Aracil es un antiguo despoblado situado encima de Gallinero, justo
en la cumbre del cerro que separa esta localidad de la población
vecina de Laguna de Cameros.
GIMILEO
Aunque el corpus de topónimos vascos modernos en Gimileo
es relativamente escaso, sin embargo, tal y como sucede en el caso
de Villalobar, el recurso a las fuentes medievales nos aporta un
conjunto muy amplio de nombres de clara etimología euskérica.
Gimileo presenta características sumamente interesantes dentro
de todo el conjunto de La Rioja, ya que sus términos presentan
características fonéticas inconfundibles, que evidencian
un uso real de la lengua vasca a comienzos del siglo XIII, lo cual
nos aleja una vez más de la idea que tiende a considerar
a Ojacastro como una isla lingüística, sin conexión
con el resto del mundo vascófono. Gimileo es en efecto, todo
un nexo de unión con el área alavesa.
Achalde (Atxalde): “Zona de peñas”.
De atx = “peña”, y alde = “comarca, región,
área”.
Haralucea: “El valle largo”. Otro de los topónimos
de 1212, que presenta el detalle de la conservación plena
de la aspiración vasco-aquitana, indicador de uso como lengua
todavía viva. Sin duda está formado a partir de haran
(en composición con frecuencia hara-) = “valle”,
luze = “largo”, y el artículo singular -a.
Harbehea: “Bajo la peña”. De harri (en composición
har-) = “piedra”, behe = “bajo, debajo”,
y el artículo singular -a. Éste es acaso uno de los
topónimos más interesantes de las listas del año
1212, ya que presenta el componente behe en perfecto estado de conservación
fonético y morfológico, lo cual implica casi con total
seguridad que a comienzos del siglo XIII el euskera era una lengua
plenamente viva en Gimileo.
Harrate (Harrate): “Portillo de la peña”. De
harri (en composición har-) = “piedra, peña”,
y ate = “portillo, lugar de paso”. Se documenta ya en
1087 un lugar denominado “Viña Harrate”.
Hurarca (Hurarka): “Presa, balsa de agua”. De (h)urarka
= “embalse, presa, depósito de agua”. Un ejemplo
más de las listas de 1212 en el que vuelve a aparecer la
aspiración.
Ugartea: “Entre aguas”. De ur (en composición
ug- / ub-) = “agua, río”, arte = “entre”,
más el artículo singular -a. Aparece en la lista de
topónimos de 1212, en la cual también surge una forma
romance denominada “la isla”, que podría ser
precisamente la traducción castellana de este topónimo.
GRAÑÓN
Agro de Ozanco: En 951 se registra un topónimo de esta manera,
en el cual se intuye el antropónimo *Otxanko = “lobito”,
lobezno”, variante del habitual Otxando, aunque en este caso
con la diferencia de presentar el sufijo de diminutivo -(a)nko.
Varrio Sparsa: Así aparece denominada una zona de Grañón
en una cita de 1068. Podría tratarse de *espartza, formado
a partir de espar = “estaca o tutor de viñas”,
aunque en origen quizás significaba más bien “tronco
en general”, con el sufijo de abundancial -tza. También
se podría partir para el primer componente de esparru = “cercado,
zona acotada”.
Villa de Zahal: Despoblado cercano a Grañón, que en
953 aparece de esta manera, y también con la variante Villa
de Zahale. Posteriormente, en 1068 aparece la forma corrupta Villa
Zahac. Sea como fuere, no parece haber muchas dudas de que se trata
del abundante zabal = “llano, llanura”, con pérdida
de la -B- intervocálica, que evoluciona a una aspiración
(> zahal), fenómeno que todavía se observa en áreas
del espacio vascófono actual, como por ejemplo en el dialecto
bajo-navarro de Arberoue.
GRÁVALOS
Corral de Asquín: Situado bajo una zona empinada y fuertemente
peñascosa, podría derivar de *haitz-gain = “cumbre
de peñas”, con ensordecimiento típico euskérico
*haitzgain > *haizgain > *aizkain > asquín.
Recuerda a topónimos como Ascaine en Lapurdi, Azkin en Ezcurra,
Axkin o Askín en Sumbilla.
Sin embargo, el estudio de las formas antiguas de la toponimia navarra,
revela que este tipo de nombres son el resultado de fuertes simplificaciones:
el Axkin de Sumbilla aparece como Asquiguin o Asquigin en 1710 y
1711, Asquirin en 1710, Asquiguin en 1711, y Asquieguin en 1716.
Esto nos conduciría hacia interpretaciones diferentes.
H
HARO
Arrauri: “Villa del barranco”. De arro (en composición
arra-) = “barranco”, y el clásico (h)uri = “villa,
lugar poblado”. Aparece como Arhauri en 1104. Hay quien defiende
que éste pudo ser el nombre primitivo de Haro, aunque más
bien se trata de una pequeña aldea muy próxima a la
población, con la que no lo debemos confundir.
Azcorria (Azkorria): “Peña pelada”. De (h)aitz
= “peña”, y gorri (en composición tras
sibilante -korri) = “rojo, pelado, áspero”.
Bardauri: “Villa de zarzas”. De barda = “zarzal,
mata espinosa en general”, y (h)uri = “villa, lugar
poblado”.
Goicogana (Goikogana): “La cumbre de arriba”. De goi
= “arriba”, la desinencia de genitivo-locativo -ko =
“de”, gan = “cumbre, parte más elevada
de un monte”, más el artículo singular -a.
El nombre aparece en una referencia de 1513.
Guisalza o Quisalza (Gisaltza): “Aguas saladas”. De
gisal / kresal = “agua salada”, y el abundancial -tza.
Iraza (Iratza): “Helechal”. De iratz = “helecho”,
más el sufijo abundancial -tza.
Iturrimurri (Iturri-murri): “Fuente murria, de poco caudal”.
De iturri = “fuente”, y murri = “escaso, pobre,
seco”.
Mendico (Mendiko): “Montecillo”. De mendi = “monte”,
más el sufijo arcaico de diminutivo -ko. Documentado desde
1476.
Mutilluri (Mutiluri): “Villa de Mutil”. De mutil = “muchacho”,
utilizado seguramente como nombre o apodo de varón, y (h)uri
= “villa, lugar poblado”. Sería pues un antropónimo
de características similares al que se presenta en Valdegastea
de Logroño y Alberite.
Las referencias medievales son sumamente abundantes: Mutilluri 1062,
Motillori 1076, Mutilori y Mutillori en 1083, Mitallori 1085, Mutillori
1092, etc.
Viña Páceta (Patzeta): “Los barros”. Parece
un compuesto de pats / patz = “orujo de uva”, aunque
también “desperdicio, residuo en general”, más
la desinencia de plural -eta. En este caso la duda está en
si quería expresar una idea relacionada en torno a las uvas
y viñas, o acaso se refiere más bien al barro del
Ebro que se acumula en este punto, lo cual parece una opción
razonable.
Potanzuri: “Villa de Potentius”. De Potentius = nombre
de persona latino, deformado en romance en la forma Potanzo o Potenzo,
más el extendido (h)uri = “villa, lugar poblado”.
Se trata de un despoblado que se nombra de esta manera en un documento
de 1184.
Uno de los monjes del Valle de Cárdenas que realizaron el
juramento de obediencia al nuevo abad Pedro en 921, porta este antropónimo
Potentius.
Riaran (Harriaran): “Val de peñas”. De (h)arri
= “peña, piedra”, y (h)aran = “valle, hondonada”.
La pérdida de la vocal inicial en este tipo de compuestos
tras la pérdida de la lengua vasca es un fenómeno
sumamente habitual, debido a procesos de ultracorrección.
Urturi: “Villa de Fortún”. De Fortún =
nombre de persona muy común, deformado frecuentemente en
Orti / Urti, y (h)uri = “villa, lugar poblado”.
Se podría proponer una explicación alternativa a partir
de urte = “arroyada, avenida de aguas”, aunque vista
la gran extensión del antropónimo mencionado, parece
por el momento más lógico plantear la primera opción.
HERCE (HERTSI)
Eligüerri: Simple variante del Ligüerri de Bergasillas,
que podría haberse formado a partir de la fusión del
artículo masculino castellano “el” con el antiguo
topónimo.
Dada la pérdida seguramente temprana del euskera en el lugar,
lo más lógico parece partir de un antiguo *ili-gorri
= “villa roja”, que habría experimentado la típica
diptongación romance -O- > -UE-. A esta hipótesis
se suma González Bachiller , que sigue las consideraciones
de Irigoyen acerca de los varios casos de Ligüerri y Ligüerre
en la provincia de Huesca, quien consideraba a estos últimos
derivados sin duda de ili-gorri .
Otra opción sería pensar en liguerri = “linar”,
pero no es seguro.
Herce (Hertsi): “Angosto”. De hertsi / ertzi = “estrecho,
apretado, angosto”. El topónimo se deriva de la peculiar
situación de este pueblo, pues se encuentra literalmente
empotrado en un barranco rodeado de cortados rocosos por un lado,
y el lecho del Cidacos por el otro, quedando el casco urbano como
“ensartado” entre estas barreras.
Tampoco es descartable asociarlo con ertz = “esquina”,
ya que las masas rocosas del lugar se presentan en forma de aristas
y cúspides bastante agudas.
La documentación antigua es sumamente abundante (Erce 1152,
Herz 1152, Erze 1162, Erz 1201 y 1202, Erçi 1455, y Herçe
1455), y aunque las formas con -I final son tardías y meramente
testimoniales, parece que el topónimo original tuvo que portar
esta -I final, ya que la evolución fonética habitual
en la región es la de adaptar las frecuentes terminaciones
euskéricas de este tipo con una -E .
De todas maneras, no hay que olvidar que el término euskérico
hertze / herze / hertse = “intestino”, derivado sin
duda de un sustantivo verbal formado a partir de hertsi y el sufijo
-tze, significaba en origen “cerramiento, estrechura, canal
estrecho”, y que podría haber sido perfectamente el
origen del topónimo.
En Oroz-Betelu (Navarra), existe un lugar llamado Ertsi, que parece
repetir el mismo componente, apareciendo en Zúñiga
un Erze.
Una opción alternativa sería pensar en eretz = “lado,
ladera”, pensando en una antigua contracción, fenómeno
que sabemos sucedió en el caso de Ircio (Burgos).
Sierra La Hez (Alaitz): “Pastizal”. De *al(h)aitze /
*alaitza = “pastizal, zona de pasto”, un término
perdido en el habla moderna, pero que sobrevive en el roncalés
alatzera eraman = “llevar a pastar, al pasto”. Se trataría
de una derivación del verbo al(h)atu = “alimentar,
pastar” (sin duda de ale = “grano, cereal”), más
el frecuente sufijo de acción verbal -(i)tze / -(i)tza, que
parece relacionado con el -tza / -tze de plural, y que presenta
en muchos casos una -I- (recordemos términos como egoitza,
emaitza, epaitza, iragaitza, etc), por lo que no parece ser demasiado
arriesgado plantear la existencia de un antiguo *alhaitze / *al(h)aitza
/ *al(h)aitz, que explicaría perfectamente la larga serie
de topónimos de similar aspecto que se extienden a lo largo
y ancho de toda la superficie vascófona antigua y moderna.
De hecho, tenemos el caso del muy abundante olatz / olatze / olatza
/ olaitz = “majada, zona pastoril”, compuesto de ola
= “cabaña, choza o pequeño refugio pastoril”,
al que se le debió de añadir el mismo sufijo -(i)tza
/ -(i)tz(e). En efecto, este olaitz / olatz parece ser una variante
de olatze = “domesticación, acto de calmar”,
sustantivización del verbo olatu = “llevar al monte
el ganado”, derivado a su vez de ola = “chozo, cabaña
pastoril”, por lo que podemos establecer un claro palalelismo
entre alatze / olatze por un lado, y alaitz(a) / olaitz por otro.
Los paralelos del componente alaitz(a) son muy abundantes en la
toponimia del mundo vascófono reciente —Sierra de Alaiz
(Navarra), Alaitza (Zufía de Metauten), Alayçauarrena
en 1371 (Arizala, Navarra), Alaiza (Álava), etc—.
La sierra riojana aparece como Alaiz en 1795, y Sierra de Laiz en
1846 (diccionario de Govantes), aunque ya entonces presentaba la
variante moderna “La Hez”. Hoy en día el nombre
original aún pervive en el pico de Sierralai, uno de los
mayores de esta relativamente pequeña cadena montañosa.
Barranco Ugarre: El nombre se trata como en tantos otros casos,
de una tautología. En efecto, ugarre significa literalmente
“agua fangosa, agua de riadas”. Sin duda al barranco
de este nombre primero se le denominó ugarre, en una época
en la que el euskera estaba vivo, y posteriormente, con la llegada
del romance se rebautizó el lugar con el apelativo castellano
“barranco”, porque el lugar seguía presentando
las mismas características.
HERRAMÉLLURI (HERRAMELLURI)
Casildagurría (Casilda-gorria): “Casilda la pelirroja”.
De Casilda = “Casilda”, nombre de mujer, gorri = “rojo/a”,
más el artículo -a. Típico topónimo
creado a partir del nombre de un antiguo propietario, del que además
se nos especifica su apodo. Se observa el paso fonético habitual
riojano O > U.
Guipuzaire (Giputzahuri): “Villa del guipuzcoano”. De
giputza = “el guipuzcoano”, y (h)uri = “villa,
lugar poblado”. Aparece en referencias de 1067 con la forma
originaria Gipuzauri, y es casi seguro que sea el mismo lugar que
el Gurpuzuri que aparece en una cita del siglo XII, en este caso
deficientemente transcrito.
Herramélluri (Herramelluri): “Villa
de don Ferramel”. De Ferramell = “Ferramell”,
nombre medieval de varón, más (h)uri = “villa”.
Hay quien ha pretendido asociar este topónimo con un conde
alavés llamado de esta manera, aunque es un detalle sumamente
difícil de comprobar. Quizá se trata sin más
de una persona absolutamente anónima, que portaba este nombre
(fue en efecto un apelativo bastante habitual durante cierta época).
Sea como fuere, el topónimo se repite en Labastida en la
forma Valderremelluri.
Las citas del nombre son sumamente abundantes: Harramellori 1067,
Harramelluri 1073, Herramellori 1111, Ferramelor 1173, Ferramellori
1177, Ferrameluri 1199, Ferramelori 1212, Ferramelluri 1257, Fferramellor1334,
Fferramellori 1464.
Velasco (Belaskohuri): “Villa de Velasco”. Disponemos
de una abundantísima documentación medieval acerca
de este lugar, en la que aparece persistentemente el término
(h)uri = “villa, lugar poblado”, que al final no se
ha conservado en el nombre moderno: Velasco en 1054, Blascori 1068,
1181-1199, 1192, y 1257, Brascori 1089 (el cual revela un paso -L-
> -R- de características fonéticas netamente vascas),
Blaschori 1153, Blascuri 1186 y 1189, Belascuri 1203 y 1225, Blascor
1247, Velascor 1173 y 1334, Velascuri 1482, etc.
HERVÍAS
Arpide: “Calzada, camino de piedra”. De (h)arpide =
“calzada, camino de piedra.
Orreturre: “Fuente de oro”. De urre = “oro”,
e iturri = “fuente”. Equivalente exacto del extendido
concepto romance de Hontoria ( < Fonte aurea), aunque se podría
realizar una interpretación alternativa desde *orre / orri-iturri
= “fuente del enebro, o arbusto espinoso”. Aparece en
el catastro de la Ensenada en 1752.
Mendiguillo (Mendigilo): “Montecillo”. De mendi = “monte”,
y el viejo sufijo diminutivo -gilo / -kilo (presente por ejemplo
en voces como elurgilo = “copo pequeño de nieve”,
zarankilo = cestito, cesto pequeño).
HORMILLA
Poza Basarán: “Val de bosque”. De baso (en composición
basa-) = “bosque, zona boscosa”, y (h)aran = “valle,
hondonada”. También podría tratarse del popular
basaran / patxaran = “endrino, ciruelo silvestre con el que
se prepara el licor del mismo nombre”, aunque es menos probable.
HORNILLOS DE CAMEROS
Sagarra: “La manzana”, o quizás mejor “el
manzano”. De sagar = “manzana”, más el
artículo singular -a.
HORNOS DE MONCALVILLO
Laguchu: “Lagunilla”. De lagu / laku = “lago”
(préstamo romance), y el sufijo de diminutivo -txu. Las listas
de Antonino González traen la variante “Legucho”,
que parece presentarse algo más alterada..
HUÉRCANOS
Iracho (Iratzu): “Helechal”. De iratz(e) = “helecho”,
y el sufijo abundancial -tzu.
Alto de Torruza: Aunque en este caso podría entrar en su
formación el componente románico “torre”,
parece más fácil plantear una etimología a
partir de *Iturri-hotza = “fuente fría”, que
sería fácil de hacer evolucionar hasta la forma actual
del topónimo.
I
IGEA (ETXEA)
Igea (Itxea): “La casa”. De itxe / etxe = “casa”,
y el artículo -a = “el / la”. Aunque se ha pensado
que el cierre vocálico E- > I-, tal vez se ha debido a
la influencia fonética de la conocida como “imela arábiga”
(fenómeno que altera las vocales), lo cierto es que no sería
necesario recurrir a tal explicación, puesto que tenemos
perfectamente documentada la forma itxe en los dialectos de la región
entre Oyarzun y Vera de Bidasoa, lo cual implica que también
desde parámetros de evolución exclusivamente vascos
se puede producir este cierre.
Sea como fuere, el término primitivo etxea se documenta para
esta población ya desde su primera cita en el famoso documento
de la donación de Cameros de 1366, donde se menciona literalmente
la existencia de “la casa de rrio de xea”. Hay que señalar
que se trata de una cita de gran interés, ya que nos coloca
frente a una típica tautología, que nos habla de nuevo
de la existencia en el lugar de una fase anterior de bilingüismo.
En la actualidad, y a escasos kilómetros de Igea se encuentra
la población de Rincón de Olivedo, también
llamada Las Casas, que podría representar la continuación
del topónimo consignado en el documento de 1366.
Por otra parte, no podemos olvidar que el río que discurre
por ambas localidades, denominado actualmente Linares, era conocido
generalmente como río Igea o Ixea en documentos antiguos
(de hecho en la actualidad todavía se conserva tal apelativo
en la zona de Las Ventas y Las Casas), lo cual corrobora la cita
medieval que nos habla de ese “rrio de xea”.
Posteriormente recogemos citas del nombre de la localidad como Ixea
de 1384, o Exea en 1484 y 1556.
La Rañe: Aunque a primera vista podría parecer incuestionable
que se trata del frecuente término románico rañe
/ raña / herraña, etc, con el sentido de “pequeña
pieza de cultivo en las inmediaciones de la casa”, la presencia
del artículo femenino implica una cierta posibilidad de que
sea una readaptación romance del término euskérico
larrain = “era, espacio abierto”. En efecto, en territorio
vascófono moderno tenemos ejemplos virtualmente idéntico
al topónimo riojano, como Larrañe (en francés
Larrau) de Zuberoa (País Vasco-Francés), de creación
netamente vasca, por lo que al menos hay que mantener la hipótesis
de este origen.
De hecho, desde hace ya tiempo existe bastante confusión
entre los especialistas en torno a la relación difícil
de establecer entre el euskera larrain y el romance raña
/ herraña. Aunque muchos defienden un origen latino para
ambos términos, en el caso vasco no parece haber duda de
que se trata de un término de creación autóctona,
en el que se encuentra el elemento larre- / larra- = “prado,
campo, zona de pasto o cultivo”.
J
JALÓN DE CAMEROS
La Minteria: Parece muy razonable pensar que se trata de una mera
variante fonética de mintegia = “el vivero o semillero”,
ya que el sufijo -tegi que indica lugar, y también conjunto
de individuos o entidades del tipo que sea, se deforma con frecuencia
en -teri, especialmente cuando designa a un grupo de algo.
L
LAGUNA DE CAMEROS
Valle Altazarre: “Alto viejo”. De altu / alte / alta-
= “alto, zona elevada”, y zahar / tzar = “viejo”,
aunque con un sentido de aumentativo de tono despectivo. En las
listas de Merino Urrutia se transcribe erróneamente como
Altazane.
Ireguiz (Irahegitz): “Helechales”. De irahegi = “lugar
de helecho”, más el sufijo pluralizante -tze / -tza,
que ha sufrido una pérdida de la vocal final, fenómeno
sumamente frecuente dentro de la toponimia vasca. En La Rioja aparecen
paralelos como Hoteiz (Tricio) o Alaiz (Herce-Arnedillo-Ocón).
Ligorra: “Zona seca”. De ligor = “seco, árido,
terreno reseco”, y el artículo singular -a.
Aunque el topónimo resulta en apariencia de sentido muy transparente,
González Bachiller planteó la posibilidad de que se
tratase de otro caso del ubicuo ili-gorri = “villa roja”
, propuesta que también se debe tener en cuenta.
Valdemilarte: Ante el nombre surge la duda de si se trata de un
derivado de *amil-arte = “entre despeñaderos”,
o bien de *milo-arte = “entre altibajos o sinuosidades del
terreno”.
Sagardo: Sagardo tal cual significa en euskera actual “sidra”,
aunque aquí más bien parece que se está refiriendo
a un compuesto de sagar = “manzana”, y también
por extensión “manzano”, más el sufijo
de aumentativo / diminutivo -to, que habría experimentado
una sonorización -T- > -D- tras la -R-, fenómeno
normal en vasco , con el significado final de “manzana silvestre”
(recordemos el roncalés sagarko del mismo significado), o
simplemente “zona de manzanos”.
Zaballa (Zabala): “La plana”. De zabal = “llano,
plano”, y el artículo singular -a.
LAGUNILLA DE JUBERA
Larra (Larra): “Prado”. De larra = “prado”,
variante occidental del más frecuente “larre”.
Valgarán: Podría tratarse de una tautología
a partir del castellano val(le) y el euskérico haran, del
mismo sentido, aunque parece también muy razonable partir
de ugaran = “vaguada, hondo de aguas”.
LEDESMA DE LA COGOLLA
La Barria: “La nueva”. De barri = “nuevo/a”,
más el artículo singular -a.
Valde Narriate: En principio parece que lo podemos analizar como
*narria-ate = “portillo o paso de narrias”, siendo narria
un tipo de aparato para arrastrar cargas muy usado antiguamente.
De todas maneras, no podemos olvidar que Narriate tal cual era un
nombre de persona medieval, derivado del euskera narriatu = “deforme,
persona con defectos”, y que por tanto podría tratarse
del apelativo de un antiguo propietario del lugar.
Cogote los vascones: Topónimo que indica muy expresivamente
la presencia de gentes vascoparlantes en el lugar.
LEIVA
Cucuza (Kukutza): “La cumbre”. De kukutz = “cumbre,
extremo”, y el artículo singular -a, aunque también
podría ser un derivado con el sufijo abundancial -tza. Kukutz
es un componente bastante extendido por la toponimia riojana.
LEZA DE RÍO LEZA (LEZA)
Beraza: “Pastizal”. De beraza = “pastizal, praderío”.
Se repite en la relativamente cercana Mendavia.
Leza de río leza (Leza): “Sima”. De leza = “sima,
garganta, cueva, foz”, en clara relación con las hoces
que el río del mismo nombre ha labrado en las inmediaciones
de esta localidad. Disponemos de registros tan antiguos acerca del
topónimo como Leça de 891, Leza de 933, 950 y 974,
o Leccenses (gentilicio) en 950. Una cita de 1222 en la forma Rryo
de Lenza, resulta sumamente interesante, porque nos indica una conservación
de la -N- entre algunos hablantes, lo cual es un detalle llamativamente
arcaizante.
LOGROÑO
Alto de Caracocha: Es posible que nos encontremos frente a un antiguo
*garaikoetxea = “la casa de lo alto”. La evolución
fonética hasta la forma actual no presentaría muchos
problemas, ya que se habría producido una simple contracción
de la parte final según un esquema habitual en euskera, además
de un ensordecimiento de la consonante inicial G- > C-, debido
a la influencia de la -C- intervocálica, fenómeno
también muy frecuente.
Otra opción sería pensar en garkotxa / karkotxi =
“nuca”, con el sentido toponímico de “extremo
de un cerro, elevación”, que habría sufrido
un proceso de anaptixis (introducción de un sonido vocálico
entre consonantes, para facilitar la pronunciación).
Igay (*Ikai o *Igahegi): “Costarral”. Sin duda es similar
al topónimo alavés Igay, que aparece en la Reja de
San Millán (1025) como Igahigi, e Higahegui en 1295, el cual
significa literalmente “lugar de cuestas”, por lo que
es posible que el logroñés también provenga
de un mismo compuesto. En todo caso existen vocablos en el euskera
actual como ikai / ika / ige = “cuesta”, derivados del
verbo igan = “subir” (igaite / igaitze / igaipen = “subida,
ascenso”), de los que ha podido surgir directamente el topónimo.
Valdegastea (Gaztea): “Hoya de Don Gaztea”. De gaztea
= “el muchacho”, nombre medieval de varón. Se
documenta otro Valdegastea en Alberite.
LUMBRERAS
Alto de Altazarre (Altazarre): “Alto viejo”. De altu
= “alto” (préstamo románico), y (t)zar
= “viejo, grandazo”. Parece que la -E final se debe
a un proceso bien conocido de fosilización de una antigua
vocal de las desinencias de caso, aunque también podría
ser la adaptación romance de una antigua -I final. Ver Subizarre
en Ventosa.
Larramo (Larramo): “Vivar”. De larra / larre = “prado,
pradera de espinos”, más un componente -(a)mo = “brote
de vegetal, retoño”, variante dialectal de amu / muin
(obsérvese la alternancia ernamo / ernamuin = “brote
vegetal”). A no mucha distancia hacia el este se encuentra
el lugar denominado “El Vivero”, que parece relacionado
con Larramo.
Este curioso topónimo sería en cuanto a su significado
un simple sinónimo de otros más extendidos por La
Rioja como Mosquilcia en Ezcaray.
La Vasco: Otro clásico ejemplo de la presencia de gentes
vascófonas en la región.
M
MANSILLA DE RIOJA
Aranguecia (Arangaitza): “El valle grandazo”. De (h)aran
= “valle, hondonada”, gaitz = “grande, basto,
malo, áspero”, más el artículo -a = “el
/ la”. Señalemos que, a pesar de la connotación
negativa que suele tener hoy en día gaitz, en principio solamente
expresaba la idea genérica de algo grande o de dimensiones
amplias.
Garvijo (Garbitzu): “Rasos”. De garbi = “limpio”,
pero en toponimia “raso, zona desprovista de vegetación”,
y el sufijo de abundancia -tzu. Presenta la típica evolución
de adaptación romance -TZU > -JO, cuyo ejemplo más
conocido es el caso del apellido Urquijo.
En la zona de Belorado se documenta en 945 un topónimo muy
similar, Garuissaro (con saro = “redil, dehesa”) que
revela la antigüedad del término y su uso generalizado
en toda la región.
Monte de Matajurría a Gorrincheta: El primer componente parece
una deformación de mata-gorria = “mata rubia”,
mientras que el segundo parece un compuesto de gorrintxo = “rojillo,
rojito”, que en algunas zonas de La Rioja todavía se
utiliza para designar a la planta de la gayuba, y también
a otras similares, con la desinencia de plural -eta.
MANZANARES DE RIOJA (INCLUYE GALLINERO
DE RIOJA)
Mendirasque (Mendi-iraski): “Monte sofocado”. De mendi
= “monte”, e iraski = “sofocar, apagar un fuego”.
El topónimo hace referencia sin duda a un gran incendio acaecido
hace cientos de años, del cual no obstante ha quedado recuerdo
en la toponimia. Viene documentado ya desde antiguo: Mendirasqui
en 1074. En la actualidad las formas escritas oscilan entre las
variantes Mendigasque y Mendilasque.
Val de Zabaledo: En 1494 aparece un lugar denominado Baldeçabaledo,
en el que podemos ver ya castellanizado y deformado el clásico
zabaleta = “los llanos”.
MEDRANO
Larreta (Larreta): “Los prados”. De larre = “prado”,
y la desinencia de plural -eta.
Valbendía (Mendia): “Valle del monte”. De mendi
(arcaico *bendi) = “monte”, más el artículo
-a = “el / la”. El topónimo es un híbrido
romance-vascuence que presenta un gran interés filológico,
ya que es uno de los pocos casos en los que la forma arcaica bendi
ha logrado sobrevivir hasta la actualidad.
Disponemos de otro caso parecido en el topónimo “Bendisco”
de la localidad de Iriso (Navarra), que debe de ser sin duda el
antecedente directo del término euskérico actual mendisko
= “montecillo” (sufijo de diminutivo -sko / -xko). Este
lugar es en efecto un pequeño cerro, lo cual nos confirma
la evolución bendi > mendi.
En el habla de Oñate se conoce igualmente una voz bentertz
con el significado de “divisoria de aguas de un monte”,
que nos aporta otro testimonio de la misma raíz en su forma
original: bentertz < *bendi-ertz (ertz = “esquina, extremo”).
MUNILLA
Asa: En una cita de 1076 se habla de un lugar denominado “Asam
in Munella”. Si la transcripción es correcta, se trataría
de un homónimo del Assa de Lanciego, correspondiente al euskera
ats = “fango, lodo, lugar fangoso”, aunque en la actualidad
no es fácil saber dónde se situaba este término.
Barranco y Umbría Ezquerra (Ezkerra): El topónimo
sin duda se corresponde con el apelativo de algún antiguo
propietario del lugar, derivado de ezkerra = “hosco, insociable”.
Munilla: “Colinilla”. Diminutivo romance sobre una base
más antigua muña- / muno = “colina, cerro”.
Desde las primeras referencias (como las de los años 1064,
1076, 1156 y 1189), siempre aparece la forma Munella, evolucionando
después hasta la estructura fonética actual.
Casilla Urría (Urria): Parece derivado de urria = “la
cumbre redondeada”, aunque también podría tratarse
de una variante en -RR- doble de huri = “villa, lugar poblado”.
MURILLO DE RÍO LEZA
Miñaspe: Nos encontramos aquí frente a un topónimo
que recuerda bastante a Viñaspre. Se puede pensar por tanto
en un primitivo *benaspe = “bajo la loma”, evolucionado
después a la forma actual, por un intermedio *Menaspe.
MURO DE AGUAS
Aldoma: Cabe la posibilidad de que se trate de una variante de términos
como alde / aldamen = “lado, costado, costarral”. No
hay que perder de vista el verbo aldondu, variante de aldendu (que
porta el elemento alde), o la expresión aldo-maldoka = “haciendo
eses, tambaleándose”, que parecen indicar la existencia
de una variante dialectal *aldo para alde.
Peña de Zeina o Zaina: ¿Acaso de zaina = “la
veta o vena de un mineral”? También se puede pensar
en zaina = “el vigilante, guardián, acechador”.
N
NÁJERA (NAHIERA)
Artaza (Artatza): “Carrascal”. De arte (en composición
arta-) = “encina, carrasca”, y el abundancial -tza.
En 1054 aparece ya documentado el Pago de Artaza o Artazu.
Iracho (Iratzu): “Helechal”. De iratz = “helecho”,
y el sufijo de abundancial -tzu.
Nájera (Nahiera): “Costarral, ladera”. De nahiera
= “deseo, apetencia, inclinación”, pero que en
toponimia pudo significar “cuesta, zona inclinada”.
Si bien se han ofrecido etimologías árabes para explicar
el nombre, asociándolo con el componente ajara = “peña”,
mientras que otras lo han hecho con el antropónimo Nasser,
un estudio detallado de las variantes de las referencias más
antiguas nos encamina hacia una etimología de tipo vasco
arcaico.
A nivel fonético, se observa en los primeros siglos una gran
abundancia de variantes con -L-: Naiele en 943, Nagela en 972, Naila
1040, Naylensis (gentilicio) en 1040, Nailensis 1044, flumen Naialiellam
1054 (es el río Najerilla, derivado del nombre de la población),
fluvium Naialensem / Naialensis (otro gentilicio) 1014, fluvium
Naielensem 1014, dompno Lupe Naielense 1036, Nagelensis 1059 y 1075,
fluvium Naiele 1067, Naiale / Naiala 1054, Naiale 1067, valle Naiela
1073, rivo de Molino et de Naiela 1086, o rivulo de Nayla en 1092.
A pesar de esto, las variantes con -R- también surgen desde
antiguo: Naiera en 946, 957 y 971, Naiara 1044, 1052, 1056, Nagerella
1052, Nayram 1056, Naiera flumen 1076, flumen Naiariella 1060, o
Nayera en 1081. Según Asín en las citas árabes
se registran formas como «nasra», «hsn nâšir»,
o «nâjira» .
Sólo a partir del siglo XII se estabiliza definitivamente
el topónimo en su forma definitiva en -R-. Esto nos indicaría
casi sin lugar a dudas, que la forma originaria presentaba precisamente
la -L- intervocálica, y que se ha producido el típico
paso fonético -L- > -R- tan característico del
euskera.
A nivel morfológico, nahiera podría tratarse de una
simple variante con N- inicial de términos todavía
presentes en el habla actual como aiera = “costado”,
diminutivo aieka = “costado” (diminutivo), y ai = “declive,
cuesta”, que por su clara orientación hacia lo topográfico
nos confirmarían este tipo de interpretación. Dentro
del mundo vascófono más reciente, el componente tendría
un paralelo en el Valle de Ayala (Álava), que se repite por
ejemplo en el Ayalaga de Iturmendi (Navarra).
Parece pues deducirse que existió un antiguo término
*(n)a(h)i que en principio querría expresar la idea general
de “inclinación”, y que después fue evolucionando
en variantes de diversos sentidos, aplicándolo por un lado
al comportamiento humano con el sentido de “querer, deseo”,
y a la toponimia con el de “inclinación, ladera, zona
en cuesta”. Posteriormente se le añadió la desinencia
-ela de modo (que aún se conserva fosilizada en expresiones
como nola = “cómo”, honela = “de esta manera”,
etc), la cual experimentó la evolución netamente euskérica
-L- > -R-, dando lugar al fin a términos como nahiera
/ nahiara o aiera.
Todavía se observan en algunos dialectos oscilaciones L ~
R como por ejemplo en egiara / egiala = “ciertamente, verdaderamente”,
o la convivencia de formas del adlativo en -ala y -(e)ra en suletino
y salacenco, que son los últimos supervivientes de este proceso.
Por último, señalar que la alternancia de formas dialectales
con N- inicial y sin ella que se observa en nahiera ~ aiera, es
también un fenómeno netamente euskérico, que
se observa al contraponer diversas variantes locales: negel ~ igel
= “rana”, norban ~ orban = “mancha”, nekaitz
~ ekaitz = “tormenta”, etc.
Parece lógico pensar que además de en el Río
Najerilla, se encuentra el mismo elemento en la población
de Neila (Riojilla Burgalesa), en la que nace precisamente el río,
y que se caracteriza por hallarse en terreno muy empinado.
Otro paralelo es el Río Nela de Burgos, que aparece en el
año 959 como fluminis Nagela. Esto indicaría que estamos
ante un antiguo genérico.
Vallarán (haran): “Valle de valle”. Se trata
de nuevo de otra típica tautología en la que se repite
un mismo concepto en euskera y romance a la vez. En Santurde existe
un topónimo similar.
NALDA (INCLUYE ISLALLANA)
Nalda: “Cuesta”. Simple variante fonética en
N- inicial de malda / alda = “ladera, cuesta, terreno empinado”.
El lugar aparece documentado desde el principio bajo la forma actual:
Nalda en 1049, 1187 y 1196, Naldam 1225 (con -m de acusativo latino).
Existen no obstante, algunas formas alteradas como Natla de 1060
(seguramente de *Nalta, recordemos la oscilación dialectal
euskérica entre alde y alte), o Nalla 1257, con reducción
-LD- > -LL-, típicamente vasco-ibérica.
Peña Guerra: Aunque ya sumamente alterado, podría
tratarse de un último superviviente de un topónimo
euskérico del tipo haizkorri / harrigorri = “peña
roja, peña pelada”, con traducción del primer
elemento mediante un componente romance (o incluso utilizando el
castellano peña como préstamo dentro de la modalidad
de lengua vasca que existiera en la zona), y transformación
fonética del segundo a través del complejo proceso
*-gorri > *-gorre > *-güerre > -guerra, del que se
dispone de paralelos en Mendiguerra de Briones, o Trasguerras /
La Guerra de Arnedo.
En el ámbito navarro, encontramos los interesantísimos
Peñagorri de Muniáin de Arce, y Peñagorria
de Urzainqui, que nos aportan elementos de comparación a
través de los cuales confirmar que este tipo de construcciones
han sido frecuentes en el espacio toponímico euskérico.
NAVAJÚN
Zubia: “El puente”. De zubia = “el puente”.
En las listas de Antonino González aparece una variante Tubia,
que según González Bachiller sería una forma
transcrita erróneamente .
NAVARIDAS
La Umaya: Podría tratarse de una variante de zumaia = “El
forraje, el heno”, con pérdida de Z- inicial, fenómeno
fonético habitual en euskera, observable en alternancias
dialectales como zumel ~ umel = “marchito”, o zenbor
~ enbor = “tronco”.
La Zarata (Zarata): “Portillo de matorrales”. De zara
= “jara, matorral en general”, y ata / ate = “portillo,
lugar de paso”.
NAVARRETE (NABARRATE)
Alabaco: “Alavés”. De Alaba = “Álava”,
más la desinencia de origen -ko. Es el mismo que Los Alabacos
del vecino Fuenmayor.
Fuente Mingorria o Mingorra: Podría derivar de mingorria
= “el sarampión”, tal vez porque sus aguas fueron
usadas para curar esta enfermedad, aunque esto es bastante complejo
de establecer.
Navarrete (Nabarrate): “Portillo de navarros”. De nafar
/ nabar = “navarro”, y ate = “puerta, portillo,
lugar de paso”.
Existe a lo largo y ancho de toda la zona vascófona antigua
una serie de topónimos, que en sus primeras fases suelen
presentar la forma “Navarrate / Nafarrate”, y que tienden
a deformarse en la variante castellanizada Navarrete. Da la sensación
que se trata de los restos de un antiguo sistema de comunicaciones
que unía las distintas áreas del reino mediante cañadas
y caminos, y del cual ha quedado recuerdo en esta serie de topónimos.
Un buen ejemplo de estructura paralela es el Nafarrate de Ecala
(Navarra), que se repite en el Nafarrate o Nafarrete de Eulate.
La población riojana se documenta en formas como Navarrete
de 1196, Nauarret en 1200 y 1214, Nauarreth 1214, o Navarreta de
1483.
De todas maneras, no es del todo rechazable plantear una etimología
alternativa a partir de *nabarreta = “los lugares de color
pardo, abigarrado”, término que aparece por ejemplo
en Mendavia.
NESTARES
Aranas: Podría tratarse del habitual (h)arana = “valle”,
con la -s de plural romance, aunque tampoco es descartable considerarlo
una adaptación de topónimos euskéricos como
Aranaz y Echarri-Aranaz (Navarra), derivados claramente de aranatz(e)
= “planta o mata de endrino”.
NIEVA DE CAMEROS
La Cocucha (Kokotza): “La cumbre”. De kukutz / kokotz
= “cumbre, cúspide, punta en general”, más
el artículo -a = “el / la”, aunque también
podría tratarse del sufijo abundancial -tza.
Nieva (Neba): “El hermano”. De neba = “hermano
de mujer”, con la típica diptongación romance
-E- > -IE-. En toponimia suele emplearse los conceptos de hermano
/ hermana para calificar a elevaciones del terreno o peñas
gemelas situadas a corta distancia. En este caso parece que podrían
haber sido dos de los cerros situados sobre esta población
los que produjeron el topónimo.
Alarcos Llorach consideraba por el contrario que debía derivar
del latino nívea = “blanca, reluciente como la nieve”
.
Las citas antiguas se presentan siempre con la forma actual: Nieua
en 1155, Nieva en 1196, etc.
La Reate (Larre-ate): “Portillo del prado”. En este
caso parece que nos encontramos ante un término de sentido
diferente al común larrate, formado por un compuesto de larre
= “prado”, y ate = “puerta, portillo”.
Zorrozuela (Zorrotza): “Terreno áspero, empinado”.
De zorrotz = “áspero, afilado, empinado”. Se
repite en Sorrozuela de Soto en Cameros. Véase lo que comentamos
al respecto en su apartado.
O
OCHÁNDURI (OTXANDURI)
Alcaure o El Caure: Posiblemente de *alka-huri = “villa del
henar”, con alka = “heno, hierba de forrajeo para el
ganado”, y huri.
Vega Azauri: A primera vista parece ser aza-huri = “villa
de berzas”. Tiene un buen paralelo en el romance «berzosa»,
que da lugar a gran cantidad de topónimos.
Garaguta (Garagueta): “Los tallares o lugares donde surgen
renuevos de la vegetación”. De *gara-gune = “tallar,
lugar en el que crecen rebrotes de árboles y arbustos”
(de gara = “brote” y gune = “espacio, lugar”),
más la desinencia de plural -eta. Da la sensación
de que *gara-gune debió de ser un sinónimo de gara-toki,
el cual posee el mismo significado.
El topónimo parece morfológicamente idéntico
al bosque de Garagüeta en Montes Claros (Soria), que debe su
nombre al hecho de haber surgido de un rebrote masivo de acebos
tras la tala de los primitivos rebollares.
Nuestra señora de Legarda: Lugar documentado ampliamente,
con citas como illa Gardia e Yllegardia en 1168, Santa Maria de
Legarda en 1481, o vega de Legarda en 1492. Una relación
con legardia = “la gravera o cascajera” parece razonable.
Mendicas o Mendijas: Podría ser un compuesto de *mendi-ika
= “cuesta del monte”, castellanizado después,
aunque igualmente podría tratarse de un antiguo *mendiko
/ *mendika = “montecillo”, con el diminutivo arcaico
-ko / -ka.
La Mentoste (Mentoste): “Tras el monte”.
De mendi = “monte”, y oste = “detrás, tras”,
forma típicamente vizcaina.
Ochánduri (Otxanduri): “Villa de Don Otxando”.
De Otxando = “lobito”, nombre de varón muy frecuente
en la Edad Media, equivalente al románico Lope, más
(h)uri = “villa, lugar poblado”. La documentación
medieval es muy abundante: Oggandori 1090, Ogganduri 1111, Ochanduri
1257 y 1464, Ochanduri / Vchanduri 1380, Ochandury / Vchandury 1481,
etc.
Tellarza (Teilartza): “Pedregal, gravera”. De teilar
/ tellar = “piedrecilla mezclada en la masa de los ladrillos
y tejas”, relacionado posiblemente con teilarri = “piedra
de afilar”, más el abundancial -tza.
Tirgussoloha: “El campo o finca de Tirgo”. Interesantísimo
topónimo registrado en 1186, que presenta un gran valor por
razones fonéticas y etimológicas, ya que además
de aportarnos la pronunciación vasca del pueblo de Tirgo,
conserva la H- primitiva del artículo singular -a, que como
es bien sabido, no es sino una simple derivación del pronombre
primitivo que da lugar a formas como haren = “de él
/ aquél”, hara = “allá”, etc.
OCÓN
Ocón (Oka): “Barranco”. Nos encontramos aquí
ante un aumentativo mediante el sufijo romance -ón de un
topónimo anterior (aunque también es posible un origen
más antiguo para la terminación, vinculado al -on
latino gentilicial), que sin duda era originalmente *Auka > *Oka,
de forma similar a lo que sucede en el caso del río y montes
de Oca, documentados antiguamente bajo la forma Auca.
*Auka / *oka aplicado a la toponimia es un término desaparecido
en el habla vasca moderna (aunque en el diccionario de Múgica
aparece una palabra ok de origen vizcaino, a la que le concede el
significado de “hondonada o barranco”, y que se trata
de la única cita del término con este sentido, pero
que por su abundancia en toponimia parece ser correcta).
Sea como fuere, Ocón / *Auka haría referencia en origen
a los muchos barranquillos torrenciales que descienden de la sierra
de La Hez, en cuyas laderas se sitúa esta población.
Además encontramos un homólogo burgalés (Ocón
de Villafranca), inmerso justamente en los Montes de Oca, en los
cuales nace el Río Oca, tratándose éste último
nombre sin duda de otra de tantas tautologías. Por el valle
de Guernica (Vizcaya) discurre también otro río Oca.
Las citas antiguas del nombre de la población riojana son
abundantes, y siempre en la misma forma: Okon 1074 y 1092, Ocon
entre 1094-1108, y 1065, 1068, 1145 y 1192, Ocone 1185, Okona 1117,
etc.
Según Knörr , el de Ocón podría tratarse
incluso de un caso de toponimia transportada, ya que existe una
ermita de Okon junto a Bernedo (Álava), aunque esta coincidencia
quizás sea producto simplemente de la presencia de un mismo
sustrato lingüístico.
OJACASTRO (OIAKASTRO)
Alarcia: Posiblemente de aldar / alagar = “terreno empinado,
escabroso”, el abundancial -tza, y el artículo singular
-a. Si este topónimo es el mismo que el Alarzuya de 1751,
entonces se encontraría presente también el clásico
olha > ulla > uya = “chozo pastoril”, con palatalización
romance, y posterior confusión de consonantes -LL- ~ -Y-
por yeísmo.
Amunartia: “El paso de doña Amuna”. De Amuna
= nombre femenino medieval derivado del euskera amuna = “abuela”,
arte = “espacio intermedio, paso estrecho”, más
el artículo -a. La idea de un lugar de paso relacionado o
propiedad de una persona tiene paralelo en Galindarte de Tafalla,
donde observamos claramente el antropónimo Galindo.
Aralucia (Haraluzia): “El valle largo”. De (h)aran =
“valle”, luze = “largo/a”, y el artículo
-a, con pérdida de la -N- frente a -L-, y armonía
vocálica -E + A > -IA, fenómenos regulares de la
fonética vasca.
Aransay (Aranzadi): “Espinal”. De arantz(a) = “espina,
espino”, más el sufijo de colectivo -di. El topónimo
ha perdido en su evolución la -D- intervocálica, fenómeno
muy habitual en castellano (por ejemplo, acabado > acabao, perdido
> perdío, etc).
Arbiza (Arbitza): “Rabanera”. De arbi = “rábano,
nabo”, más el abundancial -tza.
Cuadrilla de Arrupia, Arrutia o Aldeurrutia: “Allende
la zona”. De alde = “lado, zona, territorio en general”,
y urrutia = “al otro lado de, allende, más allá
de”. Aldeurrutia es una cuadrilla de aldeas situadas en la
orilla izquierda del Oja, insertadas entre una serie de cerros y
barrancos.
La variante arrupia ha debido de formarse a partir de una etimología
popular que interpretó el topónimo desde arru = “barranco”,
-pe = “bajo, debajo de”, más el artículo
singular -a.
Artamendia: “El monte de encinas”. De arte (en composición
frecuentemente arta-) = “encina”, y mendia = “el
monte”.
Artaso: En principio de artatzu = “encinar”, con adaptación
fonética romance, aunque no se puede descartar del todo una
derivación a partir de *arta-baso = “bosque de encinas”.
Ascarcia (Azkartzia): “El arcedo o lugar de arces”.
De azkar = “arce”, el abundancial -tza, y el artículo
-a. Documentado en 1509, es el único caso de la zona en el
que el nombre de este árbol aparece con A- inicial, ya que
en todos los demás topónimos siempre aparece bajo
la forma escar(ro) / ezkar. Tal vez esta excepción se deba
a un antiguo proceso de asimilación vocálica E- -A-
> A- -A-.
Belascuña: Como en el caso de Amuscuña, tal vez nos
encontremos ante otro caso de un anterior *Belasculla < *Belasko-olha
= “choza de Belasko”, en el que se habría producido
una confusión de -LL- y -Ñ-.
Beroque (Beroki): “Abrigo, lugar abrigado, al resguardo del
frío”. De beroki, del mismo significado. Debe de tratarse
de una zona protegida del viento, aunque también podría
hacer referencia a una antigua edificación que servía
de abrigo para los pastores en caso de imprevistos meteorológicos.
En un documento de 1678 se cita ya este lugar.
Barranco de Bigorria: De *(i)bai-gorria = “río rojo”,
entendiendo gorri en este caso con el sentido de “grande”.
El barranco de Bigorria es en efecto el más importante de
un grupo de barranquillos de la zona, y hace de sumidero de las
aguas de ese punto.
Hoyo de Chaspura (Txazpura): Aunque la presencia de ezpura = “laguna”
es segura, el primer componente lo mismo podría ser etxa-
= “casa, lugar poblado”, que itsas- = “retama,
mata espinosa”.
Crociga: “La cruz”. Una de las variantes que aparecen
en la zona para definir el máximo símbolo del cristianismo.
Escazarna (Ezkartza-harana): “El valle de los arces”.
De ezkartza = “arcedo, lugar de arces”, más harana
= “el valle”.
Esquicia (Ezkitzia): “La chopera”. De ezki = “chopo,
álamo”, el abundancial -tza, y el artículo singular
-a.
Esquizarna (Ezkitza-harana): “El valle de la chopera”.
De ezkitza = “chopera, alameda” (aunque ezki también
significa “tilo”), más harana = “el valle”.
Escorraldia o Ezcorraldia: “La zona de robles”. De ezkur
= “roble”, y aldea = “la zona”. No sería
descartable una derivación alternativa desde *ezkar-aldea
= “la zona de arces”. También podría tratarse
de un *haizkorri-aldea = “la zona de la peña pelada”,
aunque es menos probable.
Gallarcia (Galhartzia): “El lugar de leñas”.
De galhar = “tronco que queda seco en los montes”, y
por extensión “leña en general”, el abundancial
-tza, más el artículo singular -a. Aparece citado
en 1668.
Garducia (Gardutzia): “El lugar de cardos”. De gardu
= “cardo”, el abundancial -tza, más el artículo
singular -a, con armonía vocálica -A + A > -IA.
Guisala (Gisala): “El agua salitrosa”. De gisal = “agua
salitrosa” más el artículo -a.
Fuente Guisalsia (Gisalsia): “El saladar”. De gisal
= “agua salitrosa”, el abundancial -tza, y el artículo
-a. Se observa un proceso de asimilación consonántica
progresiva -S- -TZ- > -S- -S-.
Ipusçarana o Lipurçarana (Iputz-harana): “El
valle del guipuzcoano”. Iputz / liputz es el gentilicio antiguo
que se utilizaba para denominar a los guipuzcoanos. En la actualidad
presenta las formas giputz / kiputz / iputz, aunque por cuestiones
de eufonía, los autóctonos de este territorio prefieren
autodenominarse gipuzkoar. El topónimo se documenta en 1487.
Fuente de Iturricalia (Iturri-kalia): “La calle de la fuente”.
De iturri = “fuente”, y kalea = “la calle”,
con armonía vocálica -E + A > -IA.
Laminiturri: “Fuente de lamias”. Las «lamias»
son unos seres mitológicos con pies de pato, aunque cuerpo
y rostro de mujeres bellísimas, que según los relatos
surgen en las fuentes, ríos y lagunas, donde peinan durante
horas sus largos cabellos. Aunque el término euskérico
lamin / lami parece en sí de origen románico, el personaje
deriva seguramente de un estrato de creencias más antiguo.
Este nombre ha sido adoptado además desde su fundación
por la asociación «Laminiturri», que promueve
el conocimiento del pasado vasco de la región riojana.
Larrizabala: “Era ancha”. Este topónimo de 1487
procede seguramente de *larri, variante sin -N final de larrain
/ larrin = “era, espacio abierto, raso”, y zabal = “ancho,
amplio, llano”.
Mariambarrena (Mari-haran-barrena): “Bajo el valle de Mari”.
De Mari, apócope de María, empleado en la mitología
vasca para nombrar a una diosa de las montañas, haran = “valle”,
y barrena = “debajo de”.
Marichipia (Mari-txipia): “Mari la chica”. De Mari =
“Maria” (diminutivo cariñoso), txipi = “pequeño/a”,
y el artículo -a. Típico topónimo creado a
partir del nombre y apodo de una persona.
Casas de Motilzuria: El topónimo procede sin duda de un antiguo
apodo de su propietario, derivado de motil / mutil = “muchacho”,
zuri = “blanco/a, pálido”, más el artículo
singular -a.
Río Oja (Oiha): “Lecho fluvial”. Del vizcaino
oia = “cama”, y por extensión “lecho de
un río”. Existen muchas variantes dialectales para
expresar este concepto, como ohe, oida, oie, obe, oke, uge, etc,
que parecen emparentadas con oi / oe = “encia, alveolo dentario”,
y quizás en parte con hobi = “fosa, hoyo, hondonada,
encía”. El topónimo de Villalobar «Val
de Oiaco Harana» nos aporta una prueba indudable de que la
-A del nombre del río era orgánica, y por tanto no
se corresponde con el artículo singular vasco, tal y como
sucede con el término oia. Además disponemos también
del viejo Oiaxarra de Canales de La Sierra, que nos confirma el
mismo detalle, así como el hecho de que el término
debió de ser un genérico de uso habitual en la zona.
Las citas del río que da nombre a todo el territorio riojano
son muy abundantes, aunque un poco tardías. Podemos citar
formas como rivo de Ogga en 1082, fluminis Oggensis en 1087, riuo
de Oiha en 1120 —éste sumamente interesante, porque
con casi total seguridad transcribe la pronunciación de los
hablantes vascos del valle, con la inconfundible H vasco-aquitana
que se corresponde claramente con la -H- de ohe—, rivum de
Oia en 1120, rivo Ogia en 1121, rivo de Oia en 1122 y 1133, rio
d’Oia 1183 y 1198, rio de Oia que dizen la Glera en 1275 —donde
observamos la doble denominación que sigue recibiendo el
río hasta la actualidad, en la cual existe una cierta tautología,
ya que la voz romance glera o lera expresa la idea de un lecho fluvial
cascajoso—, o los Rivogi de 1192, Rivogia de 1210 y Rrioia
de 1270, en los cuales observamos muy gráficamente cómo
surgió el nombre de todo el territorio de La Rioja, como
simple contracción de la denominación Río Oja.
Ojacastro (Oia-Kastro): “Castro del Oja”. De Oia = nombre
primitivo del Oja, y kastro = “poblamiento fortificado”
(préstamo romance). El orden en la composición es
genuinamente euskérico (en castellano sería *Castro-Oja).
Entre las principales citas del nombre de la población podemos
citar formas como Olia Castri de 1045, Olia Castri en 1056, Oia
Castro en 1074, Oggacastro de 1087, Olia Castrum 1117, Olia Castro
1135, Oiacastro 1137, 1164, 1206 y 1211, Ogga Castro 1199, Hoiacastrum
1198, u Oya Castro en 1270.
Pareta-gaña: “Encima de la ladera”. De pareta
= “pendiente, ladera de un monte”, y gaina = “encima,
punto más elevado, ápice, cumbre”. Aunque pareta
es un simple préstamo romance equivalente al castellano pared,
y se emplea para nombrar muros o paredes, en toponimia se tiende
a usar con el sentido que acabamos de señalar de “zona
empinada de una montaña”.
Pascolojorna o Pasquelejarna: A primera vista da la sensación
de que se trata de un antiguo *Pascualejo-harana = “el valle
de Pascualejo”, derivado evidentemente de un apelativo personal.
Quericia o Quiricia (Kiritzia): “El escobar”. De kiri
= “retama, mata espinosa”, y el abundancial -tza.
Sagastia: “El manzanal”. De sagasti del mismo significado,
más el artículo singular -a.
Tologorria o Tolgorria: Quizás “monte pelado”,
con tolo, voz prerromana de aspecto indoeuropeo, relacionada seguramente
con el astur-leonés tolo = “chichón, abultamiento”,
gorri = “rojo, pelado”, y el artículo singular
-a. El verbo euskérico tolatu = “acumular, amontonar”
podría ser el último superviviente en el vocabulario
actual de este tolo.
Torrochipia o Torrechipias: Seguramente de *iturri-txipia = “la
fuente pequeña”, aunque también se podría
pensar en un préstamo del castellano torre.
Fuente de Turres: Lo más probable es que se trate de un derivado
ya muy deteriorado de iturri, con posterior pluralización
romance.
Urdamendia: “El monte de cerdos”. De urde (en composición
urda-) = “cerdo, marrano”, y mendia = “el monte”.
Uyarra (Oiharra): “El quebrado”. De oihar = “torcido,
quebrado, terreno áspero y fragoso”, variante del más
habitual oiher, más el artículo -a = “el / la”.
Se observa el clásico cierre vocálico riojano O >
U. La apertura vocálica -ERR- > -ARR- que se observa aquí,
es un rasgo muy típico de los dialectos occidentales, grupo
al que pertenecía el antiguo riojano.
En Baríndano (Navarra) se repite el mismo topónimo:
Uiarra.
Valcidorra o Barcidorra: Es segura la presencia de zidorra = “el
sendero, caminejo”, pudiendo derivar el primer componente
lo mismo del romance val = “hondonada del terreno”,
o acaso del euskera ibar = “vega, valle”, o ubar = “agua
turbia, barro”.
Zabárrula o Zabárrola: “Choza del vagabundo”.
De zabar = “vago, perezoso, persona abandonada, arlote”,
más ol(h)a = “chozo pastoril”. Debe de ser la
antigua vivienda de algún personaje sumamente humilde. Aparece
como Sancte Marie Magdalene de Zabarrula en 1198, y Zauarrula en
1222.
Zalaya: “La pradera”. Otro ejemplo del abundante componente
zalaia.
Zaldua: “El soto”. De zaldu = “soto”, más
el artículo singular -a. Aparece ya en una cita de 1487.
Zamaca (Zamaka): “Zona de leña”. De zamaka =
“leña gruesa”.
Zamacorana (Zamakorana): Seguramente de *zamaka-ko-harana = “el
valle de pequeñas leñas”.
Zumadia o Zumaya: “La mimbrera”. De zumadi = “mimbrera,
lugar de mimbres”, más el artículo singular
-a.
OLLAURI (OLHAHURI)
Churrumendi (Txurrumendi): “Monte de la fuente”. De
txurru = “chorro de agua en general”, y mendi = “monte”.
Cuzcurritilla: Se trata sin duda de un simple diminutivo romance
de Cuzcurrita. Es posible que en el lugar existiera antaño
un pequeño barrio o despoblado, denominado en origen igual
que la población del Tirón, y que para diferenciarlo
se le añadiera el sufijo de diminutivo, fenómeno habitual
en toponimia (piénsese por ejemplo en el caso de Uruñuela
en La Rioja, o el de Cordovilla, junto a Pamplona). Véase
lo que decimos en el apartado dedicado a Cuzcurrita de Río
Tirón.
Marisabel (Mari-sabel): “Hondo de Mari”. De Mari = “Mari”
(apócope de María), y sabel = “vientre, barriga,
ondulación de un terreno”. Ver Arizabel en Briones.
Mendiguerra (Mendigorria): “Monte pelado”. De mendi
= “monte”, y gorri = “rojo”, pero en toponimia
“pelado, falto de vegetación”, con diptongación
romance -O- > -UE-.
Ollauri (Olhauri): “Villa de cabañas”. De ol(h)a
= “cabaña, chozo pastoril”, y (h)uri = “villa,
lugar poblado”. Se verifica la adaptación fonética
romance -LH- > -LL-. Las citas medievales del nombre de la población
son abundantes: Olauri 1182, Olhauri 1185 —esta última
acaso la más próxima a la pronunciación primitiva—,
Hollauri 1215, Olauri 1257, Hullauri 1488, etc.
ORTIGOSA DE CAMEROS
La Cocucha o Cucucha (Kukutza): “La cumbre”. De kukutz
= “cumbre, cúspide”, más el artículo
-a = “el / la”. Se repite en Torrecilla en Cameros.
Gobate: “Portillo de la cueva”. De koba = “cueva”,
y ate = “portillo, lugar de paso”. Se observa la sonorización
K- > G- de la sorda inicial, fenómeno regular en euskera,
a la hora de adaptar términos romances.
Vallescona: El topónimo podría portar un primitivo
*haizkona = “la peñuela, peñasco”, con
el sufijo de diminutivo arcaico -ko(n), aunque también cabe
pensar en azkona = “tejón”.
P
PAZUENGOS
La toponimia de esta zona viene sumamente caracterizada por la existencia
de una lista del año 1074, en la que se registra una larga
serie de nombres de rincones de la zona, de aspecto sumamente arcaico.
Algunos de ellos realmente se encuentran en la actualidad fuera
de los terrenos pertenecientes al municipio de Pazuengos, y otros
son de ubicación desconocida.
Bendico (Bendiko): “Montecillo”. De bendi = “monte”,
más el sufijo de diminutivo arcaico -ko. Aunque en la actualidad
la forma para “monte” ha evolucionado en todos los dialectos
hacia mendi, quedan algunos restos dispersos en el vocabulario y
al toponimia que evidencian su estructura fonética primitiva,
como por ejemplo en Medrano, donde existe el término de «Valvendía»,
un claro híbrido romance-vascuence “*Valle de Bendia”,
es decir, “Valle del monte”. Así mismo, se observa
también en el topónimo «Bendisco» de la
localidad de Iriso (Navarra), que debe de ser el antecedente directo
del término euskérico actual mendisko = “montecillo”
(sufijo de diminutivo -sko / -xko). En el habla de Oñate
se conoce una voz bentertz con el significado de “divisoria
de aguas de un monte”, que nos aporta otro testimonio de la
misma raíz en su forma original: bentertz < *bendi-ertz
(ertz = “esquina, extremo”).
Escarza (Ezkartza): “Arcedo, lugar de arces”.
De ezkar = “arce”, más el suyfijo abundancial
-tza. Se trata de un viejo despoblado.
Cabaña Ezquerra: Documentado en 1155 como Kabanna Ezkerra,
y fuentes de Cabaña Ezquerra en 1464, hace referencia a una
persona apodada ezkerra = “retraído, esquivo, insociable”.
Hapgutur: Otro de los topónimos de 1074, que parece portar
el componente gotor = “monte empinado, zona fragosa”.
Harriçuria (Harrizuria): “La peña blanca”.
De harri = “peña, piedra”, zuri = “blanco/a”,
más el artículo singular -a. Es otro ejemplo del conjunto
toponímico de 1074. Parece además lógico pensar
que el nombre Hiruzuria que se observa en la misma lista, no es
sino una forma corrupta de este mismo topónimo.
Hiarça y Campo de Yarza (Ihartza): “Secarrales”.
De ihar = “terreno o vegetación marchita, absolutamente
reseca”, más el sufijo abundancial -tza. Otro de los
topónimos de 1074.
Ollora: Documentada como Horolla en 1464, y Orolla en 1493, parece
llevar olha = “cabaña, choza pastoril”, y un
primer elemento que podría ser hor = “perro”
(con -R suave), aunque también existe el raro término
hor = “oveja estéril”. Otra opción sería
pensar que la H- inicial era el último resto de una antigua
S-, lo cual nos plantearía una protoforma *Sorolla, coincidente
con el apellido del célebre pintor valenciano. En este caso
habría que pensar por el contrario en soro = “pieza
de terreno, huerto”.
Vigaray (Ibigarai): “Vado alto”. De ibi (que sufre con
frecuencia la pérdida de la I- inicial en compuestos) = “vado,
paso de un río”, y garai = “alto, elevado”
(adjetivo).
PINILLOS
Bácarre: Documentado como Bacarre en 1751 y 1876, y Bacarri
en 1943, presenta un fuerte aspecto fonético euskérico,
aunque resulta difícil alcanzar una traducción precisa.
Una opción sería un hipotético *ebakarre =
“cortadura, tajo”, derivado del verbo ebagi / ebaki
= “cortar, tajar”, y el viejo sufijo de acción
verbal -karre / tzarre (hilkarre = “matanza”, bilkarre
= “reunión”, etc), pero esto es una mera conjetura.
La Naturre (Landa-iturri): “Fuente de la
landa”. De landa = “landa, terreno de monte bajo”,
e iturri = “fuente”. Se observa la típica simplificación
-ND- > -N-, así como la adaptación romance -I >
-E. Se documenta desde 1751.
Lazalde: Existe una cierta duda de si se trata de algo así
como “zona de cuevas” —de leza = “sima,
cueva”, más alde = “zona, área”—,
o bien deriva de un latsalde = “zona de regachuelos”.
Se designa así a un llano.
Uerza (Uhertza): En 1751 se nombra así a un paraje del municipio.
Sin duda de uhertza = “barrizales”, con uher = “fango,
agua con lodos”, y el sufijo abundancial -tza.
PRADILLO
Ezcarada: Podría tratarse de una castellanización
de un antiguo *ezkarahi < *haitz-garahi = “peña
alta”, aunque se trata solamente de una hipótesis.
Cueva Lazura: Parece tratarse de un compuesto de leza = “sima,
pozo, cueva” y ur(a) = “agua”, de estructura paralela
a la amplia familia de voces como lintzura / aintzura / intzura
/ inzpura / izpura = “laguna, charca, lugar encharcado”.
PRÉJANO
Fuente Garme: A primera vista parece una simple variante alterada
por el fonetismo romance del aragonés garmo = “zona
situada en terreno áspero y peñascoso”, el cual
deriva sin duda del euskera (h)armo = “peñasco”.
Peña Isasa (Isasa): “Ulagar”. De isasa / isats
= “ulaga, retama, arbustillo espinoso de flores amarillas,
y en general cualquier clase de arbusto espinoso”.
Actualmente existen dos peñas conocidas con este nombre,
situadas justo a ambos lados de la población de Préjano,
por lo que es posible que en principio el nombre se utilizase para
designar a toda la comarca de este pueblo, que aparece cubierta
de un manto de vegetación seca y espinosa, adaptada al árido
clima local.
En una cita de 1797 se habla de la “peña que se llama
Issassa”.
Tiene un paralelo idéntico en Fresneda la Sierra Tirón,
en Betelu (Navarra), así como muchos otros derivados a lo
largo y ancho de la toponimia vasco-navarra como Isasmendi (Igantzi),
Isasti (Leiza), Isasaga, etc.
Fuente Velaza: El lugar lleva sin duda el nombre de una persona
propietaria de la fuente. Se trata del habitual belatsa = “persona
gris, severa, adusta”.
Q
QUEL
Bagal: “Cerro, cuesta”. Sin duda se trata de la forma
arcacica del euskera moderno magal = “regazo”, pero
en toponimia “elevación del terreno, ladera, costarral”.
Aparece como Vagal en una referencia de 1450
Sobre este término hablamos ampliamente en el capítulo
dedicado a la toponimia antigua, en el apartado de Tritium Magallum.
Yasa Barlas: Quizás de *ubar-lats = “yasa de barros”,
con ubar = “agua fangosa de crecida, agua turbia de barranco”,
y lats = “yasa, regachuelo torrencial”.
QUINTANAR DE RIOJA
Uriondo (Uriondo): “Junto a la villa”. De huri = “villa,
lugar poblado”, y ondo = “junto a, al lado de “.
R
RABANERA
La Saladaña: Aunque puede estar haciendo referencia a un
lugar salitroso, no hay que perder de vista el viejo zaldaina =
“la pasarela”, presente en varios topónimos del
Pirineo navarro, como Zaldain de Berroeta, o Zaldaña de Ibilcieta
y Esparza. La forma actual del topónimo se debería
a un proceso de anaptixis (introducción de un sonido vocálico
entre consonantes, para facilitar la pronunciación).
Zabazo (Zuhatzu): “Arboleda”. De zuha(i)tz = “árbol”,
y el abundancial -tzu.
EL RASILLO DE CAMEROS
Achóndite: Parece un compuesto de atx = “peña”.
Forzando un poco la estructura, se podría plantear una forma
original *atxondegieta = “los lugares junto a la peña”,
pero esto es meramente hipotético.
Bellónite: Topónimo sumamente deformado, al que siguiendo
el caso anterior, se podría hacer derivar de *belhaun-hegi-eta
= “los lugares de recodos del terreno”.
Campo de Landay: Quizás derive de un antiguo *landa-hegi
= “lugar de campas”, con evolución fonética
similar a Higahegui > Igay (Álava).
Orquiza: Tal vez de urki = “abedul”, y el sufijo abundancial
-tza, aunque no podemos olvidar del todo una etimología alternativa
a partir de *orokitza = “los llanos”.
EL REDAL
Escarrillo: “Pequeño arce”. Castellanización
del extendido ezkar = “arce”.
Valdemingaña: “Valle de puntas”. Mingaña
significa literalmente “punta de la lengua”, pero a
juzgar por su presencia en la toponimia riojana, parece que significaba
“punta en general”, y quizás incluso “brote
de plantas o árboles”.
RIBAFRECHA
Puente de La Idiez (Eretz): “Costarral, ladera”. La
Idiez es un término áspero y montuoso situado al sur
del casco urbano de Ribafrecha, en el que también existe
una fuente del mismo nombre. Dadas las características del
terreno y las leyes de evolución fonética romance-vascuence,
no hay ningún problema para derivarlo de eretz = “lado,
ladera de monte en general”, con una evolución eretz
> ire(t)z > iriez > idiez. Tanto el cierre E- > I- como
el paso -R- > -D- son rasgos netamente euskéricos, mientras
que la diptongación -E- > -IE- es ya un fenómeno
romance.
Aparece en una cita de 1242 como “puente de Iriez”,
registrándose profusamente en documentos posteriores de los
siglos XVIII (Lairiez, Lairdier o La Iriez), XIX (La Idier), y XX
(Laidiez) .
Se repite en otro topónimo idéntico de San Millán
de la Cogolla, así como en la población burgalesa
de Ircio.
Virgen de Veraza (Beraza): “El pastizal”. De beraza
= “pastizal, zona fértil de una vega, etc”. Recibe
este nombre un antiguo santuario documentado desde hace cerca de
un milenio (aparece como Sanctam Mariam de Baraza en 1081, o Santa
María de Veraza 1267 y 1374, Sancte Marie de Baraço
1225-1255, Sancte Marie de Uerazo 1222). Se trata de otro ejemplo
de las características predominantemente “occidentales”
del dialecto riojano, ya que beraza es un término documentado
sobre todo en el dialecto vizcaino, y derivado de berar = “hierba”,
más el abundancial -tza. El más extendido baratza
/ baratze = “huerta”, proviene sin duda de la misma
palabra.
En ámbito navarro disponemos de paralelos exactos como los
Beraza de Artavia y Goizueta.
Vizcarrao (Bizkar-aho): “Boca de la loma”. De bizkar
= “loma, cerro”, y a(h)o = “boca, extremo”.
El lugar está situado en las primeras cuestas del Monte Laturce.
ROBRES DEL CASTILLO
La Cruz de Zarracas: Zarraka tal cual significa “chubasco,
chaparrón”, por lo que el topónimo podría
estar haciendo referencia a una antigua cruz utilizada para conjurar
las tormentas, especialmente las de granizo, tradición de
la que se conocen muchos ejemplos. Pero zarracas también
se usa en algunas partes con el sentido de “persona torpe”,
así que podría tratarse simplemente de un antiguo
apodo.
RODEZNO
Churrumendi (Txorro-mendi): “Monte de chorros o fuentes”.
De txorro = “chorro, flujo o canal de agua”, término
onomatopéyico, y mendi = “monte”. Su situación
en un cerro junto al “Arroyo de las Fuentes” parece
confirmar esta traducción. Merino Urrutia aporta la variante
Churrimendi.
Galzarra / Galazarra: “La cuesta”. Aunque en la actualidad
galtzarra significa literalmente “brazo”, “seno”
e incluso “sobaco”, en toponimia describe una sinuosidad
del terreno, y más concretamente pequeñas lomas y
costarrales. La segunda variante, Galazarra, es sin duda una forma
derivada de la primitiva, que ha sufrido el frecuente fenómeno
fonético de la anaptixis (introducción de un sonido
vocálico entre consonantes, para facilitar la pronunciación).
La Guerra: Quizás sea un último resultado ya muy deformado
de un topónimo que portaba en origen el componente gorria
= “rojo, pelado”.
Lancherri o Lauserria: Quizás “zona de charcas”,
con la(i)ntz- / lauso, raíz que expresaba la idea de humedad,
y herri = “zona, área” (y que actualmente se
ha estabilizado en el sentido de “población, pueblo”).
Virgen de Olartia / Olarcia: “Entre cabañas”.
De ol(h)a = “chozo, cabaña pastoril en general”,
arte = “entre”, más el artículo singular
-a, que al añadirse a la -E final de arte produce el efecto
de armonía vocálica (fenómeno de adaptación
fonética euskérico) -EA > -IA. La segunda variante
es una mera castellanización fonética del nombre primitivo,
por el típico paso -TI- > -CI-.
S
SAJAZARRA
Arrinda (Arri-inda): “Senda de piedra”. De (h)arri =
“piedra”, e inda = “senda” (préstamo
romance). Debe de tratarse de algún viejo camino pavimentado.
En todo caso, se trata de una construcción morfológica
muy frecuente en el mundo vascófono.
Ascarza o Escarza (Ezkartza): “Arcedo”. De azkar / ezkar
= “arce”, más el sufijo abundancial -tza. Concepto
ubicuo en la toponimia riojana.
Río Ea: Tal vez de ehea = “agua de la colada”.
Mendia o Mindia: “El monte”. De mendi = “monte”,
más el artículo singular -a.
Mendibuchi (Mendibutxi): “Montecillo”. De mendi = “monte”,
y gutxi = “pequeño”. Las alternancias BU- ~ GU-
son normales en euskera: burdi / gurdi = “carro”, buraso
/ guraso = “padres”, etc.
Relucea (Larreluzea): “El prado largo”. De larre = “prado,
campo, lugar de pasto”, luze = “largo”, más
el artículo singular -a. Se repite con ligeras variantes
en Ribas de Tereso, San Vicente de la Sonsierra y Santurdejo. Se
trata de un equivalente exacto al romance Pradoluengo.
Sajazarra (Saila-zaharra): “La finca vieja”. De saila
= “pedazo de terreno, finca”, zahar = “viejo”,
aunque también con la connotación aumentativa de “grandazo”,
y el artículo -a = “el / la”.
Dado que al igual que en el caso de gaitz, el término tzar
/ zahar significaba en un principio “cosa grande, basta”,
sería aceptable una traducción del tipo “la
gran finca”, e incluso “La Saja grande”, esto
último deducible por comparación con Sajuela (= pequeña
Saja), lugar situado a poca distancia de la villa.
Las citas medievales acerca del nombre de la población son
abundantes: Saggazahar en 1075, Saayazaarra en 1204, Saiaçaharra
1229, Saiia Çaharra 1257, o Saxa Zaharra 1298.
Saja (Saila): “Finca”. Similar al anterior. Aparece
como Sagga en 1065-1076, 1081 y 1088, Sagga maior 1075, Saia 1172,
Sagia 1192, etc.
SAN ASENSIO
Olivar de Ardanza: Si no se trata de un apellido, el topónimo
es totalmente transparente desde ardantza = “viñedo,
viña”.
Virgen de Arizeta (Haritzeta): “Las encinas”. De haritz,
actualmente “roble”, pero que en el pasado presentó
el valor de “encina” en la zona.
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA
Majada Lizarre o Lizarde (Lizardi): “Fresneda”. De lizar
= “fresno”, y el sufijo de colectivo -di.
Pico Mendaiza o Mendiaza: Debe de tratarse de una forma ya desgastada
del compuesto mendigaitza = “monte grande, monte malo”,
con mendi = “monte”, y gaitz = “malo, basto, grandazo”,
aunque también podría pensarse en *mendi-haitza =
“la peña del monte”. Las abundantes terminaciones
en -aiza necesitan un estudio en profundidad.
Ucarce (Ukartze): “Torrenteras”. Se trata sin duda del
mismo nombre que el Hurcarcea de Jubarte registrado en 1251, así
como el Úcar de Navarra. Sin duda debió de ser un
genérico de uso muy extendido en la zona riojano-navarra.
La Barranca Ullare (Olhauri): “Villa de cabañas”.
De olha = “cabaña, chozo pastoril”, más
(h)uri = “villa”. Vemos aquí un topónimo
sumamente deformado, pero que se puede reconocer todavía,
ya que disponemos de formas parecidas, derivadas claramente de este
tipo de compuestos con huri.
SAN MILLÁN DE YÉCORA
Cuesta de Río Arto: Documentado como Arto en 937, costa de
Arto en 951, o Foios de Arto en 1042, parece relacionado con arto
= “mijo”, aunque pudo ser empleado para denominar otro
tipo de vegetal.
Valdeles / Valdelez: Resulta difícil decidirse si se deriva
de *val de elez, con elez = “iglesia”, o de *val de
lez(a), con leza = “cueva, sima”.
SAN ROMÁN DE CAMEROS (INCLUYE AVELLANEDA,
MONTALVO EN CAMEROS, SANTA MARÍA EN CAMEROS, VADILLOS, VALDEOSERA
Y VELILLA)
Alartea: “Entre pastizales”. De al(h)a = “pasto,
pastizal”, arte = “entre”, más el artículo
singular -a.
La Coguza (kokutza): “La cumbre”. De kukutz / kokotz
= “ápice, extremo, cumbre de una montaña”,
más el artículo singular -a. Muy repetido en la toponimia
riojana.
Idaceda: Parece lógico pensar que se trata de un anterior
*iratzeta = “helechales”, con paso -R- > -D- típicamente
euskérico, y sonorización -T- > -D- de tipo romance.
No obstante no hay que perder de vista un término como idartza
= “arvejal” (lugar donde crece un tipo de guisante,
o legumbre), en plural idartzeta, que también ha podido producir
este nombre.
Fuente Logarza (Lokartza): “Barrizal”. De *lokartza
= “barrizal”, variante con el sufijo pluralizante -tza,
de términos como lokartsu / lokarda / lokatza = “barrizal”,
derivados todos ellos de lohi / lokar- = “barro, fango, lodo”.
SAN TORCUATO
La Arana (Harana): “El valle”. De haran = “valle”,
más el artículo singular -a.
Arpide: “Calzada”. De (h)arpide = “calzada, camino
de piedra”. Es posible que en algún momento la antigua
vía romana por la que discurría a muy poca distancia
de aquí el Camino de Santiago (y que de hecho da el nombre
a Santo Domingo de la Calzada), fuera denominada también
así.
Saspuri (Zazpuri): “Siete villas”. De zazpi = “siete”
y huri = “villa o ciudad”. Clásico término
construido a partir de la unión de un numeral más
el concepto de “población”, y que antaño
se emplearía para calificar una zona en la que aparecería
una serie de pequeñas villas o barrios agrícolas dispersas.
Tiene su paralelo romance en la conocida comarca riojana de las
“Siete Villas”.
SANTA COLOMA
La Icara: Recuerda a ikara = “temblor, miedo, inquietud”,
aunque es difícil precisar su valor en toponimia.
Río Legochu: Seguramente de lakutxu = “laguneja, charca”.
La Ordantica (Urdantegi): “Pocilga, porqueriza”. De
urdantegi = “pocilga, habitáculo para los cerdos”.
A la vista del fonetismo que presenta, el topónimo ha debido
de surgir de una variante ensordecida *urdanteki. En efecto, el
término teki, simple variante fonética de tegi = “cuadra,
establo”, igual que jaiki / jeiki = “levantar(se)”
lo es de jegi / jagi, existe todavía en algunas zonas de
Vizcaya.
La Rea (Larrea): “El prado”. De larre = “prado,
campo”, más el artículo singulart -a.
SANTA ENGRACIA DE JUBERA (INCLUYE LAS ALDEAS DE
BUCESTA, EL COLLADO, JUBERA, REINARES, SAN BARTOLOMÉ, SAN
MARTÍN, SANTA CECILIA Y SANTA MARINA),
Galarde (Galardi): “Troncos secos”. De galar = “tronco
seco de árbol que queda en pie”, y el abundancial -di.
Similar a otros muchos topónimos. Se repite en Viniegra de
Abajo, así como en muchos otros sitios.
Un buen paralelo es el Galardi de Errazkin (Navarra).
Torritondo: “Junto a la fuente”. Aparece en una lista
de términos de Jubera del año 1100. Quizás
venga de un anterior *iturritondo, compuesto a partir de iturri
= “fuente”, más ondo = “junto, al lado
de “, con una -T- epentética, aunque también
sería posible derivarlo a partir de una forma *iturrieta-ondo
= “junto a las fuentes”, con el morfema -eta de plural.
La Uría (Uria): “La villa”. De huri = “villa,
lugar habitado”, más el artículo -a = “el
/ la”.
SANTA EULALIA BAJERA Y SOMERA
Anabicabra: Parece que estamos ante un híbrido vascuence-romance,
con anabi = “arándano” y el castellano cabra.
Tal vez se refiera a una planta específica, parecida al arándano,
y apetecida por las cabras.
SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
Oliaguti: Este lugar se recoge en una cita de 1183, y a la vista
de su aspecto, parece posible una interpretación desde oia
= “lecho fluvial”, y el adjetivo guti = “pequeño/a”.
Debe de hacer referencia a un pequeño barranquillo, o incluso
cabría pensar en un afluente del propio Oja, por lo que se
podría hacer una interpretación alternativa como “pequeño
Oja”. En todo caso, el topónimo nos estaría
indicando un uso generalizado del término oia en la zona.
Val de Vadran: Entre 1137 y 1146 se nombra un valle de este nombre
situado aparentemente no muy lejos de Santo Domingo. Parece lógica
una relación con el nombre del pueblo de Badarán,
y al igual que allí cabe plantear una etimología a
partir de beda- = “hierba” y (h)aran = “valle,
vaguada, hondonada”, posteriormente alterado por un proceso
de asimilación vocálica -E- -A- > -A- -A-, y con
el sentido general de “valle de prados”.
Zurriburri: “Desorden, barrizal”. En 1482 y 1492 se
cita la existencia de un lugar denominado Çurriburri, que
evidentemente no es otra cosa que el euskera zurriburri = “desorden,
revoltijo, cosas de poco valor”, y que además todavía
se mantiene presente en el léxico local riojano. Aplicado
a la toponimia, seguramente señala un lugar utilizado como
vertedero, o acaso un barrizal o rincón donde se acumulan
aguas torrenciales y restos arrastrados por las arroyadas.
SANTURDE DE RIOJA
Bustuzuri: Topónimo que en 1392 aparece como Bustunçiry,
y en 1464 como Bustuçuri, lo cual nos hace pensar en buztun-zuri
= “creta, greda, tipo de tierra de color blanco” (buztun-zuri
significa literalmente “arcilla blanca”).
Gascoracia (Gaskoratzia): “El espinal”. Topónimo
de 1684, derivado claramente de kaskola / gaskola = “tojo
enano, mata pequeña y espinosa”, el abundancial -tza,
y el artículo -a, con armonía vocálica -A +
A > -IA, y paso -R- > -L-. Aunque la variante gaskola se atribuye
a un error de Azkue, lo cierto es que tiene todo el aspecto de ser
la forma primitiva del término kaskola.
Val de Sagarras: Documentado como Val de Sagarras en 1392, Valdexagarras
en 1464, y Valdezagarras en 1587, parece derivar sin más
de sagarra = “manzana, manzano”.
Vallarana o Vallerana (Harana): “Valle del valle”. El
topónimo se parece haberse formado mediante la unión
del romance valle, y el euskera (h)arana = “el valle”.
Nos encontramos por tanto ante una típica tautología
(repetición de un mismo concepto en dos o más lenguas
diferentes dentro de un solo topónimo).
Yestoquita (Jeztokieta): ”Los ordeñaderos”. Topónimo
de 1074, derivado claramente de jeztoki = “lugar de ordeñar”,
más la desinencia de plural -eta.
Dehesa zaldo (zaldu): “Soto”. De zaldu = “soto”,
con típica castellanización de la -U final en -O.
SANTURDEJO (SANTURDETXO)
Araluce o Aralucea (Haran-luzea): “El valle largo”.
De haran = “valle”, luze = “largo/a”, y
el artículo singular -a. Merino Urrutia aporta una variante
Arriluce, que, o bien se trata de otro lugar, o bien es el resultado
de una recomposición del topónimo a partir de (h)arri
= “piedra, peña”.
Barrio de Chavarre (1463), Chavarri, Siabarri, Siabarre o Sabari
(Etxabarri): “Casa nueva”. De etxe (en composición
etxa-) = “casa”, y barri = “nueva”.
Galparra: “La cumbre o cresta”. De galpar / kalpar =
“cresta, copete, extremidad”, más el artículo
-a.
Larra: “Prado”. De larra / larre = “prado, campo”.
Topónimo de 1574.
Muniquiturri o Moniquiturre: “Fuente de la colineja”.
De munaka / *munika = “pequeña colina”, e iturri
= “fuente”.
La Reluce (Larre-luze): “Prado largo”. De larre = “prado,
campo”, y luze = “largo/a”.
Santurdejo (Santurdetxo): Aunque casi todas las formas en las que
aparece transcrito el nombre del pueblo en época medieval
indican la presencia del sufijo de diminutivo romance -ejo, la existencia
de una cita en la forma Santurdecho, podría indicar la existencia
paralela de una variante utilizada entre los euskaldunes del lugar,
con el sufijo de diminutivo euskérico -txo.
Barranco de Tapiara (Tapiaran): “valle de tapias”. De
tapia = “tapia” (préstamo romance), y (h)aran
= “valle”. El lugar tiene la rara suerte de gozar de
gran cantidad de referencias medievales, entre las que se incluyen
diversos componentes que revelan un uso en activo de la lengua vasca
durante todo el siglo XIII, como Tapiaranburu en 1211 (donde vemos
la presencia de buru = “cabeza”, que en este caso indica
la zona más elevada del lugar), rivi de Tapiaran también
en 1211, o cerro que dice Tapiaranguti en 1272 (con el adjetivo
guti / gutxi = “pequeño/a”).
Vagan Dicoturri (Bagandiko-iturri): Topónimo de 1272, derivado
claramente de *bago handiko iturri = “fuente de la gran haya”.
Zaldo (Zaldu): “Soto”. De zaldu = “soto, arboleda
junto al río”. Se trata de un antiguo préstamo
latino (saltus, del mismo significado), de gran éxito en
la toponimia de toda el área vascófona histórica.
Zaldubarre (Zaldu-barri): “Soto nuevo”. De zaldu = “soto,
arboleda”, y barri = “nuevo/a”.
SOTÉS
Garay (Garai): “Alto”. De garai = “alto, elevado,
elevación del terreno”. Muy habitual en la toponimia
del mundo vascoparlante antiguo y reciente.
Laguchu (Lagutxu): “Pequeño lago”. De lagu =
“lago” (préstamo romance), más el frecuente
diminutivo -txo.
Larrea (Larrea): “El prado”. De larre = “prado”,
y el artículo -a = “el / la”.
SOTO EN CAMEROS (INCLUYE LUEZAS, TREGUAJANTES Y
TREVIJANO)
García Bargarra (Gartzia Bargarra): “García
el calvo”. De Gartzia = “el muchacho”, nombre
de varón muy abundante en la Edad Media, y *balgar = “calvo,
vago”, metátesis de galbar, del mismo significado.
Parece un apelativo de algún antiguo dueño del lugar
(tiene un paralelo románce en Garcicalvo de Grávalos),
aunque no se puede descartar del todo una relación con balgar
= “tierra quebrada, despeñadero”.
Lorrea o Lorria: Acaso relacionado con orre / orri = “enebro”,
y también con ilaurri = “brezo, yezgo”.
Revilla Lundia (Ilundia): “La umbría”. De ilun
= “oscuro”, el abundancial -di, y el artículo
singular -a. Revilla es un término romance utilizado antaño
para definir pequeños lugares elevados.
La Sorrozuela: “La áspera o empinada”. De zorrotz
= “áspero, afilado”, aplicado a un terreno costanero
o áspero, con el sufijo de diminutivo romance -uela. El nombre
original puedo ser *Zorrotza, luego deformado por la adaptación
al romance. Se repite en Zorrozuela de Nieva de Cameros.
El nombre aparece también en la toponimia de la zona vascófona
reciente, como en Zorrozuela de Abanto (Vizcaya), y Zorrozilla de
Carranza, términos estudiados por Irigoyen .
T
TERROBA
La Artea: “La encina”. De arte = “encina”,
más el artículo singular -a. Tampoco sería
imposible pensar en arte = “espacio intermedio, lugar de paso”,
pero en principio parece más probable la primera opción.
TIRGO (TIRGU)
Aldegibela: “Tras la cuesta”. De alde = “lado,
ladera, cuesta”, gibel = “detrás, tras, espalda”,
y el artículo singular -a. Aparece como Aldegybela o Aldigybela
en 1492.
Aranbida: “Camino del valle”. De (h)aran = “valle,
hondonada”, y bide / bidea (deformado frecuentemente en bida)
= “camino”. En el documento de 1492 se habla literalmente
de la existencia de unos “Pynos de Aranbyda en el Balle”,
lo cual se trata de otra típica tautología. Así
mismo no hay que perder de vista la existencia en la actualidad
de un lugar denominado Vallarana (< valle-harana), que puede
ser el continuador moderno de este topónimo.
Murubai: “Río de la zona amurallada”. De muru
= “muro”, e ibai = “río”. Se trata
de un antiguo despoblado, del que disponemos de una abundantísima
documentación medieval, con infinidad de variantes fonéticas
y gráficas, que no obstante, no parecen presentar muchas
dudas acerca de su significado primitivo: Muruhahi / Morafay / Murafay
1156, pago de Morufay 1156, Murufay 1209, Moruhai / Muruhai 1210,
Muruahy-Muruvahy 1251, Nurruvay / Marubay / Maruvay / Marubare 1336,
etc.
Además las diversas variantes nos ofrecen hasta comienzos
del siglo XIV testimonio de la pronunciación con la -H- euskérica
(en fecto, ibai derivaría de un anterior *ibahi, detalle
que quedaría definitivamente confirmado gracias a este topónimo),
dato que revela un uso de la lengua por aquellas fechas, así
como su progresiva desaparición como lengua dominante.
Salaya (Zalaia): “La pradera”. De zalai = “prada,
pradera” (variante riojana del habitual “zelai”),
más el artículo -a = “el / la”.
Tirgo (Tirgu): Gracias a una cita de 1186, que menciona la existencia
en el área de Ochánduri de un lugar denominado “Tirgussoloha”,
podemos confirmar la existencia de una variante vasca del nombre
del pueblo en la forma Tirgu, coherente con la pronunciación
habitual euskérica de los nombres romances acabados en -O
como -U, debido a la conservación del vocalismo latino.
Zamaca (Zamaka): “Zona de leña”. Del clásico
riojano zamaka. En la lista de 1492 aparece un lugar denominado
Çamara, que parece una mala transcripción de este
topónimo.
Zarrate: “Portillo de escoria”. De zarra = “escoria
de fundiciones, chatarras”, y ate = “portillo, lugar
de paso”. Podría tratarse también de una variante
del frecuente zarate = “portillo de matorrales”, con
confusión típicamente euskérica entre -R- y
-RR-.
TOBÍA
Armolla (Armola): “El pedregal”. De armol = “pedregal”,
y el artículo -a. Parece una variante del muy extendido harmaila
= “escalón de piedra, cantil rocoso”.
Fuente Chicurra: “Fuente seca”. De txikorra = “encogido,
arrugado”, pero con el sentido original de “seco”,
y cuyo valor de “encogido” surgió a partir de
una idea intermedia de “arrugado por la marchitez”.
Parece darse también aquí el típico cierre
riojano -O- > -U-.
Aunque no sería imposible que el adjetivo estuviese definiendo
a una fuente de pequeño tamaño, resulta mucho más
lógico pensar que el sentido exacto es el de sequedad, sentido
por otra parte documentado para txikor en el diccionario de Mujika,
existiendo la variante de uso general txigor / txiur del mismo significado.
Tobía: Tal vez provenga de una forma dialectal *tobia = “la
hondonada, la hoya”, variante del habitual hobi. Véase
lo que ya señalé en el capítulo acerca de la
toponimia antigua, apartado dedicado a Obiona.
TORRECILLA SOBRE ALESANCO
Valdezalama: Híbrido romance-vascuende, con *zalama = “barro,
agua fangosa”, forma primitiva del actual zarama. Es similar
a La Zaramilla de Cintruénigo.
Un buen paralelo es el Zalama de Echávarri (Navarra).
TORRECILLA EN CAMEROS
Cucucha (Kukutza): “La cumbre”. De kukutz / kokotz =
“cumbre, cúspide, punta”, más el artículo
-a = “el / la”. En Merino Urrutia se transcribe como
Cocucha, lo cual sería una forma ligeramente más arcaizante,
pues el nombre habría sufrido el clásico proceso de
cierre riojano -O- > -U-.
TORREMONTALBO
Olarte: “Entre cabañas”. De ol(h)a = “cabaña,
chozo pastoril”, y arte = “entre”. Falta la típica
adaptación romance -LH- > -LL-, por lo que podría
tratarse de un apellido, aunque quizás una situación
fonética ligeramente diferente para la zona, con pérdida
temprana de la -H-, pudo producir esta excepción.
TORRES DEL RÍO
Equiza: Aunque puede tratarse de un apellido (recordemos la existencia
de la pequeña localidad del mismo nombre en el Valle de Arce),
también podría derivar de un *ekitza = “solana”.
Se documenta solamente en 1907.
Majagurría (Maizagorria): Aunque la presencia de gorri =
“rojo/a” es segura, con el artículo -a, la primera
parte del topónimo es extraña. Aparece como Maizagurria
y Mazagurria en 1894.
Torza o El Torzo: El lugar aparece como El Torzo en 1720, y Torza
en 1894. Podría venir de *iturritza / *iturritzu = “fuentes,
fontaneda”.
TREVIANA
Auzmayor: ¿Acaso un híbrido vascuence-romance de auzo
(en composición auz-) = “barrio”, y el adjetivo
mayor? También podría tratarse de un anterior *fauce-mayor.
Zorrondo: “Rincón”. De zorrondo = “rinconcillo,
parcela pequeña de terreno”.
TRICIO
La Turra: Parece que una vez más nos encontramos ante una
forma ya muy desgastada fonéticamente del clásico
iturria = “la fuente”.
Ulzeta (Ultzeta): En 1074 se documenta la existencia en las inmediaciones
de Tricio de un lugar de este nombre. Aunque no hay ninguna duda
de que la terminación es la desinencia de plural -eta, existen
ciertas dudas acerca del primer componente, que puede ser holtz
/ oltza = “empalizada, entablado, pared”, aunque también
se podría pensar en untze = “prado”, o incluso
ultze = “clavo, objeto puntiagudo”.
Tampoco sería nada descartable un origen en la voz homófona
ultze, que es una medida de longitud equivalente a unos 100 pies,
por lo que quizás el topónimo nos estaría hablando
de unas fincas o lugares de determinado tamaño.
Villa Hoteiz (Hoteitz): Así aparece en 1074 una pequeña
localidad próxima a Tricio. Sin duda se trata del mismo componente
que Oteiza (Navarra), con el euskera otei / otegi = “retamal,
lugar de arbustillos espinosos”, y el sufijo de plural -tze
/ -tza ya contraído. Por lo que se ve, nos encontramos ante
otro caso en el que vocablos vascos que hoy en día carecen
de la H- inicial, se presentan en riojano antiguo con ella, lo que
supone un dato interesante para la reconstrucción del euskera
arcaico.
U
URUÑUELA (URUÑA)
Uruñuela (Uruña): “La población”.
De iruin / uruin = “pueblo fortificado”, más
el artículo -a = “el / la”, y el diminutivo románico
-ela. Coincide con el apelativo que los pastores roncaleses daban
antaño a Pamplona, aunque en este caso se trata de un término
netamente riojano. Existe un paralelo exacto a Uruñuela en
la aldea de Iruñuela (Navarra).
Las citas medievales son sumamente abundantes: Eroniola en 945,
flumine contra Irunia en 945, campo de Erunia / via de Erunia ad
Naiera 1024, Uruniola 1050, Eruniola 1052, Oruniola 1054, Urunia
/ Erunia 1055, Urunola 1151, Orunnuella 1189, Huruñuela 1396,
etc.
Río Yalde (Ihalde): “Juncal”. Disponemos de una
relativamente abundante documentación acerca del nombre de
este río a partir del siglo XI, y concretamente en formas
como riuus de Ialde, rigum Ihald y riuus Iald en 1054, Ihalt en
1196, y riuum Isalde de 1226. Si bien la terminación a partir
de alde = “zona, lugar” no presenta ningún problema,
la duda está en saber si la primera parte del topónimo
presenta la forma ihitza = “juncal”, después
adaptada al habla castellana en una forma con -S-, finalmente resuelta
en -H- intervocálica, o más bien hay que partir desde
el primer momento de ihi = “junco”, y pensar que las
formas más antiguas son en efecto las más correctas.
En todo caso en ninguno de los dos casos cambia apenas el sentido
del término, que por cierto tiene un paralelo bastante similar
en el Río Izalde, que después de atravesar el extremo
occidental alavés, desemboca en el Cadagua vizcaino, muy
cerca de la población de Azkarai, la cual también
es homónima de la riojana Ezcaray.
Los paralelos dentro del ámbito vascófono reciente
son abundantes. Sin ir más lejos, tenemos un Ialde en Eulate
(Navarra), que presenta variantes documentales como Yaldea en 1633,
1637 y 1766, Eyaldea en 1637, en los que además de observarse
la misma variación que en el euskera ihi / ei / ia = “junco”,
parece deducirse la existencia de un antiguo genérico en
la forma *(e)ialde, empleado con el sentido de “charca, juncal,
zona de agua”.
V
VALDEMADERA
La Zubia (Zubia): “El puente”. De zubi = “puente”,
más el artículo singular -a. En algunas grafías
aparece como Tubia, que González Bachiller da como forma
errónea .
VALGAÑÓN (INCLUYE ANGUTA)
Altiria corta y Altiria larga: Podría ser una variante arcaizante
de aldiri = “vecindad, comarca”, con artículo
singular -a. En los dialectos orientales en efecto, se registra
una variante alte del habitual alde = “zona, lado, ladera”,
raíz del término aldiri.
Aricia (Haritzia): “El robledal”. De (h)aritz = “roble”
(a veces también se emplea para definir “encina”,
el abundancial -tza, más el artículo singular -a,
con armonía vocálica -A + A > -IA.
Monte Arreturia: En principio parece que hay que pensar en *arri-iturria
= “la fuente de la peña”, pero tampoco sería
descartable una etimología alternativa desde *larre-iturria
= “la fuente del prado”.
Cerro de Corcusa (Korkusa): “El cerro”. De un antiguo
*korkots / *korkos = “cúspide, punta, cumbre”,
que no se conserva con este significado tal cual en el léxico
actual de la lengua vasca, pero que persiste ya muy evolucionado
en términos como korkotx / korkoitz = “joroba”,
y kurkuts = “penacho, crsta o copete de las aves”, más
el artículo singular -a.
Chadebarren (Etxadi-barren): “Bajo el caserío”.
De etxadi = “conjunto de casas, caserío, aldea”,
y barren = “bajo, debajo de”. Topónimo de 1504,
que también se podría interpretar alternativamente
a partir de etxalde, a la postre de idéntico significado
que etxadi, aunque a la vista del aspecto del topónimo. sigue
pareciendo más viable nuestra primera propuesta.
Las Cucuchas (Kukutza): “Las puntas”. De kukutz = “cumbre”,
variante de términos como kukuts = “cresta”,
o kokots / kokotx = “hocico, morro”, todos ellas íntimamente
emparentadas con korkotx / korkoitz = “joroba”, que
comentamos anteriormente en el apartado dedicado al monte Corcusa.
De todas maneras, como es evidente, la expresión original
euskérica ha quedado fuertemente castellanizada.
Erizola (Eretzola): “Chozo de la ladera”. De eretz =
“ladera, cuesta, costado de un monte”, más ola
= “cabaña pastoril”. Aunque se podría
pensar perfectamente en una derivación a partir de *haritz-ola
= “choza o cabaña del robledo”, a la vista de
otros topónimos riojanos como La Idiez (Ribafrecha), o Eriez
(Berceo), en los que se observa una clara evolución erez-
> eriez- > eriz-, parece muy razonable la etimología
principal que proponemos aquí.
Ezquetas (Ezkieta): “Alameda”. De ezki = “tilo”,
pero en la zona con el sentido de “álamo, chopo”,
más la desinencia de plural -eta. Se registra desde 1582.
Fuente de Ibaya (Ibaia): “El río”. De ibai =
“río, curso de agua”, más el artículo
singular -a.
Montecito Izarcia (Izartzia): “La fresneda”. Seguramente
se trata de un derivado de *lizartzia = “la fresneda”,
con pérdida de la L- inicial.
Arroyo Reca (Erreka): “Arroyo”. Otra clásica
tautología en la que encontramos el sustantivo castellano
arroyo unido al euskérico erreka = “arroyo, barranco,
río”.
Sumicia (Sumitzia): “El mimbredo”. De sumitz / zumitz
= “mimbre”, el pluralizante -tza, y el artículo
singular -a. Es una continuación del término del mismo
nombre de Fresneda de la Sierra Tirón.
Torrechipia(s) (Iturri-txipia): “La fuente pequeña”.
De iturri = “fuente”, más el adjetivo txipi =
“pequeño/a”. La etimología popular ha
hecho evolucionar el topónimo hacia el rérmino castellano
torre.
Turgaiza (Iturgaitza): “La fuente mala o fontaza”. De
iturri = “fuente” (en composición itur-), gaitz
= “malo/a, grande, basto”, más el artículo
singular -a. Da nombre a la Peña de Turgaiza. En la toponimia
navarra son frecuente los topónimos del tipo “Iturgaitz”,
por lo que parece que el término fue un genérico de
uso habitual.
Ubarca (Ubarka): “Presilla”. De ubarka = “pequeña
presa que se hace en regachuelos de poco caudal”, aunque en
algunos casos este término también puede significar
“cauce fluvial” o “arroyo en general”. En
1572 el lugar se cita como Ubarcas, con -S de plural castellano.
Yriza (Iritza): “Retamar”. De giri = “retama,
mata espinosa”, más el sufijo abundancial -tza. Al
igual que sucede en el topónimo siguiente, todo parece indicar
que en esta zona ha existido una tendencia fonética a la
pérdida de la G- inicial. El nombre aparece citado en 1582.
Zaldua: “El soto”. De zaldu = “soto”, y
el artículo -a.
VENTOSA
Haggazar: Recogido por Merino Urrutia, y documentado en 1020, acaso
sea una forma corrupta de *saila-zar = “finca vieja”.
VENTROSA
Alparza: Tal vez de *galpartza = “las cumbres”, con
galpar / kalpar = “cresta, copete, extremidad”, más
el artículo -a.
Pico Izquiolla (Ezkiolha): “Cabaña del chopo o álamo”.
De ezki = “tilo”, aunque también álamo
blanco” (sentido muy frecuente en la zona), y olha = “chozo,
cabaña pastoril en general”. El cierre E- > I- es
habitual en euskera, y el paso -LH- > -LL- es una adaptación
romance del sonido vasco.
Hoyo Laurrez (Urretz): Sin duda de urretx / urritz = “avellano”.
VIGUERA
Urrillla: Parece un diminutivo castellano de urri = “cumbre
redondeada de una montaña”.
VILLALBA DE RIOJA
Artaza (Artatza): “Encinar”. De arte = “encina”
(en composición arta-), y el sufijo de abundancia -tza.
Babaurre (Babagorri): Todo parece indicar que se trata del Babagorri
que aparece como asociado al área de Ternero en 1347, aunque
en este caso mucho más deformado por la fonética romance,
ya que se trata de una forma mucho más tardía, registrada
en 1752.
La Chalde (Latsalde): “Zona de arroyuelos o regatas”.
Lats = “arroyo, regachuelo torrencial”, y alde = “zona,
lado en general”. No obstante, podría tratarse igualmente
de un *etxalde = “caserío, zona de casas”.
Maricarán (Marikaran): “Hoya de Marica”. De Marica
= antiguo diminutivo del nombre personal María, más
(h)aran = “valle o pequeña hondonada”.
Uriso (Urizu): “Villas”. De huri = “villa, lugar
poblado”, y el sufijo abundancial -tzu.
Zurtegui (Zurtegi): “Lugar de leñas”. De zur
= “leña, madera”, y tegi = “lugar”.
VILLALOBAR DE RIOJA
Si bien en la actualidad la toponimia de origen vasco brilla por
su ausencia en esta población, resulta verdaderamente llamativo
comprobar cómo en cuanto se echa mano a la documentación
medieval, surge ante nosotros todo un corpus toponímico rico
y variado, en el que surgen algunos de los nombres más interesantes
lingüísticamente hablando de toda La Rioja.
Otero de Azmendia: Documentado como otero de Azmendia
en 1373, y Azamendia en 1380, parece un compuesto de haitz = “peña”
y mendia = “el monte”. Pero queda la duda acerca del
primer componente, que también podría ser aza = “berza”
o “colleja”, e incluso el romance haza = “zona
de cultivo”.
La existencia de una cita que nombra a un «otero que dizen
de Car(r)amendia» en 1380, plantea de todas maneras algunas
dudas acerca de este primer elemento.
Val de Oiaco Harana (Oiako-harana): Topónimo de 1380, acaso
uno de los más interesantes de toda La Rioja, pues en él
encontramos claramente la expresión “valle del Oja”,
referido a la hondonada por la que discurre el río, pero
que en cierto modo parece una especie de nombre del territorio de
La Rioja primitiva.
Biñas que dizen de Oiaurry: El lugar aparece en una cita
de 1373, y quizás provenga de *Oiha-hurri = “población
del Oja”. Véase aquí mismo Saiurrias.
Rrio de Sagarça (Sagartza): “Manzanar”. Uno más
de la amplia lista de 1380.
Zuazo (Zuhatzu): “Arboleda”. De zuha(i)tz = “árbol
en general”, más el abundancial -tzu.
La Puente de Çuviete: Perteneciente a la serie de 1380, parece
derivar de *zubi-ate = “paso del puente”, aunque también
se puede pensar en *zubieta = “los puentes”.
VILLAMEDIANA DE IREGUA
Yangüela: Aldea hoy desaparecida, situada a medio camino entre
Alberite y Villamediana de Iregua, se registra como Yangua en 1056,
Iangua en 1075 y 1196, Ianua en 1077 y entre 1094-1108, o Janva
en 1097.
Aunque tradicionalmente se ha venido asociando con el latín
ianua = “puerta, acceso, camino”, podría perfectamente
ser un derivado del euskera jangua = “el pastizal, el lugar
de pasto, dehesa acotada” (literalmente “lugar de comer”,
aunque utilizado frecuentemente en referencia al ganado). Véase
todo lo que decimos en el apartado de Yanguas.
Vallespasa (Espartza): Aunque podría tratarse de un topónimo
de origen romance, con el sentido de “zona de poblamiento
esparcido”, es perfectamente razonable plantear una traducción
euskérica a partir de espar = “rodrigón o tutor
de las viñas” (aunque en origen quizás “tronco
en general”), y el sufijo abundancial -tza, formando el compuesto
espartza, que aparece muy frecuente mente en la toponimia navarra,
donde existen varias localidades de este nombre. También
se podría pensar en esparru = “cercado, terreno vallado
donde se guardan animales”. El término se documenta
como Vallespassa en 1449, existiendo en Grañón un
barrio Sparsa en una cita de 1068.
VILLANUEVA DE CAMEROS
Barranco la Araña: Seguramente de *haraina = “el valle,
la hondonada”, variante más arcaizante del común
harana, que aparece también en algunos puntos de la toponimia
navarra.
Fuente Iscona: Posiblemente de *haizkona = “la peñuela”,
de haitz = “peña”, más el sufijo de diminutivo
arcaico -kon, y el artículo singular -a.
Virgen de Ollano: Parece un derivado de *olhano = “cabañuela,
pequeña choza pastoril”. Se observa la típica
adaptación romance en -LL- del grupo vasco -LH-.
Urreci o Urrecie (Urretzia): “La avellaneda”. De urretx
/ urritz = “avellano”, el abundancial -tza, el artículo
-a. Se observa el proceso de armonía vocálica -A +
A > -IA, así como el cierre vocálico -A > -E
por efecto del habla romance local.
Urreci es uno de los muchos despoblados medievales que se encuentran
a lo largo y ancho de toda La Rioja, especialmente en Cameros.
El Cerro de Zavalle (Zabalha): “La plana o lugar llano”.
De zabal(h)a, del mismo significado”. La -E final del topónimo
podría explicarse si en realidad la forma primitiva fue *Zabalegi
> *Zabalei = “lugar de llanos”, aunque a la vista
del nombre anterior, parece que en la zona es habitual la evolución
-A > -E.
EL VILLAR DE ARNEDO
Artajea: Podría tratarse de un antiguo *artatzea = “el
encinar”, con arte (en composición arta-) = “encina”,
y el sufijo abundancial -tza / -tze. En este caso se habría
producido el mismo proceso de adaptación romance -TZ- >
-X- > -J- que se observa en Arguijo (Soria), o en el vasco Urkijo.
VILLAR DE TORRE
Zaballo (Zabala): “Llano, llanura”. De zabal. Como podemos
observar ambos topónimos han sufrido un intenso proceso de
castellanización.
VILLAREJO
Cocucha (Kokutza): “La cumbre”. De kokotz / kukutz =
“cumbre, cúspide, extremo de una montaña o cerro”,
más el artículo singular -a.
Gorricheta: Parece que habría que interpretarlo como *gorritxoeta
= “los gayubares”, con gorri(n)txo = “rojillo”,
usado aún en alguna zona para denominar a la planta por sus
frutos de color rojo brillante.
VILLAVELAYO
Alrucea (Harluzea): “La peña larga”. De harri
(en composición har-) = “piedra, peña”,
luze = “largo/a”, y el artículo -a = “el
/ la”. Ha sufrido una metátesis en sus componentes
-L- y -R-.
Artaza (Artatza): “Carrascal o encinar”. De arte = “encina”
(en composición arta-), más el sufijo abundancial
-tza.
Peñón Espelcia (Ezpeltzia): “El bujedo”.
De ezpel = “boj” (arbusto de color verde oscuro), el
abundancial -tza, y el artículo -a = “el / la”,
que da lugar a la secuencia “-ia” tras una -a final
de adjetivos o sustantivos.
Vega Galardes (Galardi): Se encuentra claramente el componente galardi
= “zona de troncos secos, zona de leñas”, aunque
fuertemente deformado por la fonética romance, además
de haber sido pluralizado.
Gortazas: Acaso de *gortatza = “establos, cuadras”,
aunque podría tratarse de una construcción romance
con el aumentativo -aza. La G- inicial indica no obstante, sustrato
fonético euskérico.
Izalla (Itzala): “La umbría”. De itzal = “sombra,
umbría”, más el artículo -a = “el
/ la”. Se observa como en Ollauri y otros muchos ejemplos
el clásico paso romance -LH- > -LL-. En este caso se trata
de una -LH en posición final, similar a lo que sucede en
el caso del clásico *Zabalha > Zaballa (por ejemplo el
topónimo de este nombre en Zarratón).
VILLAVERDE DE RIOJA
Larra (Larra): “El prado”. De larra = “prado”
(variante occidental de larre).
VILLOSLADA DE CAMEROS
La Irruz (Erruitz): “Barranco o despeñadero”.
De erruitz / erroitz = “barranco, tajadura o cortado de un
terreno”, que tendría una variante *irruitz, derivada
de la clásica alternancia de E- ~ I-, típica de la
lengua vasca. El fenómeno es patente por ejemplo en el caso
del verbo ikusi = “ver”, que alterna con ekusi, o también
en irakurri y erakurri = “leer”, etc.
Aunque recuerda fonéticamente al Irués de San Martín
de la Virgen del Moncayo, se trataría de una raíz
diferente, relacionada con la misma familia de voces como herronka,
erreka, lerro, que analizamos más ampliamente en el apartado
dedicado al Río Iregua.
VINIEGRA DE ABAJO
Albarrueta: No está clara su etimología, pero parece
segura la presencia de la desinencia de plural -eta, más
un primer elemento de claro aspecto fonético euskérico.
Podríamos pensar tal vez en *albo-arru-eta = “los barrancos
de la ladera”.
Collado de Alrrucea (Harluzea): “La peña larga”.
De harri (en composición har-) = “peña”,
luze = “largo/a”, y el artículo singular -a.
La Eviollaza (Ebiolhatza): “Majada del vado”. De ol(h)atz(a)
= “majada, lugar donde pastan los ganados”, y un componente
como *ebi, que parece variante arcaica de ibi = “vado, lugar
de paso”, ya que la voz dialectal ebi = “lluvia”
no tiene mucho sentido en este contexto.
Pico Laicia: Tal vez de *alaitzia = “el pastizal”, con
alaitza / alaitze = “pastizal”, y el artículo
singular -a, con armonía vocálica -A + A > -IA.
Rearte (Larre-arte): “Entre campos”. De larre = “prado,
campo”, y arte = “espacio intermedio, entre, en medio
de”. Se ha debido de producir una aféresis de la sílaba
inicial LA- por asociación con el artículo singular
femenino castellano la.
Fuente de Turza (Iturritza): “Fuentes”. De iturri =
“fuente”, y el abundancial -tza. Otra típica
tautología (repetición de un mismo concepto en lenguas
diferentes, dentro de un solo topónimo).
VINIEGRA DE ARRIBA
Las Alarañas: Puede llevar el elemento haraina = “el
valle, la hondonada”.
Arroyo de Sanchorena: “El de Sancho o lo de Sancho”.
De Sancho = nombre de varón, -ren- = “genitivo”
(de), más el artículo -a = “el / la / lo”.
Se trata sin duda de un apellido o apelativo de un antiguo dueño
del lugar.
Y
YÉCORA
Esquide (Ezkidi): “Chopera, alameda”. Documentado como
monasterium de Squidio en 1183, o Esquivi 1257, ya ha sido identificado
correctamente con el genérico vasco ezkidi por autores como
Knörr .
Yécora: Documentado con formas como Iecora en 1138, sancto
Micael de Iecora en 1180, Iechora / Yechora en 1183, o Sancti Michael
de Yequora en 1196. Acerca de los problemas que plantea el topónimo,
véase todo lo dicho en su homólogo San Millán
de Yécora.
Z
ZARRATÓN
Monte Galzarra (Galtzarra): “El cerro”. De galtzar =
“seno, brazo, costado del cuerpo”, concepto que en toponimia
adquiere el valor de “ondulación, elevación
del terreno”, más el artículo -a = “el
/ la”.
Sarria (Sarria): “La espesura”. Del arcaico sarri =
“espeso, cerrado, espesura”, más el artículo
-a = “el / la”. Elemento sumamente extendido tanto por
la toponimia del mundo vascófono como por el resto de la
Península Ibérica.
Urartea: En 1282 se cita un lugar con este nombre. Podría
ser el mismo que el actual «Río Uriarte» o «Zamaca»,
por lo cual tendríamos la duda de si el topónimo procede
de ur-arte = “entre aguas”, o de huri-arte = “entre
villas”.
La Zaballa (Zabala): “La plana”. De zabal = “llano,
plano, ancho”, y el artículo -a = “el / la”.
Se verifica la evolución fonética romance -LH- >
-LL-. En 1477 se registra un «maiuelo de Çaballa».
ZARZOSA
Hoya Larre: De larre = “prado”.
ZORRAQUÍN
Aranguena o Arangurena: “Sobre el valle”. De (h)aran
= “valle”, guren / goren = “lo más elevado”,
más el artículo singular -a. La primera variante es
de 1538.
Arricia (Arritzia): “El peñascal”. De arri =
“piedra, peña”, el abundancial -tza, y el artículo
-a, con armonía vocálica -A + A > -IA. Se documenta
en 1538.
Bizcarra (Bizkarra): “La loma”. De bizkar = “loma,
colina”, más el artículo singular -a.
Hoyo de Cháspura o Cházpura (Txazpura): Posiblemente
de *etxa-ezpura = “laguna de la casa o lugar poblado”.
Cróciga o Croziba: “La cruz”. Una variante riojana
del euskera gurutze.
Escarcia (Ezkartzia): “El arcedo”. De ezkar = “arce”,
el abundancial -tza, y el artículo -a = “el / la”,
con armonía vocálica -A + A > -IA.
Escarraldia (Ezkarraldea): “La zona de arces”. De ezkar
= “arce”, alde = “zona”, más el artículo
singular -a. Presenta otro ejemplo del fenómeno de “armonía
vocálica” -E + A > -IA.
Escárrulla (Ezkarrola): “Cabaña del arce”.
De ezkar = “arce”, y ol(h)a = “chozo, cabaña
pastoril”. Se observan una vez más los pasos -O- >
-U-, y -LH- > -LL-.
Mendiguivela (Mendi-gibela): “Tras el monte”. De mendi
= “monte”, y gibela = “tras, detrás de”.
Cerrito Mingaña (Mingaina): “El cerro”. De mingain
= “punta de la lengua”, pero que en toponimia debió
de servir para definir puntas del terreno en general, más
el artículo singular -a.
Fuente de Turza (Iturritza): “Fuentes”. De iturri más
el abundancial -tza.
Turzarana (Iturritza-harana): “El valle de Turza”. De
turza < iturritza = “fontaneda, fuentes”, más
(h)arana = “el valle”.
Zila: “La hoya”.
RIOJILLA BURGALESA
BASCUÑANA
En principio no parecen haberse conservado topónimos euskéricos
hasta la actualidad dentro del municipio. La localidad se sitúa
en la zona baja y llana de La Riojilla, en la que la romanización
temprana, y el establecimiento posterior del Camino de Santiago
hicieron desaparecer pronto la lengua vasca, al menos como lengua
principal.
De todas maneras, como el propio nombre del pueblo indica, el lugar
debió de ser habitado en origen por gentes de habla vasca,
ya que en la Edad Media el gentilicio vascones / bascones tenía
el sentido de “vascoparlante”, y la forma primitiva
de la aldea debió de ser *Vasconiana = “villa de vascones”.
BELORADO (INCLUYE AVELLANOS, PURAS DE VILLAFRANCA
Y SAN MIGUEL DE PEDROSO)
Aunque la zona llana alrededor de la población de Belorado,
y la mitad norte del municipio carecen de toponimia euskérica,
el municipio es bastante amplio, y en su extremo meridional, de
características más montuosas, aparecen claramente
topónimos de tipo euskérico.
Carrascal de Areis: Citado en 1049, se corresponde con areitz =
“roble”, —variante arcaizante del extendido haritz—,
que en la zona parece haber significado más bien “encina,
carrasca”.
Balza (Baltza): “El negro”. Lo mismo puede hacer referencia
a una característica del terreno, que corresponder sin más
a un antiguo antropónimo, siendo tal vez más probable
lo segundo.
Barbíjaro (Garbi-saro): “Sel o dehesa del raso”.
De garbi = ”limpio”, en toponimia zona rasa, claro”,
y saro = “sel, terreno de paso en el que descansa y se alimenta
el ganado”. Aparece ya en 945 como Garuissaro.
Cruzaraña: Seguramente “el valle de la cruz”,
con (h)araina, variante arcaizante de harana = “el valle”.
Viña Ellosa (Elhortza): “Espinal”. Aunque en
la actualidad no se conserva toponimia euskérica en las inmediaciones
del casco urbano de Belorado, en citas de 1025 se habla de una tal
“vinea Ihosa”, que en 1188 se transcribe como “Bina
Ellosa”, situada en sus proximidades, y derivada muy razonablemente
de un primitivo *elhortza = “espinal” (elhorri = “espino”).
La pregunta que nos surge al momento es si no será este misterioso
*elhortza el nombre vasco primitivo de la aldea de Espinosa del
Monte, que se asienta muy próxima a Belorado, siendo el origen
de la denominación el hecho de que la citada viña
quedaba en dirección hacia aquella población desde
el punto de vista de Belorado.
Existen en efecto muchas posibilidades de que esta idea sea correcta.
Los indicios de una denominación medieval doble romance-vascuence
para varias de las aldeas de La Riojilla son bastante abundantes,
siendo un tema que ya ha sido iniciado por investigadores como Gómez
Villar y Peterson .
Ezquerrarana (Ezkerrarana): Tal vez “el valle de una persona
apodada Ezkerra”, haciendo referencia a un antiguo propietario
del lugar. También se puede pensar en ezkar = “arce”,
lo que implicaría una asimilación vocálica
E- -A- > E- -A-, aunque no sería en absoluto descartable
que se tratase de un topónimo que realmente hacía
referencia a la vecina población de Ezquerra, cuyo nombre
deriva seguramente de un antropónimo.
ESPINOSA DEL CAMINO
La Onguiza: Aunque la presencia del sufijo abundancial -tza es casi
segura, no está claro el sentido exacto del primer componente,
ya que ongi tal cual significa “bien”. Tal vez haga
referencia a la idea de “bienes” entendidos como posesiones
o propiedades. Una explicación alternativa podría
ser a partir de *iraungitza = “los (lugares) marchitos”,
aunque resulta quizás demasiado rebuscada.
ETERNA de Belorado (INCLUYE AVELLANOSA
DE RIOJA)
Aricha (Haritza): “Robledal”. Aunque haritz posee en
euskera actual el valor de “roble”, parece que en algunos
casos el término también fue empleado para nombrar
a las encinas, árbol similar, pero mucho mejor adaptado al
clima mediterráneo.
Río de Mosquiza (Moskitza): Quizás de *moskiltza =
“zona de rebrotes de árbol”, con moskil / muskil
= = retoño de árbol, rebrote”, más el
abundancial -tza, aunque no se pueden descartar otras raíces
como moxkin / mozkin = “astillas, leñas, restos del
corte de leñas”.
Olleta (Olhaeta): “Las cabañas”. De olha = “chozo,
cabaña pastoril”, más la desinencia de plural
-eta.
Ordoquia (Ordokia): “El llano”. De ordoki = “terreno
llano en general”.
Resulta curioso encontrar en una zona tan “occidental”
dentro de la extensión histórica del euskera un término
de características formales netamente “orientales”,
es decir del área navarro-pirenaica. Quizás se trate
de un arcaísmo o una peculiaridad que presentaba el dialecto
local. En todo caso se documenta en 1752 con la forma actual Ordoquia.
Pullarana: Seguramente de *puhuillu-harana = “el valle de
hinojo”, con puhuillu / puhuilla = “hinojo, planta olorosa
muy utilizada antiguamente como aromatizante”.
Valturrate: Seguramente se trata de un híbrido entre el romance
val, apócope de “valle”, y el euskera iturr(i)-ate
= “portillo o lugar de paso de la fuente”.
Zularna (Zulo-harana): “El valle de la hondonada”. De
zulo (en composición frecuentemente zul-) = “agujero,
hondonada u hoyo del terreno”, y harana = “el valle,
la hondonada”.
FRESNEDA DE LA SIERRA TIRÓN (INCLUYE LA
POBLACIÓN DE PRADILLA DE BELORADO)
Andorra: “El cerro”. De *andorra, variante sin G- inicial
de gandorra = “la cresta, ápice, cúspide”.
Término muy extendido en toponimia, teniendo en el vocabulario
vasco un descendiente directo en el moderno andurra = “ruin,
mezquino”, el cual ya ha sufrido una notable alteración
de su significado primitivo.
Arabiza o Anabiza (Anabitza): “Arandanedo”. De anabi
/ arabi = “arándano”, y el abundancial -tza.
Hoyo Arizeta (Haritzeta): “Los robles”. De (h)aritz
= “roble”, más la desinencia de plural -eta.
El término haritz puede hacer referencia en esta zona al
roble pirenaico o «rebollo», aunque también a
la encina y el quejigo.
Burgaiza o Burbaiza (Burgaitza): “El peñasco”.
De burkaitz = “peñasco, gran roca que sobresale, despeñadero”,
y el artículo -a. Parece que la fonética romance ha
realizado la sonorización -K- > -G-, aunque no es descartable
de todas formas que la forma original fuera con -G-, ya que etimológicamente
el término vasco derivaría de *buru-gaitz = “gran
cabeza, cabezón, gran prominencia”.
Los paralelos en ámbito navarro son muy abundantes: Burkaitz
en Areso, Burgaitzea en Erratzu, Burkaitz Aundien en Igantzi, Burkaitza
en Arribe-Atallu, etc.
Carecia (Karetzia): “El lugar de cal o piedra caliza”.
De kare = “cal, piedra caliza”, el abundancial -tza,
y el artículo singular -a.
Cabeza Eguilaz (Hegi-latz): “Monte áspero”. De
hegi = “ladera, cerro, colina”, y latz = “áspero/a”.
Esquisa (Ezkitza): “Chopera”. Aunque al sustantivo euskérico
ezki se le suele dar el valor de “tilo”, también
posee el de “chopo” (árbol típico de las
riberas), que parece el más lógico en el ambiente
ecológico del Valle del Ebro.
Isasa: “Ulagar”. De isasa / isats = “retama, ulaga,
mata espinosa”.
Lacua (Lakua): “El lago”. De laku = “lago”,
y el artículo singular -a.
Cerrito Larrea (Larrea): “El prado”. De larre = “prado”,
más el artículo singular -a.
Lizarraga: “Donde el fresno o la fresneda”. Según
la mayor parte de los indicios, éste habría sido el
nombre primitivo de Fresneda. En efecto, conocemos las citas de
un lugar denominado de esta manera en 1022, que en otra mención
posterior de 1030 aparece como Cizarraga, sin duda con asimilación
consonántica L- -Z- > Z- -Z-. En 1869 todavía se
documenta la existencia del Río Lizarga , y además
el topónimo de Valgañón Vallizarga < *Valle-Lizárraga
sigue conservando en la actualidad el viejo nombre.
Peñumendía (Peñu-mendia): “El monte del
peñón”. Seguramente el segmento inicial peñu-
es una adaptación del castellano peña o peñón.
Roy Mendia (Erroi-Mendia): “El monte del cuervo”. En
el Libro de la Montería se cita este lugar, que en la actualidad
se presenta en la forma Remendía. La derivación a
partir de erroi = “cuervo” es sencilla, y más
si tenemos en cuenta que en la misma cita, se indica que se encuentra
en zona relativamente cercana al monte conocido como Oter del Cuervo
.
Sumicia (Sumitzia): “El mimbredo”. De sumitz / zumitz
= “mimbre”, el pluralizante -tza, y el artículo
singular -a. Es una continuación del término del mismo
nombre de Anguta. La denominación «Acebo de Sumicia»
que recibe el lugar en alguna cita, podría indicar incluso
que en este caso la voz sumitz se utilizó para nombrar a
otros árboles además del mimbre puramente dicho.
Turrioza (Iturri hotza): “Fuente fría”. De iturri
/ turri = “fuente”, más el adjetivo hotz = “frío/a”.
Urdantigui (Urdantegui): “Zahurda, pocilga”. De urdantegi
= “cochiquera, lugar de guardar a los cerdos”. Aparece
ya en el Libro de Montería de mediados del siglo XIII .
Llano de Zabal: Una típica tautología, en la que se
juntan el castellano llano, y el euskera zabal, del mismo significado.
Zalaya (Zalaia): “La pradera”.
Praderas de Zaldua: “El soto”. De zaldu = “soto,
bosquecillo junto a los ríos”, y el artículo
singular -a.
Zulozea o Zuluzea (Zulotzea): Seguramente de *zulotzea = “”la
hondonada”, con zulo = “agujero”, pero en origen
“hondonada, hoya”, el sufijo de acción verbal
y abundancial -tze, más el artículo singular -a.
FRESNEÑA (INCLUYE LA POBLACIÓN
DE SAN CRISTOBAL DEL VALLE)
Benaza (Benatza): “El cerro”. De *benatz / *benats =
“elevación, cerro”, más el artículo
singular -a. *Benats parece haber sido un genérico habitual
en el pasado para definir zonas montuosas. Es un término
relativamente frecuente en la toponimia de la zona, y goza de paralelos
en la zona pirenaica, como Benasa (Leire, Navarra) y Benasque (Huesca).
En euskera actual sobrevive en el término menats = “cabellera”
(pero en origen “copete, extremo”).
Ezqueta u Osqueta: En principio parece que estaríamos ante
un ezkieta = “los chopos”, aunque la O- inicial de la
segunda variante es desconcertante. De todas maneras, oscilaciones
semejantes no son nada raras en euskera, pues las podemos ver en
alternancias dialectales como ezpal ~ ozpal = “estaca”.
NEILA
Neila: Parece que el nombre de la localidad proviene del mismo origen
que el del Río Najerilla y la ciudad de Nájera: nahiera
< *nahiela = “inclinación, cuesta”.
PRADOLUENGO (INCLUYE GARGANCHÓN)
Ajeta (Atxeta): “Las peñas”. De atx / haitz =
“peña”, y la desinencia de plural -eta. Existen
citas de un lugar denominado Ojetta, que podría ser el mismo
que éste.
Alauna: “Dehesa, pastizal”. De alaune / *alauna, del
mismo significado. En esta zona se observa constantemente la aparición
de la variante vizcaina una / guna del común une / gune =
“espacio lugar”.
Bagadia: “El hayedo”. De bagadi = “hayedo”,
más el artículo singular -a.
Basardia, Barardia o Bacardia: Quizás de *baserr(e)-dia =
“el lugar de montes quemados”, con apertura -ER- >
-AR- por influencia de la -R-.
Baserguna, Bazerguna o Basergune: Posiblemente de *baserre-gune
= “lugar del monte quemado”. En este caso el término
baserre estaría haciendo referencia seguramente a una zona
de quemas periódicas con fines ganaderos o agrícolas.
También se podría pensar en baserri = “caserío”.
Bigorria, Bigurria o Bigurrea: “El río grande”,
de ibai = “río”, gorri = “rojo/a”,
pero en este caso con el sentido de “grande, importante”,
más el artículo singular -a. Se trata de un antiguo
genérico muy extendido en toda la toponimia del mundo vascófono
antiguo y moderno.
Bizcarraga (Bizkarraga): “Donde la loma”. De bizkar
= “loma, cerro”, más la desinencia de locativo
-aga.
Elesa: “La iglesia”. De elexa / eleiza = “iglesia”.
Galardia: “El monte de leñas”. De galar = “leño
seco que queda en los montes”, el sufijo abundancial -di,
y el artículo singular -a.
Garatia: “El paso de monte”. De garate = “portillo
o paso de montaña”.
Guitavelarza (Igita-belartza): “Prado de siega”. De
igita = “siega”, y belartza = “herbazal, pradera”.
Este tipo de términos hacen referencia a prados que se siegan
periódicamente, para obtener reservas de paja y hierba para
el ganado.
Arroyo Iturbero: “Fuente caliente”. De iturri = “fuente”
y bero = “caliente”.
Huerta de Iturrioz (Iturri-hotz): “Fuente fría”.
Laiza (Alaitza): “Pastizal”. Seguramente se trata de
un antiguo *al(h)aitza, con pérdida de la A- inicial. Véase
lo dicho en el apartado dedicado a la Sierra de La Hez.
Maiziturri: “Fuente perenne”. De maiz = “frecuentemente,
con frecuencia”, e iturri = “fuente”. El concepto
maiz-iturri, que tiene un paralelo en el Maiziturri de Uharte-Arakil,
hace referencia a fuentes que no se secaban ni aun en épocas
de sequía.
La Remendia (Erroi-mendia): “El monte de cuervos”. De
erroi-mendia del mismo significado.
Tatacolata (Tatakolata): Tal vez de *tata-kolato = “collado
de residuos”, con tata = “excremento, inmundicia, suciedad”.
Turraldea (Iturri-aldea): “La zona de la fuente”.
Turruzaga (Iturrihotzaga): “Donde la fuente fría”.
De iturri = “fuente”, hotz = “frío/a”,
y la desinencia locativa -aga.
Turrizarras, Turriozarras o Turruzarras (Iturrihotz-zaharra): “La
vieja fuente fría”. De iturri-hotz = “fuente
fría”, más el adjetivo zar / zahar = “viejo/a”,
con el artículo singular -a, y posterior pluralización
romance.
Urdinarana: Aparentemente “el valle de lo azul, grisáceo”.
Urdina es un apelativo utilizado a veces para designar a personas
de pelo canoso.
Zorrazaga (Zorrotzaga): Seguramente se trata de una variante fonética
de *zorrotzaga = “donde el lugar áspero”, pues
el término zorrotz = “áspero” presenta
variantes con zorraz- en un par de compuestos (zorroztu ~ zorraztu
= “afilar”, zorroztarri ~ zorraztarri = “piedra
de afilar”, etc), presentes en el diccionario de Landucci,
que presenta un tipo de vocabulario netamente alavés —el
más íntimamente emparentado con el antiguo riojano—,
por lo que es casi segura la existencia de una variante *zorratz
en dialecto riojano.
RÁBANOS
Aizpuro (Haizpuru): “Peñasco, cabezo de piedra”.
De haitz-buru = “cabeza de piedra”, deformado con frecuencia
en haizpuru, utilizado para designar a masas rocosas.
Alarcia (Alartzia): “El lugar escabroso”. De aldar /
alagar / algar = “monte costanero, empinado, escabroso”,
el abundancial -tza, y el artículo singular -a.
Chorrúa (Txorrua): “El chorro de agua”. De txorro
/ txorru = “chorro, grifo, caño de agua”, más
el artículo -a.
Chortela (Txortela): “Manantial”. De txortela = “gota,
gotera, chorrete de agua”.
Peña Churguina (Txurgina): Gómez Villar defiende una
relación con sorgina = “la bruja” , aunque, dado
que el lugar se trata de una peña caliza, quizás se
podría pensar en un primitivo *atx-urdina = “la peña
gris, azulada”, posteriormente deformada por etimología
popular.
Gurapeta (Gorapeta): “Los refugios”. De gorape = “atrio,
zona bajo techado, lugar protegido bajo un alero”, más
la desinencia de plural -eta. Se observa el típico cierre
vocálico riojano -O- > -U-.
Mazeturre o Maziturre (Maiziturri): “Fuente perenne”.
De maiz = “con frecuencia, frecuentemente”, e iturri
= “fuente”. Maiz-iturri es un antiguo genérico
empleado para definir fuentes que no se secaban ni siquiera en los
momentos de mayor sequía veraniega.
Zaizola (Zaitzola): “Cabaña de guardia”. De zaitza
/ zaitze = “guardia, vigilancia”, y ola = “choza,
cabaña pastoril”.
SAN VICENTE DEL VALLE (INCLUYE
LAS POBLACIONES DE ESPINOSA DEL MONTE Y SAN CLEMENTE DEL VALLE)
Almendia o Armendia: “El monte de la peña”. De
harri (en composición (h)arr-) = “piedra, peña”,
y mendia = “el monte”.
Amecia (Ametzia): “El rebollar”. De ametz = “roble
rebollo (quercus pyrenaica), y también el quejigo (quercus
faginea)”, el abundancial -tza, y el artículo -a, con
armonía vocálica -A + A > -IA.
Cerrito de Andeleturria (Andere-iturria): Ver su explicación
en el apartado de Villagalijo y Santa Olalla del Valle.
Bedárcula (Bedarko-ola): “Choza del prado”. De
bedar = “hierba” (y por extensión “herbazal,
pradera”), la desinencia de genitivo-locativo -(e)ko, y ol(h)a
= “choza, cabaña pastoril”.
Chaburtún, Chabortún o Chaburdún: Casi con
toda seguridad del antropónimo *Aita o Echa Fortún
= “el señor Fortún”. En tiempos medievales
fue muy habitual utilizar el elemento vasco aita = “padre”,
variantes principales eita / echa / acha / cha, como una especie
de forma de expresar la idea de “el señor tal, el señor
cual…”.
Elhorzaha: “Espinosa”. De elhorri (en composición
elhor-) = “espino”, y el sufijo abundancial -tza, arcaico
-tzaha. En 1129 se registra este topónimo, del cual Peterson
se pregunta si no será el nombre antiguo de la aldea de Espinosa
del Monte.
Esquijarana (Ezkitza-harana): “El valle de la alameda”.
De ezki = “álamo, chopo”, aunque a veces también
significa “tilo”, el abundancial -tza, y harana = “el
valle”.
Hoyos de Garastia: “El regadío”. De garasta =
“riego, aguamiento, chorro de agua”, más el artículo
singular -a, con armonía vocálica -A + A > -IA.
Garasta es un término que expresa la idea indefinida de “humedad,
agua” y “riego”, y que en la actualidad se utiliza
mucho en la terminología de los cultivos de regadío.
En este caso lo mismo puede designar una zona regada, que igualmente
una hondonada húmeda y encharcada de forma natural.
Lameturria o Lamiturria: “La fuente de las lamias”.
De lami(n) = “lamia, ser femenino fabuloso de patas de pato”,
e iturria = “la fuente”. Topónimo sumamente arcaico.
Larrahederra: “El prado hermoso”. Topónimo del
año 950, del cual, aunque no sabemos con seguridad su ubicación
exacta, parece que se encontraba aproximadamente en esta área.
Mendico Zorroza (Mendiko-zorrotza): “Montejo áspero”.
De mendiko = “montejo, montecillo” (con el sufijo de
diminutivo arcaico -ko), zorrotz = “áspero/a”,
más el artículo singular -a.
Documentado ya en 1090, y aunque su ubicación exacta es desconocida,
debía de estar cerca de Espinosa, y más en concreto,
en su vía de acceso.
Osastia, Usastia u Onsastia: Parece una variante de intxaustia /
insaustia = “la noguera”. Recordemos que de intxaur
= “nuez”, existe una variante untxaur / unsaur que parece
ser la que ha sido empleada aquí, y más si tenemos
en cuenta que unsaur pertenece al viejo vocabulario de Landucci,
de ámbito dialectal alavés, el más próximo
al riojano.
Turrioza (Iturri-hotza): “La fuente fría”. De
iturri = “fuente”, y hotz = “frío/a”,
más el articulo singular -a.
Zabaletas o Zabalitas: Posiblemente de zabaleta = “los llanos”,
aunque la variante Zabalitas nos hace dudar si no habrá algún
componente desaparecido, o tal vez la presencia de la -I- solamente
se deba a un proceso de deterioro fonético, o incluso diptongación
romance del tipo -E- > -IE- > -I-.
TERNERO
En el caso de Ternero nos encontramos ante un buen ejemplo de territorio
que en la actualidad carece de este tipo de toponimia, pero que
en cuanto se echa mano a la documentación medieval, nos aporta
un interesante conjunto de nombres, que revelan el uso de la lengua
vasca incluso hasta el siglo XIV, y quizás más tarde.
Babagorri: “Haba roja”. De baba gorri = “haba
roja”. Aunque en la actualidad baba-gorri tiene el sentido
literal de “alubia roja”, no hay que perder de vista
el detalle de que baba en sí no es más que la adaptación
vasca del latín faba, castellano haba, y que las alubias
no llegaron a Europa hasta la conquista de América, por lo
que sin duda el término hace referencia a un lugar en el
que se criaban más bien habas de esta tonalidad, y no alubias.
Aparece en una referencia de 1347.
Modernamente se conserva en el Babaurre de Villalba de Rioja.
Hurtucopecha (Hurtukopetxa): “Pieza de regadío”.
De hurtu = “meter en agua, inundar, llenar de agua”,
y en este caso se refiriéndose sin duda a una zona de regadío,
la desinencia de genitivo-locativo -ko = “de”, y petxa
/ pexa / peza = “pieza, pedazo de algo, pedazo de terreno”.
Aunque la forma petxa tal cual no se registra en la actualidad en
el vocabulario vasco (lo normal es peza o pexa), no hay problema
fonético alguno para aceptar este significado.
Una traducción alternativa a partir de petxa = “impuesto,
tributo”, aunque no imposible, es poco probable. Sea como
fuere, el nombre del lugar aparece ya en 1360, y reviste cierta
importancia filológica, puesto que la conservación
de la H- implicaría razonablemente un uso de la lengua por
aquellas fechas en el lugar.
Progunturri (Proguniturri): En 1359 se cita un “camino que
diçen de Progunturri”, que sin duda conducía
a una fuente de este nombre. La traducción parece muy fácil
a partir de progu(n) / pregun = “proclama, pregón”,
e iturri = “fuente”, quedando algo así como “fuente
de las proclamas o pregones”.
Se trata de un término que suele asociarse sobre todo con
las proclamas y promesas de casamiento, por lo que lo más
probable es que se trate de la típica fuente utilizada para
realizar este tipo de juramentos, lo cual es una costumbre que tiene
bastantes paralelos en el folklore de muchos lugares. Sin ir más
lejos, las mitologías de toda Europa están llena de
historias de fuentes custodiadas por entes femeninos, así
como pozos de los deseos en los que se tiraban monedas, etc.
TOSANTOS
Aranas: En principio parece que nos encontramos ante una pluralización
castellana de un antiguo (h)arana = “el valle”, aunque
nunca se puede excluir del todo la presencia de la voz aranatz(e)
= “endrino, mata espinosa”.
Zurricueta (Zurrikueta): Es posible que se trate sin más
de un antiguo *zorrokieta = “leñas de encina que se
dan como alimento al ganado”, relacionado con euskera txorroki,
y que en este caso habría experimentado el clásico
cierre vocálico riojano -O- > -U-, pero es difícil
de asegurar.
VALMALA
Aizpuru (Haizpuru): “Peñasco”. De haizpuru o
haitz-buru = “cabeza de piedra, masa de piedra”.
Alluzarra (Alhozarra): “El campo viejo”. De alhor =
“campo, pieza de terreno cultivado”, zar / zahar = “viejo/a”,
más el artículo singular -a. Se trata de un equivalente
exacto, aunque de significado opuesto, de Arrúbal < Alubarri
< *Alhor-barri = “campo nuevo”. En efecto, el término
alhor parece perder en La Rioja su -R final frente a adjetivos como
barri / berri o zahar, al igual que sucede a su sinónimo
lur = “tierra, terreno”, dando lugar surgiendo estos
dos topónimos riojanos, equivalentes exactos a las expresiones
euskéricas lu(r)berri = “terreno labrado recientemente”,
y lu(r)zahar = “terreno cultivado desde hace tiempo”.
Por otra parte, también observamos nuevamente el típico
cierre vocálico -O- > -U-, que se repite en Arrúbal,
y la palatalización -LH- > -LL-, típica de La Rioja
Alta, pero no de la Baja, debido a que en esta última zona
se perdió tempranamente el uso del fonema H.
Tiene un buen paralelo en los dos lugares denominados Alorzarra
de Izalzu y Leiza (Navarra).
Artolla (Artolha): “Cabaña de ovejas”. De ardi
(en composición art-) = “oveja”, y ol(h)a = “cabaña,
chozo pastoril”. El término arthola tal cual todavía
sobrevive en dialecto suletino, con el sentido de “cabaña
de pastores en la montaña”.
Ezpea o Zizpea (Haizpea): “Bajo la peña”. De
haitz = “peña”, -behe / -pe = “bajo, debajo
de”, más el artículo singular -a. En 1127 se
cita la existencia de la iglesia de San Andrés de Ezpea .
La aparición de la Z- inicial en la segunda variante debe
de haberse producido por un proceso de reduplicación fonética,
fenómeno del que existen paralelos en la lengua vasca .
Mendiguillo o Mentiquillo (Mendikilo): “Montecillo”.
De mendi = “monte”, más el sufijo de diminutivo
*-kilo / *-gilo, que se rastrea en términos como elurgilo
= “copo pequeño de nieve”, o zarankilo = “cestito”,
y parece relacionado de algún modo con otros mejor conocidos
como -kail o -skila. Incluso se podría pensar que el primitivo
nombre del lugar fue *Mendiko, y después habría sufrido
el añadido del sufijo de diminutivo romance -illo. Sea como
fuere, el mismo compuesto se repite en el Mendiguillo de Hervías.
Por otra parte, la variante Mentiquillo, en la cual se observa un
proceso de ensordecimiento -D- > -T- por influencia de la sorda
-K- de -killo, indicaría tal vez que la forma primitiva del
topónimo fue *Mendikillo, siendo la variante Mendiguillo
resultado de la sonorización romance -K- > -G-.
Un paralelo es el Mendikila de Leránoz.
Mezeturri (Maiz-iturri): “Fuente perenne”. De maiz =
“con frecuencia”, e iturri = “fuente”. El
antiguo genérico maiz-iturri hace referencia a una fuente
que no se seca ni aún en lo peor del verano.
Sarove (Sarobe): “Sel, prado en el monte”. De sarobe
= “prado de usos ganaderos en pleno monte, más o menos
acotado”.
Vallegorria: Podría tratarse de una hondonada perteneciente
a una persona apodada gorria = “el rojo o pelirrojo”,
aunque también podría tratarse de un híbrido
castellano-vasco, derivado de un primitivo *haran-gorria = “el
valle raso o pelado”.
Zaballa (Zabalha): “La plana”. De zabal(h) = “llano,
llanura”, más el artículo -a, aunque podría
tratarse de una -A orgánica, como parece deducirse del siguiente
topónimo.
Zaballazu (Zabalhatzu): “Llanos”. De *zabalha = “llano,
llanura”, más el abundancial -tzu. Parece en efecto
que la -A final es orgánica, a diferencia de la forma que
conserva el euskera moderno zabal, aunque también se podría
pensar en que el sufijo -tzu derivase de una forma más arcaica
*-atzu.
VILLAGALIJO-GARIXURI (INCLUYE EZQUERRA Y SANTA
OLALLA DEL VALLE)
Aizaga (Haitzaga): “Donde la peña”. De (h)aitz
= “peña”, más el sufijo de lugar -aga.
Cerrito de Andeleturria (Andere-iturria): “La fuente de la
dama”. De andere = “señora, dueña, dama”,
e iturria = “la fuente”. Es casi seguro que hace refencia
a una dama de tipo mítico, relacionada con las lamias y Mari.
Arzea (Hartzea): “El pedregal”. De hartze = “pedregal,
lugar de piedras o peñas”, más el artículo
-a.
Bagadia: “El hayedo”. Se repite en el vecino Pradoluengo.
Eizegana o Eizegaña: Seguramente “monte de caza”,
con eize = “caza”, y gaina = “cumbre, elevación,
extremo de un monte”.
Ezcargaña (Ezkargaina): “Sobre el lugar de arces”,
o también “cumbre o monte de arces”. De ezkar
= “arce”, y gaina = “cumbre, encima de , sobre”.
Se registran tambián las variantes Ezcarbaña, Escarbaña,
Ezquergaña y Escargaña.
Garaya (Garaia): “El alto”. De garai = “alto,
altura, elevación”, más el artículo singular
-a.
Cerrito de Iraza (Iratza): “Helechal”. De iratza del
mismo significado.
Manchacoarana, Manchancoarana o Manchanguarana (Mantxako-harana):
“El valle del manchego”. De Mantxako = “de la
mancha, manchego”, más harana = “el valle u hondonada”.
También se podría pensar en matxango = “macaco”,
pensando en un antiguo apodo, pero parece mucho más razonable
la primera propuesta, ya que la variante Machanguarana no parece
ser más que el resultado de la evolución fonética
típicamente euskérica -NK- > -NG-, y además
la otra variante Manchancoarana, se intuye que no es más
que el resultado de la reduplicación de la -N-. Se repite
en Villarejo.
Mutilla (Mutila): “El muchacho”. De mutila del mismo
significado. Debe de hacer referencia a un apelativo personal.
Oyarrate (Oiharrate): “Portillo del monte”. De oihar
= “zona escabrosa, empinada”, más ate = “portillo,
lugar de paso”.
Ugarra o Ubarra: “El barrizal”. De ubar / ugar(re) =
“agua turbia, agua fangosa de crecidas, arroyada”, más
el artículo singular -a.
Val de Urgana o Urgaña: El topónimo resulta un poco
ambiguo, ya que no está claro si deriva de *uru-gaina = “sobre
el solar”, o acaso de *ur-gaina = “sobre el agua o río”,
aunque la primera opción podría ser la correcta.
Vizcarra (Bizkarra): “La loma”. De bizkar = “loma,
cerro, colina”, más el artículo singular -a.
Zabalitas: Seguramente se trata de un antiguo *zabaleta = “los
llanos”, aunque el nombre podría haber derivado de
formas más complejas como *zabal-ibi-eta = ”los vados
del llano”, o *zabal-egi-eta = “los lugares de llanos”.
Zaballuza: Parece una variante de nombres como Zaballazu (Valmala)
< *zabalhatzu = “llanos”.
RIOJA ALAVESA
CRIPÁN
Cripán: Aunque se trata de un topónimo surgido a partir
del latino *Cyprianus, como bien dice Henrike Knörr , su evolución
fonética revela la presencia de un sustrato vasco, por la
conocida conservación del sonido K- incluso delante de -I-
y -E-, a diferencia de la evolución romance -K- > -C-
/ -Z-. Bien conocido es en este aspecto el ejemplo clásico
de la alternancia Markalain ~ Marcilla (Navarra).
Oveaucuri: Entre los años 1274 y 1289 se documenta la existencia
en la zona de Cripán de un lugar denominado Oveaucuri u Oveurri,
analizable con cierta seguridad como derivado de *Hobeko-huri =
“villa de Hobeko”, nombre medieval vasco que literalmente
significa “mejorcito”.
ELCIEGO
Alto de El Espuro (Haizpuru): “Peña, peñasco”.
De haitz-buru (contraído habitualmente en haizpuru) = “peñasco,
peña que sobresale en un monte”, compuesto formado
de (h)aitz = “peña”, y buru = “cabeza,
punto prominente”.
Clásico topónimo que suele hacer referencia a cantiles
y prominencias rocosas bastante destacadas en el paisaje.
LABASTIDA (INCLUYE SALINILLAS
DE BURADÓN)
Achalde (Atxalde): “Zona de peñas”. De atx =
“peña”, y alde = “zona, lugar en general”.
Arbina: “El estrecho”. De arbin = “estrechura,
paso estrecho”.
Bortuza (Bortutza): “Los puertos”. De bortu = “puerto,
lugar de paso” (aunque también tiene un sentido de
“lugar desierto”), y el abundancial -tza.
Larrazuri: “Prado blanco”. De larra = “prado”,
y zuri = “blanco”. Es posible que se refiera a un campo
pelado o carente de vegetación, es decir lo que en castellano
se define como “alvero”.
Lejoste (Elexoste): “Tras la iglesia”. De elexa = “iglesia”,
y oste = “tras, detrás de”.
Mentoste: “Tras el monte”. De mendi = “monte”,
y oste = “detrás de”.
Pedazuría: Seguramente este nombre se corresponde con el
Otero de Pedro Çuria, que se registra en 1470 como término
de Labastida. En tal caso, el topónimo es simplemente un
derivado del apelativo de una persona con propiedades en el lugar:
Pedro “el blanco” (zuri = “blanco/a), más
el artículo singular -a).
Puente Saigoba (Sai-koba): “Cueva de buitres”. De sai-koba
(sai = “buitre”), del mismo significado. Se observa
la típica adaptación romance mediante la sonorización
de la -K- intervocálica en -G-.
Salbide: Si bien actualmente salbide tal cual tiene literalmente
el sentido de “comercio, demanda de productos”, parece
más lógico pensar en un compuesto como *sala-bide
= “camino del cortijo”, aunque también es posible
partir de *sale-bide = “camino del enrejado o vallado”
(sale es una forma arcaica de sare = “red”, por lo que
también podríamos pensar en una idea asociada a “redil”).
Uzmendi (Auzmendi): “Monte comunal”. De auzo (auz- en
los compuestos) = “barrio, vecindad, comunidad de personas”,
y mendi = “monte”.
Zabala: “La plana”. De zabal = “llano, zona llana”,
más el artículo singular -a.
Zarrabidi o Zarrabide: “Camino de arrastre”. De zarra
= “arrastre de objetos”, y bide / bidi “camino”.
Debe de tratarse de un antiguo camino por el que pasarían
narrias y elementos similares de transporte cargas. También
se podía pensar para el primer elemento en zerra = “loma,
colina”, o acaso en zarra = “escoria de metal”.
LAGUARDIA
Biurco (Bihurko): “Recodillo del terreno, retortillo”.
De bihur = “torcido”, y el sufijo de diminutivo arcaico
-ko.
Disponemos de una amplia documentación acerca de este lugar,
ya que en él se situó durante la Edad Media un despoblado
de cierta importancia, que aparece con frecuencia en las fuentes
documentales: Bihurko en 1057, Biurco 1059 y Bihurco 1138.
En opinión de Knörr hay que interpretarlo como “pequeño
meandro”.
Murriarte: El término murri nos plantea algunas dudas en
cuanto a su significado. Existe la palabra murria con el sentido
de “muro, muralla”, por lo que podríamos pensar
en un *murria-arte = “entre murallas”. No obstante también
existe una forma murri / urri / murru de origen autóctono,
que significaba primitivamente “montón de algo, bulto,
cumbre”, y que podría aplicarse a elevaciones del terreno.
De hecho, me inclinaría más bien por esta segunda
interpretación: *murri-arte = “entre colinas”.
Knörr defiende una evolución *Murruarte > *Murruiarte
> Murriarte, que es igualmente posible, decantándose por
el sentido de “muro” para el primer término.
Musco (Musko): “Pico”. De musko = “pico, extremidad”.
Se refiere a un cerro. No sería de todas maneras imposible
la presencia del antropónimo medieval Amusco, aunque a la
vista del relieve del lugar, la primera opción parece más
lógica.
Zabala: “La plana”. De zabal = “sitio llano”,
más el artículo singular -a.
LANCIEGO Y ASSA
Assa (Atsa): Diminuta aldea que aparece desde las primeras citas
con la misma forma que en la actualidad (por ejemplo, Asa en 926,
1193 y 1277).
Con bastante seguridad lo podemos interpretar a partir de ats =
“lugar fangoso, barroso”, y el sufijo de plural -tza,
aunque también podríamos pensar en el artículo
singular -a. Sea como fuere, su situación en la misma orilla
del Ebro, en un punto en el que el río forma un alargado
meandro, surgiendo incluso frente a la población una isla
fluvial, parece confirmar esta etimología.
Existen varios paralelos de este tipo de topónimo en ámbito
navarro: Asa o Assa en Urdánoz, Asa, despoblado de Villanueva-Hiriberri,
o Asa en Ihabar. Parece tratarse pues, de un antiguo genérico.
Oyanco (Oihanko): “Bosquecillo”. De oihan = “selva,
bosque”, y el sufijo de diminutivo -ko. También podría
tratarse de un diminutivo en -anco del romance hoya = “hondonada,
vaguada”.
LEZA ( SONSIERRA)
Larrein: “Era”. De larrein = “era, plazoleta”.
Leza: “Cueva o sima”. De leza = “cueva, sima”.
Las citas medievales, al igual que en el caso gemelo de la población
homónima situada al sur del Ebro, nos aportan siempre la
misma forma: Leza 1410.
Sorrondo: “Rincón”. De zorrondo = “rinconcillo,
parcela pequeña de terreno”. Se repite en Zorrondo
de Treviana, y Zurrondo de Canales de la Sierra.
MOREDA DE ÁLAVA
Cuestayesta (Ayesta): “Costarral”. De aiher = “inclinación,
cuesta”, y el abundancial -tza. Es el mismo topónimo
que aparece en Barriobusto (Oyón), con la característica
evolución fonética “occidental” -RTZ-
> -RZT- > -ZT- > -ST-.
Larrén: “Era”. De larrain / larren = “era”.
OYÓN (INCLUYE LABRAZA Y
BARRIOBUSTO)
El Hondalán: “El trabajo de excavación”.
De (h)ondalan, que significa literalmente “trabajo de ahondar,
excavar”. Se refiere a las labores agrícolas en general,
de trabajar el suelo con laias y azada, para abrirlo y realizar
plantaciones. Hondalan es un término totalmente integrado
en el habla local de gran parte de la zona vasco-navarra, y en este
caso podría tratarse de un topónimo creado ya en una
fase de dominio romance, aunque lo incluyo aquí por sus características
morfológicas netamente euskéricas, que implican un
sustrato anterior de este tipo.
Larrá (Larrate): “Rad, terreno dejado
para leñas”. De larrate / larratz = “baldío,
campo sin cultivar”. Otro ejemplo del universal la rate.
Costayesta (Aihertza): “Costarrales”. De aiher = “cuesta,
inclinación”, y el sufijo abundancial -tza. Como se
puede observar, se ha montado el componente castellano “cuesta”
o “costado” sobre el viejo nombre vasco, hasta el punto
de fundirse en un solo nombre puramente tautológico.
La evolución fonética -RTZ- > -RZT- > -ZT- >
-ST- es típica de los dialectos occidentales o vizcainos,
dominantes en el área riojano-alavesa (recuérdense
por ejemplo las alternancias dialectales beste ~ bertze, ostegun
~ ortzegun, etc).
SAN VICENTE DE LA SONSIERRA (INCLUYE
RIBAS DE TERESO Y PECIÑA)
Arana (Harana): “El valle”.
Azcueta (Haizkoeta): “Las peñuelas”. De haizko
= “peñuela, peña pequeña”, más
la desinencia de plural -eta.
Carubi (Karobi): “Calera, horno de cal”. De karobi /
karaubi = “calera, horno de cal”.
Crísturi: A primera vista da la sensación de que se
tratase de un compuesto de Cristo más huri = “villa,
lugar poblado”, con el resultado final de “villa de
Cristo”. ¿Hará referencia a alguna antigua ermita?
¿O acaso a un apodo? El nombre es en verdad enigmático.
Escorri u Oscorri (Haizkorri): “Peña pelada”.
De haitz = “peña”, y gorri = “rojo”,
pero en toponimia habitualmente con el sentido de “pelado,
desnudo, carente de vegetación”.
El Alto de Gobate: “Portillo de la cueva”. De goba /
coba = “cueva”, más ate = “portillo, lugar
de paso”.
Iscorta: Posiblemente de *haitz-korta = “cuadra o establo
de la peña”.
Mendiarte (Mendiarte): “Entre montes”. De mendi = “monte”,
y arte = “entre”.
Mugazabal: “Llano de la frontera”. De muga = “mojón,
frontera, límite”, y zabal = “llanura, plana”.
La Rasqueta o Resqueta (Larrasketa): “Las dehesillas”.
De larraska / larrazka = “dehesilla, pequeña zona de
malezas y hierbas para el pasto”, más la desinencia
de plural -eta.
La Reluce (Larreluze): “Campo largo”. De larre = “campo”,
y luze = “largo”. Típico ejemplo del fenómeno
conocido como “deglutinación”, por el cual un
segmento de topónimo pertenenciente a una lengua anterior,
es reinterpretado por la nueva como si se tratase de un elemento
propio de su sistema lingüístico (en este caso el castellano,
que tomó el LA- inicial como el artículo femenino).
Es el equivalente exacto del romance Pradoluengo.
Barranco Riparán (Riparan): “Val de cerrillos”.
De ripa = “orilla, pequeña elevación del terreno”
(préstamo latino), y (h)aran = “valle”.
Rotalde (Errotalde): “Zona del molino”. De errota =
“molino”, y alde = “zona, área, lugar”.
Salbiaza (Salbiatza): “Lugar de salvia”. Seguramente
se trata del nombre de la planta conocida como salvia, introducido
como préstamo castelano o romance en el léxico local
vasco, al que se le unió el sufijo abundancial -tza. En efecto,
el uso del término salbia para definir a esta planta, todavía
permanece en uso en las zonas vascófonas de Navarra.
La Cruz de Torrentegui (Torrentegi): “Lugar de torrentes”.
De torrent = “torrente, arroyada de aguas”, y (h)egi
= “lugar en general, zona, área”.
Barranco de Uriarte (Uriarte): Entre villas”. De huri = “villa,
lugar poblado”, y arte = “entre”. Tiene varios
paralelos en Álava y Vizcaya.
Vizcarra (Bizkarra): “La loma”. De bizkar = “loma”,
y el artículo -a = “el / la”.
Zabala: “La plana”. De zabal = “plano, lugar llano”,
más el artículo singular -a.
EL VILLAR (SONSIERRA)
Bizcarcos (Bizkarko): “Lomilla, pequeño cerro”.
De bizkar = “cerro, loma”, más el sufijo de diminutivo
arcaico -ko.
Ya fue identificado correctamente en su significado por Knörr
.
Mosarrico: Existen los términos mosarri = “piedrecillas
con las que juegan las niñas”, así como mosarre
= “piedra de pizarra”. Podría tratarse de un
derivado con el sufijo diminutivo -ko de una de estas dos palabras,
quizás con el sentido de “roca” o “peña”.
VIÑASPRE
Carrasquide: “Camino a Esquide”. El topónimo
tiene el interés de presentarnos un último superviviente
en la toponimia del nombre del viejo despoblado de Esquide, derivado
del euskera ezkidi = “chopera”.
Viñaspre (Binasperi): Según Knörr es un nombre
de aspecto vasco, a pesar de su etimología desconocida. La
forma Binasperi tal cual se registra en 1094.
Tal vez se trata de un antiguo compuesto a partir de *benats = “elevación
del terreno”, componente presente en otros puntos de La Rioja,
el elemento -pe / behe = “bajo, debajo de”, y el sustantivo
(h)iri / herri = “lugar, zona, espacio, territorio”,
en la actualidad asentado en el sentido de “ciudad, población”.
El uso de iri como sufijo con el sentido de “zona, área
cercana a” está extendendido incluso en zonas occidentales
donde en teoría deberían encontrarse exclusivamente
formas con huri.
ZONA NAVARRA
A
ABLITAS
Arapa: Tal vez no sea más que una simple variante de garapa
= “racimo de uva que queda en la viña”, con aféresis
de la G- inicial. El nombre aparece ya en la forma actual arapa
en documentos de los años 1542 y 1822.
Bajabón (Basagune): “Lugar de bosques”. De basagune
= “lugar de bosques”, término aún vivo
en el euskera moderno, y que se ha formado como un compuesto a partir
de baso (en composición basa-) = “bosque”, y
-(g)une = “lugar, espacio en general”.
No es imposible de todas maneras una explicación alternativa
a partir de basa = “lodo, barro, cieno”, ya que baso
/ basa- por un lado, y basa por otro, se confunden continuamente
en el vocabulario y toponimia vascas, a pesar de sus diferentes
sentidos.
Ubeta (Ubeta): “Las aguas” o también “El
regadío”. De ureta = “las aguas” o “inundación,
avenida de aguas”. El sufijo -eta presenta una cierta ambivalencia
debido a su doble sentido de desinencia de plural (a través
del cual podemos interpretar a ureta como “las aguas”),
y a la vez indicador de “realización” o “acción”
(así, ureta también puede ser entendido como “inundación
de agua”), aunque en este contexto no hay duda de que el nombre
define un lugar sometido a las avenidas del Queiles, así
como a las actividades humanas de regadío. Por otra parte,
el paso -R- > -B- / -G- no presenta ningún problema fonético,
ya que ur =”agua” se deforma constantemente al formar
compuestos en ub- / ug- (recordemos formas como ubarte, ubaran,
ubar, etc…).
AGUILAR DE CODÉS
La Gorgoz: Recuerda a expresiones como gorgots / gorgotz = “conveniente,
adecuado”, y gorgotx / gorgoitx = “envoltorio del grano
del lino”, pero es difícil saber a qué hacen
referencia a nivel toponímico. Es posible que esté
relacionado con garkotx = “nuca”, que en toponimia tiene
el sentido de “punto elevado”.
Vidajo: Documentado como Vidaxo en 1705, y Bidaxo en 1725, parece
una forma ya bastante castellanizada de *bidatzu = “caminos,
lugar de caminos”, quizás con el valor aproximado de
“encrucijada de caminos”, o algo parecido.
No obstante, tampoco se puede descartar una etimología alternativa
a partir de *bide-aso = “camino mayor”, que parece estar
presente en el nombre del conocido Río Bidasoa.
LOS ARCOS (ARKUETA)
El de Los Arcos resulta un caso sumamente interesante, ya que en
la actualidad su toponimia de raíz euskérica solamente
tiene una presencia testimonial, y sin embargo, en cuanto se echa
mano de la documentación antigua, surge todo un amplio corpus
de nombres vascos. Esta situación revela una vez más
el intenso retroceso de la lengua vasca por todos los costados.
Los Arcos (Arkueta): Acerca de cuál fue el nombre euskérico
de la población existe una larga polémica, resumida
perfectamente por M. Belasko . Tal vez la teoría más
aproximada a la realidad sea la que propuso hace años Jimeno
Jurío, y que fue apoyada después por Irigoyen, que
consideraba a la expresión «Ponte de Arqueta»
registrada en el fuero de Estella, como la forma vasca para denominar
al lugar. La equivalencia vascuence-romance arkueta = los arcos
es absoluta, y parece por tanto muy lógico dar por correcta
esta explicación, aunque el tema queda pendiente de la aparición
de otros testimonios que confirmen la idea, ya que de momento su
presencia en exclusiva en el fuero de Estella abre un margen de
duda.
Lo que si parece bastante seguro es que la forma «Urancia»
de la crónica del Pseudo Turpín —actualmente
vasquizada a nivel ortográfico en «Urantzia»—,
debe de hacer referencia a otro lugar.
Carasol de Guissalza (Gisaltza): topónimo de 1712, derivado
claramente de gisaltza = “aguas salobres, saladas”.
Larra: “Prado”. Topónimo de 1611. También
podría tratarse de una variante de larrate / la rad, ya sumamente
deformada.
Lope Errdara: Aparece en una cita de 1395, y hace referencia sin
duda a una persona hablante de romance, ya que erdara es la expresión
utilizada en euskera para definir las lenguas diferentes a ella,
y especialmente las romances.
Este caso sería de gran interés, ya que indicaría
que por aquellos años una persona hablante de romance era
lo suficientemente poco habitual, como para ser individualizado
por los euskaldunes. Esto podría indicar un uso mayoritario
de la lengua vasca en la zona.
Olibadoya (Olibadoia): “El olivar”. De oliba = “olivo”,
el sufijo abundancial -doi / -dui, más el artículo
singular -a. Aparece como Olibadoya en 1707, Olibadoia en 1712,
y Libadoya en 1894.
Roitegui (Erroitegi): “Grajera, lugar de cuervos”. De
*erroitegi = “lugar de cuervos o grajas” (de erroi =
“cuervo, graja, ave carnivora”, y tegi = “lugar”).
Aparece documentado como Raytegui en 1395, Roitegui en 1439 y 1600,
y Roytigui en 1472, teniendo un buen paralelo romance en «La
Grajera» de Logroño.
ARMAÑANZAS
Larbea: Acaso de *harbea = “el (lugar) bajo la peña”,
con añadido del artículo singular castellano la, aunque
también se puede pensar en *larrabea = “bajo el prado”,
o “prado bajo”. Tampoco se podría descartar una
derivación desde el romance la albea = “cauce fluvial”.
AZUELO
Alto de Arguín: Seguramente de *hargain = “cumbre de
piedra, cumbre de la peña”.
Las Coguchas (Kokotza): “Las cumbres”. De kokotz / kukutz
= “cumbre, cúspide, extremo de una montaña o
cerro”, más el artículo singular -a. Formas
como cogucha, cucuchas, cucuza, cocucha, coguza, etc, están
muy extendidas por la toponimia riojana, especialmente en la zona
de Cameros.
Sierra de Ioar: Desde hace ya un tiempo se ha extendido la explicación
que el nombre Ioar, en origen empleado solamente para definir una
zona concreta de la Sierra de Codés, podría derivar
de joare = “cencerro”, pues una de las cumbres de la
serranía se denomina en efecto Peña de los Cencerros.
No obstante, da la sensación que Ioar es el último
resultado ya bastante alterado de un antiguo topónimo, que
en origen pudo presentar un aspecto ligeramente diferente. Sin ir
más lejos, podríamos pensar también en iyoera
/ ioera / igoera = “subida, ascenso”, e incluso en joarri
= “piedra arenisca”.
B
BARGOTA
Arbanta: Parece que deriva a través de una intensa contracción
de *arba-haraneta = “los valles de ramas”, aunque también
podria tratarse de un diminutivo con el sufijo -anta del mismo arba
= “rama”. Se mantiene en la forma actual desde 1632.
Se repite en Valcarlos y Tulebras.
Como posibles paralelos señalemos el Arbaraneta de Etxarri,
y el Arbaranzulo de Ziordia, ambos en Navarra. De la simplificación
-NETA > -NTA disponemos de un excelente ejemplo en el Araneta
de 1645, que evolucionó al Aranta actual de Garzain (Navarra).
Biurco (Bihurko): “Retortillo”. De bihur = “torcido,
retorcido, curvado”, más el sufijo de diminutivo-aumentativo
arcaico -ko. Bihurko debió de ser un genérico habitual
en el habla vasca de La Sonsierra, equivalente aproximado del concepto
romance de retortillo / tortillo, o “pequeño lugar
en el que se produce la curvatura del terreno, especialmente debido
a la forma de los cursos de agua” (por ejemplo, Río
del Tortillo Ciudad Real). En este caso debe de hacer referencia
a la curvatura que presentan los barrancos de Cornava y Biurco al
juntarse en este punto. Se repite en Laguardia.
EL BUSTO
Báscones: El étnico indica presencia de gentes vascófonas
en tiempos medievales.
C
CASCANTE
Lor: Antiguo despoblado, que podría tratarse de una simple
contracción de lehor / lior = “seco” (que también
se produce en el habla y toponimia de las zonas vascófonas
modernas, por ejemplo en egileor > egillor = choza para el ganado”),
siendo una expresión que se utiliza muchas veces para designar
la “tierra firme” frente al mar o zonas inundadas. En
efecto, la vieja aldea de Lor se situaba a orillas de la laguna
que porta su mismo nombre. El nombre se documenta siempre en la
misma manera desde 1124 hasta la actualidad.
CINTRUÉNIGO
El Res: Puede ser un derivado ya sumamente deformado por la etimología
popular romance de larraitz = “baldío, erial”,
aunque recuerda también a topónimos como Resa (Calahorra).
Zaramilla: Parece ser una adaptación mediante el sufijo diminutivo
romance -illa del elemento euskérico zarama = “basura,
desperdicios”, pero también “llovizna”
y seguramente en origen “lodo” o “agua fangosa”.
Se sitúa en efecto en un barranco. La documentación
acerca del lugar es abundante, y además plenamente coincidente
con la evolución fonética -L- > -R- tan típica
del euskera (lo que implica una forma originaria *zalama para esta
palabra): Çalamiella en 1254, Çaramilla en 1528, Caramilla
en 1532 y 1550, Zaramilla a partir de 1829.
Como paralelos en ámbito vascófono podemos dar el
Zalama de Echávarri, o el Çalama documentado en 1620
en Allín, encontrándose ambos de Navarra.
CORELLA
Araciel (Arakil): “Soto, zona de leñas”. De arakil
/ *arakeli / *arakail(i) = “rama de mediano tamaño”,
aunque en origen debió de ser utilizado para definir sin
más a la leña y zonas leñeras. En 1125 aparece
citado como Aranciel, Arasyel en 1128, Aracel en 1152, Araciel en
1165, y Haraciel en 1560.
Burcemay (Burzemai): El nombre se presta a ciertas dudas, aunque
parece posible una derivación a partir de *bur, variante
con B- inicial de ur = “agua, río”, y zemai,
que en la actualidad significa literalmente “amenaza”,
pero que etimológicamente se trata de una variante de zumai
= “tronco de árbol, palo”. En conjunto podría
interpretarse como “tronco del río”, o mucho
mejor, “soto arbolado del río”. Dado que el lugar
se sitúa justo en la misma orilla del Río Alhama,
cabría plantear incluso una traducción alternativa
como “(zona bajo la) amenaza de inundación”,
pero esto no es muy seguro.
A partir de términos como izpura = “pantano, balsa”
parece posible deducir la existencia de una forma dialectal *bur
(aunque podría tratarse también de una confusión
de oclusivas), y de hecho, también el término de Guarre
situado en el mismo municipio de Corella presenta una variante antigua
con B-. Algunos topónimos relativamente próximos como
Bureta y Borja (Zaragoza), o Buzarra, podráin presentar la
misma variante, aunque otros como Ubeta / Ugueta (Ablitas), se ajustan
a la forma euskérica actual sin esta B-. Sea como fuere,
en 1546 el lugar se cita ya en la misma forma actual Burzemay, no
registrándose variaciones desde entonces.
Guarre (Uharre): “Zona de barros, barrizal”. De uharre
= “agua turbia, agua de arroyadas, barro, lodo”. En
1570 aparece transcrito como Buarre, y desde entonces se mantiene
en la forma actual Guarre sin cambios. Su relación con el
término uharre ya fue identificada por Diego Pascual de Eraso.
D
DESOJO
Izárrula (Lizar-olha): “Choza del fresno”. La
forma Hizarrula documentada en 1707 nos da la pista de que en efecto,
el topónimo ha perdido la L- inicial a lo largo del curso
de su evolución fonética. El cierre vocálico
-O- > -U- sigue las clásicas reglas de evolución
fonética riojana.
E
ESPRONCEDA
Langui: Topónimo documentado desde 1700 siempre en la misma
forma. Podría ser un último descendiente ya sumente
alterado de *haran-hegi = “lugar de valles”, aunque
no hay que olvidar la voz langi / langia = “lugar de trabajo”.
Miguelenchi: Parece un diminutivo vasco del antropónimo Miguel.
F
FITERO
Valdeguarro: En 1757 este paraje se documenta como Valde Hugarro,
siendo un detalle que lo acerca notablemente a (h)ugar = “agua
turbia, fangosa”, lo cual nos permitiría pensar en
un primitivo origen euskérico para el nombre, que habría
sido adaptado después a la fonética y morfología
romance.
L
LAZAGURRÍA (ELIZAGORRIA)
Lazagurría (Elizagorria): “La iglesia roja”.
De eliza = “iglesia”, gorri = “rojo/a”,
más el artículo singular -a. Aparece como Licagorria
en 1027, Liçagorria en 1120, Eliçagorria en 1257,
y Elçagorria en 1268.
M. Belasko plantea la duda de si la forma de 1257, a pesar de su
transparencia no se trataría de una etimología culta
de la época , aunque esto parece poco probable. En todo caso,
si las formas sin E- inicial fueran las verdaderas, y no el resultado
de una pérdida de la vocal, se podría pensar en una
etimología alternativa desde *leiza-gorria = “la sima
roja”, con el sentido figurado de “sima o cueva terrible,
inmensa”.
M
MENDAVIA
Arbeiza: En 1076 se cita la existencia de un lugar situado junto
al puente de Mendavia denominado “pieça de Arueyça”
o “Arbeiça”. Podría ser una variante de
arbitza = “rabanera, lugar de nabos”, aunque tampoco
sería descartable una etimología alternativa desde
*arba-hegi-tza = “los lugares de ramas, leñas”.
Beraza: “Pastizal, praderío”. De beraza, del
mismo significado. Antigua zona de pastoreo, que ocupa una extensión
muy amplia.
Imas: Antiguo despoblado que aparece desde 1201 con la misma forma
que hoy en día. Podría tratarse de un derivado de
ima = “sangría para desagüe que se abren en caminos
y campos”, más el sufijo abundancial -tza / -tze (también
de acción verbal), con pérdida de la vocal final,
y adaptación a la fonética romance -TZ > -S.
Es posible que esté haciendo referencia al sistema de regadíos
de la zona, pues de hecho, la etimología se vería
apoyada por la existencia de la voz emaitz = “don, dádiva,
donación”, etimológicamente relacionada con
ima (recordemos emai = “dádiva, don”, pero también
“fuente por donde salen los humores del cuerpo, golpe de líquido”,
debido a una extensión del sentido de eman = “dar”
como “emitir, emanar”).
Incharte: No está claro si se trata de un apellido, o procede
realmente de la lengua hablada en la zona hasta fines de la Edad
Media. De todas maneras, Incharte puede haberse derivado de *intxaur-arte
= “entre nogales, zona de nogales”, o acaso de *lintsa-arte
= “entre barrizales”.
Zabaleta: Se trata del mismo topónimo que aparece en Sesma
con este nombre.
Calleja de Zamaca (Zamaka): “Zona de leñas”.
Otro ejemplo del ubicuo zamaka.
MIRAFUENTES
Lamiñarra: Seguramente “barranco o arroyuelo de lamias”.
De lamin = “lamia, genio femenino vinculado a las aguas”,
y arra = “cañada, valle, vallecito” (Mujika),
variante de arru / arro = “barranco, regachuelo”.
MUÉS
Calizquerra: La documentación acerca del topónimo
es amplia, pero un poco confusa: Calizquerra en 1703 y 1830, Caviez
Querra en 1700, Cara Ezquerra en 1705, Carvizquerra en 1896, Cabizquerra
en 1808, etc. Da la sensación de que se encuentra ya muy
alterado el componente bizkarra / bixkerra = “la loma, el
cerro o colina”, más un primer elemento que podría
ser el castellano “cara a”.
MURCHANTE
La Guirlanda (Agir-landa): Las diferentes citas antiguas de este
topónimo como La Girlanda de 1820, Guirlanda de 1824, La
Aguirlanda en 1839, La Guirlanda en 1844 y 1862, Aguirlanda 1891,
o Guirnalda en 1851, implican un punto de partida en un compuesto
euskérico *agir(i)-landa, donde vemos landa = “landa,
campa de matorral”, y el abundante agiri / agirre / agerri
= “enfrente de, cara a”, y también “zona
descubierta, lugar abierto”. También se podría
pensar en agira / agiri(ka) = “pelea, contienda”, que
es de hecho, el sentido que tenía dentro de la onomástica
antigua ibero-aquitana del Valle del Ebro.
Disponemos de construcciones parecidas en el Agiri de Uharte-Arakil,
Agerregi de Zubieta, que es una ladera despejada, o el Agiregi /
Ageregi de Unzue, todos ellos situados en Navarra.
NÁZAR
Zarazo (Zaratzu): “Zona de matorrales”. De zara = “jara,
arbusto muy frecuente en zonas de matorral”, y también
“arbusto en general”, más el abundancial -tzu.
En el habla vasca moderna se conservan expresiones íntimamente
emparentadas con esta construcción, como xaratsu / txaratsu
= “jaroso, abundante en jaras”.
De todas maneras, como explicación alternativa para su primer
componente también se podría pensar en zaratz = “rastrojo”,
con lo que obtendríamos el sentido de “rastrojera”.
Al margen de este detalle, el topónimo se documenta siempre
en la forma Zarazo desde 1703.
SANSOL
Perrujo: La variante de 1894 Perujo indicaría que aquí
se encontraría el antropónimo medieval Pe(d)rutxo
= “Pedrito”, ya bastante alterado.
SESMA
Almuza: Aunque no está claro si el nombre de este antiguo
despoblado es de tipo euskérico, lo cierto es que sabemos
que en el siglo XIV era una población plenamente vascófona,
tal y como indica M. Belasko .
Aran Luçea (Haran-luzea): “El valle largo”. Pertenece
a la pequeña lista de 1245.
Arbingorria: “El paso estrecho”. De arbin = “estrecho,
punto de paso estrecho”, gorri = “rojo”, metafóricamente
“apurado, extremo”, y el artículo singular -a.
Aparece como Aruingorria en 1213, y Arbigorria en 1245.
Gayneco Çauala (Gaineko Zabala): “La llanura de arriba
o de la cumbre”. topónimo de 1245.
Gurpideta: “Las carreteras”. De gurpide = “carretera,
camino de carros”, más la desinencia de plural -eta.
Zabaleta: “Los llanos”. Aparece como Sabaleta en 1603,
y como Zabaleta en 1615, forma que ha venido repitiéndose
desde entonces hasta la actualidad.
TORRALBA DEL RÍO (INCLUYE LA POBLACIÓN
DE OTIÑANO)
Chorrota (Txorrota): “El chorro o fuente”. De txorrota
= “grifo, llave de la fuente”, variante zorrota / xurruta
= “chorro, cascada”. Aunque se trata evidentemente de
una expresión básicamente onomatopéyica, se
puede considerar en esta forma como elemento ligado al sustrato
vasco.
Larrá: Sin duda otro ejemplo del ubicuo larrate.
La Lusa: Seguramente de elutsa = “la umbría”.
La forma más antigua del topónimo, La Lussa de 1702,
parece indicar una procedencia a partir de este témino, con
pérdida de E- inicial. Véase el topónimo Uza
del mismo municipio.
El sombrío de Uza: Seguramente de elutsa = “la umbría”.
En 1894 se documenta la variante Sombrío de Euza, lo que
indicaría, además de una tautología, una pérdida
de la -L- intervocálica.
TUDELA
Adorri: Parece que se trata de un antiguo *adorri = “líquido,
fluido”, que haría referencia a un antiguo humedal
o manantial junto al río, y que en la actualidad presenta
formas íntimamente emparentadas como adur = “baba”,
gador = “espuma de un líquido”, y gadurria =
“evacuación líquida de una herida”. El
lugar aparece en 1294 como Caynar de Adorre, y en 1390 como soto
de Adorri.
Baster: De bazter / baster = “orilla, borde, margen, extremo,
linde”. También puede significar “campo, terreno,
finca”. Se trata de un concepto bastante polisémico.
Aparece como Rio Baster en 1708 y 1822, Bastel en 1820, Vastel 1889,
Pradilla Bastel 1889, y Pradilla Baster 1889.
Río Narangel: Aunque tiene un aspecto muy similar a otros
topónimos que portan el diminutivo mozárabe -el(l),
a la vista de que el lugar hace referencia a una acequia de riego,
situada en el mismo cauce del Queiles, resulta muy atractivo asociarlo
con el euskera arangel = “arroyada, avenida de aguas”,
cuya N- inicial podría haberse producido por simple reduplicación
fonética. El lugar se documenta como Rio Narangel en 1622,
y Albea Narangel en 1889 (albea significa justamente “cauce
de un río”). En una cita de 1913 aparece como Naranjal,
pero esto evidentemente se trata de una etimología popular.
Ubiercas (Uberka): “Acequia, canal de agua”. De uberka,
del mismo significado, formado a partir de ur (en composición
ub- / ug-) = “agua”, y erka = “surco, canal”,
variante del clásico erreka = “arroyo”.
Se documenta como Bubierca en 1139, 1703, 1704, 1822 y 1825, Bubercha
en 1167, Bouerca 1244, Ubierca en 1827, Ubielcas 1889, o Ubiercas
de 1889 hasta la actualidad.
Aunque Mikel Belasko piensa en una derivación desde el céltico
*Uo-berga = “bajo la montaña” , lo cierto es
que el lugar es de principio a fin un amplio término llano,
bajo, y cubierto completamente por huertas de regadío, por
lo que la etimología vasca tiene todo el aspecto de ser plenamente
correcta. La B- inicial puede deberse a un proceso de reduplicación,
aunque es cierto que parece observarse una variante local *bur para
ur, que se rastrea en topónimos como Bureta, Borja, Burcemay
(Corella), etc.
TULEBRAS
Sorbán: Es similar al Sorbán de Calahorra. Se trata
de un antiguo despoblado situado en un cabezo que domina una zona
de vega. El nombre aparece siempre en la misma grafía desde
1531.
U
UBAGO
Ubago: A pesar de M. Belasko piensa en un origen a partir del latino
opacu(m) = “sombrío, paco, lugar oscuro” , lo
cierto es que también podemos pensar en el euskera ubago
= “surtidor de agua, fuente”, compuesto de ur (en composición
ub-) = “agua” y ago = “boca”.
VIANA
La Cruz de Amiaga: Topónimo de 1723, que acaso podría
venir de *lamiaga = “donde la lamia”, con pérdida
de L-, por lo que se trataría de una cruz levantada con la
finalidad de ahuyentar a las lamias, o al menos eliminar esta creencia
entre la gente.
Chavatte: En una referencia de 1768 se habla de una “viña
que llaman de Chavatte”. Podría derivar de *etxabe-ate
= “portillo del techado o paraje bajo una casa”.
Barranco de La Rea (Larrea): “El prado”. Aparece en
citas de 1816 y 1817.
ZONA SORIANA
CASTILRUIZ
Valtarro: Parece un híbrido romance-vascuence de valle, y
tarro = “encañada, barranquillo”.
MAGAÑA
Magaña (Magaña): “Encima de la meseta”.
De mai = “mesa” (en toponimia “meseta o elevación
del terreno coronada por un pequeño rellano”), y gaina
= “encima de, sobre”. También podría ser
interpretado a partir de la voz dialectal mahaina = “la mesa”,
aunque la gran extensión del componente -gaña en la
toponimia vasca antigua y moderna hace más aconsejable la
primera opción.
El pueblo aparece desde sus primeras citas siempre bajo la misma
forma, al margen de las diversas ortografías: Maganna en
1181 y 1276, Magaña en 1387 y 1481.
SAN PEDRO MANRIQUE
Casilla Barrena: Podría tratarse de un apodo, con el elemento
barrena = “bajo, debajo de, zona baja”.
Legaza o Legasa: Podría tratarse de un viejo *legartza =
“cascajar, zona de gravas”, pero también sería
posible derivarlo de una forma romance ya muy alterada *finca llecaza
(de leco / lleco = “terreno en barbecho”).
Nava de Uruña (Uruina): “El castro”. De uruina
/ iruina = “la población fortificada, el castro”.
En el cartulario de Fitero se cita la existencia en San Pedro de
Yanguas (así se denominaba a esta población en tiempos
medievales) de un lugar conocido como naue de Urunna en 1177, y
naua de Urunia en 1179.
Vea (Ibeia): Seguramente “el río”. Aunque ibi
/ ibei actualmente significan más bien “vado”,
parece que en origen estos términos se confundían
con ibai = “río, curso de agua”. Se sitúa
en el mismo lecho del Río Linares. Aparece como Bea en 1182,
Vea en 1272 y 1384.
SANTA CRUZ DEL VALLE URBIÓN (INCLUYE SOTO
DEL VALLE)
Almigia (Almitzia): “El henar”. De almitz / albitz =
“heno, planta de forraje para el ganado”, el abundancial
-tza, y el artículo singular -a, con armonía vocálica
-A + A > -IA.
Altuzarra: “El alto elevado”. De altu = “alto”
(préstamo romance), (t)zar = “viejo, grandazo (se trata
en cierta medida de un aumentativo)”, y el artículo
-a = “el / la”.
Charreturre o Charriturri (Txar-iturri): “Fuente mala”.
De txar = “malo/a”, e iturri = “fuente”.
El orden normal sería *iturri-txar, pero en este caso la
traducción es válida si partimos de algo así
como *ur-txar-iturri = “fuente de agua mala”. También
se podría pensar en *txarri-iturri = “fuente del cerdo”,
pero es menos probable.
Cisquezalaia: Seguramente de *zisku-zalaia = “la pradera del
hondo o del escondrijo”.
Erbineta o Ermineta: “Los estrechos”. De erbin / ermin
= “callejuela estrecha, lugar de paso estrecho entre montes
o campos” (variante de arbin / armin = “estrecho, apurado”),
más la desinencia de plural -eta.
Espurzia: Posiblemente de *haizpurutzia = “el lugar de los
peñascos”, con haizpuru = “peñasco”,
el abundancial -tza, y el artículo -a.
Esquizalaya (Ezki-zalaia): “La pradera del chopo”. Ezki
es un término que en la zona parece haberse empleado con
el sentido principal de “chopo, álamo”, aunque
en algunos casos puede hacer referencia también al tilo.
Zalaia = “la pradera”, es un genérico habitual
en la zona.
Guarza (Ugartza): “Barrizal”. De uhar / ugar = “agua
fangosa, agua turbia”, más el abundancial -tza.
Iturburu: “Manantial”. De iturburu, del mismo significado.
Lamicuturre (Lamiko-iturri): “Fuente de la lamia”. De
lamiko = “diminutivo de lamia (ser mitológico)”,
e iturri = “fuente”.
Mozalsaro: “Dehesa de potros”. De mozal / motxal / moxal
= “potro, rocín”, y saro / saroi = “praderío,
majada, sel pastoril”.
Ordoquia (Ordokia): “El llano”. De ordoki = “terreno
llano”, más el artículo singular -a.
Cerro de Orquilanda (Orkilanda): Resulta difícil determinar
si se refiere a un *oroki-landa = “campa del llano”,
o acaso a un *urki-landa = “campa de abedules”.
Fuente de Turrealdea (iturri-aldea): “La zona de la fuente”.
De iturri = “fuente”, alde = “zona, lugar”,
más el artículo singular -a.
Urdántiga (Urdantegi): “Pocilga, establo de cerdos”.
De urdantegi, del mismo significado. También presenta las
variantes Ordántiga y Ordanitiga. Se podría pensar
igualmente en una derivación a partir de *urdantegiaga, pero
da la sensación que la terminación en -GA se debe
a la presión fonética romance sobre un antiguo -GI.
Uzkiza (Uzkitza): Es casi seguro que se trata de una simple contracción
de *euzkitza = “solana”, de euzki / eguzki / iuzki =
“sol”, más el sufijo abundancial -tza.
Vallegorría: Si no se trata de un valle en el que algún
individuo apodado gorria = “el rojo” tuvo posesiones,
lo más probable es que se trate de un híbrido castellano-vasco,
heredero de un antiguo *haran-gorria = “el valle pelado”.
SANTA CRUZ DE YANGUAS
Hoyos de Amboto (Anboto): Si no se trata del apellido de una persona,
el nombre deriva de *anboto / *lanboto = “neblinoso, zona
húmeda y encharcada”, y en efecto, se trata de una
hondonada con hayedos en la que se carga la niebla y humedad de
la serranía.
Aunque el término *anboto tal cual no sobrevive en el habla
moderna, se puede reconstruir a partir de anbo = “trigo enfermo
por moho”, que deriva realmente de lanbo = “niebla,
bruma”, por una asociación de ideas con el aspecto
de los mohos, más el sufijo de aumentativo arcaico -to. Otros
derivados como el verbo lanbotu / anbotu = “quedarse huero
un fruto, anublarse la espiga”, se aproximan mucho al mismo
concepto.
Aparte del Monte Anboto de Vizcaya, disponemos de paralelos en ámbito
navarro como el Unboto u Onboto de Lecároz, y el Enboto de
Etxarri.
Arroyo de Vaya-Bascones: Seguramente de ibaia = “el río”,
con el étnico empleado en la Edad Media para designar gentes
de habla vasca.
En Navarra existen varios de topónimos como Baya (Ollobarren),
y Baya (Arróniz), que han sufrido el mismo proceso de pérdida
de la I- inicial.
YANGUAS
Yanguas: Aunque tradicionalmente se viene asociando el nombre de
la población con el latino ianua = “puerta, acceso,
camino”, por el contrario podría venir perfectamente
del euskera jangua = “el pastizal, la dehesa, terreno de pastos
acotado”, con posterior pluralización castellana, tal
y como sucede en muchos otros casos. Dada la gran tradición
ganadera de la zona, la coherencia de la etimología sería
muy elevada.
Resulta además bastante llamativo el hecho de que las primeras
citas de la población en el siglo XII (por ejemplo en los
años 1144, 1145, 1188 y 1192), su nombre fuera transcrito
siempre como Anguas, lo cual nos hace recordar inevitablemente la
alternancia paralela que se produce en euskera, entre las distintas
variantes dialectales del término, que oscilan entre jangu
/ jangia / jango / jangi / xangu / xangio por un lado, y angi /
angio por otra, detalle que nos acerca aún más hacia
una etimología vasca. El mismo fenómeno parece observarse
en los elementos de sustrato ibérico del lusitano ango(m)
(Lamas de Moledo), y angio(s) (Botorrita), de los que hablamos más
ampliamente en el capítulo dedicado a la toponimia antigua.
De hecho, disponemos también de paralelos muy expresivos
dentro de la toponimia de las zonas vascófonas actuales,
como el lugar de Oitz (Navarra) que aparece como Yangoa en 1703,
conocido actualmente como Jango borda, es decir, “la borda
o barrio pastoril del pastizal”.
ZONA ARAGONESA
SAN MARTÍN DE LA VIRGEN DEL MONCAYO
Río Irués (Iros): “Barranco, regacho”.
De *iros / *iraus = “fluido, líquido, emanación”.
Existe toda una amplia familia de topónimos como Irujo, Iriso
o Erauso (Navarra), relacionados íntimamente con términos
como erau(n)tsi / eraso = “chubasco, avenida de aguas”,
y que derivan de una variante de este mismo término, sin
la -I final, que únicamente se ha conservado en el habla
moderna en voces como herau(t)s = “verraco, marrana en celo”,
herausi / isuri / iraus / iroxi / irausi = “celo de la marrana”,
pero que en origen se referían al flujo líquido que
emanaba de estos animales en el celo.
La raíz es de una antigüedad enorme. Ya aparece en la
divinidad prerromana Heravscorritsehe de Tardets (Zuberoa), originalmente
un topónimo que significaba “ríos o manantíos
grandes”.
VIERLAS
Vierlas: ¿Acaso de un anterior *uher-lats = “arroyo
de barros”? Fonéticamente no habría grandes
problemas para aceptar una evolución fonética del
nombre actual a partir de esta reconstrucción hipotética.
La evolución habría sido *uher-lats > *werlas >
*verlas > vierlas (diptongación romance -E- > -IE-).
* * *
Aspectos fonéticos…, pag. 26.
Aspectos fonéticos…, pag.82.
Palabras y topónimos vascos de Briones.
Palabras y topónimos…, pag. 152.
Palabras y topónimos…, pags. 150-151.
El Valle del Cidacos, pag. 454.
Frantzisko Ondarra, Javier Ramon de Lakoizketa Bertiz-ek izan zituen
testuak. FLV 65. También en José Miguel de Barandiarán,
Obras Completas, tomo II, pags. 459-460, La Gran Enciclopedia Vasca,
1973.
El Valle del Cidacos, pag. 164.
Acerca de la presencia del concepto “patada” en toponimia,
véase el artículo de Arturo Martín Criado,
Antiguas creencias populares, en la Revista de Folklore, nº
217, Fundación Joaquín Díaz 1999, consultable
en la dirección http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=1698.
Merino Sánchez, Fueros y ordenanzas municipales en el valle
del Alto Oja, pag. 147.
Aspectos fonéticos… pag. 24.
En torno a la toponimia… pag. 198.
Como en el clásico ejemplo de Galardi > Galarde, o Maruri
> Marure.
Aspectos fonéticos… pag. 25.
Así por ejemplo de bizar (“barba”) + sufijo aumentativo
-to, obtenemos el derivado bizardo = “barbudo”.
Alarcos Llorach, Apuntaciones sobre toponimia riojana, pag. 478,
Berceo nº 16.
Aspectos fonéticos… pag. 105.
Alarcos Llorach, Apuntaciones sobre toponimia riojana, pag. 481,
Berceo nº 16.
El euskera en tierras del romance… pag. 50.
Datos tomados de un artículo acerca del puente del mismo
nombre, publicado en la revista “Comunidad”, nº
109 de marzo de 2008, editada por el Gobierno de La Rioja. Por cierto,
en este texto se afirma que el topónimo no aparece hasta
el siglo XVIII, lo cual no es correcto, ya que como acabamos de
ver se registra desde 1242.
En torno a la toponimia… pag. 24.
Aspectos fonéticos… pag. 105.
El euskera en tierras del romance… pag. 47.
Toponimia vasca en la comarca de Belorado (Burgos).
La Sierra de la Demanda en la Edad Media: el valle de San Vicente
(ss. VIII-XII).
La comarca de Belorado…, pag. 35.
La comarca de Belorado…, pag. 182.
La comarca de Belorado…, pag. 182.
La comarca de Belorado…, pag. 55.
La comarca de Belorado…, pag. 32.
Fonética Histórica Vasca, pag. 292.
El euskera en tierras del romance: Rioja alavesa, La Rioja, Burgos,
Encartaciones, pag. 47.
El euskera en tierras del romance: Rioja alavesa, La Rioja, Burgos,
Encartaciones. Pag. 47.
El euskera en tierras del romance… pag. 47.
El euskera en tierras del romance… pag. 47.
El euskera en tierras del romance… pag. 48.
Diccionario etimológico…, pags. 280-281.
Diccionario etimológico…, pag. 266.
Toponimia y panorama lingüístico en la Ribera navarra
y zonas circundantes. Pag. 76.
Toponimia y panorama lingüístico de la Ribera navarra
y comarcas circundantes. Pag. 63.
Diccionario etimológico…, pag. 392.
* * *
gorantz-arriba