Foto: Eduardo, a la derecha con barba, junto a socios de Laminiturri, en el Ateneo Riojano, despues de la charla del miercoles 4-10-2006.

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Principales topónimos euskéricos de La Rioja

Eduardo Aznar Martínez
actualización 20-04-2008


Nota: En esta lista solamente se incluye una pequeña selección de términos, formada a partir de los topónimos más fácilmente traducibles a partir de la lengua vasca actual, lo cual significa mucho menos de una cuarta parte de todos los de tipo euskérico que se detectan en la comunidad.
Existe una gran cantidad de nombres pertenecientes también a esta lengua que no se estudiarán aquí, pues o bien se hallan fuertemente deformados, o bien pertenecen a estratos muy arcaicos de la lengua, y por tanto en ambos casos requieren de un análisis más minucioso, que se realizará en otro estudio al respecto.

Por otra parte, detrás de cada nombre oficial -y siempre que se trate de un topónimo inequívocamente euskérico-, irá entre paréntesis su transcripción según la ortografía del euskera actual.

* * *


AGONCILLO

Viña Zamaca (Zamaka): “Varejas”. De zamaka = “varas o ramulla de árboles”. Véase Arroyo Zamaca en OLLAURI.

AGUILAR DEL RÍO ALHAMA

Gutur (Gotor): “Abrupto”. De gotor / kotor = “fuerte, duro, robusto”, concepto que en toponimia describe terrenos muy empinados y con salientes pedregosos (en euskera actual kotor = “peñasco”, “terreno escabroso”, mendi kotor = “monte empinado, rocoso”). Resulta muy interesante el dato que se conoce a través de cronistas islámicos, de que existió un castillo de Gutur entre Nájera y Viguera, construido por Muhammad de los Banû Qasî, hacia el año 884, lo cual, además de poder relacionarlo con las tendencias que se dan dentro del euskera moderno a asociar el término “gotor” con los sitios fortificados (así por ejemplo gotorleku = “fortaleza”), nos habla de la presencia del euskera en La Rioja bajo dominación islámica. Por otra parte, ambos topónimos comparten el clásico paso fonético -O- > -U-. Este topónimo ha dado lugar también al vecino Valdegutur. El mismo término se repite en Gotor (provincia de Zaragoza, junto a Calatayud). Es pues errónea la teoría tradicional que pretende que estos nombres se derivan de un presunto *Villa gotorum = “Villa de los godos”.

AJAMIL (AIAMIL)

Ajamil (Ai-amil): “Cuesta-despeñadero”. De ai = “cuesta, declive”, y amil / anbil / amildegi = “despeñadero, precipicio”. Amil es un término sumamente arcaico, que transmite la idea general de “rodar” o “correr monte abajo”. Se encuentra en multitud de derivados y compuestos como amildegi, amiltoki, amildu, etc… En la misma línea de significado que el topónimo riojano encontramos compuestos como harramil = “peña suelta que rueda monte abajo” (harri / harr- = “piedra, peña”), elurramil = “avalancha de nieve” (elur = “nieve”), garramil = “lenguarada de fuego, llamarada”, o incluso uramil = “arroyada, riada” (ur = “agua”).
Aunque a la vista de la documentación antigua del nombre del lugar (Aiamil en 1257), lo más lógico parece pensar en ai = “cuesta” como primer componente del topónimo, se podría plantear también una derivación alternativa a partir de un posible *atx-amil = “peña suelta”.
Si bien un compuesto en la forma “atxamil” no se encuentra documentado tal cual en la lengua vasca moderna, sí que aparece un verbo aitzamildu con el sentido de “despeñarse, desriscar”, que se deriva inequívocamente de un antiguo *aitzamil, construido de la misma manera que harramil (harri y (h)aitz / atx son evidentemente sinónimos), lo cual nos aportaría una interpreación interesante del topónimo.
En efecto, Ajamil se encuentra bajo el monte de Las Quebrantadas, cuyo vértice es el pico de Piedra Mujer (1.427 m.), lo cual parece ser en gran medida la versión romance de la misma idea que transmite el nombre de pueblo.
No tiene pues nada que ver este nombre con la abundante serie de topónimos en -MIL que aparece en Galicia, de origen onomástico germánico, y que se sitúa en un ámbito fonético-lingüístico muy diferente del riojano.

Aranzago (Arantzago): “Allende”. Del vizcaino arantzago = “allende, al otro lado”, construido a partir de (h)arantz = “hacia allá”, y el aumentativo -ago = “más”. Se trata efectivamente de un rincón que desde el punto de vista del pueblo de Ajamil queda oculto detrás de las faldas del monte Piedra Mujer: es decir, está situado al otro lado de la montaña. La idea general de lugares que se encuentran “allende, al otro lado” goza de una enorme extensión en la toponimia de cualquier lengua, y en el caso riojano se repite en el antiguo nombre de la Sierra de la Demanda, “Alandia” o “Arandia”, que es otra forma vasca de expresar el mismo concepto.
Señalemos como curiosidad que Aranzago tiene el interés filológico de aportarnos un testimonio de la presencia del clásico sufijo comparativo de superioridad vasco -ago.

La Regoya (Larre-goia): “El prado alto”. Sin duda de larre = “prado” y goi = “alto”, más el artículo -a = “el / la”. Un buen ejemplo de lo que suele suceder con los topónimos que comienzan en LA-, los cuales al perderse la lengua vasca se reinterpretan como si presentasen el artículo femenino castellano “la”. A este respecto ver La Rate (CERVERA), La Reona (AUSEJO), La Randaria (VILLOSLADA DE CAMEROS), etc… Por otra parte, señalemos que es muy posible que El Regoya de SAN ROMÁN DE CAMEROS provenga exactamente del mismo compuesto, aunque esta vez adaptado con artículo masculino el, sin duda por influjo de la -E- de larre-. De hecho ambos topónimos se encuentran a relativamente poca distancia, en la zona más alta de la serranía de Cameros -en las inmediaciones del monte Atalaya (1.516 m.)-, por lo que lo más seguro es que en principio formaron parte de un mismo nombre empleado para designar a un amplio territorio.

Las Urdantes: “Las pocilgas”. De urdande / urdantei = “zahurda, pocilga, cochiquera”. El nombre se ha castellanizado añadiéndole el pluralizante -s.

Ostaza (Ostatza): “Zona abundante en hojas o follaje”. De osto ( en composición osta-) = “hoja”, más el sufijo abundancial -tza. Hace referencia a una región rica en vegetación. Da nombre también a un río del Valle de Yanguas, afluente del Cidacos.

Torremuña: “Torre de Amuña”. Esta población aparece por primera vez en 1044 con la forma “Tor de Amunia”, lo cual indica claramente que al principio se trató de una fortificación propiedad de una tal Amuña. Este nombre no es otro que el euskera amona / amuna = “abuela”, cuya -N- suele palatalizarse en -Ñ- para darle una connotación más expresiva-afectiva. En su momento fue un apelativo sumamente extendido en todo el espacio vasco-navarro-riojano, que incluso llegó a extenderse a zonas periféricas.
A nivel semántico “Amuña” es por otra parte, consecuencia de la gran tendencia que tenía el euskera antiguo de formar nombres personales a partir del vocabulario de los nombres de familia: Senbe, Senhar, Aita / Eita, Ama, etc…
Señalemos por último, como una referencia más de su presencia en La Rioja, que en la “Vida de Sancta Oria” de Gonzalo de Berceo podemos leer versos como éstos:

Essa virgen preciosa de quien fablar solemos
fue de Villa Vellayo, segunt lo que leemos;
Amuña fue su madre, escripto lo tenemos (…),

ALBELDA

Alubarri (Alobarri): Ver ARRÚBAL.

Harat Albelda (Harat-Albelda): “Albelda de más allá”. Durante la Edad Media existió una aldea cercana a la actual Albelda, que aparece con formas como por ejemplo Harat Albelda en 1060, Haratalbelda en 1196, y Arat solo en 1151. Aunque el de Albelda se trata de un nombre árabe, es posible que el componente “harat” sea de origen vasco, y esté relacionado con términos como harat = “allá”, o haratago = “más allá”. Harat-Albelda sería por tanto la “Albelda que está más allá”, es decir, una especie de barrio o aldea vecina del mismo nombre pero situada un poco más allá de la aldea central.

Río Iregua (Erroka): “Barranco, arroyo”. De erroka, variante de erreka = “arroyo, regachuelo”. El nombre del río riojano aparece con gran variedad de formas a lo largo de la Edad Media, y de hecho es posible seguir su evolución fonética con gran precisión. Con la forma “Erroca” tal cual se documenta en el año 930.

ALBERITE

Valdegastea (Gaztea): “Valle de Gaztea”. Se trata de una hondonada que debió de pertenecer a un señor llamado Gaztea, nombre personal relacionado con García, y que deriva del euskera gazte / *gartze, más el artículo -a = “el / la”: gaztea = “el joven, el muchacho”. En la Edad Media gozó de tanto éxito, que pasó también al francés bajo la forma garçon = “muchacho”, y al occitano en Gastón (nombre personal).

ALESANCO

La Ubarra (Ubarra): “El barrizal”. De ubar / uhar = “arroyada, aguas turbias que bajan en las crecidas de los ríos, barro, lodo”.

ALFARO

Grachur(r)i: “Villa de Graccho”. De Graccho = “nombre de tribuno romano que conquistó la región en el año 179 a.C.”, y uri / urri = “villa, lugar poblado”. Se trata del más viejo topónimo documentado en La Rioja, así como la palabra euskérica más antigua que se conoce, ya que esta fecha es muy anterior a los nombres que aparecen en las estelas aquitanas -la mayoría de ellas de los siglos I-III d.C.-. Además resulta ser una prueba de enorme valor para demostrar que el tipo de construcciones tan habituales en toda la toponimia riojana de “Nombre de propietario” + Uri = “villa” es claramente de origen prerromano -y por tanto también la presencia del euskera en la comunidad-, y no simple resultado de repoblaciones medievales de vizcaino-alaveses en la Edad Media. Gracchuri se asentaba en el actual término alfareño de las “Eras de San Martín”.

He aquí la “glosa” o comentario del gramático latino Festo acerca del nombre de la ciudad:

“…Gracchuris urbs Hiberæ regionis, dicta a Graccho Sempronio, quæ antea Ilurci nominabatur…”

“…Gracchuri, ciudad de la región del Ebro, llamada así por Graccho Sempronio, y a la cual anteriormente se le denominaba Ilurci…”

Festo : “De verborum significatione”, 86


Zurruqui (Zorroki): “Ramulla de encina”. Del antiguo término *zorroki, que sólo ha sobrevivido en la forma de diminutivo vizcaina txorroki (la tx- inicial es un diminutivo, siendo la forma en z- la normal) = “hojas de encina que se dan al ganado”. En efecto, en el lugar aún quedan pequeñas formaciones de encinas achaparradas, que antaño sufrían un intensa explotación para pastos y leñas, pero que en la actualidad gozan de protección por su gran valor ecológico. Este topónimo ha experimentado el habitual paso fonético de O > U que se produce en toda La Rioja.

ALMARZA DE CAMEROS

Velandia (*Bela-mendia): “Monte de cuervos”, o acaso “Monte de Don Vela”. De bele (en composición bela-) = “cuervo”, y también nombre de persona medieval derivado de la misma idea, mendi = “monte”, más el artículo -a = “el / la”. Es frecuente encontrar referencias a los córvidos en toponimia (por ejemplo “La Grajera” junto a LOGROÑO, Nido del Cuervo en AJAMIL, “Mota del Cuervo” en Cuenca, etc…), aunque en este caso podría tratarse simplemente del nombre de un antiguo dueño del territorio, ya que en la onomástica antigua castellana se encontraba muy extendido este término como nombre de varón. Se trata de una antigua aldea medieval hoy casi desaparecida, cuyo nombre se repite en Orduña (Vizcaya), y en SAN ROMÁN DE CAMEROS.
Con todo, y aunque me inclino preferentemente hacia una derivación desde Bela-mendia (dentro de la toponimia medieval vasca existe una forma Belamendia claramente documentada), tampoco es rechazable una etimología a partir de *Vela-andia = “La Gran Vela”, en oposición a Velilla o pequeña Vela: es decir, dos poblaciones del mismo nombre -en realidad dos barrios de una misma población-, que se habrían diferenciado por el aumentativo y el diminutivo. Precisamente en San Román de Cameros se encuentra la aldea de Velilla, detalle que inclinaría la balanza a favor de esta segunda propuesta. Resulta de todas formas sumamente complejo establecer cuál es la etimología correcta, ya que tenemos un problema parecido en Rizandia de CALAHORRA, aunque allí al menos la presencia contigua del topónimo Montes nos parece llevar con cierta seguridad hacia un compuesto de -mendi.

ANGUCIANA

Oreca (Oreka): “El llano”. De oreka / ordeka = “llano, liso, equilibrio”. Actualmente la palabra oreka define en euskera la idea de “estabilidad” o “equilibrio”, mientras que el concepto de “terreno llano, explanado” se ha fijado en su variante ordeka. No obstante, ambas variantes no son sino simples alternancias fonéticas de un mismo término original, que transmitía la idea general de “equilibrio” o “llanura”. Por otra parte, como suele ser habitual en La Rioja, aquí nos encontramos nuevamente con una variante dialectal netamente vizcaina, frente al término al uso en la zona navarra, que es ordoki.

ANGUIANO

Gastelupe (Gaztelupe): “Bajo el castillo”. De gaztelu = “castillo”, más el elemento -pe = “bajo, debajo”.

Vizcarrín: “Lomilla”. De bizkar = “loma, ondulación del terreno”, más el sufijo romance de diminutivo -ín (presente por ejemplo en términos como calabacín, etc…). Se trata sin duda de la adaptación al castellano local de un antiguo término euskérico. Véase Vizcarral en SAN VICENTE DE LA SONSIERRA.

ARENZANA DE ARRIBA

Valdelamuña (Muña): “La colina”. De muña- / muno = “colina, ribazo”. El topónimo está ya fuertemente castellanizado.

ARNEDILLO

Peroblasco (Blaskurri): “Villa de Belasko”. Variante en -rr- fuerte del habitual uri = “villa, lugar poblado”. En la Edad Media se documentan las variantes Blascurri (1087) y Velascurri (1229), pero a partir de entonces el nombre se castellaniza y adquiere su forma actual. Podría ser éste un dato de gran valor para establecer la fecha aproximada de la pérdida del euskera en la zona.

ARNEDO

Larraz (Larrate): “El baldío”. De larrate / larrete = “terreno baldío, inculto” (éste a su vez derivado de larra / larre = “prado de hierbas y arbustillos espinosos”). Es un ejemplo más del abundante término riojano “larrate”. Tanto en los testimonios antiguos como en el habla moderna se suele pronunciar este topónimo como Larrad, siendo el “Larraz” que se observa en los mapas oficiales una variante creada tal vez por un simple error de transcripción administrativo.

Peña Isasa (Isasa): “Ulagar”. De isasa / isats = “ulaga, retama, arbustillo espinoso de flores amarillas, y en general cualquier clase de arbusto espinoso”. Actualmente existen dos peñas conocidas con este nombre, situadas justo a ambos lados de la población de Préjano, por lo que es posible que en principio este nombre se utilizase para designar a toda la comarca del pueblo, que aparece cubierta de un manto de vegetación seca y espinosa, adaptada al árido clima local.

Pieza de Pilarte: “Entre pilas”. De pila = “pila de agua”, y arte = “entre”. Podría tratarse del apellido de un antiguo propietario del terreno.

ARRÚBAL (ALOBARRI)

Arrúbal (Alobarri): “Noval”. De alor / alur (en composición alo- / alu-) = “pieza, terreno agrícola”, y barri = “nuevo”. En documentos medievales aparece como Helubarr, Aluvarr, Haluvar, etc… Es una típica construcción de dos términos, aplicada a terrenos que se habían mantenido salvajes, y que a partir de un determinado momento han sido desbrozados y puestos en producción, teniendo su continuación en el euskera moderno en la forma luberri / lubarri = ”noval, tierra cultivada por primera vez”, que como podemos ver también presenta la pérdida de la -r final de lur = “tierra”. Lur parece ser pues un término derivado del más antiguo alor / alur. Este nombre se repite en Alubarri de ALBELDA.

AUSEJO

Escarrillo: “Arce pequeño”. De azkar / ezkar = “arce” (árbol de hojas lobuladas), nombre que aún se conserva en el habla local riojana, y el diminutivo romance -illo (perrillo, librillo, etc…). Es un término ya totalmente castellanizado.

La Ochoa (Otxoa): “La Finca o propiedad de Otxoa”. Otxoa es un nombre de varón muy extendido en la Edad Media, que significa “el lobo”. Ver OCHÁNDURI.

La Reona (Larrate-ona): “La rade buena”. De larrate = “rade, zona no cultivada para permitir el desarrollo de leñas” (derivado de euskera larrete / larratz = “praderío, baldío”), más on = “bueno/a”, y el artículo -a = “el / la”. En documentos medievales se registra la forma “Redaona”, la cual tal vez deriva de “*Rade ona” = “Rade buena”, aunque no es imposible un sentido romance de aumentativo en -ona: “gran rade”.

Perujana (Perutxana): “Finca de Perutxo”. De Perutxo = “Pedrito” en euskera, y el sufijo latino -ana que servía para denominar villas y fincas, y que perduró hasta la Edad Media (Perutxo es un nombre ya posromano). No es el todo imposible que su terminación sea una contracción de (h)arana = “hoya, vallejo”, pero es preferible la hipótesis del origen latino del sufijo.

Valdemingañas: “Val de puntas”. Mingaina = “la punta de la lengua”, por extensión “punta en general”. Véase Cerro Mingaña en EZCARAY.

AUTOL

Turrax (Iturri-atx): “Peña de la fuente”. De turri / iturri = “fuente”, y atx / haitz = “peña”. Son unos pequeños cerros pedregosos a medio camino entre Autol y Aldeanueva, cuya zona más alta se denomina “La Peñaza”, de la cual nace el “Barranco o Llasa de Turrax”. También se le llama a este sitio Turras.

Monte Yerga (Erga): “El tajo”. De *erga, simple variante fonética del euskera actual erka = “surco, tajo”. Erga / erka es un término sumamente antiguo, y además emparentado directamente con el más extendido erreka, el cual, aunque actualmente se suele emplear para expresar la idea general de “río” o “barranquillo”, en origen designaba el concepto de “corte, tajo, surco”, y en general cualquier abertura de un terreno. En el caso concreto del monte Yerga, parece que este nombre podría corresponderse con el área de la montaña conocida actualmente como “Valdetajo”, donde se abre una enorme y profunda hondonada abarrancada en dirección norte. Además también es posible que el estrecho y afilado barranco situado al sur de la montaña, a pocos kilómetros de Grávalos, y donde debió de estar la vieja población vascona de Ergavia haya contribuido en la formación de este topónimo.
A nivel meramente etimológico y fonético, hay que señalar que la forma erga presenta además una evolución avanzada, ya que ha sonorizado la oclusiva K > G, fenómeno habitual en euskera tras N, L y R.
Este término debió de estar sumamente extendido en el habla de hace dos mil años, pues existen varios montes del mismo nombre en el espacio secular vasco-aquitano. Sin ir más lejos, en Irurzun (Navarra) se levanta otro monte Erga, conocido hoy en día como “La Trinidad”, y en cuyo costado se encuentra el profundo y estrecho tajo fluvial de Dos Hermanas, el cual es sin duda el punto de origen de la denominación erga, e incluso el origen del nombre del río Arga. Igualmente, entre las divinidades aquitanas de época romana, se ha registrado un dios Erge, que parece corresponderse con una montaña que se eleva sobre la localidad moderna de Montsérié.
Por otra parte, erga ha dejado infinidad de variantes tanto en el habla moderna, como en la toponimia antigua y actual, que únicamente varían en su consonante inicial: en esta línea hay que situar nombres como Tierga (< Terga), Uterga ( < ur-(t)erga = “surco de agua”, es decir, “acequia o barranquillo”), Lerga, Nierga, etc…
Sin ir más lejos, el término euskérico actual zerga = “impuesto”, resulta ser otro derivado de la misma raíz. A partir de la idea original de “corte o tajo” se fue desarrollando el actual de “impuesto”, debido a la consideración metafórica del acto de “recaudación de un capital” como si fuera una especie de “recorte” sobre los bienes que se poseen.
Finalmente señalemos que pese a la aparente semejanza, todos estos términos no tienen ninguna relación con el céltico *rika = “surco”, o por lo menos no han sido tomados como préstamo de esta familia de lenguas, sino que se trata de una creación espontánea del elemento autóctono.

BADARÁN (BADARAN)

Badarán (Badaran): “Val de prado”. Del euskera vizcaino bedar / *badar = “hierba, herbazal”, y (h)aran = “valle, hondonada”. El término “bedar” suele apocoparse en la forma beda- para formar compuestos, dando lugar a palabras como bedatse = “comienzo de la hierba, primavera” (atse = “comienzo”), bedaxka = “matojo” (sufijo diminutivo -xka), bedaur = “chufa” (ur = “avellana, y también fruto en general”), bedaro = “momento propicio para cortar hierba” (aro = “época, momento”), etc… De ahí que no haya ningún problema para plantear un antiguo compuesto *bedaran = “val de hierba” como origen del topónimo. El paso de bedaran a badaran es además fácilmente explicable por la típica evolución fonética vizcaino-riojana E > A, que se observa por ejemplo en los muchos topónimos que portan el componente zalaia en la comarca de Ezcaray, el cual es equivalente exacto del euskera actual zelai = “prado”.
Así pues, nos encontramos aquí frente a otro ejemplo clásico de las peculiaridades dialectales del euskera riojano, siempre tan íntimamente ligado al vizcaino-alavés.
En Leza (Rioja alavesa) se registra también el topónimo Vadaranduri, que parece ser el mismo que Badarán más el componente (h)uri = “villa, ciudad”. La -D- se explicaría en este caso por un fenómeno de repercusión fonética.

BAÑARES (*GANBO)

Arpide (Arpide): “Camino de piedra”. De arri (en composición ar-) = “piedra”, y bide (tras consonante -pide) = “camino”.

Gambomborra (Ganbo-onborra): “El tronco de Ganbo”. De ganbo = “fuente, manantial con virtudes medicinales”, y onbor / enbor = “tronco, leño de árbol”, más el artículo -a = “el / la”. Es muy posible que “Ganbo” no sea sino el nombre primitivo del actual pueblo de Bañares, el cual, como su propio nombre indica se caracteriza por su gran abundancia de manantíos y fuentes, mientras que el término “onborra” haga referencia a un viejo árbol de grandes dimensiones que pudo servir para señalar la frontera del municipio. Precisamente este topónimo se sitúa justo en la misma línea fronteriza del municipio de Bañares con el de San Torcuato, siendo frecuente encontrar términos que hacen referencia a antiguos árboles que marcaban un límite territorial, como por ejemplo el caso de los dos términos denominados “Roble Mojón” que se encuentran en SANTURDE y CORPORALES.

Turburu (Iturburu): “Manantial”. De iturri (en composición itur-) = “fuente”, y buru = “cabeza, origen”. De nuevo otro nombre que hace referencia a la naturaleza geológica de este pueblo.

Ubarra (Ubarra): “El barrizal”. De ubar = “lodo, barro, agua turbia de riadas y crecidas”, más el artícuklo -a = “el / la”. Concepto íntimamente relacionado con la características geográficas del pueblo de Bañares, y similar en cuanto a su forma al Ubarra de ALESANCO.

BAÑOS DE RIOJA

Ollavida (Olabide): “Camino de cabañas”. De ol(h)a = “chozo o cabaña pastoril”, y bide = “camino”. En este ejemplo se verifica el habitual paso romance -LH- > -LL- (Ol(h)auri > Ollauri, etc…).

BERCEO

Arancilla (Aranzila): “El valle hondo”. De (h)aran = “valle”, zil = “hueco, vacío”, más el artículo -a. El elemento ZIL se repite mucho en la toponimia riojana, y parece ser una simple variante del más extendido zilo / zulo = “agujero, hondonada”.

BRIEVA

Aizpuru (Aizpuru): “Alto de la peña”. De (h)aitz / atx = “peña”, y buru (que tras consonantes como tz / z / s suele ser alterado en la forma -puru) = “cabeza, origen, punto más elevado”.

Fuente de Turrubia (Iturrobia): “El hondo de la fuente”. De iturri (en composición itur-) = “fuente”, (h)obi = “hoyo, hondonada”, y el artículo -a = “el / la”. No es descartable que se encuentre aquí el elemento ubi = “vado”, pero teniendo en cuenta el paso habitual riojano O > U, es preferible relacionar la terminación del topónimo con (h)obi.

Zubizarra (Zubizarra): “Puente viejo”. De zubi = “puente”, y (t)zar = “viejo, destartalado, grandazo”, más el artículo -a = “el / la”.

BRIÑAS

Alto de Mendigorría (Mendi-gorria): “Monte pelado o áspero”. De mendi = “monte”, y gorri = “rojo”, adjetivo que en toponimia adquiere el valor de “pelado” o “de naturaleza áspera y quebrada”. Véase también CALAHORRA (KALAGORRI).

BRIONES

Arizabel (Aritz-sabel): “Hondo de robles”. De aritz = “roble” (en este caso aplicado al “quercus pyrenaica” o “rebollo”, uno de los pocos robles capaces de aguantar el clima de la zona, detalle que se ve claramente confirmado por el dato de que a no mucha distancia de este lugar, aunque ya en territorio de RODEZNO, se encuentra el término de El Rebollar, y junto a éste el de La Encina), y sabel = “barriga, vientre humano”, que en toponimia se emplea como metáfora para definir una ondulación del terreno. Ver Marisabel en OLLAURI.

Arzandime (Artzai-mendi): “Monte de pastores”. De artzai = “pastor de ovejas, y por extensión pastor en general”, y mendi = “monte”. Tampoco es rechazable traducirlo a partir de artza = “pedregal”, o incluso desde aritza = “robledo”. Esta última hipótesis se ve apoyada por el hecho de que al lado de este lugar se encuentra Arizabel. En todo caso el topónimo pertenece a una serie de nombres circunscritos a esta región, entre los que se ha producido el complejo paso fonético -mendi > -ndime / -ndeme. Véanse a este respecto Uzandeme en GIMILEO, y Réndime en SAN ASENSIO.

Chozas de Ibarra: “Chozas de la vega”. De ibar = “vega, vallejuelo”, más el artículo -a = “el / la”. Puede tratarse del apellido de un propietario del lugar.

Marure (Maruri): “Villa de Maru”. De Maru = “moro, moreno” (préstamo del latín maurus = “persona morena” al euskera, que ha dado lugar a otras variantes como mauru, mairu, maru, etc…), y uri = “villa”. Ha transmitido también su nombre a un arroyuelo que pasa por la zona. Aunque actualmente se asocie la idea de “moro” a la de individuo de origen magrebí, lo cierto es que en un principio este término era un simple adjetivo para definir personas, animales o vegetales de color oscuro, siendo el término “moreno” un derivado suyo. Parece ser que el apelativo Mauru / Mauruko se extendió en el mundo vascoparlante como nombre propio de personas, y así nos encontramos en Vizcaya con otro pueblo también denominado Maruri, así como con los riojanos Marcuria y Morcuri / Marcuri., en CERVERA y HARO.

CALAHORRA (KALAGORRI)

Arrate: Parece que se trata de una simple alteración del habitual término riojano “larrate”, ya que junto a este lugar se sitúa el paraje denominado “La Ratecilla”. En todo caso, el término arrate existe en euskera, y significa “portillo de la peña”. Ver La Rate en CERVERA DEL RÍO ALHAMA.

Calahorra (Kalagorri): “Cabezo pelado”. De kale / kali = “cabeza, cráneo” y gorri = “rojo”, el cual presenta en toponimia el sentido de “pelado” o “áspero” (recordemos ejemplos muy típicos como Mendigorria o Aizkorri).
La forma más antigua del topónimo parece ser la que aparece en monedas celtibéricas del siglo II a.C., en las que se puede leer en caracteres ibéricos el rótulo KA.L.A.KO.R.I.KO.S. Como este sistema de escritura no diferenciaba entre G y K, parece lógico transcribir el texto fonéticamente como *Kalagorri-kos, y considerarlo como formado por el nombre original “Kalagorri”, un sufijo indicador de origen -ko común a celtibérico y esuskera, y la -s final de nominativo singular celtibérico. En conjunto el texto vendría a querer decir algo asi como “(acuñación) de Calahorra”. Se trata por tanto de una antigua población originariamente de habla vasca, posteriormente administrada por una aristocracia celtibérica que emitió estas monedas adaptando el viejo nombre a su idioma. Con la conquista romana su pronunciación cambió hacia el conocido Calagurris, que presenta el típico paso O > U riojano, así como la -s de nominativo singular latino. Desde entonces, ya sólo se ha producido el desgaste de la -G- intervocálica que ha evolucionado a la -H- moderna, y la evolución de la -I final hacia la -A.
Aunque las varientes recogidas en la actualidad para la idea de “cabeza, cráneo” son kale y kali, no hay ningún problema para postular la existencia de una antigua variante *kala de tipo específicamente riojano, ya que en toda esta área se observa un paso generalizado E > A en muchos topónimos, uno de cuyos ejemplos más característicos es el del genérico zalaia, variante del euskérico común zelaia = “la pradera”. Por otra parte, el uso de palabras relacionadas con la idea de “cabeza o cráneo humano” para definir pequeñas elevaciones del terreno es algo habitual en la mayor parte de las lenguas, y concuerda muy acertadamente con la situación de esta población, justo sobre un cabezo de formas suaves y escasa altitud.
Finalmente, señalar el interesante dato de que en el Baztán todavía se conserva el apelativo kaligorri para expresar la idea de “pelirrojo”. Esto nos indica sin lugar a dudas, que el compuesto formado por ambas palabras con sus variantes dialectales *kalagorri / kalegorri / kaligorri es de gran antigüedad, y que formaba parte del vocabulario habitual del habla vasca de hace dos milenios, y por tanto no se trata de un término que se inventase específicamente para definir la posición de esta ciudad en concreto, sino que se trataba de un genérico (palabra presente en el vocabulario habitual de una lengua), de uso corriente. No perdamos de vista tampoco el nombre personal aquitano CALIXSON-, erróneamente analizado por algunos autores como céltico, y que se corresponde sin ningún problema con el euskera kalitxo = “cabecita, cabecilla”. Esto revela nuevamente la antigüedad dentro del vocabulario vasco-aquitano arcaico del elemento kali / kale /*kala.
No tiene pues nada que ver este topónimo con gara = “altura, alto” que se ha planteado en varias ocasiones como posible explicación para el primer componente de Calahorra (pensando en topónimos modernos vascos como Garagorri), y que proviene de una raíz diferente.

La Marcú (Malkor): “El cerro”. Se denomina La Marcú a una pequeña elevación arcillosa y pedregosa que surge al sur de Calahorra, justo sobre el pantano del Perdiguero. En documentos antiguos este lugar aparece como Malcur (1758), por lo que aplicando la conocida evolución fonética riojana O > U, no hay ningún problema para reconstruir el topónimo original en la forma *Malcor, y relacionarlo con el clásico término euskérico malkor = “monte, terreno escabroso, elevación del terreno en general”.

Nava de Iruña: “Nava de la ciudad”. Se trata de un topónimo registrado en un documento de entre los años 1125-1146, con la grafía “Naua de Irunia”. A nivel lingüístico presenta un gran interés, ya que aporta un ejemplo de un término sumamente extendido en la geografía de habla vasca, cuyo caso más famoso es el de Pamplona. Además supone una entrada de tendencias dialectales “orientales” en el espacio homogéneamente “occidental” (vizcainoide) que suele ser el riojano. Pensemos por ejemplo en el caso de la población de Uruñuela, derivado en diminutivo de la variante occidental “uruña”. Por otra parte, por los mismos años que en el caso calagurritano, se documenta en Yanguas (Rioja soriana) un topónimo similar, esta vez de tipo netamente “occidental”: “Navas de Uruña”.

Sorbán: Éste es nada menos que el topónimo más antiguo atestiguado en Calahorra, ya que aparece en un documento del año 1045 redactado a los pocos días de la reconquista cristiana de la ciudad, y exactamente con la misma forma de hoy en día: Sorban. En lo etimológico podría tratarse de una forma ya contraída de un antiguo *sorba-haran = “valle de sorbas”, siendo las “sorbas” un tipo de fruta muy abundante antaño, que incluso se cultivaba en algunas partes, y que también parece haber dado lugar a topónimos vascos como Zurbarán, Zurbaran-barri, etc. Por otra parte, tampoco es imposible que se trate de un topónimo en -anus derivado de un fundus latino, lo que lo acercaría a nombres como Zurbano (Álava). Existe también otro lugar denominado Sorbán en Tulebras (Navara).

CAMPROVÍN

Arroyo del Zangarrán: Ver Sangarrén en CERVERA DEL RÏO ALHAMA:

Mahave (Mahape): “Bajo el cerro”. De mahai = “mesa”, pero en toponimia “meseta o pequeña elevación del terreno en forma de escalón”, y el elemento -pe / -be = “bajo, debajo de”. Éste es otro ejemplo de cómo la ignorancia en materia de terminología euskérica arcaica lleva a cometer errores en el análisis de la toponimia riojana, puesto que se ha querido explicar al nombre de esta pequeña aldea primero a través del árabe muhabbab = “rico en grano”, y después a partir del nombre personal también árabe Muabb = “amado”, olvidando que alguna de las variantes más antiguas atestiguadas para este topónimo es Mahape (1049, 1062), lo cual nos conduce hacia una etimología de tipo indudablemente euskérico.

CASALARREINA (NAHARRURI)

Arteaga (Arteaga): “Encinar”. De arte = “encina, carrasca”, más el sufijo -aga de lugar. No obstante, éste topónimo habría podido surgir simplemente de un apellido.

Naharruri: “Villa de Navarro”. De Nahar = “navarro”, más el componente uri = “villa”. Es el antiguo nombre de la población, que según la tradición local fue sustituido por el actual en tiempos de la reina católica, debido a que a sus habitantes les sonaba ya muy extraño el nombre de su propio pueblo. No se puede descartar de todas formas una relación con nahar = “zarza, espino”.

Parrate (*Laparrate): “Portillo de zarzas”. De lapar = “zarza”, y ate = “portillo, lugar de paso”. En Falces y Peralta (Navarra) existe un término muy similar Parragate (de laparraga-ate).

CELLORIGO

Arrangurria (Arrangorria): “Valle pelado”. De *arran, seguramente una simple variante fonética de (h)aran = “valle”, y gorri = “rojo”, en toponimia “pelado, áspero”.

Galarraga (Galarraga): “Tronco seco”. De galar = “tronco muerto que queda en el monte”, y el sufijo de lugar -aga.

Arroyo Izarza (Lizartza): “Fresneda”. De lizar = “fresno”, y el sufijo abundancial -tza. Parece ser que en el curso de los siglos el topónimo ha perdido su L- inicial por desgaste.

Otaza (Otatza): “Argomal”. De ote (en composición ota-) = “argoma, tojo”, y por extensión cualquier arbusto espinoso de flores amarillas como las retamas, y el sufijo abundancial -tza.

Zarata (Zarate): “Portillo de la jara”. De zara = “jara, arbusto achaparrado, zona boscosa”, y ata / ate = “portillo, lugar de paso”.

CENICERO

Higate (Higate): “Paso de la cuesta”. De ika / ige = “cuesta”, y ate = “portillo, lugar de paso”. Similar a Igay en LOGROÑO.

CERVERA DEL RÍO ALHAMA

Barranco de Guaiz (uhaitz): “Arroyo o barranco”. De uhaitz / ugaitz = “arroyo, curso de agua en general”. Se trata de una típica tautología.

La Rate (Larrate): “Rad, terreno que se mantiene sin labrar para que crezca arbolado para leñas y madera”. Del euskera larrete / *larrate / larratz = “terreno baldío, abandonado, praderío”, el cual ha debido de originar el término riojano “rad” de similar sentido, tan abundantemente extendido por la toponimia de toda La Rioja.
Existe una cierta polémica acerca de este nombre, ya que a pesar de que la etimología a partir del euskera parece ser la más razonable, se ha intentado demostrar que rad provendría del latín ratis-ratis (en acusativo ratem) = “balsa, nave”, utilizado a veces en sentido figurado para indicar una zona boscosa. Esta explicación no deja de ser pese a todos los datos que se pueden aportar en su favor un tanto forzada, y parece mucho más lógico derivarlo del viejo término euskérico larrete / larratz, cuyo significado es virtualmente idéntico al riojano (la raíz originaria de estos términos es lar / lahar = “espino, arbusto espinoso y silvestre en general”, concepto perfectamente coherente con la idea que transmite rad -la cual en algunos pueblos además de su sentido habitual, se utiliza también para definir a los arbustos de brecina, que en euskera se denominan elar / elarre / larre-), y más si tenemos en cuenta que el elemento larra- / larre- está perfectamente documentado en la toponimia riojana, casi siempre reinterpretado como si fuera un nombre con el artículo femenino la por delante (La Reate en Nieva, La Randaria en Villoslada de Cameros, La Rea en Santa Coloma, etc). En coherencia con este detalle, la palabra rad aparece en casi todos los casos con el artículo la por delante (La Rad, La Rade, La Rate, etc…), lo cual indicaría que precisamente rad no es sino la consecuencia de la falsa extracción de una palabra que en principio era larrate, interpretada por el castellano como si fuera un femenino. Larrate / Larratz es por otra parte un topónimo muy repetido por todo el territorio vascoparlante antiguo o reciente.

Marcuria (*Maurukuria): “La villa de Mauruko”. De Mauruko = “morillo, morenillo”, nombre antiguo de varón muy extendido por La Rioja, (h)uri = “villa, lugar poblado”, más el artículo -a = “el / la”. Pequeña aldea de pastores a medio camino entre Cabretón y Cervera, hoy en día cubierta de invernaderos de champiñones. El topónimo a nivel filológico reviste un gran interés filológico, ya que además de portar el artículo -a (detalle compartido por la vecina IGEA), ha sido compuesto a partir de un nombre medieval que porta un elemento prestado latino (maurus). Todo ello indica una presencia muy tardía de la lengua vasca en esta zona -la más oriental de La Rioja-, lo cual resulta un dato de gran importancia, ya que en principio se podía pensar que en este punto se debió de perder la lengua ya en época romana, y sin embargo topónimos de este tipo nos hablan de una gran capacidad de supervivencia de esta lengua. Tal vez el euskera perduró aquí hasta los inicios de la Reconquista, principalmente entre pastores y gentes que pasaban la mayor parte del tiempo en la montaña, en condiciones de bilingüísmo con las hablas romances locales que serían mayoritarias en las grandes poblaciones de los valles.

Peña del Saco (Sako): “Peña del barranco”. De sako = “barranco, hondonada”. Se trata de un cerro rocoso que brota justamente en medio de la gran hondonada que conforma el encuentro del río de Añamaza con el Alhama. Varios pozos del río en la base de la loma contribuyen a aumentar la sensación de una especie de gran islote fluvial en el fondo del barranco. Etimológicamente es muy similar al topónimo Zaco en HARO, situado también en una hondonada que forma el Ebro.

Prado Recate (Errekate): “Paso del arroyo”. De erreka = “arroyo, regato”, y ate = “paso, portillo”.

Sangarrén: “Fundio de Sanhar”. De Sanhar = “recio, fuerte”, nombre de varón prerromano que se documenta en una inscripción de Sofuentes (Zaragoza), y el sufijo latino -anus que señala antiguos “fundus” o explotaciones agrícolas romanas. Como vemos el topónimo ha sufrido un intenso desgaste en su parte final, con imela arábiga (paso -A- > -E-), y pérdida de la vocal final. Este término reviste una gran importancia filológica, ya que porta un viejo antropónimo aquitano (= protovasco) documentado en una inscripción de Sofuentes (Zaragoza), y relacionado con el euskera zangar = “bravo, robusto, fuertote”. Estaríamos pues ante un viejo antropónimo prerromano de la zona, que podemos sumar a la lista de nombres de este estilo documentados en estelas del alto Cidacos como Agirsar, Onse / Onso, o Sesenco. Este topónimo se repite en una población del mismo nombre próxima a Huesca, y también dentro de la misma Rioja en el Arroyo del zangarrán en Camprovín, así como en Navarra en la pequeña población de Sengáriz (antiguamente Sangariz, que es por otra parte virtualmente idéntico a la forma con el genitivo latino con la que aparece el antropónimo en la inscripción de Sofuentes, en la que se lee SANHARIS), y en el despoblado de Changa(r)riain en Añorbe.

CIDAMÓN

La Zaballa (Zabala): “La plana”. De zabal = “llano, explanada”, más el artículo -a = “el / la”. Se observa la clásica evolución romance -LH- > -LL-.

CIHURI (ZUBIURI)

Huribarri (Huribarri): “Villa nueva”. De huri = “villa, lugar poblado”, más barri = “nuevo/a”. Compuesto muy abundante en todo el área vizcaino-alavesa, con la cual La Rioja compartía un mismo dialecto.

Cihuri (Zubiuri): “Villa del puente”. De zubi = “puente”, y uri = “villa, lugar poblado”.

CLAVIJO

Umbelarrá (Unbelarrate): Podría ser una contacción de mun(o) = “colina”, be = “bajo, debajo”, y larrate = “rade, zona dejada para el crecimiento de leñas”. Es decir “La rade de debajo de la colina”.

CORPORALES

Cuesta Utierre (Oterre): “Monte quemado”, De oterre = “monte quemado” (ote = arbusto espinoso montaraz, y por extensión “monte bajo en general”, erre = “quemado”). Se observan los habituales pasos fonéticos -O- > -U-, y la diptongación romance -E- > -IE-.

CUZCURRITA DE RÍO TIRÓN (KOZKORRITA)

Arroyo y corral de Guisalza (Gisaltza): “Salitral”. Gisal = “agua salitrosa, yeso”, más el abundancial -tza. Sin duda define zonas del arroyo de elevada salinidad.

Berriquia (Berrikia): “El noval”. De berri = “nuevo”, el sufijo -ka de iterativo (o quizás de diminutivo), y el artículo -a = “el / la”. En este caso se ha producido una conservación de la -E- frente a -R- (lo habitual en La Rioja es encontrar la forma occidental barri), tal y como también sucede con otros ejemplos como Berrobarrena en EZCARAY, todo ello debido a una cierta fosilización del término en su forma original.
En cuanto a su significado, señalemos que todos los topónimos relacionados con la idea de “nuevo, noval” suelen hacer referencia a terrenos desbrozados recientemente.

Cuzcurrita (Kozkorrita): “Lugares de cabezos”. De kozkor / kuskur = “elevación del terreno, cabezo”, (h)e(g)i = “lugar”, más la desinencia de plural -eta. Pertenece a una serie bastante larga de topónimos terminados con el elemento -ita (Botorrita, Arroita, Zorita, Irurita, etc…), que no se corresponde con el diminutivo castellano, sino que es consecuencia de la deformación habitual que sufre el componente (h)egi / (h)ei / te(g)i, que lo lleva a reducirse a una simple -I-, a lo que se añade la pérdida de la -E- de la desinencia -eta. Es decir, podemos plantear una evolución general para esta serie de topónimos del tipo: *-egieta > *-ei(e)ta > *-eita > -ita. Por otra parte, formas como Cuzcurrita, Cozcorrita y Coscurita se repiten con profusión por la geografía ibérica.

Garcitorre (Gartzi-torre): “Torre de Don García”. De Gartzi = “García”, nombre de varón que signifiva joven o muchacho”, y el préstamo castellano torre. El orden de esta construcción, en la que el nombre personal marcha por delante, convierte en inequívocamente euskérico el topónimo, ya que se trata del orden habitual vasco, diferente por completo en este aspecto al castellano. Presenta un fenómeno similar OJACASTRO.

Campanate (Kapanate): “Portillo de la campana”. De kanpana = “campana”, y ate = “portillo, lugar de paso”. Puede hacer referencia a alguna antigua iglesia.

Río Tirón (Tiroin): “Río”. Parece lógico asociar el milenario nombre de este río con el euskera tiroin / tirain / tira = “ola, movimiento o golpe de agua en general”. Puede que se trate de un antiguo término empleado para definir ríos, y especialmente los de aluvión. Sea como fuere, el nombre aparece como Tirone en documentos de los años 873, 938 y 940. Por otra parte, no sería imposible plantear una explicación alternativa, pensando en que la terminación es el sufijo de aumentativo romance, y que el nombre primitivo fue Tira, que es a la postre otra variante euskérica de la misma idea.

ENCISO

Andorra (Andorra): “El áspero”. De andur = “ruin, mezquino”, aplicado a la naturaleza del terreno, más el artículo -a = “el / la”. Topónimo que se repite tanto en el Principado del mismo nombre, como en una población turolense.

La Senova (Sendoa): “La finca de Sendoa”. Sendoa es un nombre de persona formado a partir del euskera sendo = “sano”, presente en la onomástica medieval riojana, y que además tendía a deformarse hacia la forma “Sendova”, debido a la aparición de un sonido -B- por influencia de la -O-. El paso -ND- > -N- posterior es también muy frecuente, por lo que parece lógico pensar que el topónimo es un derivado de este nombre.

EZCARAY (EZKARAI)

Altuzarra (Altu-zarra): “El alto elevado”. De altu = “alto” (préstamo romance), (t)zar = “viejo, grandazo (se trata en cierta medida de un aumentativo)”, y el artículo -a = “el / la”.

Aramburu (Aran-buru): “Parte alta del valle”. De (h)aran = “valle, hondonada”, y buru = “cabeza, extremo, parte alta de un lugar”.

Ayabarrena (Aia-barrena): “Lo de bajo el pueblo de Aya”. De Aia = “nombre de un antiguo pueblo, derivado de ai = “cuesta, declive”, más el elemento barren = “abajo, debajo”, similar al extendido término riojano “bajera”.

Azarrulla (Atzarrola): “Cabaña de ovejas viejas”. De atzar / artzar = “oveja vieja” (compuesto a su vez de ardi = “oveja” y tzar = “vieja”), y ol(h)a = “cabaña, chozo pastoril”. Se verifican los habituales pasos de O > U y -LH- > -LL-. Éste es un buen ejemplo de las consecuencias negativas que para una correcta comprensión de la toponimia riojana puede llegar a tener el desconocimiento del euskera, ya que ha habido quien ha propuesto que este nombre venía del árabe “al-za`rûra” = “el acerolo”, lo cual es un error.

Berrobarrena (Berro-barrena): “Lo de bajo la roza”. De berro = “roza, rotura, noval, terreno roturado por primera vez”, barren = “debajo de, bajo de”, más el artículo -a = “el / la”.

Bizcarra (Bizkarra): “La loma”. De bizkar = “loma, cerro”, más el artículo -a = “el / la”.

Cerro Mingaña (Mingaina): “La punta”. Mingain en euskera quiere decir literalmente “punta de la lengua”, pero tal vez debió de adaptarse a la toponimia para describir lugares muy puntiagudos o con elevaciones empinadas. Parece ser el mismo componente presente en Valdemingañas de AUSEJO.

Escarzarana (Ezkartza-arana): “El valle del arcedo”. De ezkar = “arce”, el sufijo abundancial -tza, (h)aran = “valle, hoya”, y el artículo -a.

Espalcia (Ezpaltzia): “El estacar”. De ezpal = “astilla, estaca de árbol”, el sufijo abundancial -tza, y el artículo -a. Sin duda se refiere a una zona de la que se extraerían leños y viguetas de madera.

Ezcaray (Ezkarai): “Peña alta”. De (h)aitz = “peña”, y garai = “alto/a”. Sin duda es el antiguo nombre de la magnífica Peña de San Torcuato, la cual domina todo el valle en el que se asienta Ezcaray. Existe otro lugar llamado de la misma forma al sur del municipio, en terreno áspero y fragoso.

Ezquivia (Ezki-ibia): “El vado de chopos”. De ezki = “chopo”, ibi = “vado, paso de un río”, y el artículo -a. Dentro del municipio existen dos lugares diferentes con este nombre

Galarcia (Galartzia): “Troncos secos”. De galar = “tronco seco de árbol que queda en pie en el monte”, el sufijo abundancial -tza, y el artículo -a = “el / la”, que al chocar con una palabra terminada en -a produce en dialectos vizcaino-guipuzcoanos (los mismos a los que se asociaba el riojano antiguo) la secuencia -ia.

Gastanzalaya (Gaztain-zalaia): “El prado de castaños”. De gaztain = “castaña, castaño”, zalai = “pradera”, y el artículo -a.

Iluncia (Iluntzia): “La umbría”. De ilun = “oscuro”, el sufijo abundancial -tza, y el artículo -a. Este mismo lugar se denomina también La Umbría, lo cual no es sino una simple traducción del más anciano término euskérico.

La Zalaya (Zalaia): “La pradera”. De zalai = “prado, pradera” (variante típicamente riojana del más habitual zelai), y el artículo -a.

Loma Bizcarra (Bizkarra): “La loma”. Evidentemente se trata de lo que en lingüística se denomina una “tautología”, es decir, la repetición dentro de un mismo topónimo de dos o más términos en diferentes idiomas, que hacen referencia a una misma característica del terreno.

Lucuturría (Luku-iturria): “La fuente del bosque”. De luku = “bosque”, iturri = “fuente”, más el artículo -a. Tampoco es imposible que provenga de laku = “lago”.

Mosquilcia (Moskiltzia): “El vivar”. De moskil / muskil = “retoños, brotecillos nuevos de árboles”, el sufijo de abundancial -tza, y el artículo -a = “el / la”.

Quiricia (Kiritzia): “El ulagar”. De kiri = “ulaga, retama, arbusto espinoso de flores amarillas”, el sufijo abundancial -tza, y el artículo -a = “el / la”, que al chocar con una terminación en -a de otro sustantivo o adjetivo da lugar a la secuencia -ia.

Sagarraga (Sagarraga): “Manzanar”. De sagar = “manzana, manzano”, y el sufijo de lugar -aga.

Tontorro (Tontorra): “La cumbre”. De tontor = “cumbre”. Como se puede ver este nombre ha sido castellanizado.

Turza (Iturritza): “Fuentes”. De iturri = “fuente”, y el sufijo abundancial -tza. Coincide en su nombre con una gran cantidad de topónimos de todo el mundo vascoparlante antiguo y moderno.

Zunarro (Zunarra): “El olmo”. De zunar = “olmo”. Este nombre al igual que en el caso de Tontorro, y también Txumarro de MUNILLA ha sido castellanizado.

FONCEA

Foncea (Fontezeia): “Fuente del mercado”. Híbrido romance-vascuence, a partir de fonte = “fuente”, y zeia = “mercado”. Este nombre aparece en el año 952 como Fonteceia. Es posible que esté relacionado con la vecina población de Sajazarra ( < *Zeia-zaharra), e incluso tal vez con el río Ea, que atraviesa ambos municipios. De hecho existe todavía hoy en la misma Foncea el rincón conocido como “Fuentesaja”, que continúa la forma antigua del topónimo. Por otra parte, en terrenos del municipio se encuentran los últimso restos del Castro Muriel, reclamado por Sancho el Sabio en 1177 como perteneciente al reino de Navarra.

FONZALECHE

Zabaleta (Zabaleta): “Los llanos”. De zabal = “llano, plano, ancho”, más el sufijo pluralizante -eta. Se trata de uno de los escasísimos ejemplos de este sufijo en La Rioja, en cuyo dialecto local se usaba generalmente el más arcaico -tza. No es imposible por tanto, que se trate de un apellido de antiguo propietario del lugar. Ver Zabalza en HARO.

GALBÁRRULI (GALBARRULI)

Azcorri (Azkorri): “Peña pelada”. De aitz = “peña”, y gorri (tras consonante -korri) = “rojo, áspero, pelado”.

Galbárruli (Galbarruli): “Villa de Galbar” De galbar = “calvo, raso”, nombre de varón, más uri / uli = “villa”. Aunque la hipótesis de un antropónimo parece razonable, no es imposible que este nombre significase en un principio “villa del raso”, ya que en toponimia es frecuente usar el término galbar para designar zonas llanas carentes de vegetación.

GIMILEO

Achalde (Atxalde): “Zona de peñas”. De atx = “peña”, y alde = “comarca, región, área”.

Harrate (Harrate): “Portillo de la peña”. De harri (en composición har-) = “piedra, peña”, y ate = “portillo, lugar de paso”. Ver Arrate en CALAHORRA.

Uzandeme (Auza-mendi): “Monte comunal”. De auzo (en composición auza-) = “barrio, zona de la comunidad”, y mendi = “monte”. Uno de los tres topónimos de la zona que han experimentado el complejo cambio fonético -mendi > -ndime / -ndeme. Ver Arzandime en BRIONES, y Réndime en SAN ASENSIO.

HARO

Arteaga (Arteaga): “Encinar”. De arte = “encina”, y el sufijo de lugar -aga. Aparece este término en una referencia de 1278.
Azcorria (Azkorria): “Peña pelada”. De (h)aitz = “peña”, y gorri (en composición tras sibilante -korri) = “rojo, pelado, áspero”.

Bilibio (Bilibio): “Lugar de paso rodado, carretera”. Aunque se ha pensado en una explicación latina para el milenario topónimo, parece por el contrario que se puede establecer sin muchos problemas un origen vasco. En concreto, se trataría de una variante del frecuente ibi(o) = “vado, paso de un río”, que en origen significaba cualquier lugar de paso en general (de aquí deriva el muy utilizado bide / ibide = “camino en general”), más el antiguo bil = “redondo”, y por extensión “rueda” (pensemos en términos como gurpil = “rueda de carro”, formado por gurdi + bil). Así pues se trataría de un paso para vehículos con ruedas, seguramente algún antiguo camino o primitiva carretera. La presencia del topónimo “La Calzada” en las faldas de un cerro cercano al castro de Bilibio, nos permite asegurar casi sin lugar a dudas que esta interpretación del nombre de la población es correcta.

Coba Assuri (Koba Atxuri): “Cueva de la peña blanca”. De koba = cueva, atx = peña, y zuri = “blanco/a. No se puede descartar de todas maneras la presencia del antropónimo medieval Asuri.

Coba balza (Koba baltza): “Cueva negra”. De koba = “cueva”, baltz = “negro/a”, y el artículo -a = “el/la”.

Iraza (Iratza): “Helechal”. De iratz(e) = “helecho”, más el sufijo abundancial -tza.

Iturrimurri (Iturri-murri): “Fuente murria, de poco caudal”. De iturri = “fuente”, y murri = “escaso, pobre, seco”.

Marcuri (Maurukuri): “Villa de Mauruko”. De Mauruko = “morillo, morenillo”, nombre personal de varón, más (h)uri = “villa, lugar poblado”. En la Edad Media existió cerca de CASALARREINA otra aldea denominada Morcuri, originada sin duda en el mismo antropónimo. Este topónimo se repite igualmente en CERVERA DEL RÍO ALHAMA (Marcuria).

Mendico (Mendiko): “Montecillo”. De mendi = “monte”, más el sufijo arcaico de diminutivo -ko.

Mutilluri (Mutiluri): “Villa de Mutil”. De mutil = “muchacho”, usado seguramente como nombre de varón, y (h)uri = “villa, lugar poblado”. Similar a Valdegastea en LOGROÑO y ALBERITE.

Sagazahar (Zaia-zahar): “Mercado viejo”. Aparece ya en una referencia del año 1049. Este nombre parece ser similar al de Sajazarra, aunque no es descartable del todo una explicación alternativa con sagar = “manzana, manzano”.

Zabalza (Zabaltza): “Llanos”. De zabal = “llano, plano”, más sufijo abundancial -tza.

Zaco (Zako): “Hondonada”. De zakon / sako = “hondonada, barranco”. Se denomina así a una hondonada que forma el Ebro, y que ahogada entre los montes de la Sierra de Cantabria surge nada más superarse el estrecho paso de las Conchas de Haro.

HERCE (HERTSI)

Cuesta de Sarranco (Sarranko): “Bosquecillo”. De sarri = “espesura, bosque”, más el sufijo de diminutivo -(a)nko.

Herce (Hertsi): “Angosto”. De hertsi / ertzi = “estrecho, apretado, angosto”. Aparece alguna vez como Herci en documentos medievales. El topónimo se deriva de la peculiar situación de este pueblo, el cual se encuentra literalmente empotrado contra un cortado rocoso por un lado, mientras que por el otro el lecho del Cidacos también le corta el paso, quedando el casco urbano como “ensartado” entre ambas barreras. Tampoco es descartable asociarlo con ertz = “esquina”, ya que las masas rocosas del lugar se presentan en forma de aristas y cúspides bastante agudas.

Sierra Laez (Alaitz): “Pastizal”. De *al(h)aitz(e) = “pastizal, zona de pasto”, un término perdido en el habla moderna, pero que sobrevive en el roncalés alatzera eraman = “llevar a pastar, al pasto”. Se trataría de una derivación del verbo al(h)atu = “alimentar, pastar” (sin duda derivado de ale = “grano, cereal”), más el frecuente sufijo de acción verbal -(i)tze / -(i)tza, que muchas veces evoluciona hacia matices de plural o resultado de una acción. Además, como presenta en muchos casos una -I- delante (recordemos términos como egoitza, emaitza, etc…) no parece ser demasiado arriesgado plantear la existencia de un antiguo *alhaitze / *al(h)aitza / *al(h)aitz, que explicaría perfectamente la larga serie de topónimos de similar aspecto que se extienden a lo largo y ancho de toda la superficie vascófona antigua y moderna. De hecho, tenemos el caso del muy abundante olatz / olatze / olatza / olaitz = “majada, zona pastoril”, compuesto de ola = “cabaña, choza o pequeño refugio pastoril”, al que se le ha añadido sin duda el mismo sufijo -(i)tza / -(i)tz(e).

HERRAMÉLLURI (HERRAMELLURI)

Casildagurría (Casilda-gorria): “Casilda la pelirroja”. De Casilda = “Casilda”, nombre de mujer, gorri = “rojo/a”, más el artículo -a. Típico topónimo creado a partir del nombre de un antiguo propietario, del que además se nos especifica su apodo. Se observa el paso fonético habitual riojano O > U.

Harrilucea (Harriluzea): “La peña larga”. De harri = “piedra, peña”, luze = “largo/a”, y el artículo -a = “el / la”. Ver Alrucea en VILLAVELAYO.

Herramélluri (Herramelluri): “Villa de don Ferramel”. De Ferramell = “Ferramell”, nombre medieval de varón, más uri = “villa”. Hay quien ha pretendido asociar este topónimo con un cierto conde alavés llamado de esta manera. Sea como fuere, el topónimo se repite en Labastida en la forma Valderremelluri.

HERVÍAS

Mendiguillo (Mendigilo): “Montecillo”. De mendi = “monte”, y el viejo sufijo diminutivo -gilo (por ejemplo elurgilo = “copo pequeño de nieve”).

IGEA (ITXEA)

Igea (Itxea): “La casa”. De itxe / etxe = “casa”, y el artículo -a = “el / la”. Aunque se ha pensado que el topónimo original pudo ser *etxea, y después se habría efectuado un paso E- > I- por imela arábiga (fenómeno que altera las vocales), lo cierto es que no se hace necesario recurrir a tal explicación, puesto que tenemos perfectamente documentada la forma itxe en los dialectos de la región entre Oyarzun y Vera de Bidasoa.

Peña Mingalarri: “Peña de Minga la peña”. De Minga = diminutivo de Dominga, nombre abundantísimo en la toponimia riojana (y que de paso ha dado lugar al término castellano “mengano”), y (h)arri = “peña, piedra”. El elemento mingo / minga ha sido muy utilizado para denominar individuos genéricamente (equivalente en cierto modo a expresiones muy frecuentes en el mundo rural como “el tío tal, la tía cual, el fulano, el mengano”, etc…), y en este caso da la sensación que se ha producido un híbrido castellano-euskera. Quizás a partir de una peña que en principio se denominaba (h)arri sin más, se añadió ya una vez perdida la lengua vasca el apelativo de “Minga la arri”, debido a alguna mujer que vivía por allí a la que se le dio como apodo el nombre de la peña, o incluso tal vez a algún personaje femenino mítico del estilo de Mari.
Tampoco es descartable una interpretacion enteramente romance del tipo “Minga la arri” = “Minga la [que dice] arri o arre” (es decir, un apodo aplicado a una mujer), pero el hecho de encontrar la secuencia -arri- para nombrar una peña parece encaminarnos más bien hacia una interpretación netamente euskérica de la segunda parte del topónimo.

JUBERA

Torritondo: “Junto a la fuente”. Aparece en una lista del año 1100 de términos de Jubera. Quizás venga de un anterior *iturritondo, compuesto a partir de iturri = “fuente”, más ondo = “junto, al lado de “, con una -T- epentética, aunque también sería posible derivarlo a partir de una forma *iturrieta-ondo = “junto a las fuentes”, con el morfema -eta de plural.

Praderacho (Praderatxo): “Pradilla”. De pradera = “pradera”, préstamo castellano, más el sufijo diminutivo -txo. Topónimo medieval que revela una situación ya de intensa castellanización por parte de los últimos hablantes de euskera del lugar.

LAGUNA DE CAMEROS

Bláscora (*Blaskuri): “Villa de Blasco”. De Belasko = Velasco”, nombre medieval de varón, más el frecuente uri = “villa, lugar poblado”. Se repite en Peroblasco de ARNEDILLO.

LAGUNILLA DE JUBERA

Larra (Larra): “Prado”. De larra = “prado”, variante occidental del más frecuente “larre”.

LEZA DE RÍO LEZA (LEZA)

Leza de río leza (Leza): “Sima”. De leza = “sima, garganta, cueva, foz”. En clara relación con las hoces que el río del mismo nombre ha labrado en las inmediaciones de esta localidad.

LOGROÑO

Igay (*Ikai o *Igahegi): “Costarral”. Sin duda es similar al topónimo alavés Igay, que aparece en la Reja de San Millán (1025) como Igahigi, e Higahegui en 1295, y que significa “lugar de cuestas”, por lo que es posible que el logroñés también provenga de un mismo compuesto. En todo caso existen vocablos en el euskera actual como ikai / ika / ige = “cuesta”, surgidos a partir del verbo igan = “subir” (igaite / igaitze / igaipen = “subida, ascenso”), de los que ha podido surgir directamente el topónimo.

Río Bero (Bero): “Caliente”. De bero = “caliente”. Éste es el viejo nombre del actual Iregua, y posiblemente sea el origen de la antigua denominación tribal Berones = “los del río Bero”. Los berones primitivos habrían sido pues un pequeño grupo de personas que habitaban a orillas del río Iregua, seguramente en su desembocadura, en terrenos del Logroño de hoy, manteniendo el Monte Cantabria como oteadero de vigilancia del paso del Ebro del que habla el geógrafo griego Estrabón. Después el nombre se habría extendido al resto de La Rioja, configurándose la tribu berona que conocieron los romanos en tiempos ya históricos.

Valdegastea (Gaztea): “Hoya de Don Gaztea”. De gaztea = “el muchacho”, nombre medieval de varón. se documenta otro Valdegastea en ALBERITE.

LUMBRERAS

Alto de Altazarre (Altazarre): “Alto viejo”. De altu = “alto” (préstamo románico), y (t)zar = “viejo, grandazo”. Parece que la -E final se debe a un proceso bien conocido de fosilización de una antigua vocal de las desinencias de caso, aunque también podría ser la adaptación romance de una antigua -I final. Ver Subizarre en VENTOSA.

Larramo (Larramo): “Vivar”. De larra / larre = “prado, pradera de espinos”, más un componente -(a)mo = “brote de vegetal, retoño”, variante dialectal de amu / muin (obsérvese la alternancia ernamo / ernamuin = “brote vegetal”). A no mucha distancia hacia el este se encuentra el lugar denominado “El Vivero”, que parece relacionado con Larramo. Este curioso topónimo sería en cuanto a su significado un simple sinónimo de otros más extendidos por La Rioja como Mosquilcia en EZCARAY, o Bosquil en AUTOL. Ver La Randaria en VILLOSLADA DE CAMEROS, donde se comenta la importancia filológica de este término.

MANSILLA DE RIOJA

Aranguecia (Arangaitza): “El valle malo”. De aran = “valle, hondonada”, gaitz = “grande, basto, malo, áspero”, más el artículo -a = “el / la”. Señalemos que a pesar de la connotación negativa que suele tener hoy en día gaitz, en principio solamente expresaba la idea de algo grande o de dimensiones elevadas, por lo que una traducción del tipo “el valle grande” sería igualmente aceptable. Véase Turgueiza en VALGAÑÓN.

MANZANARES DE RIOJA

Mendirasque (Mendi-iraski): “Monte sofocado”. De mendi = “monte”, e iraski = “sofocar, apagar un fuego”. El topónimo hace referencia sin duda a un gran incendio acaecido hace cientos de años, del cual no obstante ha quedado recuerdo en la toponimia.

MEDRANO

Valbendía (Mendia): “Valle del monte”. De mendi (arcaico *bendi) = “monte”, más el artículo -a = “el / la”. El topónimo es un híbrido romance-vascuence.

MUNILLA

Barranco Ezquerra (Ezkerra): “El salvaje, áspero”. De ezker = “izquierda”, pero usado como adjetivo con el sentido de “hosco, insociable”, lo que en toponimia indica una zona agreste y salvaje. Se repite en la Riojilla Burgalesa.

Casilla Urría (Urria): “La villa”. De urri = “villa, lugar poblado” (variante en -RR- fuerte del común uri). Prácticamente se puede decir que se trata de una tautología, ya que en principio parece que urri / uri hacía referencia incluso a lugares en los que sólo se presentaba una simple casa de campo agroganadera.

Chumarro (Txumar): “Olmillo”. De txumar (diminutivo) / zumar = “olmo”. El término se ha introducido en el habla local al igual que sucede con ezcarro = “arce”.

Munilla: “Colinilla”. Diminutivo romance sobre una base más antigua muña- / muno = “colina, cerro”.

NÁJERA (NAHIERA)

Artaza (Artatza): “Carrascal”. De arte (en composición arta-) = “encina, carrasca”, y el abundancial -tza. En 1054 aparece ya documentado el Pago de Artaza.

Nájera (Nahiera): “Costarral, ladera”. De nahiera = “deseo, apetencia, inclinación”, pero en toponimia “cuesta, zona inclinada”. Si bien se han ofrecido etimologías árabes para explicar el nombre, asociándolo con el componente aiara = “peña”, y otras con el antropónimo Nasser, un estudio detallado de las variantes de las referencias más antiguas nos encamina claramente hacia una etimología de tipo vasco arcaico. En concreto, se observa en los primeros siglos una gran abundancia de variantes con -L-: Naiele en 943, Nagela en 972, Naila 1040, flumen Naialiellam 1054 (es el río Najerilla, derivado del nombre de la población), Naiala 1054, o Naiale 1067. Sólo a partir del siglo XII se estabiliza definitivamente el topónimo en su forma definitiva en -R-. Esto nos indicaría casi sin lugar a dudas que la forma originaria presentaba precisamente la -L- intervocálica, y que se ha producido el típico paso fonético -L- > -R- tan característico del euskera.
Morfológicamente parece que se trata de una simple variante con N- inicial del mismo nombre que se presenta en Ayala (Álava), el cual justamente ha evolucionado en el euskera moderno hacia la forma Aiara. Además contamos con términos todavía presentes en el habla actual como aiera = “costado”, aieka = “costado” (diminutivo), aiher = “deseo, inclinación, antipatía” (este último utilizado frecuentemente en toponimia con el sentido de “cuesta”), y ai = “declive, cuesta”, que nos confirman este tipo de interpretación. Parece pues deducirse que existió un antiguo término *(n)a(h)i que en principio querría expresar la idea general de “inclinación”, el cual después fue evolucionando en variantes de diversos sentidos, aplicándolo por un lado al comportamiento humano con el sentido de “querer, deseo”, y a la toponimia con el de “inclinación, ladera, zona en cuesta”. Posteriormente se le añadió la desinencia -ela de modo (que aún se conserva fosilizada en expresiones como nola = “cómo”, honela = “de esta manera”, etc), la cual experimentó la evolución netamente euskérica -L- > -R-, dando lugar al fin a términos como nahiera / nahiara o aiera.
Por último, señalar que la alternancia de formas dialectales con N- inicial y sin ella es también un fenómeno netamente euskérico: negel ~ igel = “rana”, norban ~ orban = “mancha”, nekaitz ~ ekaitz = “tormenta”, etc…
Parece lógico pensar que además del Najerilla, se encuentra el mismo elemento en la población de Neila (Rioja burgalesa), en la que nace precisamente este río, y caracterizada por hallarse en terreno muy empnado.

Vallarán (haran): “Valle de valle”. Se trata de nuevo de otra típica tautología en la que se repite un mismo concepto en euskera y romance a la vez. En Santurde se repite un topónimo similar.

NALDA (NALDA)

Nalda (Nalda): “Cuesta”. Simple variante fonética en N- inicial de malda / alda = “ladera, cuesta, terreno empinado”.

NAVARRETE (NABARRATE)

Navarrete (Nabarrate): “Portillo de navarros”. De nafar / nabar = “navarro”, y ate = “puerta, portillo, lugar de paso”. Existe a lo largo y ancho de toda la zona vascófona antigua una serie de topónimos que en sus primeras fases suelen presentar la forma “Navarrate / Nafarrate”, y que tienden a deformarse en la variante castellanizada Navarrete. Da la sensación que se trata de los restos de un antiguo sistema de comunicaciones que unía las distintas áreas del reino mediante cañadas y caminos, y del cual ha quedado recuerdo en esta serie de topónimos.

NIEVA DE CAMEROS

La Cocucha (Kokotza): “La cumbre”. De kukutz / kokotz = “cumbre, cúspide, punta en general”, más el artículo -a = “el / la”, aunque también podría tratarse del sufijo abundancial -tza.

La Reate (Larre-ate): “Portillo del prado”. En este caso parece que nos encontramos ante un término de sentido diferente al común larrate, formado esta vez sí por un compuesto con ate = “puerta, portillo”.

Nieva (Neba): “El hermano”. De neba = “hermano de mujer”. En toponimia suele emplearse los conceptos de hermano / hermana para calificar a elevaciones del terreno o peñas gemelas situadas a corta distancia. En este caso parece que podrían haber sido algunos de los cerros situados sobre esta población los que produjeron este topónimo.

OCHÁNDURI (OTXANDURI)

La Mentoste (Mentoste): “Tras el monte”. De mendi = “monte”, y oste = “detrás, tras”, forma típicamente vizcaina.

Ochánduri (Otxanduri): “Villa de Don Otxando”. De Otxando = “lobito”, nombre de varón muy frecuente en la Edad Media, equivalente al románico Lope, más uri = “villa, lugar poblado”.

OCON

Sierra Laez (Alaitz): “Pastizal”. De *al(h)aitz(e) = “pastizal, zona de pasto”, un término perdido en el habla moderna, pero que sobrevive en el roncalés alatzera eraman = “llevar a pastar, al pasto”. Se trataría de una derivación del verbo al(h)atu = “alimentar, pastar” (sin duda derivado de ale = “grano, cereal”), más el frecuente sufijo de acción verbal -(i)tze / -(i)tza, que muchas veces evoluciona hacia matices de plural o resultado de una acción. Además, como presenta en muchos casos una -I- delante (recordemos términos como egoitza, emaitza, etc…) no parece ser demasiado arriesgado plantear la existencia de un antiguo *alhaitze / *al(h)aitza / *al(h)aitz, que explicaría perfectamente la larga serie de topónimos de similar aspecto que se extienden a lo largo y ancho de toda la superficie vascófona antigua y moderna. De hecho, tenemos el caso del muy abundante olatz / olatze / olatza / olaitz = “majada, zona pastoril”, compuesto de ola = “cabaña, choza o pequeño refugio pastoril”, al que se le ha añadido sin duda el mismo sufijo -(i)tza / -(i)tz(e).

Ocón (Oka): “Barranco”. Nos encontramos aquí ante un aumentativo mediante el sufijo romance “-ón” de un topónimo anterior, que sin duda era originalmente *Auka u *Oka, de forma similar a lo que sucede en el caso del río y montes de Oca, documentados antiguamente bajo la forma Auca. *Auka / Oka aplicado a la toponimia es un término desaparecido en el habla vasca moderna (en el diccionario de Múgica aparece una palabra ok de origen vizcaino, a la que se le da el significado de “hondonada o barranco”, y que se trata de la única cita del término con este sentido, aunque por su abundancia en toponomia parece ser correcta), que en origen significaba “barranco o torrentera”, y que actualmente sobrevive muy transformado en la expresión oka egin = “vomitar”, compuesto del verbo egin = “hacer”, y el adverbio oka, variante de joka / *(j)auka = “golpeando, a golpes, a empujones, a acometidas”. Es decir, la idea de “acometida brusca” se habría empleado para definir una avenida de aguas torrenciales.
También existe troka = “barranco”, el cual es un derivado del español, torca, y al que no hay que confundir pese a las apariencias con el auka / oka al que nos referimos, pues tiene un origen diferente.
Sea como fuere, Ocón / Auka haría referencia en origen a los muchos barranquillos torrenciales que descienden de la sierra de Laez, en cuyas laderas se sitúa esta población. Además encontramos un homólogo burgalés (Ocón de Villafranca) precisamente inmerso en los Montes de Oca, en los cuales nace el río Oca, tratándose éste último nombre sin duda de otra de tantas tautologías. Por el valle de Guernica (Vizcaya) discurre también otro río Oca.

OJACASTRO (OIAKASTRO)

Arangutia (Arangutia): “El vallejo”. De (h)aran = “valle”, guti = “pequeño”, y el artículo -a = “el / la”.

Aransay (Aranzadi): “Espinal”. De arantz(a) = “espina, espino”, más el sufijo de colectivo -di. El topónimo ha perdido en su evolución la -D- intervocálica, fenómeno muy habitual en castellano (por ejemplo, acabado > acabao, perdido > perdío, etc…).

Arroyo Muraga (Muraga): “El muro”. De muru = “muro” (préstamo romance), y -aga, sufijo de lugar.

Articuza y Articucilla (Artikutza): “Los establillos de ovejas”. De artei / artegi = “ovil, redil o establo de ovejas” (ardi-tegi), el sufijo diminutivo arcaico -ko, y el colectivo -tza. Articucilla parece ser el mismo topónimo, al que se le ha añadido el componente zil = “hondonada, hondo”. Existe por otra parte un topónimo idéntico (Artikutza) en Goizueta (Navarra), muy conocido por situarse allí el embalse que suministra de agua corriente al área de Donostia.

Arviza (Arbitza): “Rabanera”. De arbi = “rábano, nabo”, más el sufijo abundancial -tza. El nabo tenía una enorme importancia nutritiva en tiempos anteriores al descubrimiento de América (continente originario de la popular patata), ya que es una planta de rápido crecimiento que aporta una buena cantidad de hidratos de carbono.

Escarza (Ezkartza): “Arcedo”. De ezkar = “arce”, más el sufijo abundancial -tza.

Marichipia (Mari-txipia): “Mari la chica”. De Mari = “Maria” (diminutivo cariñoso), txipi = “pequeño/a”, y el artículo -a. Típico topónimo creado a partir del nombre y apodo de una persona.

Ojacastro (Oia-Kastro): “Castro del río Oja”. De Oia = nombre primitivo del Oja, y castro = “poblamiento fortificado” (préstamo romance). El orden en la composición es genuinamente euskérico (en castellano sería *Castro-oja). Por otra parte, el célebre río que da nombre a toda la comunidad autónoma podría estar relacionado con términos vascos como oi = “encía”, pero en toponimia “hondonada”, con variantes relacionadas etimológicamente como oiada = “encañada, barranquillo”, ohe / oia (vizc.-guipuz.) = “cama, lecho de un río”, (h)obi = “fosa, hueco, encía”, etc… Así pues, nuevamente el nombre Oja no sería sino otra tautología (repetición de un mismo concepto en dos lenguas diferentes dentro de un solo topónimo, en este caso transcribiríamos el nombre como “río de río”).
El motivo de que toda la tierra riojana haya recibido este nombre es que la Reconquista cristiana -movimiento político-militar del que han surgido las provincias y territorios actuales en España-, se produjo en esta zona principalmente de oeste a este, extendiéndose el nombre del primer valle perteneciente a los cristianos al resto de valles fluviales de características similares que fueron conquistando, hasta detenerse ya en el Valle del Alhama, al topar los castellanos con el área de reconquista navarro-aragonesa.

Uyarra (Oiharra): “El quebrado”. De oihar = “torcido, quebrado, terreno áspero y fragoso”, más el artículo -a = “el / la”. Se observa el clásico paso O > U.

OLLAURI (OLAURI)

Arroyo de Zamaca (Zamaka): “Varejas”. De zamaka = “carga de leña, tronco de árbol de monte”. Se trata de un término derivado de zama = “carga”, que con el tiempo adquirió el sentido de “fajo de varas o ramas”, hasta dar lugar al concepto de “tronco o leño de árbol”. Aplicado a la toponimia parece referirse a las grandes masas de cañizos y arbolillos que crecen en los sotos junto a los ríos. Esta palabra parece que gozó también de bastante uso en la zona de Mendavia y alrededores (donde existe otro Zamaca al que también se le denomina El Juncal), la cual se presenta notablemente ligada en lo toponímico a los antiguos dialectos riojanos.

Marisabel (Mari-sabel): “Hondo de Mari”. De Mari = “Mari” (apócope de María), y sabel = “vientre, barriga, ondulación de un terreno”. Ver Arizabel en BRIONES.

Ollauri (Olauri): “Villa de cabañas”. De ola = “cabaña, chozo pastoril”, y uri = “villa, lugar poblado”. Se verifica el paso fonético romance -LH- > -LL-.

ORTIGOSA DE CAMEROS

La Cocucha (Kukutza): “La cumbre”. De kukutz = “cumbre, cúspide”, más el artículo -a = “el / la”. Se repite en TORRECILLA EN CAMEROS.

PINILLOS

La Naturre (Landa-iturri): “Fuente de la landa”. De landa = “landa, terreno de monte bajo”, e iturri = “fuente”. Se observa la típica simplificación -ND- > -N- (ver La Senoba en ENCISO), así como la adaptación romance -I > -E.

Lazalde (Lazalde): “Zona de cuevas”. De leza = “sima, cueva”, más alde = “zona, área”.

PRÉJANO

Peña Isasa (Isasa): “Ulagar”. De isasa / isats = “ulaga, retama, arbustillo espinoso de flores amarillas, y en general cualquier clase de arbusto espinoso”. Actualmente existen dos peñas conocidas con este nombre, situadas justo a ambos lados de la población de Préjano, por lo que es posible que en principio este nombre se utilizase para designar a toda la comarca de este pueblo, que aparece cubierta de un manto de vegetación seca y espinosa, adaptada al árido clima local.

QUINTANAR DE RIOJA

Uriondo (Uriondo): “Junto a la villa”. De uri = “villa, lugar poblado”, y ondo = “junto a, al lado de “.

Urrianco (Urrianko): “Villeja”. De urri = variante del frecuente uri, más el sufijo diminutivo -(a)nko.

RABANERA

Zabazo (Zuhatzu): “Arboleda”. De zuhatz = “árbol silvestre en general”, y el abundancial -tzu. este topónimo por su fuerte deformación fonética recuerda a otros parecidos como Zobazo (< Zuhatzu) en Los Arcos (Navarra).

EL REDAL

Escarrillo: “Pequeño arce”. Castellanización del extendido ezkar = “arce”.

RIBAFRECHA

Virgen de Veraza (Beraza): “El pastizal”. De beraza = “pastizal, zona fértil de una vega, etc”. Recibe este nombre un antiguo santuario documentado desde hace cerca de un milenio (aparece como Sanctam Mariam de Baraza en 1081, o Santa María de Veraza 1267, 1374). Se trata de otro ejemplo de las características predominantemente “occidentales” del dialecto riojano, ya que beraza es un término documentado sobre todo en el dialecto vizcaino, y derivado de berar = “hierba”, más el abundancial -tza. El más extendido baratza / baratze = “huerta”, proviene sin duda de esta misma palabra.

Val de Varazuela: Diminutivo del anterior, documentado ya en 1375.

Vizcarrao (Bizkar-aho): “Boca de la loma”. De bizkar = “loma, cerro”, y a(h)o = “boca, extremo”. El lugar está situado en las primeras cuestas del Monte Laturce.

RODEZNO

Churrumendi (Txorro-mendi): “Monte de chorros”. De txorro = “chorro, flujo o canal de agua”, préstamo romance, y mendi = “monte”. Su situación en un cerro junto al “Arroyo de las Fuentes” parece confirmar esta traducción.

Cuzcurritilla (Kozkorrita): “Pequeña Cuzcurrita”. Se trata de una aldea de nombre homónimo a la de CUZCURRITA DE RÍO TIRÓN, a la que para diferenciarla de la más grande y célebre, se le añadió el diminutivo, tal y como sucede en infinidad de ejemplos similares en la toponimia de todas las áreas lingüísticas (Madridejos, Cordovilla, Uruñuela, Tudelilla, etc…).

SAJAZARRA (ZAIA-ZARRA)

Arrinda (Arri-inda): “Senda de piedra”. De arri = “piedra”, e inda = “senda” (préstamo romance). Frecuente en el mundo vascófono.

Escarza (Ezkartza): “Arcedo”. De ezkar = “arce”, y el sufijo abundancial -tza. Concepto ubicuo en la toponimia riojana.

Río Ea (Ega): “Ladera”. De ega = “lado, costado, alero”. Se refiere a la zona costanera de la que surge este riachuelillo.

Sajazarra (Zaiazarra): “El mercado viejo”. De zaia (variante riojana de zeia = “mercado, plaza de mercado”), (t)zar = “viejo, grandazo”, y el artículo -a = “el / la”. Dado que al igual que en el caso de gaitz, el término tzar / zahar significaba en un principio “cosa grande, basta”, sería aceptable una traducción del tipo “El mercado grande”, e incluso “La Saja grande”, esto último deducible por comparación con Sajuela (= pequeña Saja), lugar situado a poca distancia de la villa.

SAN ASENSIO

Réndime (Larre-mendi): “Monte de prados”. De larre = “prado”, y mendi = “monte”. No es imposible otra traducción del tipo *erre-mendi = “monte de quemados”. En todo caso pertenece a la serie de topónimos que han experimentado la evolución -mendi > -ndime / -ndeme. Ver Uzandeme en GIMILEO, y Arzandime en BRIONES.

SAN MILLÁN DE LA COGOLLA

Corrales de Urre (Urre): “Oro”. De urre = “oro”. A no mucha distancia hacia el sur se encuentra La Mina de Oro, término con el que acaso puede estar relacionado.

SAN ROMÁN DE CAMEROS

El Regoya (Larre-goia): Ver La Regoya en AJAMIL.

Velandia (*Bela-mendia): Ver Velandia en ALMARZA DE CAMEROS.

SAN TORCUATO

Saspuri (Zazpuri): “Siete villas”. De zazpi = “siete” y uri = “villa o ciudad”. Clásico término construido a partir de la unión de un numeral más el concepto de “población”, y que antaño se empleaba para calificar una zona en la que apareciesen una serie de pequeñas villas o barrios agrícolas dispersas. Tiene su paralelo romance en la conocida comarca riojana de las “Siete Villas”.

SAN VICENTE DE LA SONSIERRA

Ayamuz (Ai-amuts): “Cuesta aplanada”. De ai = “cuesta, declive”, y amuts = “romo, embotado, mocho, achatado”. Describe una cuesta o cerro de forma muy roma y poco apuntada.

Mendiate (Mendiate): “Portillo del monte”. De mendi = “monte”, y ate = “portillo, lugar de paso”.

Mindiarte (Mendiarte): “Entre montes”. De mendi = “monte”, y arte = “entre”.

Uriarte (Uriarte): Entre villas”. De uri = “villa, lugar poblado”, y arte = “entre”. Tiene varios paralelos en Álava y Vizcaya.

Vizcarra (Bizkarra): “La loma”. De bizkar = “loma”, y el artículo -a = “el / la”.

Vizcarral: Adaptación romance mediante el sufijo colectivo -al, del viejo término euskérico bizkar. Este tipo de topónimos híbridos romance-vascuence, muy abundantes en La Rioja, son consecuencia de una