Foto: Eduardo, a la derecha con barba, junto a socios de Laminiturri,
en el Ateneo Riojano, despues de la charla del miercoles 4-10-2006.
Para contactar con Eduardo Aznar: insilur@yahoo.es
Principales topónimos
euskéricos de La Rioja
Eduardo Aznar
Martínez
actualización 20-04-2008
Nota: En esta lista solamente se incluye una pequeña
selección de términos, formada a partir de los topónimos
más fácilmente traducibles a partir de la lengua vasca
actual, lo cual significa mucho menos de una cuarta parte de todos
los de tipo euskérico que se detectan en la comunidad.
Existe una gran cantidad de nombres pertenecientes también
a esta lengua que no se estudiarán aquí, pues o bien
se hallan fuertemente deformados, o bien pertenecen a estratos muy
arcaicos de la lengua, y por tanto en ambos casos requieren de un
análisis más minucioso, que se realizará en
otro estudio al respecto.
Por otra parte, detrás de cada nombre oficial -y siempre
que se trate de un topónimo inequívocamente euskérico-,
irá entre paréntesis su transcripción según
la ortografía del euskera actual.
* * *
AGONCILLO
Viña Zamaca (Zamaka): “Varejas”.
De zamaka = “varas o ramulla de árboles”. Véase
Arroyo Zamaca en OLLAURI.
AGUILAR DEL RÍO ALHAMA
Gutur (Gotor): “Abrupto”. De gotor
/ kotor = “fuerte, duro, robusto”, concepto que en toponimia
describe terrenos muy empinados y con salientes pedregosos (en euskera
actual kotor = “peñasco”, “terreno escabroso”,
mendi kotor = “monte empinado, rocoso”). Resulta muy
interesante el dato que se conoce a través de cronistas islámicos,
de que existió un castillo de Gutur entre Nájera y
Viguera, construido por Muhammad de los Banû Qasî, hacia
el año 884, lo cual, además de poder relacionarlo
con las tendencias que se dan dentro del euskera moderno a asociar
el término “gotor” con los sitios fortificados
(así por ejemplo gotorleku = “fortaleza”), nos
habla de la presencia del euskera en La Rioja bajo dominación
islámica. Por otra parte, ambos topónimos comparten
el clásico paso fonético -O- > -U-. Este topónimo
ha dado lugar también al vecino Valdegutur. El mismo término
se repite en Gotor (provincia de Zaragoza, junto a Calatayud). Es
pues errónea la teoría tradicional que pretende que
estos nombres se derivan de un presunto *Villa gotorum = “Villa
de los godos”.
AJAMIL (AIAMIL)
Ajamil (Ai-amil): “Cuesta-despeñadero”.
De ai = “cuesta, declive”, y amil / anbil / amildegi
= “despeñadero, precipicio”. Amil es un término
sumamente arcaico, que transmite la idea general de “rodar”
o “correr monte abajo”. Se encuentra en multitud de
derivados y compuestos como amildegi, amiltoki, amildu, etc…
En la misma línea de significado que el topónimo riojano
encontramos compuestos como harramil = “peña suelta
que rueda monte abajo” (harri / harr- = “piedra, peña”),
elurramil = “avalancha de nieve” (elur = “nieve”),
garramil = “lenguarada de fuego, llamarada”, o incluso
uramil = “arroyada, riada” (ur = “agua”).
Aunque a la vista de la documentación antigua del nombre
del lugar (Aiamil en 1257), lo más lógico parece pensar
en ai = “cuesta” como primer componente del topónimo,
se podría plantear también una derivación alternativa
a partir de un posible *atx-amil = “peña suelta”.
Si bien un compuesto en la forma “atxamil” no se encuentra
documentado tal cual en la lengua vasca moderna, sí que aparece
un verbo aitzamildu con el sentido de “despeñarse,
desriscar”, que se deriva inequívocamente de un antiguo
*aitzamil, construido de la misma manera que harramil (harri y (h)aitz
/ atx son evidentemente sinónimos), lo cual nos aportaría
una interpreación interesante del topónimo.
En efecto, Ajamil se encuentra bajo el monte de Las Quebrantadas,
cuyo vértice es el pico de Piedra Mujer (1.427 m.), lo cual
parece ser en gran medida la versión romance de la misma
idea que transmite el nombre de pueblo.
No tiene pues nada que ver este nombre con la abundante serie de
topónimos en -MIL que aparece en Galicia, de origen onomástico
germánico, y que se sitúa en un ámbito fonético-lingüístico
muy diferente del riojano.
Aranzago (Arantzago): “Allende”.
Del vizcaino arantzago = “allende, al otro lado”, construido
a partir de (h)arantz = “hacia allá”, y el aumentativo
-ago = “más”. Se trata efectivamente de un rincón
que desde el punto de vista del pueblo de Ajamil queda oculto detrás
de las faldas del monte Piedra Mujer: es decir, está situado
al otro lado de la montaña. La idea general de lugares que
se encuentran “allende, al otro lado” goza de una enorme
extensión en la toponimia de cualquier lengua, y en el caso
riojano se repite en el antiguo nombre de la Sierra de la Demanda,
“Alandia” o “Arandia”, que es otra forma
vasca de expresar el mismo concepto.
Señalemos como curiosidad que Aranzago tiene el interés
filológico de aportarnos un testimonio de la presencia del
clásico sufijo comparativo de superioridad vasco -ago.
La Regoya (Larre-goia): “El prado alto”.
Sin duda de larre = “prado” y goi = “alto”,
más el artículo -a = “el / la”. Un buen
ejemplo de lo que suele suceder con los topónimos que comienzan
en LA-, los cuales al perderse la lengua vasca se reinterpretan
como si presentasen el artículo femenino castellano “la”.
A este respecto ver La Rate (CERVERA), La Reona (AUSEJO), La Randaria
(VILLOSLADA DE CAMEROS), etc… Por otra parte, señalemos
que es muy posible que El Regoya de SAN ROMÁN DE CAMEROS
provenga exactamente del mismo compuesto, aunque esta vez adaptado
con artículo masculino el, sin duda por influjo de la -E-
de larre-. De hecho ambos topónimos se encuentran a relativamente
poca distancia, en la zona más alta de la serranía
de Cameros -en las inmediaciones del monte Atalaya (1.516 m.)-,
por lo que lo más seguro es que en principio formaron parte
de un mismo nombre empleado para designar a un amplio territorio.
Las Urdantes: “Las pocilgas”. De
urdande / urdantei = “zahurda, pocilga, cochiquera”.
El nombre se ha castellanizado añadiéndole el pluralizante
-s.
Ostaza (Ostatza): “Zona abundante en hojas
o follaje”. De osto ( en composición osta-) = “hoja”,
más el sufijo abundancial -tza. Hace referencia a una región
rica en vegetación. Da nombre también a un río
del Valle de Yanguas, afluente del Cidacos.
Torremuña: “Torre de Amuña”.
Esta población aparece por primera vez en 1044 con la forma
“Tor de Amunia”, lo cual indica claramente que al principio
se trató de una fortificación propiedad de una tal
Amuña. Este nombre no es otro que el euskera amona / amuna
= “abuela”, cuya -N- suele palatalizarse en -Ñ-
para darle una connotación más expresiva-afectiva.
En su momento fue un apelativo sumamente extendido en todo el espacio
vasco-navarro-riojano, que incluso llegó a extenderse a zonas
periféricas.
A nivel semántico “Amuña” es por otra
parte, consecuencia de la gran tendencia que tenía el euskera
antiguo de formar nombres personales a partir del vocabulario de
los nombres de familia: Senbe, Senhar, Aita / Eita, Ama, etc…
Señalemos por último, como una referencia más
de su presencia en La Rioja, que en la “Vida de Sancta Oria”
de Gonzalo de Berceo podemos leer versos como éstos:
Essa virgen preciosa de quien fablar solemos
fue de Villa Vellayo, segunt lo que leemos;
Amuña fue su madre, escripto lo tenemos (…),
ALBELDA
Alubarri (Alobarri): Ver ARRÚBAL.
Harat Albelda (Harat-Albelda): “Albelda
de más allá”. Durante la Edad Media existió
una aldea cercana a la actual Albelda, que aparece con formas como
por ejemplo Harat Albelda en 1060, Haratalbelda en 1196, y Arat
solo en 1151. Aunque el de Albelda se trata de un nombre árabe,
es posible que el componente “harat” sea de origen vasco,
y esté relacionado con términos como harat = “allá”,
o haratago = “más allá”. Harat-Albelda
sería por tanto la “Albelda que está más
allá”, es decir, una especie de barrio o aldea vecina
del mismo nombre pero situada un poco más allá de
la aldea central.
Río Iregua (Erroka): “Barranco,
arroyo”. De erroka, variante de erreka = “arroyo, regachuelo”.
El nombre del río riojano aparece con gran variedad de formas
a lo largo de la Edad Media, y de hecho es posible seguir su evolución
fonética con gran precisión. Con la forma “Erroca”
tal cual se documenta en el año 930.
ALBERITE
Valdegastea (Gaztea): “Valle de Gaztea”.
Se trata de una hondonada que debió de pertenecer a un señor
llamado Gaztea, nombre personal relacionado con García, y
que deriva del euskera gazte / *gartze, más el artículo
-a = “el / la”: gaztea = “el joven, el muchacho”.
En la Edad Media gozó de tanto éxito, que pasó
también al francés bajo la forma garçon = “muchacho”,
y al occitano en Gastón (nombre personal).
ALESANCO
La Ubarra (Ubarra): “El barrizal”.
De ubar / uhar = “arroyada, aguas turbias que bajan en las
crecidas de los ríos, barro, lodo”.
ALFARO
Grachur(r)i: “Villa de Graccho”.
De Graccho = “nombre de tribuno romano que conquistó
la región en el año 179 a.C.”, y uri / urri
= “villa, lugar poblado”. Se trata del más viejo
topónimo documentado en La Rioja, así como la palabra
euskérica más antigua que se conoce, ya que esta fecha
es muy anterior a los nombres que aparecen en las estelas aquitanas
-la mayoría de ellas de los siglos I-III d.C.-. Además
resulta ser una prueba de enorme valor para demostrar que el tipo
de construcciones tan habituales en toda la toponimia riojana de
“Nombre de propietario” + Uri = “villa”
es claramente de origen prerromano -y por tanto también la
presencia del euskera en la comunidad-, y no simple resultado de
repoblaciones medievales de vizcaino-alaveses en la Edad Media.
Gracchuri se asentaba en el actual término alfareño
de las “Eras de San Martín”.
He aquí la “glosa” o comentario del gramático
latino Festo acerca del nombre de la ciudad:
“…Gracchuris urbs Hiberæ regionis, dicta a Graccho
Sempronio, quæ antea Ilurci nominabatur…”
“…Gracchuri, ciudad de la región del Ebro,
llamada así por Graccho Sempronio, y a la cual anteriormente
se le denominaba Ilurci…”
Festo : “De verborum significatione”, 86
Zurruqui (Zorroki): “Ramulla de encina”.
Del antiguo término *zorroki, que sólo ha sobrevivido
en la forma de diminutivo vizcaina txorroki (la tx- inicial es un
diminutivo, siendo la forma en z- la normal) = “hojas de encina
que se dan al ganado”. En efecto, en el lugar aún quedan
pequeñas formaciones de encinas achaparradas, que antaño
sufrían un intensa explotación para pastos y leñas,
pero que en la actualidad gozan de protección por su gran
valor ecológico. Este topónimo ha experimentado el
habitual paso fonético de O > U que se produce en toda
La Rioja.
ALMARZA DE CAMEROS
Velandia (*Bela-mendia): “Monte de cuervos”,
o acaso “Monte de Don Vela”. De bele (en composición
bela-) = “cuervo”, y también nombre de persona
medieval derivado de la misma idea, mendi = “monte”,
más el artículo -a = “el / la”. Es frecuente
encontrar referencias a los córvidos en toponimia (por ejemplo
“La Grajera” junto a LOGROÑO, Nido del Cuervo
en AJAMIL, “Mota del Cuervo” en Cuenca, etc…),
aunque en este caso podría tratarse simplemente del nombre
de un antiguo dueño del territorio, ya que en la onomástica
antigua castellana se encontraba muy extendido este término
como nombre de varón. Se trata de una antigua aldea medieval
hoy casi desaparecida, cuyo nombre se repite en Orduña (Vizcaya),
y en SAN ROMÁN DE CAMEROS.
Con todo, y aunque me inclino preferentemente hacia una derivación
desde Bela-mendia (dentro de la toponimia medieval vasca existe
una forma Belamendia claramente documentada), tampoco es rechazable
una etimología a partir de *Vela-andia = “La Gran Vela”,
en oposición a Velilla o pequeña Vela: es decir, dos
poblaciones del mismo nombre -en realidad dos barrios de una misma
población-, que se habrían diferenciado por el aumentativo
y el diminutivo. Precisamente en San Román de Cameros se
encuentra la aldea de Velilla, detalle que inclinaría la
balanza a favor de esta segunda propuesta. Resulta de todas formas
sumamente complejo establecer cuál es la etimología
correcta, ya que tenemos un problema parecido en Rizandia de CALAHORRA,
aunque allí al menos la presencia contigua del topónimo
Montes nos parece llevar con cierta seguridad hacia un compuesto
de -mendi.
ANGUCIANA
Oreca (Oreka): “El llano”. De oreka
/ ordeka = “llano, liso, equilibrio”. Actualmente la
palabra oreka define en euskera la idea de “estabilidad”
o “equilibrio”, mientras que el concepto de “terreno
llano, explanado” se ha fijado en su variante ordeka. No obstante,
ambas variantes no son sino simples alternancias fonéticas
de un mismo término original, que transmitía la idea
general de “equilibrio” o “llanura”. Por
otra parte, como suele ser habitual en La Rioja, aquí nos
encontramos nuevamente con una variante dialectal netamente vizcaina,
frente al término al uso en la zona navarra, que es ordoki.
ANGUIANO
Gastelupe (Gaztelupe): “Bajo el castillo”.
De gaztelu = “castillo”, más el elemento -pe
= “bajo, debajo”.
Vizcarrín: “Lomilla”. De bizkar
= “loma, ondulación del terreno”, más
el sufijo romance de diminutivo -ín (presente por ejemplo
en términos como calabacín, etc…). Se trata
sin duda de la adaptación al castellano local de un antiguo
término euskérico. Véase Vizcarral en SAN VICENTE
DE LA SONSIERRA.
ARENZANA DE ARRIBA
Valdelamuña (Muña): “La colina”.
De muña- / muno = “colina, ribazo”. El topónimo
está ya fuertemente castellanizado.
ARNEDILLO
Peroblasco (Blaskurri): “Villa de Belasko”.
Variante en -rr- fuerte del habitual uri = “villa, lugar poblado”.
En la Edad Media se documentan las variantes Blascurri (1087) y
Velascurri (1229), pero a partir de entonces el nombre se castellaniza
y adquiere su forma actual. Podría ser éste un dato
de gran valor para establecer la fecha aproximada de la pérdida
del euskera en la zona.
ARNEDO
Larraz (Larrate): “El baldío”.
De larrate / larrete = “terreno baldío, inculto”
(éste a su vez derivado de larra / larre = “prado de
hierbas y arbustillos espinosos”). Es un ejemplo más
del abundante término riojano “larrate”. Tanto
en los testimonios antiguos como en el habla moderna se suele pronunciar
este topónimo como Larrad, siendo el “Larraz”
que se observa en los mapas oficiales una variante creada tal vez
por un simple error de transcripción administrativo.
Peña Isasa (Isasa): “Ulagar”.
De isasa / isats = “ulaga, retama, arbustillo espinoso de
flores amarillas, y en general cualquier clase de arbusto espinoso”.
Actualmente existen dos peñas conocidas con este nombre,
situadas justo a ambos lados de la población de Préjano,
por lo que es posible que en principio este nombre se utilizase
para designar a toda la comarca del pueblo, que aparece cubierta
de un manto de vegetación seca y espinosa, adaptada al árido
clima local.
Pieza de Pilarte: “Entre pilas”. De pila = “pila
de agua”, y arte = “entre”. Podría tratarse
del apellido de un antiguo propietario del terreno.
ARRÚBAL (ALOBARRI)
Arrúbal (Alobarri): “Noval”.
De alor / alur (en composición alo- / alu-) = “pieza,
terreno agrícola”, y barri = “nuevo”. En
documentos medievales aparece como Helubarr, Aluvarr, Haluvar, etc…
Es una típica construcción de dos términos,
aplicada a terrenos que se habían mantenido salvajes, y que
a partir de un determinado momento han sido desbrozados y puestos
en producción, teniendo su continuación en el euskera
moderno en la forma luberri / lubarri = ”noval, tierra cultivada
por primera vez”, que como podemos ver también presenta
la pérdida de la -r final de lur = “tierra”.
Lur parece ser pues un término derivado del más antiguo
alor / alur. Este nombre se repite en Alubarri de ALBELDA.
AUSEJO
Escarrillo: “Arce pequeño”.
De azkar / ezkar = “arce” (árbol de hojas lobuladas),
nombre que aún se conserva en el habla local riojana, y el
diminutivo romance -illo (perrillo, librillo, etc…). Es un
término ya totalmente castellanizado.
La Ochoa (Otxoa): “La Finca o propiedad
de Otxoa”. Otxoa es un nombre de varón muy extendido
en la Edad Media, que significa “el lobo”. Ver OCHÁNDURI.
La Reona (Larrate-ona): “La rade buena”.
De larrate = “rade, zona no cultivada para permitir el desarrollo
de leñas” (derivado de euskera larrete / larratz =
“praderío, baldío”), más on = “bueno/a”,
y el artículo -a = “el / la”. En documentos medievales
se registra la forma “Redaona”, la cual tal vez deriva
de “*Rade ona” = “Rade buena”, aunque no
es imposible un sentido romance de aumentativo en -ona: “gran
rade”.
Perujana (Perutxana): “Finca de Perutxo”.
De Perutxo = “Pedrito” en euskera, y el sufijo latino
-ana que servía para denominar villas y fincas, y que perduró
hasta la Edad Media (Perutxo es un nombre ya posromano). No es el
todo imposible que su terminación sea una contracción
de (h)arana = “hoya, vallejo”, pero es preferible la
hipótesis del origen latino del sufijo.
Valdemingañas: “Val de puntas”.
Mingaina = “la punta de la lengua”, por extensión
“punta en general”. Véase Cerro Mingaña
en EZCARAY.
AUTOL
Turrax (Iturri-atx): “Peña de la
fuente”. De turri / iturri = “fuente”, y atx /
haitz = “peña”. Son unos pequeños cerros
pedregosos a medio camino entre Autol y Aldeanueva, cuya zona más
alta se denomina “La Peñaza”, de la cual nace
el “Barranco o Llasa de Turrax”. También se le
llama a este sitio Turras.
Monte Yerga (Erga): “El tajo”. De
*erga, simple variante fonética del euskera actual erka =
“surco, tajo”. Erga / erka es un término sumamente
antiguo, y además emparentado directamente con el más
extendido erreka, el cual, aunque actualmente se suele emplear para
expresar la idea general de “río” o “barranquillo”,
en origen designaba el concepto de “corte, tajo, surco”,
y en general cualquier abertura de un terreno. En el caso concreto
del monte Yerga, parece que este nombre podría corresponderse
con el área de la montaña conocida actualmente como
“Valdetajo”, donde se abre una enorme y profunda hondonada
abarrancada en dirección norte. Además también
es posible que el estrecho y afilado barranco situado al sur de
la montaña, a pocos kilómetros de Grávalos,
y donde debió de estar la vieja población vascona
de Ergavia haya contribuido en la formación de este topónimo.
A nivel meramente etimológico y fonético, hay que
señalar que la forma erga presenta además una evolución
avanzada, ya que ha sonorizado la oclusiva K > G, fenómeno
habitual en euskera tras N, L y R.
Este término debió de estar sumamente extendido en
el habla de hace dos mil años, pues existen varios montes
del mismo nombre en el espacio secular vasco-aquitano. Sin ir más
lejos, en Irurzun (Navarra) se levanta otro monte Erga, conocido
hoy en día como “La Trinidad”, y en cuyo costado
se encuentra el profundo y estrecho tajo fluvial de Dos Hermanas,
el cual es sin duda el punto de origen de la denominación
erga, e incluso el origen del nombre del río Arga. Igualmente,
entre las divinidades aquitanas de época romana, se ha registrado
un dios Erge, que parece corresponderse con una montaña que
se eleva sobre la localidad moderna de Montsérié.
Por otra parte, erga ha dejado infinidad de variantes tanto en el
habla moderna, como en la toponimia antigua y actual, que únicamente
varían en su consonante inicial: en esta línea hay
que situar nombres como Tierga (< Terga), Uterga ( < ur-(t)erga
= “surco de agua”, es decir, “acequia o barranquillo”),
Lerga, Nierga, etc…
Sin ir más lejos, el término euskérico actual
zerga = “impuesto”, resulta ser otro derivado de la
misma raíz. A partir de la idea original de “corte
o tajo” se fue desarrollando el actual de “impuesto”,
debido a la consideración metafórica del acto de “recaudación
de un capital” como si fuera una especie de “recorte”
sobre los bienes que se poseen.
Finalmente señalemos que pese a la aparente semejanza, todos
estos términos no tienen ninguna relación con el céltico
*rika = “surco”, o por lo menos no han sido tomados
como préstamo de esta familia de lenguas, sino que se trata
de una creación espontánea del elemento autóctono.
BADARÁN (BADARAN)
Badarán (Badaran): “Val de prado”.
Del euskera vizcaino bedar / *badar = “hierba, herbazal”,
y (h)aran = “valle, hondonada”. El término “bedar”
suele apocoparse en la forma beda- para formar compuestos, dando
lugar a palabras como bedatse = “comienzo de la hierba, primavera”
(atse = “comienzo”), bedaxka = “matojo”
(sufijo diminutivo -xka), bedaur = “chufa” (ur = “avellana,
y también fruto en general”), bedaro = “momento
propicio para cortar hierba” (aro = “época, momento”),
etc… De ahí que no haya ningún problema para
plantear un antiguo compuesto *bedaran = “val de hierba”
como origen del topónimo. El paso de bedaran a badaran es
además fácilmente explicable por la típica
evolución fonética vizcaino-riojana E > A, que
se observa por ejemplo en los muchos topónimos que portan
el componente zalaia en la comarca de Ezcaray, el cual es equivalente
exacto del euskera actual zelai = “prado”.
Así pues, nos encontramos aquí frente a otro ejemplo
clásico de las peculiaridades dialectales del euskera riojano,
siempre tan íntimamente ligado al vizcaino-alavés.
En Leza (Rioja alavesa) se registra también el topónimo
Vadaranduri, que parece ser el mismo que Badarán más
el componente (h)uri = “villa, ciudad”. La -D- se explicaría
en este caso por un fenómeno de repercusión fonética.
BAÑARES (*GANBO)
Arpide (Arpide): “Camino de piedra”.
De arri (en composición ar-) = “piedra”, y bide
(tras consonante -pide) = “camino”.
Gambomborra (Ganbo-onborra): “El tronco
de Ganbo”. De ganbo = “fuente, manantial con virtudes
medicinales”, y onbor / enbor = “tronco, leño
de árbol”, más el artículo -a = “el
/ la”. Es muy posible que “Ganbo” no sea sino
el nombre primitivo del actual pueblo de Bañares, el cual,
como su propio nombre indica se caracteriza por su gran abundancia
de manantíos y fuentes, mientras que el término “onborra”
haga referencia a un viejo árbol de grandes dimensiones que
pudo servir para señalar la frontera del municipio. Precisamente
este topónimo se sitúa justo en la misma línea
fronteriza del municipio de Bañares con el de San Torcuato,
siendo frecuente encontrar términos que hacen referencia
a antiguos árboles que marcaban un límite territorial,
como por ejemplo el caso de los dos términos denominados
“Roble Mojón” que se encuentran en SANTURDE y
CORPORALES.
Turburu (Iturburu): “Manantial”.
De iturri (en composición itur-) = “fuente”,
y buru = “cabeza, origen”. De nuevo otro nombre que
hace referencia a la naturaleza geológica de este pueblo.
Ubarra (Ubarra): “El barrizal”. De
ubar = “lodo, barro, agua turbia de riadas y crecidas”,
más el artícuklo -a = “el / la”. Concepto
íntimamente relacionado con la características geográficas
del pueblo de Bañares, y similar en cuanto a su forma al
Ubarra de ALESANCO.
BAÑOS DE RIOJA
Ollavida (Olabide): “Camino de cabañas”.
De ol(h)a = “chozo o cabaña pastoril”, y bide
= “camino”. En este ejemplo se verifica el habitual
paso romance -LH- > -LL- (Ol(h)auri > Ollauri, etc…).
BERCEO
Arancilla (Aranzila): “El valle hondo”.
De (h)aran = “valle”, zil = “hueco, vacío”,
más el artículo -a. El elemento ZIL se repite mucho
en la toponimia riojana, y parece ser una simple variante del más
extendido zilo / zulo = “agujero, hondonada”.
BRIEVA
Aizpuru (Aizpuru): “Alto de la peña”.
De (h)aitz / atx = “peña”, y buru (que tras consonantes
como tz / z / s suele ser alterado en la forma -puru) = “cabeza,
origen, punto más elevado”.
Fuente de Turrubia (Iturrobia): “El hondo
de la fuente”. De iturri (en composición itur-) = “fuente”,
(h)obi = “hoyo, hondonada”, y el artículo -a
= “el / la”. No es descartable que se encuentre aquí
el elemento ubi = “vado”, pero teniendo en cuenta el
paso habitual riojano O > U, es preferible relacionar la terminación
del topónimo con (h)obi.
Zubizarra (Zubizarra): “Puente viejo”.
De zubi = “puente”, y (t)zar = “viejo, destartalado,
grandazo”, más el artículo -a = “el /
la”.
BRIÑAS
Alto de Mendigorría (Mendi-gorria): “Monte
pelado o áspero”. De mendi = “monte”, y
gorri = “rojo”, adjetivo que en toponimia adquiere el
valor de “pelado” o “de naturaleza áspera
y quebrada”. Véase también CALAHORRA (KALAGORRI).
BRIONES
Arizabel (Aritz-sabel): “Hondo de robles”.
De aritz = “roble” (en este caso aplicado al “quercus
pyrenaica” o “rebollo”, uno de los pocos robles
capaces de aguantar el clima de la zona, detalle que se ve claramente
confirmado por el dato de que a no mucha distancia de este lugar,
aunque ya en territorio de RODEZNO, se encuentra el término
de El Rebollar, y junto a éste el de La Encina), y sabel
= “barriga, vientre humano”, que en toponimia se emplea
como metáfora para definir una ondulación del terreno.
Ver Marisabel en OLLAURI.
Arzandime (Artzai-mendi): “Monte de pastores”.
De artzai = “pastor de ovejas, y por extensión pastor
en general”, y mendi = “monte”. Tampoco es rechazable
traducirlo a partir de artza = “pedregal”, o incluso
desde aritza = “robledo”. Esta última hipótesis
se ve apoyada por el hecho de que al lado de este lugar se encuentra
Arizabel. En todo caso el topónimo pertenece a una serie
de nombres circunscritos a esta región, entre los que se
ha producido el complejo paso fonético -mendi > -ndime
/ -ndeme. Véanse a este respecto Uzandeme en GIMILEO, y Réndime
en SAN ASENSIO.
Chozas de Ibarra: “Chozas de la vega”. De ibar = “vega,
vallejuelo”, más el artículo -a = “el
/ la”. Puede tratarse del apellido de un propietario del lugar.
Marure (Maruri): “Villa de Maru”.
De Maru = “moro, moreno” (préstamo del latín
maurus = “persona morena” al euskera, que ha dado lugar
a otras variantes como mauru, mairu, maru, etc…), y uri =
“villa”. Ha transmitido también su nombre a un
arroyuelo que pasa por la zona. Aunque actualmente se asocie la
idea de “moro” a la de individuo de origen magrebí,
lo cierto es que en un principio este término era un simple
adjetivo para definir personas, animales o vegetales de color oscuro,
siendo el término “moreno” un derivado suyo.
Parece ser que el apelativo Mauru / Mauruko se extendió en
el mundo vascoparlante como nombre propio de personas, y así
nos encontramos en Vizcaya con otro pueblo también denominado
Maruri, así como con los riojanos Marcuria y Morcuri / Marcuri.,
en CERVERA y HARO.
CALAHORRA (KALAGORRI)
Arrate: Parece que se trata de una simple alteración
del habitual término riojano “larrate”, ya que
junto a este lugar se sitúa el paraje denominado “La
Ratecilla”. En todo caso, el término arrate existe
en euskera, y significa “portillo de la peña”.
Ver La Rate en CERVERA DEL RÍO ALHAMA.
Calahorra (Kalagorri): “Cabezo pelado”.
De kale / kali = “cabeza, cráneo” y gorri = “rojo”,
el cual presenta en toponimia el sentido de “pelado”
o “áspero” (recordemos ejemplos muy típicos
como Mendigorria o Aizkorri).
La forma más antigua del topónimo parece ser la que
aparece en monedas celtibéricas del siglo II a.C., en las
que se puede leer en caracteres ibéricos el rótulo
KA.L.A.KO.R.I.KO.S. Como este sistema de escritura no diferenciaba
entre G y K, parece lógico transcribir el texto fonéticamente
como *Kalagorri-kos, y considerarlo como formado por el nombre original
“Kalagorri”, un sufijo indicador de origen -ko común
a celtibérico y esuskera, y la -s final de nominativo singular
celtibérico. En conjunto el texto vendría a querer
decir algo asi como “(acuñación) de Calahorra”.
Se trata por tanto de una antigua población originariamente
de habla vasca, posteriormente administrada por una aristocracia
celtibérica que emitió estas monedas adaptando el
viejo nombre a su idioma. Con la conquista romana su pronunciación
cambió hacia el conocido Calagurris, que presenta el típico
paso O > U riojano, así como la -s de nominativo singular
latino. Desde entonces, ya sólo se ha producido el desgaste
de la -G- intervocálica que ha evolucionado a la -H- moderna,
y la evolución de la -I final hacia la -A.
Aunque las varientes recogidas en la actualidad para la idea de
“cabeza, cráneo” son kale y kali, no hay ningún
problema para postular la existencia de una antigua variante *kala
de tipo específicamente riojano, ya que en toda esta área
se observa un paso generalizado E > A en muchos topónimos,
uno de cuyos ejemplos más característicos es el del
genérico zalaia, variante del euskérico común
zelaia = “la pradera”. Por otra parte, el uso de palabras
relacionadas con la idea de “cabeza o cráneo humano”
para definir pequeñas elevaciones del terreno es algo habitual
en la mayor parte de las lenguas, y concuerda muy acertadamente
con la situación de esta población, justo sobre un
cabezo de formas suaves y escasa altitud.
Finalmente, señalar el interesante dato de que en el Baztán
todavía se conserva el apelativo kaligorri para expresar
la idea de “pelirrojo”. Esto nos indica sin lugar a
dudas, que el compuesto formado por ambas palabras con sus variantes
dialectales *kalagorri / kalegorri / kaligorri es de gran antigüedad,
y que formaba parte del vocabulario habitual del habla vasca de
hace dos milenios, y por tanto no se trata de un término
que se inventase específicamente para definir la posición
de esta ciudad en concreto, sino que se trataba de un genérico
(palabra presente en el vocabulario habitual de una lengua), de
uso corriente. No perdamos de vista tampoco el nombre personal aquitano
CALIXSON-, erróneamente analizado por algunos autores como
céltico, y que se corresponde sin ningún problema
con el euskera kalitxo = “cabecita, cabecilla”. Esto
revela nuevamente la antigüedad dentro del vocabulario vasco-aquitano
arcaico del elemento kali / kale /*kala.
No tiene pues nada que ver este topónimo con gara = “altura,
alto” que se ha planteado en varias ocasiones como posible
explicación para el primer componente de Calahorra (pensando
en topónimos modernos vascos como Garagorri), y que proviene
de una raíz diferente.
La Marcú (Malkor): “El cerro”.
Se denomina La Marcú a una pequeña elevación
arcillosa y pedregosa que surge al sur de Calahorra, justo sobre
el pantano del Perdiguero. En documentos antiguos este lugar aparece
como Malcur (1758), por lo que aplicando la conocida evolución
fonética riojana O > U, no hay ningún problema
para reconstruir el topónimo original en la forma *Malcor,
y relacionarlo con el clásico término euskérico
malkor = “monte, terreno escabroso, elevación del terreno
en general”.
Nava de Iruña: “Nava de la ciudad”.
Se trata de un topónimo registrado en un documento de entre
los años 1125-1146, con la grafía “Naua de Irunia”.
A nivel lingüístico presenta un gran interés,
ya que aporta un ejemplo de un término sumamente extendido
en la geografía de habla vasca, cuyo caso más famoso
es el de Pamplona. Además supone una entrada de tendencias
dialectales “orientales” en el espacio homogéneamente
“occidental” (vizcainoide) que suele ser el riojano.
Pensemos por ejemplo en el caso de la población de Uruñuela,
derivado en diminutivo de la variante occidental “uruña”.
Por otra parte, por los mismos años que en el caso calagurritano,
se documenta en Yanguas (Rioja soriana) un topónimo similar,
esta vez de tipo netamente “occidental”: “Navas
de Uruña”.
Sorbán: Éste es nada menos que
el topónimo más antiguo atestiguado en Calahorra,
ya que aparece en un documento del año 1045 redactado a los
pocos días de la reconquista cristiana de la ciudad, y exactamente
con la misma forma de hoy en día: Sorban. En lo etimológico
podría tratarse de una forma ya contraída de un antiguo
*sorba-haran = “valle de sorbas”, siendo las “sorbas”
un tipo de fruta muy abundante antaño, que incluso se cultivaba
en algunas partes, y que también parece haber dado lugar
a topónimos vascos como Zurbarán, Zurbaran-barri,
etc. Por otra parte, tampoco es imposible que se trate de un topónimo
en -anus derivado de un fundus latino, lo que lo acercaría
a nombres como Zurbano (Álava). Existe también otro
lugar denominado Sorbán en Tulebras (Navara).
CAMPROVÍN
Arroyo del Zangarrán: Ver Sangarrén
en CERVERA DEL RÏO ALHAMA:
Mahave (Mahape): “Bajo el cerro”.
De mahai = “mesa”, pero en toponimia “meseta o
pequeña elevación del terreno en forma de escalón”,
y el elemento -pe / -be = “bajo, debajo de”. Éste
es otro ejemplo de cómo la ignorancia en materia de terminología
euskérica arcaica lleva a cometer errores en el análisis
de la toponimia riojana, puesto que se ha querido explicar al nombre
de esta pequeña aldea primero a través del árabe
muhabbab = “rico en grano”, y después a partir
del nombre personal también árabe Muabb = “amado”,
olvidando que alguna de las variantes más antiguas atestiguadas
para este topónimo es Mahape (1049, 1062), lo cual nos conduce
hacia una etimología de tipo indudablemente euskérico.
CASALARREINA (NAHARRURI)
Arteaga (Arteaga): “Encinar”. De
arte = “encina, carrasca”, más el sufijo -aga
de lugar. No obstante, éste topónimo habría
podido surgir simplemente de un apellido.
Naharruri: “Villa de Navarro”. De
Nahar = “navarro”, más el componente uri = “villa”.
Es el antiguo nombre de la población, que según la
tradición local fue sustituido por el actual en tiempos de
la reina católica, debido a que a sus habitantes les sonaba
ya muy extraño el nombre de su propio pueblo. No se puede
descartar de todas formas una relación con nahar = “zarza,
espino”.
Parrate (*Laparrate): “Portillo de zarzas”.
De lapar = “zarza”, y ate = “portillo, lugar de
paso”. En Falces y Peralta (Navarra) existe un término
muy similar Parragate (de laparraga-ate).
CELLORIGO
Arrangurria (Arrangorria): “Valle pelado”.
De *arran, seguramente una simple variante fonética de (h)aran
= “valle”, y gorri = “rojo”, en toponimia
“pelado, áspero”.
Galarraga (Galarraga): “Tronco seco”.
De galar = “tronco muerto que queda en el monte”, y
el sufijo de lugar -aga.
Arroyo Izarza (Lizartza): “Fresneda”.
De lizar = “fresno”, y el sufijo abundancial -tza. Parece
ser que en el curso de los siglos el topónimo ha perdido
su L- inicial por desgaste.
Otaza (Otatza): “Argomal”. De ote
(en composición ota-) = “argoma, tojo”, y por
extensión cualquier arbusto espinoso de flores amarillas
como las retamas, y el sufijo abundancial -tza.
Zarata (Zarate): “Portillo de la jara”.
De zara = “jara, arbusto achaparrado, zona boscosa”,
y ata / ate = “portillo, lugar de paso”.
CENICERO
Higate (Higate): “Paso de la cuesta”.
De ika / ige = “cuesta”, y ate = “portillo, lugar
de paso”. Similar a Igay en LOGROÑO.
CERVERA DEL RÍO ALHAMA
Barranco de Guaiz (uhaitz): “Arroyo o barranco”.
De uhaitz / ugaitz = “arroyo, curso de agua en general”.
Se trata de una típica tautología.
La Rate (Larrate): “Rad, terreno que se
mantiene sin labrar para que crezca arbolado para leñas y
madera”. Del euskera larrete / *larrate / larratz = “terreno
baldío, abandonado, praderío”, el cual ha debido
de originar el término riojano “rad” de similar
sentido, tan abundantemente extendido por la toponimia de toda La
Rioja.
Existe una cierta polémica acerca de este nombre, ya que
a pesar de que la etimología a partir del euskera parece
ser la más razonable, se ha intentado demostrar que rad provendría
del latín ratis-ratis (en acusativo ratem) = “balsa,
nave”, utilizado a veces en sentido figurado para indicar
una zona boscosa. Esta explicación no deja de ser pese a
todos los datos que se pueden aportar en su favor un tanto forzada,
y parece mucho más lógico derivarlo del viejo término
euskérico larrete / larratz, cuyo significado es virtualmente
idéntico al riojano (la raíz originaria de estos términos
es lar / lahar = “espino, arbusto espinoso y silvestre en
general”, concepto perfectamente coherente con la idea que
transmite rad -la cual en algunos pueblos además de su sentido
habitual, se utiliza también para definir a los arbustos
de brecina, que en euskera se denominan elar / elarre / larre-),
y más si tenemos en cuenta que el elemento larra- / larre-
está perfectamente documentado en la toponimia riojana, casi
siempre reinterpretado como si fuera un nombre con el artículo
femenino la por delante (La Reate en Nieva, La Randaria en Villoslada
de Cameros, La Rea en Santa Coloma, etc). En coherencia con este
detalle, la palabra rad aparece en casi todos los casos con el artículo
la por delante (La Rad, La Rade, La Rate, etc…), lo cual indicaría
que precisamente rad no es sino la consecuencia de la falsa extracción
de una palabra que en principio era larrate, interpretada por el
castellano como si fuera un femenino. Larrate / Larratz es por otra
parte un topónimo muy repetido por todo el territorio vascoparlante
antiguo o reciente.
Marcuria (*Maurukuria): “La villa de Mauruko”.
De Mauruko = “morillo, morenillo”, nombre antiguo de
varón muy extendido por La Rioja, (h)uri = “villa,
lugar poblado”, más el artículo -a = “el
/ la”. Pequeña aldea de pastores a medio camino entre
Cabretón y Cervera, hoy en día cubierta de invernaderos
de champiñones. El topónimo a nivel filológico
reviste un gran interés filológico, ya que además
de portar el artículo -a (detalle compartido por la vecina
IGEA), ha sido compuesto a partir de un nombre medieval que porta
un elemento prestado latino (maurus). Todo ello indica una presencia
muy tardía de la lengua vasca en esta zona -la más
oriental de La Rioja-, lo cual resulta un dato de gran importancia,
ya que en principio se podía pensar que en este punto se
debió de perder la lengua ya en época romana, y sin
embargo topónimos de este tipo nos hablan de una gran capacidad
de supervivencia de esta lengua. Tal vez el euskera perduró
aquí hasta los inicios de la Reconquista, principalmente
entre pastores y gentes que pasaban la mayor parte del tiempo en
la montaña, en condiciones de bilingüísmo con
las hablas romances locales que serían mayoritarias en las
grandes poblaciones de los valles.
Peña del Saco (Sako): “Peña
del barranco”. De sako = “barranco, hondonada”.
Se trata de un cerro rocoso que brota justamente en medio de la
gran hondonada que conforma el encuentro del río de Añamaza
con el Alhama. Varios pozos del río en la base de la loma
contribuyen a aumentar la sensación de una especie de gran
islote fluvial en el fondo del barranco. Etimológicamente
es muy similar al topónimo Zaco en HARO, situado también
en una hondonada que forma el Ebro.
Prado Recate (Errekate): “Paso del arroyo”.
De erreka = “arroyo, regato”, y ate = “paso, portillo”.
Sangarrén: “Fundio de Sanhar”.
De Sanhar = “recio, fuerte”, nombre de varón
prerromano que se documenta en una inscripción de Sofuentes
(Zaragoza), y el sufijo latino -anus que señala antiguos
“fundus” o explotaciones agrícolas romanas. Como
vemos el topónimo ha sufrido un intenso desgaste en su parte
final, con imela arábiga (paso -A- > -E-), y pérdida
de la vocal final. Este término reviste una gran importancia
filológica, ya que porta un viejo antropónimo aquitano
(= protovasco) documentado en una inscripción de Sofuentes
(Zaragoza), y relacionado con el euskera zangar = “bravo,
robusto, fuertote”. Estaríamos pues ante un viejo antropónimo
prerromano de la zona, que podemos sumar a la lista de nombres de
este estilo documentados en estelas del alto Cidacos como Agirsar,
Onse / Onso, o Sesenco. Este topónimo se repite en una población
del mismo nombre próxima a Huesca, y también dentro
de la misma Rioja en el Arroyo del zangarrán en Camprovín,
así como en Navarra en la pequeña población
de Sengáriz (antiguamente Sangariz, que es por otra parte
virtualmente idéntico a la forma con el genitivo latino con
la que aparece el antropónimo en la inscripción de
Sofuentes, en la que se lee SANHARIS), y en el despoblado de Changa(r)riain
en Añorbe.
CIDAMÓN
La Zaballa (Zabala): “La plana”.
De zabal = “llano, explanada”, más el artículo
-a = “el / la”. Se observa la clásica evolución
romance -LH- > -LL-.
CIHURI (ZUBIURI)
Huribarri (Huribarri): “Villa nueva”.
De huri = “villa, lugar poblado”, más barri =
“nuevo/a”. Compuesto muy abundante en todo el área
vizcaino-alavesa, con la cual La Rioja compartía un mismo
dialecto.
Cihuri (Zubiuri): “Villa del puente”.
De zubi = “puente”, y uri = “villa, lugar poblado”.
CLAVIJO
Umbelarrá (Unbelarrate): Podría ser una contacción
de mun(o) = “colina”, be = “bajo, debajo”,
y larrate = “rade, zona dejada para el crecimiento de leñas”.
Es decir “La rade de debajo de la colina”.
CORPORALES
Cuesta Utierre (Oterre): “Monte quemado”, De oterre
= “monte quemado” (ote = arbusto espinoso montaraz,
y por extensión “monte bajo en general”, erre
= “quemado”). Se observan los habituales pasos fonéticos
-O- > -U-, y la diptongación romance -E- > -IE-.
CUZCURRITA DE RÍO TIRÓN (KOZKORRITA)
Arroyo y corral de Guisalza (Gisaltza): “Salitral”.
Gisal = “agua salitrosa, yeso”, más el abundancial
-tza. Sin duda define zonas del arroyo de elevada salinidad.
Berriquia (Berrikia): “El noval”. De berri = “nuevo”,
el sufijo -ka de iterativo (o quizás de diminutivo), y el
artículo -a = “el / la”. En este caso se ha producido
una conservación de la -E- frente a -R- (lo habitual en La
Rioja es encontrar la forma occidental barri), tal y como también
sucede con otros ejemplos como Berrobarrena en EZCARAY, todo ello
debido a una cierta fosilización del término en su
forma original.
En cuanto a su significado, señalemos que todos los topónimos
relacionados con la idea de “nuevo, noval” suelen hacer
referencia a terrenos desbrozados recientemente.
Cuzcurrita (Kozkorrita): “Lugares de cabezos”. De
kozkor / kuskur = “elevación del terreno, cabezo”,
(h)e(g)i = “lugar”, más la desinencia de plural
-eta. Pertenece a una serie bastante larga de topónimos terminados
con el elemento -ita (Botorrita, Arroita, Zorita, Irurita, etc…),
que no se corresponde con el diminutivo castellano, sino que es
consecuencia de la deformación habitual que sufre el componente
(h)egi / (h)ei / te(g)i, que lo lleva a reducirse a una simple -I-,
a lo que se añade la pérdida de la -E- de la desinencia
-eta. Es decir, podemos plantear una evolución general para
esta serie de topónimos del tipo: *-egieta > *-ei(e)ta
> *-eita > -ita. Por otra parte, formas como Cuzcurrita, Cozcorrita
y Coscurita se repiten con profusión por la geografía
ibérica.
Garcitorre (Gartzi-torre): “Torre de Don García”.
De Gartzi = “García”, nombre de varón
que signifiva joven o muchacho”, y el préstamo castellano
torre. El orden de esta construcción, en la que el nombre
personal marcha por delante, convierte en inequívocamente
euskérico el topónimo, ya que se trata del orden habitual
vasco, diferente por completo en este aspecto al castellano. Presenta
un fenómeno similar OJACASTRO.
Campanate (Kapanate): “Portillo de la campana”. De
kanpana = “campana”, y ate = “portillo, lugar
de paso”. Puede hacer referencia a alguna antigua iglesia.
Río Tirón (Tiroin): “Río”. Parece
lógico asociar el milenario nombre de este río con
el euskera tiroin / tirain / tira = “ola, movimiento o golpe
de agua en general”. Puede que se trate de un antiguo término
empleado para definir ríos, y especialmente los de aluvión.
Sea como fuere, el nombre aparece como Tirone en documentos de los
años 873, 938 y 940. Por otra parte, no sería imposible
plantear una explicación alternativa, pensando en que la
terminación es el sufijo de aumentativo romance, y que el
nombre primitivo fue Tira, que es a la postre otra variante euskérica
de la misma idea.
ENCISO
Andorra (Andorra): “El áspero”. De andur =
“ruin, mezquino”, aplicado a la naturaleza del terreno,
más el artículo -a = “el / la”. Topónimo
que se repite tanto en el Principado del mismo nombre, como en una
población turolense.
La Senova (Sendoa): “La finca de Sendoa”. Sendoa es
un nombre de persona formado a partir del euskera sendo = “sano”,
presente en la onomástica medieval riojana, y que además
tendía a deformarse hacia la forma “Sendova”,
debido a la aparición de un sonido -B- por influencia de
la -O-. El paso -ND- > -N- posterior es también muy frecuente,
por lo que parece lógico pensar que el topónimo es
un derivado de este nombre.
EZCARAY (EZKARAI)
Altuzarra (Altu-zarra): “El alto elevado”.
De altu = “alto” (préstamo romance), (t)zar =
“viejo, grandazo (se trata en cierta medida de un aumentativo)”,
y el artículo -a = “el / la”.
Aramburu (Aran-buru): “Parte alta del valle”.
De (h)aran = “valle, hondonada”, y buru = “cabeza,
extremo, parte alta de un lugar”.
Ayabarrena (Aia-barrena): “Lo de bajo el
pueblo de Aya”. De Aia = “nombre de un antiguo pueblo,
derivado de ai = “cuesta, declive”, más el elemento
barren = “abajo, debajo”, similar al extendido término
riojano “bajera”.
Azarrulla (Atzarrola): “Cabaña de
ovejas viejas”. De atzar / artzar = “oveja vieja”
(compuesto a su vez de ardi = “oveja” y tzar = “vieja”),
y ol(h)a = “cabaña, chozo pastoril”. Se verifican
los habituales pasos de O > U y -LH- > -LL-. Éste es
un buen ejemplo de las consecuencias negativas que para una correcta
comprensión de la toponimia riojana puede llegar a tener
el desconocimiento del euskera, ya que ha habido quien ha propuesto
que este nombre venía del árabe “al-za`rûra”
= “el acerolo”, lo cual es un error.
Berrobarrena (Berro-barrena): “Lo de bajo la roza”.
De berro = “roza, rotura, noval, terreno roturado por primera
vez”, barren = “debajo de, bajo de”, más
el artículo -a = “el / la”.
Bizcarra (Bizkarra): “La loma”. De
bizkar = “loma, cerro”, más el artículo
-a = “el / la”.
Cerro Mingaña (Mingaina): “La punta”. Mingain
en euskera quiere decir literalmente “punta de la lengua”,
pero tal vez debió de adaptarse a la toponimia para describir
lugares muy puntiagudos o con elevaciones empinadas. Parece ser
el mismo componente presente en Valdemingañas de AUSEJO.
Escarzarana (Ezkartza-arana): “El valle del arcedo”.
De ezkar = “arce”, el sufijo abundancial -tza, (h)aran
= “valle, hoya”, y el artículo -a.
Espalcia (Ezpaltzia): “El estacar”. De ezpal = “astilla,
estaca de árbol”, el sufijo abundancial -tza, y el
artículo -a. Sin duda se refiere a una zona de la que se
extraerían leños y viguetas de madera.
Ezcaray (Ezkarai): “Peña alta”.
De (h)aitz = “peña”, y garai = “alto/a”.
Sin duda es el antiguo nombre de la magnífica Peña
de San Torcuato, la cual domina todo el valle en el que se asienta
Ezcaray. Existe otro lugar llamado de la misma forma al sur del
municipio, en terreno áspero y fragoso.
Ezquivia (Ezki-ibia): “El vado de chopos”.
De ezki = “chopo”, ibi = “vado, paso de un río”,
y el artículo -a. Dentro del municipio existen dos lugares
diferentes con este nombre
Galarcia (Galartzia): “Troncos secos”. De galar =
“tronco seco de árbol que queda en pie en el monte”,
el sufijo abundancial -tza, y el artículo -a = “el
/ la”, que al chocar con una palabra terminada en -a produce
en dialectos vizcaino-guipuzcoanos (los mismos a los que se asociaba
el riojano antiguo) la secuencia -ia.
Gastanzalaya (Gaztain-zalaia): “El prado de castaños”.
De gaztain = “castaña, castaño”, zalai
= “pradera”, y el artículo -a.
Iluncia (Iluntzia): “La umbría”. De ilun =
“oscuro”, el sufijo abundancial -tza, y el artículo
-a. Este mismo lugar se denomina también La Umbría,
lo cual no es sino una simple traducción del más anciano
término euskérico.
La Zalaya (Zalaia): “La pradera”. De zalai = “prado,
pradera” (variante típicamente riojana del más
habitual zelai), y el artículo -a.
Loma Bizcarra (Bizkarra): “La loma”. Evidentemente
se trata de lo que en lingüística se denomina una “tautología”,
es decir, la repetición dentro de un mismo topónimo
de dos o más términos en diferentes idiomas, que hacen
referencia a una misma característica del terreno.
Lucuturría (Luku-iturria): “La fuente
del bosque”. De luku = “bosque”, iturri = “fuente”,
más el artículo -a. Tampoco es imposible que provenga
de laku = “lago”.
Mosquilcia (Moskiltzia): “El vivar”. De moskil / muskil
= “retoños, brotecillos nuevos de árboles”,
el sufijo de abundancial -tza, y el artículo -a = “el
/ la”.
Quiricia (Kiritzia): “El ulagar”. De kiri = “ulaga,
retama, arbusto espinoso de flores amarillas”, el sufijo abundancial
-tza, y el artículo -a = “el / la”, que al chocar
con una terminación en -a de otro sustantivo o adjetivo da
lugar a la secuencia -ia.
Sagarraga (Sagarraga): “Manzanar”. De sagar = “manzana,
manzano”, y el sufijo de lugar -aga.
Tontorro (Tontorra): “La cumbre”.
De tontor = “cumbre”. Como se puede ver este nombre
ha sido castellanizado.
Turza (Iturritza): “Fuentes”. De
iturri = “fuente”, y el sufijo abundancial -tza. Coincide
en su nombre con una gran cantidad de topónimos de todo el
mundo vascoparlante antiguo y moderno.
Zunarro (Zunarra): “El olmo”. De
zunar = “olmo”. Este nombre al igual que en el caso
de Tontorro, y también Txumarro de MUNILLA ha sido castellanizado.
FONCEA
Foncea (Fontezeia): “Fuente del mercado”. Híbrido
romance-vascuence, a partir de fonte = “fuente”, y zeia
= “mercado”. Este nombre aparece en el año 952
como Fonteceia. Es posible que esté relacionado con la vecina
población de Sajazarra ( < *Zeia-zaharra), e incluso tal
vez con el río Ea, que atraviesa ambos municipios. De hecho
existe todavía hoy en la misma Foncea el rincón conocido
como “Fuentesaja”, que continúa la forma antigua
del topónimo. Por otra parte, en terrenos del municipio se
encuentran los últimso restos del Castro Muriel, reclamado
por Sancho el Sabio en 1177 como perteneciente al reino de Navarra.
FONZALECHE
Zabaleta (Zabaleta): “Los llanos”. De zabal = “llano,
plano, ancho”, más el sufijo pluralizante -eta. Se
trata de uno de los escasísimos ejemplos de este sufijo en
La Rioja, en cuyo dialecto local se usaba generalmente el más
arcaico -tza. No es imposible por tanto, que se trate de un apellido
de antiguo propietario del lugar. Ver Zabalza en HARO.
GALBÁRRULI (GALBARRULI)
Azcorri (Azkorri): “Peña pelada”. De aitz =
“peña”, y gorri (tras consonante -korri) = “rojo,
áspero, pelado”.
Galbárruli (Galbarruli): “Villa de Galbar”
De galbar = “calvo, raso”, nombre de varón, más
uri / uli = “villa”. Aunque la hipótesis de un
antropónimo parece razonable, no es imposible que este nombre
significase en un principio “villa del raso”, ya que
en toponimia es frecuente usar el término galbar para designar
zonas llanas carentes de vegetación.
GIMILEO
Achalde (Atxalde): “Zona de peñas”. De atx
= “peña”, y alde = “comarca, región,
área”.
Harrate (Harrate): “Portillo de la peña”. De
harri (en composición har-) = “piedra, peña”,
y ate = “portillo, lugar de paso”. Ver Arrate en CALAHORRA.
Uzandeme (Auza-mendi): “Monte comunal”. De auzo (en
composición auza-) = “barrio, zona de la comunidad”,
y mendi = “monte”. Uno de los tres topónimos
de la zona que han experimentado el complejo cambio fonético
-mendi > -ndime / -ndeme. Ver Arzandime en BRIONES, y Réndime
en SAN ASENSIO.
HARO
Arteaga (Arteaga): “Encinar”. De arte = “encina”,
y el sufijo de lugar -aga. Aparece este término en una referencia
de 1278.
Azcorria (Azkorria): “Peña pelada”. De (h)aitz
= “peña”, y gorri (en composición tras
sibilante -korri) = “rojo, pelado, áspero”.
Bilibio (Bilibio): “Lugar de paso rodado, carretera”.
Aunque se ha pensado en una explicación latina para el milenario
topónimo, parece por el contrario que se puede establecer
sin muchos problemas un origen vasco. En concreto, se trataría
de una variante del frecuente ibi(o) = “vado, paso de un río”,
que en origen significaba cualquier lugar de paso en general (de
aquí deriva el muy utilizado bide / ibide = “camino
en general”), más el antiguo bil = “redondo”,
y por extensión “rueda” (pensemos en términos
como gurpil = “rueda de carro”, formado por gurdi +
bil). Así pues se trataría de un paso para vehículos
con ruedas, seguramente algún antiguo camino o primitiva
carretera. La presencia del topónimo “La Calzada”
en las faldas de un cerro cercano al castro de Bilibio, nos permite
asegurar casi sin lugar a dudas que esta interpretación del
nombre de la población es correcta.
Coba Assuri (Koba Atxuri): “Cueva de la peña blanca”.
De koba = cueva, atx = peña, y zuri = “blanco/a. No
se puede descartar de todas maneras la presencia del antropónimo
medieval Asuri.
Coba balza (Koba baltza): “Cueva negra”. De koba =
“cueva”, baltz = “negro/a”, y el artículo
-a = “el/la”.
Iraza (Iratza): “Helechal”. De iratz(e) = “helecho”,
más el sufijo abundancial -tza.
Iturrimurri (Iturri-murri): “Fuente murria,
de poco caudal”. De iturri = “fuente”, y murri
= “escaso, pobre, seco”.
Marcuri (Maurukuri): “Villa de Mauruko”. De Mauruko
= “morillo, morenillo”, nombre personal de varón,
más (h)uri = “villa, lugar poblado”. En la Edad
Media existió cerca de CASALARREINA otra aldea denominada
Morcuri, originada sin duda en el mismo antropónimo. Este
topónimo se repite igualmente en CERVERA DEL RÍO ALHAMA
(Marcuria).
Mendico (Mendiko): “Montecillo”. De mendi = “monte”,
más el sufijo arcaico de diminutivo -ko.
Mutilluri (Mutiluri): “Villa de Mutil”. De mutil =
“muchacho”, usado seguramente como nombre de varón,
y (h)uri = “villa, lugar poblado”. Similar a Valdegastea
en LOGROÑO y ALBERITE.
Sagazahar (Zaia-zahar): “Mercado viejo”. Aparece ya
en una referencia del año 1049. Este nombre parece ser similar
al de Sajazarra, aunque no es descartable del todo una explicación
alternativa con sagar = “manzana, manzano”.
Zabalza (Zabaltza): “Llanos”. De zabal = “llano,
plano”, más sufijo abundancial -tza.
Zaco (Zako): “Hondonada”. De zakon / sako = “hondonada,
barranco”. Se denomina así a una hondonada que forma
el Ebro, y que ahogada entre los montes de la Sierra de Cantabria
surge nada más superarse el estrecho paso de las Conchas
de Haro.
HERCE (HERTSI)
Cuesta de Sarranco (Sarranko): “Bosquecillo”. De sarri
= “espesura, bosque”, más el sufijo de diminutivo
-(a)nko.
Herce (Hertsi): “Angosto”. De hertsi / ertzi = “estrecho,
apretado, angosto”. Aparece alguna vez como Herci en documentos
medievales. El topónimo se deriva de la peculiar situación
de este pueblo, el cual se encuentra literalmente empotrado contra
un cortado rocoso por un lado, mientras que por el otro el lecho
del Cidacos también le corta el paso, quedando el casco urbano
como “ensartado” entre ambas barreras. Tampoco es descartable
asociarlo con ertz = “esquina”, ya que las masas rocosas
del lugar se presentan en forma de aristas y cúspides bastante
agudas.
Sierra Laez (Alaitz): “Pastizal”. De *al(h)aitz(e)
= “pastizal, zona de pasto”, un término perdido
en el habla moderna, pero que sobrevive en el roncalés alatzera
eraman = “llevar a pastar, al pasto”. Se trataría
de una derivación del verbo al(h)atu = “alimentar,
pastar” (sin duda derivado de ale = “grano, cereal”),
más el frecuente sufijo de acción verbal -(i)tze /
-(i)tza, que muchas veces evoluciona hacia matices de plural o resultado
de una acción. Además, como presenta en muchos casos
una -I- delante (recordemos términos como egoitza, emaitza,
etc…) no parece ser demasiado arriesgado plantear la existencia
de un antiguo *alhaitze / *al(h)aitza / *al(h)aitz, que explicaría
perfectamente la larga serie de topónimos de similar aspecto
que se extienden a lo largo y ancho de toda la superficie vascófona
antigua y moderna. De hecho, tenemos el caso del muy abundante olatz
/ olatze / olatza / olaitz = “majada, zona pastoril”,
compuesto de ola = “cabaña, choza o pequeño
refugio pastoril”, al que se le ha añadido sin duda
el mismo sufijo -(i)tza / -(i)tz(e).
HERRAMÉLLURI (HERRAMELLURI)
Casildagurría (Casilda-gorria): “Casilda la pelirroja”.
De Casilda = “Casilda”, nombre de mujer, gorri = “rojo/a”,
más el artículo -a. Típico topónimo
creado a partir del nombre de un antiguo propietario, del que además
se nos especifica su apodo. Se observa el paso fonético habitual
riojano O > U.
Harrilucea (Harriluzea): “La peña larga”. De
harri = “piedra, peña”, luze = “largo/a”,
y el artículo -a = “el / la”. Ver Alrucea en
VILLAVELAYO.
Herramélluri (Herramelluri): “Villa de don Ferramel”.
De Ferramell = “Ferramell”, nombre medieval de varón,
más uri = “villa”. Hay quien ha pretendido asociar
este topónimo con un cierto conde alavés llamado de
esta manera. Sea como fuere, el topónimo se repite en Labastida
en la forma Valderremelluri.
HERVÍAS
Mendiguillo (Mendigilo): “Montecillo”. De mendi =
“monte”, y el viejo sufijo diminutivo -gilo (por ejemplo
elurgilo = “copo pequeño de nieve”).
IGEA (ITXEA)
Igea (Itxea): “La casa”. De itxe / etxe = “casa”,
y el artículo -a = “el / la”. Aunque se ha pensado
que el topónimo original pudo ser *etxea, y después
se habría efectuado un paso E- > I- por imela arábiga
(fenómeno que altera las vocales), lo cierto es que no se
hace necesario recurrir a tal explicación, puesto que tenemos
perfectamente documentada la forma itxe en los dialectos de la región
entre Oyarzun y Vera de Bidasoa.
Peña Mingalarri: “Peña de
Minga la peña”. De Minga = diminutivo de Dominga, nombre
abundantísimo en la toponimia riojana (y que de paso ha dado
lugar al término castellano “mengano”), y (h)arri
= “peña, piedra”. El elemento mingo / minga ha
sido muy utilizado para denominar individuos genéricamente
(equivalente en cierto modo a expresiones muy frecuentes en el mundo
rural como “el tío tal, la tía cual, el fulano,
el mengano”, etc…), y en este caso da la sensación
que se ha producido un híbrido castellano-euskera. Quizás
a partir de una peña que en principio se denominaba (h)arri
sin más, se añadió ya una vez perdida la lengua
vasca el apelativo de “Minga la arri”, debido a alguna
mujer que vivía por allí a la que se le dio como apodo
el nombre de la peña, o incluso tal vez a algún personaje
femenino mítico del estilo de Mari.
Tampoco es descartable una interpretacion enteramente romance del
tipo “Minga la arri” = “Minga la [que dice] arri
o arre” (es decir, un apodo aplicado a una mujer), pero el
hecho de encontrar la secuencia -arri- para nombrar una peña
parece encaminarnos más bien hacia una interpretación
netamente euskérica de la segunda parte del topónimo.
JUBERA
Torritondo: “Junto a la fuente”. Aparece en una lista
del año 1100 de términos de Jubera. Quizás
venga de un anterior *iturritondo, compuesto a partir de iturri
= “fuente”, más ondo = “junto, al lado
de “, con una -T- epentética, aunque también
sería posible derivarlo a partir de una forma *iturrieta-ondo
= “junto a las fuentes”, con el morfema -eta de plural.
Praderacho (Praderatxo): “Pradilla”. De pradera =
“pradera”, préstamo castellano, más el
sufijo diminutivo -txo. Topónimo medieval que revela una
situación ya de intensa castellanización por parte
de los últimos hablantes de euskera del lugar.
LAGUNA DE CAMEROS
Bláscora (*Blaskuri): “Villa de Blasco”. De
Belasko = Velasco”, nombre medieval de varón, más
el frecuente uri = “villa, lugar poblado”. Se repite
en Peroblasco de ARNEDILLO.
LAGUNILLA DE JUBERA
Larra (Larra): “Prado”. De larra = “prado”,
variante occidental del más frecuente “larre”.
LEZA DE RÍO LEZA (LEZA)
Leza de río leza (Leza): “Sima”. De leza =
“sima, garganta, cueva, foz”. En clara relación
con las hoces que el río del mismo nombre ha labrado en las
inmediaciones de esta localidad.
LOGROÑO
Igay (*Ikai o *Igahegi): “Costarral”. Sin duda es
similar al topónimo alavés Igay, que aparece en la
Reja de San Millán (1025) como Igahigi, e Higahegui en 1295,
y que significa “lugar de cuestas”, por lo que es posible
que el logroñés también provenga de un mismo
compuesto. En todo caso existen vocablos en el euskera actual como
ikai / ika / ige = “cuesta”, surgidos a partir del verbo
igan = “subir” (igaite / igaitze / igaipen = “subida,
ascenso”), de los que ha podido surgir directamente el topónimo.
Río Bero (Bero): “Caliente”. De bero = “caliente”.
Éste es el viejo nombre del actual Iregua, y posiblemente
sea el origen de la antigua denominación tribal Berones =
“los del río Bero”. Los berones primitivos habrían
sido pues un pequeño grupo de personas que habitaban a orillas
del río Iregua, seguramente en su desembocadura, en terrenos
del Logroño de hoy, manteniendo el Monte Cantabria como oteadero
de vigilancia del paso del Ebro del que habla el geógrafo
griego Estrabón. Después el nombre se habría
extendido al resto de La Rioja, configurándose la tribu berona
que conocieron los romanos en tiempos ya históricos.
Valdegastea (Gaztea): “Hoya de Don Gaztea”. De gaztea
= “el muchacho”, nombre medieval de varón. se
documenta otro Valdegastea en ALBERITE.
LUMBRERAS
Alto de Altazarre (Altazarre): “Alto viejo”. De altu
= “alto” (préstamo románico), y (t)zar
= “viejo, grandazo”. Parece que la -E final se debe
a un proceso bien conocido de fosilización de una antigua
vocal de las desinencias de caso, aunque también podría
ser la adaptación romance de una antigua -I final. Ver Subizarre
en VENTOSA.
Larramo (Larramo): “Vivar”. De larra / larre = “prado,
pradera de espinos”, más un componente -(a)mo = “brote
de vegetal, retoño”, variante dialectal de amu / muin
(obsérvese la alternancia ernamo / ernamuin = “brote
vegetal”). A no mucha distancia hacia el este se encuentra
el lugar denominado “El Vivero”, que parece relacionado
con Larramo. Este curioso topónimo sería en cuanto
a su significado un simple sinónimo de otros más extendidos
por La Rioja como Mosquilcia en EZCARAY, o Bosquil en AUTOL. Ver
La Randaria en VILLOSLADA DE CAMEROS, donde se comenta la importancia
filológica de este término.
MANSILLA DE RIOJA
Aranguecia (Arangaitza): “El valle malo”. De aran
= “valle, hondonada”, gaitz = “grande, basto,
malo, áspero”, más el artículo -a = “el
/ la”. Señalemos que a pesar de la connotación
negativa que suele tener hoy en día gaitz, en principio solamente
expresaba la idea de algo grande o de dimensiones elevadas, por
lo que una traducción del tipo “el valle grande”
sería igualmente aceptable. Véase Turgueiza en VALGAÑÓN.
MANZANARES DE RIOJA
Mendirasque (Mendi-iraski): “Monte sofocado”. De mendi
= “monte”, e iraski = “sofocar, apagar un fuego”.
El topónimo hace referencia sin duda a un gran incendio acaecido
hace cientos de años, del cual no obstante ha quedado recuerdo
en la toponimia.
MEDRANO
Valbendía (Mendia): “Valle del monte”. De mendi
(arcaico *bendi) = “monte”, más el artículo
-a = “el / la”. El topónimo es un híbrido
romance-vascuence.
MUNILLA
Barranco Ezquerra (Ezkerra): “El salvaje, áspero”.
De ezker = “izquierda”, pero usado como adjetivo con
el sentido de “hosco, insociable”, lo que en toponimia
indica una zona agreste y salvaje. Se repite en la Riojilla Burgalesa.
Casilla Urría (Urria): “La villa”. De urri
= “villa, lugar poblado” (variante en -RR- fuerte del
común uri). Prácticamente se puede decir que se trata
de una tautología, ya que en principio parece que urri /
uri hacía referencia incluso a lugares en los que sólo
se presentaba una simple casa de campo agroganadera.
Chumarro (Txumar): “Olmillo”. De txumar (diminutivo)
/ zumar = “olmo”. El término se ha introducido
en el habla local al igual que sucede con ezcarro = “arce”.
Munilla: “Colinilla”. Diminutivo romance sobre una
base más antigua muña- / muno = “colina, cerro”.
NÁJERA (NAHIERA)
Artaza (Artatza): “Carrascal”. De arte (en composición
arta-) = “encina, carrasca”, y el abundancial -tza.
En 1054 aparece ya documentado el Pago de Artaza.
Nájera (Nahiera): “Costarral, ladera”. De nahiera
= “deseo, apetencia, inclinación”, pero en toponimia
“cuesta, zona inclinada”. Si bien se han ofrecido etimologías
árabes para explicar el nombre, asociándolo con el
componente aiara = “peña”, y otras con el antropónimo
Nasser, un estudio detallado de las variantes de las referencias
más antiguas nos encamina claramente hacia una etimología
de tipo vasco arcaico. En concreto, se observa en los primeros siglos
una gran abundancia de variantes con -L-: Naiele en 943, Nagela
en 972, Naila 1040, flumen Naialiellam 1054 (es el río Najerilla,
derivado del nombre de la población), Naiala 1054, o Naiale
1067. Sólo a partir del siglo XII se estabiliza definitivamente
el topónimo en su forma definitiva en -R-. Esto nos indicaría
casi sin lugar a dudas que la forma originaria presentaba precisamente
la -L- intervocálica, y que se ha producido el típico
paso fonético -L- > -R- tan característico del
euskera.
Morfológicamente parece que se trata de una simple variante
con N- inicial del mismo nombre que se presenta en Ayala (Álava),
el cual justamente ha evolucionado en el euskera moderno hacia la
forma Aiara. Además contamos con términos todavía
presentes en el habla actual como aiera = “costado”,
aieka = “costado” (diminutivo), aiher = “deseo,
inclinación, antipatía” (este último
utilizado frecuentemente en toponimia con el sentido de “cuesta”),
y ai = “declive, cuesta”, que nos confirman este tipo
de interpretación. Parece pues deducirse que existió
un antiguo término *(n)a(h)i que en principio querría
expresar la idea general de “inclinación”, el
cual después fue evolucionando en variantes de diversos sentidos,
aplicándolo por un lado al comportamiento humano con el sentido
de “querer, deseo”, y a la toponimia con el de “inclinación,
ladera, zona en cuesta”. Posteriormente se le añadió
la desinencia -ela de modo (que aún se conserva fosilizada
en expresiones como nola = “cómo”, honela = “de
esta manera”, etc), la cual experimentó la evolución
netamente euskérica -L- > -R-, dando lugar al fin a términos
como nahiera / nahiara o aiera.
Por último, señalar que la alternancia de formas dialectales
con N- inicial y sin ella es también un fenómeno netamente
euskérico: negel ~ igel = “rana”, norban ~ orban
= “mancha”, nekaitz ~ ekaitz = “tormenta”,
etc…
Parece lógico pensar que además del Najerilla, se
encuentra el mismo elemento en la población de Neila (Rioja
burgalesa), en la que nace precisamente este río, y caracterizada
por hallarse en terreno muy empnado.
Vallarán (haran): “Valle de valle”. Se trata
de nuevo de otra típica tautología en la que se repite
un mismo concepto en euskera y romance a la vez. En Santurde se
repite un topónimo similar.
NALDA (NALDA)
Nalda (Nalda): “Cuesta”. Simple variante fonética
en N- inicial de malda / alda = “ladera, cuesta, terreno empinado”.
NAVARRETE (NABARRATE)
Navarrete (Nabarrate): “Portillo de navarros”. De
nafar / nabar = “navarro”, y ate = “puerta, portillo,
lugar de paso”. Existe a lo largo y ancho de toda la zona
vascófona antigua una serie de topónimos que en sus
primeras fases suelen presentar la forma “Navarrate / Nafarrate”,
y que tienden a deformarse en la variante castellanizada Navarrete.
Da la sensación que se trata de los restos de un antiguo
sistema de comunicaciones que unía las distintas áreas
del reino mediante cañadas y caminos, y del cual ha quedado
recuerdo en esta serie de topónimos.
NIEVA DE CAMEROS
La Cocucha (Kokotza): “La cumbre”. De kukutz / kokotz
= “cumbre, cúspide, punta en general”, más
el artículo -a = “el / la”, aunque también
podría tratarse del sufijo abundancial -tza.
La Reate (Larre-ate): “Portillo del prado”. En este
caso parece que nos encontramos ante un término de sentido
diferente al común larrate, formado esta vez sí por
un compuesto con ate = “puerta, portillo”.
Nieva (Neba): “El hermano”. De neba = “hermano
de mujer”. En toponimia suele emplearse los conceptos de hermano
/ hermana para calificar a elevaciones del terreno o peñas
gemelas situadas a corta distancia. En este caso parece que podrían
haber sido algunos de los cerros situados sobre esta población
los que produjeron este topónimo.
OCHÁNDURI (OTXANDURI)
La Mentoste (Mentoste): “Tras el monte”. De mendi
= “monte”, y oste = “detrás, tras”,
forma típicamente vizcaina.
Ochánduri (Otxanduri): “Villa de Don Otxando”.
De Otxando = “lobito”, nombre de varón muy frecuente
en la Edad Media, equivalente al románico Lope, más
uri = “villa, lugar poblado”.
OCON
Sierra Laez (Alaitz): “Pastizal”.
De *al(h)aitz(e) = “pastizal, zona de pasto”, un término
perdido en el habla moderna, pero que sobrevive en el roncalés
alatzera eraman = “llevar a pastar, al pasto”. Se trataría
de una derivación del verbo al(h)atu = “alimentar,
pastar” (sin duda derivado de ale = “grano, cereal”),
más el frecuente sufijo de acción verbal -(i)tze /
-(i)tza, que muchas veces evoluciona hacia matices de plural o resultado
de una acción. Además, como presenta en muchos casos
una -I- delante (recordemos términos como egoitza, emaitza,
etc…) no parece ser demasiado arriesgado plantear la existencia
de un antiguo *alhaitze / *al(h)aitza / *al(h)aitz, que explicaría
perfectamente la larga serie de topónimos de similar aspecto
que se extienden a lo largo y ancho de toda la superficie vascófona
antigua y moderna. De hecho, tenemos el caso del muy abundante olatz
/ olatze / olatza / olaitz = “majada, zona pastoril”,
compuesto de ola = “cabaña, choza o pequeño
refugio pastoril”, al que se le ha añadido sin duda
el mismo sufijo -(i)tza / -(i)tz(e).
Ocón (Oka): “Barranco”. Nos
encontramos aquí ante un aumentativo mediante el sufijo romance
“-ón” de un topónimo anterior, que sin
duda era originalmente *Auka u *Oka, de forma similar a lo que sucede
en el caso del río y montes de Oca, documentados antiguamente
bajo la forma Auca. *Auka / Oka aplicado a la toponimia es un término
desaparecido en el habla vasca moderna (en el diccionario de Múgica
aparece una palabra ok de origen vizcaino, a la que se le da el
significado de “hondonada o barranco”, y que se trata
de la única cita del término con este sentido, aunque
por su abundancia en toponomia parece ser correcta), que en origen
significaba “barranco o torrentera”, y que actualmente
sobrevive muy transformado en la expresión oka egin = “vomitar”,
compuesto del verbo egin = “hacer”, y el adverbio oka,
variante de joka / *(j)auka = “golpeando, a golpes, a empujones,
a acometidas”. Es decir, la idea de “acometida brusca”
se habría empleado para definir una avenida de aguas torrenciales.
También existe troka = “barranco”, el cual es
un derivado del español, torca, y al que no hay que confundir
pese a las apariencias con el auka / oka al que nos referimos, pues
tiene un origen diferente.
Sea como fuere, Ocón / Auka haría referencia en origen
a los muchos barranquillos torrenciales que descienden de la sierra
de Laez, en cuyas laderas se sitúa esta población.
Además encontramos un homólogo burgalés (Ocón
de Villafranca) precisamente inmerso en los Montes de Oca, en los
cuales nace el río Oca, tratándose éste último
nombre sin duda de otra de tantas tautologías. Por el valle
de Guernica (Vizcaya) discurre también otro río Oca.
OJACASTRO (OIAKASTRO)
Arangutia (Arangutia): “El vallejo”.
De (h)aran = “valle”, guti = “pequeño”,
y el artículo -a = “el / la”.
Aransay (Aranzadi): “Espinal”. De
arantz(a) = “espina, espino”, más el sufijo de
colectivo -di. El topónimo ha perdido en su evolución
la -D- intervocálica, fenómeno muy habitual en castellano
(por ejemplo, acabado > acabao, perdido > perdío, etc…).
Arroyo Muraga (Muraga): “El muro”. De muru = “muro”
(préstamo romance), y -aga, sufijo de lugar.
Articuza y Articucilla (Artikutza): “Los establillos de
ovejas”. De artei / artegi = “ovil, redil o establo
de ovejas” (ardi-tegi), el sufijo diminutivo arcaico -ko,
y el colectivo -tza. Articucilla parece ser el mismo topónimo,
al que se le ha añadido el componente zil = “hondonada,
hondo”. Existe por otra parte un topónimo idéntico
(Artikutza) en Goizueta (Navarra), muy conocido por situarse allí
el embalse que suministra de agua corriente al área de Donostia.
Arviza (Arbitza): “Rabanera”. De
arbi = “rábano, nabo”, más el sufijo abundancial
-tza. El nabo tenía una enorme importancia nutritiva en tiempos
anteriores al descubrimiento de América (continente originario
de la popular patata), ya que es una planta de rápido crecimiento
que aporta una buena cantidad de hidratos de carbono.
Escarza (Ezkartza): “Arcedo”. De ezkar = “arce”,
más el sufijo abundancial -tza.
Marichipia (Mari-txipia): “Mari la chica”. De Mari
= “Maria” (diminutivo cariñoso), txipi = “pequeño/a”,
y el artículo -a. Típico topónimo creado a
partir del nombre y apodo de una persona.
Ojacastro (Oia-Kastro): “Castro del río
Oja”. De Oia = nombre primitivo del Oja, y castro = “poblamiento
fortificado” (préstamo romance). El orden en la composición
es genuinamente euskérico (en castellano sería *Castro-oja).
Por otra parte, el célebre río que da nombre a toda
la comunidad autónoma podría estar relacionado con
términos vascos como oi = “encía”, pero
en toponimia “hondonada”, con variantes relacionadas
etimológicamente como oiada = “encañada, barranquillo”,
ohe / oia (vizc.-guipuz.) = “cama, lecho de un río”,
(h)obi = “fosa, hueco, encía”, etc… Así
pues, nuevamente el nombre Oja no sería sino otra tautología
(repetición de un mismo concepto en dos lenguas diferentes
dentro de un solo topónimo, en este caso transcribiríamos
el nombre como “río de río”).
El motivo de que toda la tierra riojana haya recibido este nombre
es que la Reconquista cristiana -movimiento político-militar
del que han surgido las provincias y territorios actuales en España-,
se produjo en esta zona principalmente de oeste a este, extendiéndose
el nombre del primer valle perteneciente a los cristianos al resto
de valles fluviales de características similares que fueron
conquistando, hasta detenerse ya en el Valle del Alhama, al topar
los castellanos con el área de reconquista navarro-aragonesa.
Uyarra (Oiharra): “El quebrado”.
De oihar = “torcido, quebrado, terreno áspero y fragoso”,
más el artículo -a = “el / la”. Se observa
el clásico paso O > U.
OLLAURI (OLAURI)
Arroyo de Zamaca (Zamaka): “Varejas”. De zamaka =
“carga de leña, tronco de árbol de monte”.
Se trata de un término derivado de zama = “carga”,
que con el tiempo adquirió el sentido de “fajo de varas
o ramas”, hasta dar lugar al concepto de “tronco o leño
de árbol”. Aplicado a la toponimia parece referirse
a las grandes masas de cañizos y arbolillos que crecen en
los sotos junto a los ríos. Esta palabra parece que gozó
también de bastante uso en la zona de Mendavia y alrededores
(donde existe otro Zamaca al que también se le denomina El
Juncal), la cual se presenta notablemente ligada en lo toponímico
a los antiguos dialectos riojanos.
Marisabel (Mari-sabel): “Hondo de Mari”. De Mari =
“Mari” (apócope de María), y sabel = “vientre,
barriga, ondulación de un terreno”. Ver Arizabel en
BRIONES.
Ollauri (Olauri): “Villa de cabañas”. De ola
= “cabaña, chozo pastoril”, y uri = “villa,
lugar poblado”. Se verifica el paso fonético romance
-LH- > -LL-.
ORTIGOSA DE CAMEROS
La Cocucha (Kukutza): “La cumbre”. De kukutz = “cumbre,
cúspide”, más el artículo -a = “el
/ la”. Se repite en TORRECILLA EN CAMEROS.
PINILLOS
La Naturre (Landa-iturri): “Fuente de la landa”. De
landa = “landa, terreno de monte bajo”, e iturri = “fuente”.
Se observa la típica simplificación -ND- > -N-
(ver La Senoba en ENCISO), así como la adaptación
romance -I > -E.
Lazalde (Lazalde): “Zona de cuevas”. De leza = “sima,
cueva”, más alde = “zona, área”.
PRÉJANO
Peña Isasa (Isasa): “Ulagar”. De isasa / isats
= “ulaga, retama, arbustillo espinoso de flores amarillas,
y en general cualquier clase de arbusto espinoso”. Actualmente
existen dos peñas conocidas con este nombre, situadas justo
a ambos lados de la población de Préjano, por lo que
es posible que en principio este nombre se utilizase para designar
a toda la comarca de este pueblo, que aparece cubierta de un manto
de vegetación seca y espinosa, adaptada al árido clima
local.
QUINTANAR DE RIOJA
Uriondo (Uriondo): “Junto a la villa”. De uri = “villa,
lugar poblado”, y ondo = “junto a, al lado de “.
Urrianco (Urrianko): “Villeja”. De urri = variante
del frecuente uri, más el sufijo diminutivo -(a)nko.
RABANERA
Zabazo (Zuhatzu): “Arboleda”. De zuhatz = “árbol
silvestre en general”, y el abundancial -tzu. este topónimo
por su fuerte deformación fonética recuerda a otros
parecidos como Zobazo (< Zuhatzu) en Los Arcos (Navarra).
EL REDAL
Escarrillo: “Pequeño arce”. Castellanización
del extendido ezkar = “arce”.
RIBAFRECHA
Virgen de Veraza (Beraza): “El pastizal”. De beraza
= “pastizal, zona fértil de una vega, etc”. Recibe
este nombre un antiguo santuario documentado desde hace cerca de
un milenio (aparece como Sanctam Mariam de Baraza en 1081, o Santa
María de Veraza 1267, 1374). Se trata de otro ejemplo de
las características predominantemente “occidentales”
del dialecto riojano, ya que beraza es un término documentado
sobre todo en el dialecto vizcaino, y derivado de berar = “hierba”,
más el abundancial -tza. El más extendido baratza
/ baratze = “huerta”, proviene sin duda de esta misma
palabra.
Val de Varazuela: Diminutivo del anterior, documentado ya en 1375.
Vizcarrao (Bizkar-aho): “Boca de la loma”. De bizkar
= “loma, cerro”, y a(h)o = “boca, extremo”.
El lugar está situado en las primeras cuestas del Monte Laturce.
RODEZNO
Churrumendi (Txorro-mendi): “Monte de chorros”. De
txorro = “chorro, flujo o canal de agua”, préstamo
romance, y mendi = “monte”. Su situación en un
cerro junto al “Arroyo de las Fuentes” parece confirmar
esta traducción.
Cuzcurritilla (Kozkorrita): “Pequeña Cuzcurrita”.
Se trata de una aldea de nombre homónimo a la de CUZCURRITA
DE RÍO TIRÓN, a la que para diferenciarla de la más
grande y célebre, se le añadió el diminutivo,
tal y como sucede en infinidad de ejemplos similares en la toponimia
de todas las áreas lingüísticas (Madridejos,
Cordovilla, Uruñuela, Tudelilla, etc…).
SAJAZARRA (ZAIA-ZARRA)
Arrinda (Arri-inda): “Senda de piedra”. De arri =
“piedra”, e inda = “senda” (préstamo
romance). Frecuente en el mundo vascófono.
Escarza (Ezkartza): “Arcedo”. De ezkar = “arce”,
y el sufijo abundancial -tza. Concepto ubicuo en la toponimia riojana.
Río Ea (Ega): “Ladera”. De ega = “lado,
costado, alero”. Se refiere a la zona costanera de la que
surge este riachuelillo.
Sajazarra (Zaiazarra): “El mercado viejo”. De zaia
(variante riojana de zeia = “mercado, plaza de mercado”),
(t)zar = “viejo, grandazo”, y el artículo -a
= “el / la”. Dado que al igual que en el caso de gaitz,
el término tzar / zahar significaba en un principio “cosa
grande, basta”, sería aceptable una traducción
del tipo “El mercado grande”, e incluso “La Saja
grande”, esto último deducible por comparación
con Sajuela (= pequeña Saja), lugar situado a poca distancia
de la villa.
SAN ASENSIO
Réndime (Larre-mendi): “Monte de prados”. De
larre = “prado”, y mendi = “monte”. No es
imposible otra traducción del tipo *erre-mendi = “monte
de quemados”. En todo caso pertenece a la serie de topónimos
que han experimentado la evolución -mendi > -ndime / -ndeme.
Ver Uzandeme en GIMILEO, y Arzandime en BRIONES.
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA
Corrales de Urre (Urre): “Oro”. De
urre = “oro”. A no mucha distancia hacia el sur se encuentra
La Mina de Oro, término con el que acaso puede estar relacionado.
SAN ROMÁN DE CAMEROS
El Regoya (Larre-goia): Ver La Regoya en AJAMIL.
Velandia (*Bela-mendia): Ver Velandia en ALMARZA DE CAMEROS.
SAN TORCUATO
Saspuri (Zazpuri): “Siete villas”. De zazpi = “siete”
y uri = “villa o ciudad”. Clásico término
construido a partir de la unión de un numeral más
el concepto de “población”, y que antaño
se empleaba para calificar una zona en la que apareciesen una serie
de pequeñas villas o barrios agrícolas dispersas.
Tiene su paralelo romance en la conocida comarca riojana de las
“Siete Villas”.
SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Ayamuz (Ai-amuts): “Cuesta aplanada”. De ai = “cuesta,
declive”, y amuts = “romo, embotado, mocho, achatado”.
Describe una cuesta o cerro de forma muy roma y poco apuntada.
Mendiate (Mendiate): “Portillo del monte”. De mendi
= “monte”, y ate = “portillo, lugar de paso”.
Mindiarte (Mendiarte): “Entre montes”. De mendi =
“monte”, y arte = “entre”.
Uriarte (Uriarte): Entre villas”. De uri = “villa,
lugar poblado”, y arte = “entre”. Tiene varios
paralelos en Álava y Vizcaya.
Vizcarra (Bizkarra): “La loma”. De bizkar = “loma”,
y el artículo -a = “el / la”.
Vizcarral: Adaptación romance mediante el sufijo colectivo
-al, del viejo término euskérico bizkar. Este tipo
de topónimos híbridos romance-vascuence, muy abundantes
en La Rioja, son consecuencia de una