Jesús Sancho Royo
Contenido:
- Apuntes biográficos.
- Rumbos riojanos: El vascuence en La Rioja
- Sancho III, el Mayor. Rey vascón de Pamplona-Nájera.
Rumbos
riojanos: El vascuence en La Rioja.
Publicado en la revista del Colegio de Médicos
de La Rioja. nº
Se sabe hoy día
que el vascuence es uno de los idiomas propios riojanos. Es decir
uno de los idiomas maternos, de cuna, que se ha hablado en la Rioja
durante siglos en amplias áreas de su geografía y
por proporciones considerables de población riojana autóctona.
Los otros idiomas propios riojanos son el celta, el latín,
el árabe, el romance riojano y el castellano. El vascuence,
el castellano y el árabe se mantienen vivo hoy. Por otro
lado pudiera ser el vascuence el idioma primigenio de la Rioja,
un idioma que se perdería en la noche de los tiempos, quizás
en el Neolítico.
El debate que la historiografía
y las ciencias filológicas tienen al respecto no se plantea
sobre la esencia de la primera afirmación sino sobre la última,
es decir sobre la exacta extensión en el tiempo y en el espacio
del euskera en la Rioja. Muchos autores se han ocupado de este tema
y en todos es posible encontrar datos valiosos. Entre las autorías,
sin intención de agotar la nómina, cabe destacar a
Menéndez Pidal, Rittwagen, Hubschimd, Casimiro Govantes,
Emilio Alárcos, Antonio Tovar, Manuel Alvar, Caro Baroja,
Bosch Gimpera, A. Irigoyen, L. Michelena, Ricardo Ciérbide,
G. Ollé, etc. Entre los regionales, J.B.Merino Urrutia
(1), Alfredo Gíl del Río
(2), M. Lecuona, J.B.Olarte, Cesáreo
Goicoechea, Jimeno Urío, Rufino Gómez, Saínz
de Pezonaga, Rodríguez de Lama, etc. Y una larguísima
relación de actuales profesores riojano como C.García
Turza, Urbano Espinosa, A.González Blanco, González
Bachiller, Balbina Rodríguez, Carmen Ortíz, A.Sánchez
Vidal y otros.
La Toponimia
Un indicador del uso de un idioma
en una región cualquiera es su onomástica. La Onomástica
es la ciencia lexicológica que estudia los nombres propios
de una región, y una parte de ella es la Toponimia, o sea
el estudio de los nombres de los lugares. En la Rioja la mayor densidad
toponímica euskérica se da en la cuenca de los Oja-Tirón
y en la Sierra de la Demanda, sin que se halle restringida a estas
comarcas. En estas zonas la toponimia mayor en vascuence de las
cuencas bajas ofrece un predominio de términos con desinencias
-uri, uli, -urri (pueblo o villa de) tales como Ollauri, Herramélluri,
Cihuri, Galbárruli, Ochánduri, Cuzcurrita, Naharruri
(actual Casalarreina), etc. También se dan palabras sin tales
desinencias, Sajazarra, Zarratón, etc. Hacia el sur y ascendiendo
casi desaparecen esas desinencias, y así encontramos topónimos
poblacionales tales como Ayabarrena, Zaldierna, Azarrulla, Ulizarna,
Uyarra, Anguta, Amunartia, etc.; Zamaca, Guisalza, Arto, Oja, etc.
como toponimia fluvial, y en la orotoponimia se dan las Sierras
y/o Picos de Arandio o Arandia (la actual Demanda, documentada por
Merino Urrutia, s.XVIII), Urbaña, Chilizarrias, Ormazas (Ormazabal,
documentada por Merino en s.XVIII) etc.
En el apartado de la toponimia menor
de estos ámbitos hay que acudir sin duda a Merino Urrutia
que reunió la toponimia menor actual y la que entresacó
del Catastro de Ensenada (1751-52) de donde comprobó la gran
disminución de las denominaciones en vascuence entre las
dos épocas. Ello le dio pie para afirmar que la densidad
toponímica eusquérica en la zona era un fenómeno
dinámico a la baja. En cualquier caso el número de
"microtopónimos" vascuences recogidos por Merino
tan sólo en el conjunto de Ezcaray, Ojacastro, Zorraquín
y Valgañón, supera los mil doscientos.
La densidad toponímica eusquérica
en la Rioja va decreciendo a medida que recorremos la comunidad
hacia el este. Igualmente se comprueba que las cifras de términos
documentados en el pasado superan ampliamente las del presente.
No obstante es llamativa la relativa regularidad de "orotoponimia"
vasca en las grandes sierras y picos del sur, mojones naturales
meridionales de la Rioja. Vaya una somera relación: Sierras
de Urbión, Hormazas (doc. Hormazabal), Achena, Urguilla,
La Hez (doc. como Alaiz y Laiz en mapas de amojonamientos, Arnedo
s. XVIII,), Peña Isasa, etc. Quizás esto se deba a
la calidad de hitos sin dueños y altamente referenciales
de los picos y sierras, lo que dificulta un cambio radical y aleatorio
de sus denominaciones, estando entonces más sujetas a la
lenta evolución lingüística de las gentes y a
la fosilización de voces ancestrales.
Respecto a la toponimia mayor eskérica
poblacional de la geografía riojana fuera del área
Oja-Tirón los vocablos están muy alterados y el estrato
vasco es lejano y a veces poco perceptible, fruto sin duda de su
erosión y remodelación por hablantes no vascófonos
en celta, latín, árabe, romance y, principalmente,
en castellano. Entre estos términos cabe citar Uruñuela,
Lueza, Buzarra, Arrubal, Peroblasco (Velascurri, doc. s. XII), Calahorra
(la Calagurris vascona del siglo I a. C. y posteriores), la Ilurcis-Gracurris
vascona en los mismo tiempos (en la actual Alfaro), Igea, etc.
La toponimia mayor fluvial es problemática,
pero Leza, Iregua, Tirón y Oja parecen tener substrato vasco.
Najerílla remite a Nájera y aquí hay mucha
discondarcia (árabe, latín y vasco son los más
apoyados), Cidacos es más probablemente celta y Alhama es
claramente árabe.
También la toponimia menor
vasca de la parte riojana fuera del área Oja-Tirón-Demanda,
es decreciente hacia el este y hacia el Ebro, y ello quizás
refleje la intensidad de la celtización, la romanización
y de la implantación árabe. De todos modos nunca desaparec
y sirva de ejemplo el de un pueblo querido y entrañable para
mí, Alcanadre, mi pueblo. El "macrotopónimo"
Alcanadre es claramente árabe (del plural fracto Algamater,
según Vernet Ginés y Asín Palacios). la mayoría
de sus topónimos menores son de etimología castellana
o latina, algunos otros son de naturaleza dudosa y susceptibles
de interpretación diversa, y hay unos pocos con elemento
vasco claro: Valdarrete, los Arrachales (al lado de otro denominado
La Laguna; arranchale es pescador en vasco), Soto Gorría
en Aradón, posteriormente Soto Rojo, "lo de Imaz",
en común con Mendavia, y alguno más.
Fuentes
documentales
Las Glosas Emilianenses son los textos
más antiguos conocidos en romance y en vascuence, datando
del siglo X. El texto romance, los primeros "balbuceos"
del castellano (aunque quizás sería más correcto
decir romance riojano-navarro-aragonés) delatan tanto como
los textos en vasco la calidad vascófona del monje glosador.
Este monje que se hallaba en el escritorio copiando textos latinos,
posiblemente para entenderlos mejor, escribió al lado de
las líneas en latín traducciones en romance y en vascuence,
los idiomas propios de la calle y entornos del río Cárdenas..
En Gonzalo de Berceo, excelso escritor
riojano, nombrado el "primer poeta en lengua castellana",
es posible encontrar palabras, giros y estructuras sintácticas,
etc., que delatan influencia del vascuence. Quizás Berceo
fuese bilingüe ya que utiliza voces de ambos idiomas, pero
las vascas son una minoría. Es bastante probable que para
esas fechas, s XIII, esta lengua se hallase en declive en el valle
del Cárdenas..
En diversos archivos medievales se
hallan en las relaciones de nombres de gente riojana, tratamientos
familiares vascos, principalmente aita o eita (padre), ander (señor),
ama (madre), anaya (hermano), amuña (abuela), términos
que se llegaron a convertir en antropónimos.
Merino Urrutia dentro de su persistente
y valiosísima labor investigadora en los archivos riojanos
dio con un texto, "fazaña", en el que se obligaba
en el s.XIII a respetar un fuero de los habitantes de Ojacastro
(entonces Ojacastro abarcaba amplias zonas del valle del Oja y Ezcaray
era lugar dependiente). Por este fuero, en los juicios de faltas,
los habitantes de la comarca podrían expresarse en vascuence
para mejor defenderse. Lo cual prueba la existencia de población
monolingüe en vascuence y bilingüe en castellano y vascuence.
Posteriormente, dada la supremacía del castellano, idioma
de la administración y de los poderes públicos, el
vascuence iría decreciendo en la Rioja y se admite como fecha
probable de desaparición alguna no posterior al siglo XVI
(3).
Debate Historiográfico (4).
Las distintas posturas sobre la historia
del vasco en la Rioja se sistematizan en tres grupos.
1. Tesis repoblacionistas medievales.
C. Sánchez Albornoz supuso
a la Rioja Alta tierra despoblada hacia el 900 (estrategia de la
"tierra de nadie", muralla defensiva de los reinos cristianos
contra los árabes). Así que como región perteneciente
al reino de Navarra, fue repoblada por gentes vascófonas,
principalmente alavesas y vizcaínas. En esa línea,
Emilio Alarcos postuló que el sufijo -uri (pueblo de..) hallado
en la toponimia mayor poblacional de la cuenca baja del Oja-Tirón
(Ollauri, Herramélluri, Cihuri, etc.) era evidencia de gentes
alavesas que designaron de esta forma a sus nuevos lugares de asentamiento.
Por ejemplo Herramélluri sería "pueblo de Herramel",
siendo Herramel, antropónimo celta, el nombre de un señor
alavés asentado allí. En realidad estas tesis necesitan,
además de otras fundamentaciones, de un escueto y enigmático
texto de Estrabón, geógrafo griego del s. I d. JC,
que sitúa en la Rioja central a los berones, de los que afirma
que son "producto de la transmigración cética".
También se exige que la celtización hubiese sido total,
con borramiento de cualquier residuo cultural previo.
Pero tales posturas pasan por ato
diversas consideraciones. Una es que investigación reciente
disiente sobre la pretendida despoblación de La Rioja Alta.
Otra es que no se sabe realmente el grado de celtización
en el territorio riojano ni el de aculturación que ella pudo
traer respecto respecto a la situación anterior. Otra es
que una franja occidental de la Rioja era de los austrigones, tribus
que ocupaban hasta el Cantábrico en Vizcaya, y que la Rioja
Baja y parte de la media era de los vascones, tribus a las que suponer
un idioma celta atrae muchas contradicciones, etc.
2. Tesis repoblacionistas precoces.
Mantenidas fundamentalmente por L.
Michelena, el cual fundándose sobre todo en criterios filológicos
adelanta el asentamiento del idioma vasco en la Rioja a la época
visigoda, en concreto a un periodo amplio de los siglos V al VIII,
merced a hipotéticas repoblaciones del área riojana
por gentes originarias de más al norte.
Esta perspectiva disminuye las dificultades lingüísticas
con respecto a las anteriores pero no elimina las historiográficas.
3. Origen prerromano.
Con diversos matices esta posición
ha sido defendida por grandes figuras de la filología, etnología
y antropología española como Antonio Tovar, Manuel
Alvar y Caro Baroja entre muchos otros.
El riojano Merino Urrutia es también
uno de sus principales valedores, y se opone a Alarcos argumentando
por ejemplo que las desinencias -uri ("marcadoras" de
repoblación) ya no se hallan en la cuenca alta del Oja, y
que las conclusiones de Alarcos quizás válidas para
las tierras bajas, ya no son aplicables en los amplios solares del
valle medio ni en el área serrana.
Estelas funerarias de época romana
en las Sierras Riojanas
Unos hallazgos relativamente recientes
pueden dar luz y orientar el anterior debate historiográfico,
favoreciendo la tercera de las posiciones anteriores, la del origen
en estadios prerromanos. Se trata, como dice Martín
Martínez Saenz de Jubera en su trabajo "Onomástica
Vasca en La Rioja", de un original conjunto de estelas
funerarias de época romana recogidas en las publicaciones
del profesor Urbano Espinosa Ruiz. Estas estelas se han hallado
en las cuencas altas del Leza y Juber, y en las del Cidacos y Linares
en la Rioja Soriana.
El trabajo de Martínez Saenz
de Jubera trata del análisis de diversos términos
que aparecen en tales estelas. Para ello sigue la metodología
que el alto especialista en la materia J. Gorrotxategi utiliza en
el análisis de las ya emblemáticas estelas aquitanas,
en el que quedó definitivamente demostrado que el vascuence
era el idoma propio de la Aquitania francesa desde épocas
prerromanas (Estudio de la Onomástica vasca en Aquitania.
Joaquín Gorrotxategui. Bilbao. 1984). El trabajo de Martínez
Saenz de Jubera analiza pormenorizadamente varios términos
de las estelas (posteriormente han surgido nuevos trabajos al respecto),
concluyendo y probando su naturaleza eusquérica o protoeusquérica.
Las palabras analizadas son: CAERICI(ON); AR (-2-3) THAR; AGIRSENI;
ARANCISIS; LESURIDANTAR; ONSO; OANDISSEN (---), en las cuencas anteriormente
citadas. Además hay que reseñar otra, AGIR(s)AR de
igual importancia pero de especial significación, hallada
en una oficina lapidaria del alto Iregua, que extiende sugestivamente
la geografía de términos euskoibéricos en la
Rioja.
Esta interpretación, dice Martínez Saenz de Jubera,
"pone en entredicho la afirmación de que la celtización
de La Rioja fuera total desapareciendo cualquier vestigio de idioma
propio". Y avala el hecho de que en época romana gentes
de la Rioja extendidas en amplias áreas poseían un
idioma vasco o protovasco.
Epílogo
Con lo expuesto anteriormente, viene
a decir Martínez Sáenz de Jubera, un modelo coherente
de la evolución del vascuence en la Rioja, parte de la asunción
de su presencia en todo el solar riojano desde momentos remotos
e imprecisos de los tiempos prerromanos, con posteriores, ininterrumpidas
e irregulares restricciones a lo largo de la historia, debidas a
la presión de idiomas introducidos por pueblos y ejércitos
poderosos con culturas dominantes, como fueron el celta, el latín,
el árabe y el castellano, quedando un último reducto
en las zonas menos accesibles, y menos celtizadas y romanizadas,
del eje Oja-Tirón-Demanda.
NOTAS
1. José J. Bautista Merino Urrutia es un insigne
autor, riojano de Ojacastro, liberal en tiempos y ambientes no liberales,
ya fallecido, que dedicó su vida a la investigación
de múltiples facetas de la historia, sociedad, cultura, arte,
etc. en La Rioja. Par el tema que nos ocupa su obra más significativa
es "La lengua vasca en La Rioja y Burgos".
2. Erudito de temas riojanos, de un talante poético entrañable,
incansable buceador en el alma profunda de La Rioja, autor de innumerables
obras, y "alma mater" todavía para muchos años
de las representaciones dramáticas de "Las Crónicas
Najerenses".
3. Tras la presumible y práctica extinción del vascuence
en la Rioja hacia los siglos XV-XVI nunca han faltado riojanos que
hablasen el idioma, aunque siempre minoritariamente. En la actualidad
están surgiendo grupos y actividades por la Rioja que intentan
recuperar un idioma que se considera propio. Quizás pueda
hacerse mención de la Asociación Cultural Riojana
"Laminiturri", donde hoy día puede contemplarse
como riojanos charlan tranquilamente en eusquera en la Rioja.
4. Este punto y el siguiente son acredores de los planteamientos
y enfoques de un excelente trabajo del riojano Martín Martínez
Saenz de Jubera ("Onomástica Vasca en La Rioja".
Fontes Lingüae Vasconum". Martín Martínez
Saenz de Jubera, José María González Perujo.
Pamplona, 1998).
Sancho
III El Mayor.
Rey vascón de Pamplona-Nájera
Dr. J. Sancho Royo. Servicio de Anatomía
Patológica. Hospital San Millán
Publicado en la revista del Colegio de Médicos de La Rioja.
nº
En el secular viaje a través
de la historia de nuestra querida Rioja desde
el todo identitario hasta la nada trivial y sinsustancia, la condición
fundamental es el olvido.
La amnesia colectiva sobre el más
grande rey propiamente riojano de todos los tiempos, Sancho Garcés
III el Mayor, forma parte de ese requisito. Este año 2004
se cumple el primer milenio del comienzo de su reinado y no se tienen
noticias en la Rioja de conmemoraciones relevantes de hito tan fundamental.
Y sin embargo se trata de una figura histórica gigantesca
cuya actuación determinó el devenir de los pueblos
de la península ibérica.
Sirva este trabajo en nuestra liberal
“Rioja Médica” como humilde tributo y mínima
reparación de las carencias susodichas y como compensación
frente a la aburrida ideología vigente uniformizadora y estandarizadora
y, en lo referente a la Rioja, pertinazmente ninguneadora.
Foto: Homenaje al rey Sancho, en Hondarribia-Gipuzkoa,
detrás Hendaia, país vasco-francés.
Contextos
personal, familiar y dinástico de Sancho III el Mayor.
Sancho debió de nacer hacia
el 992. Era hijo de García Sánchez II y nieto de Sancho
Abarca de la Dinastía Jimena del reino pirenáico vascón
de Pamplona/Nájera. Su madre Jimena era hija de Fernando
Bermúdez, magnate leonés y de Elvira. Su abuela materna
era Urraca, hija del conde de Castilla Fernán González.
Casa hacia el 1010 con la hija del conde de Castilla Sancho Garcés,
Munnia, que más tarde aparecerá en la documentación
como doña Mayor (era la mayor o primogénita).
Sancho III tenía su residencia
habitual en Nájera, en su castillo-palacio donde nacieron
varios de sus hijos, entre ellos el primogénito y heredero
del regnum, García el de Nájera.
Sancho III era el quinto monarca de
la Casa Jimena, que había sustituído a la anterior
y primigenia del reino, la Casa Arista. Por la Casa Arista reinaron
Enneco Ennecones ”Arista el Vascón”, García
I, García II Ennecones y Fortun “el Monje”. Por
la Jimena, García Sanchez I, Sancho Abarca, García
Sanchez II, Sancho Garcés III el Mayor (1004 al 1035), García
el de Nájera, Sancho el de Peñalén que fue
asesinado. Con diversas alternativas y vicisitudes esta línea
sucesoria acabará con Sancho VII el Fuerte (1194-1234). Éste
murió sin descendencia y se tuvo que acudir una derivación
dinástica franco-navarra encabezada por Teobaldo I, hijo
de Blanca, hermanana de Sancho VII.
A partir de 1512 el Viejo Reino acabará
su historia como reino independiente y será tomado por una
combinación de fuerza militar, maquiavelismo y engaño
por Fernando I el Católico, hombre de estado astuto y sin
escrúpulos, que lo anexionará a Castilla.
Situación
de Hispania en el año 1000
La Hispania de la época era
un concepto estrictamente geográfico. Designaba el territorio
de la península ibérica. La Hispania Árabe
era predominante y el Califato de Córdoba abarcaba el sur
y el centro de la península totalmente, además de
todo Levante , Poniente con las tres cuartas partes meridionales
de Portugal y todo Aragón menos una estrecha franja pirenáica.
El resto ,aproximadamente un tercio o menos del total, se lo repartían
el Condado de Barcelona, el Reino Pirenáico de Pamplona/Nájera,
el Condado de Castilla, El Reino de León y el Reino de Galicia.
Éstos tres últimos atravesaban alternativas diversas
de simbiosis y fricciones. Cuando Sancho III finalice su mandato
en 1035 prácticamente todos los reinos del norte peninsular
estarán bajo su férula y Nájera registrará
el máximo esplendor de toda su historia.
Para llegar a esta hegemonía
Sancho tuvo que combatir, ejercer una finísima diplomacia,
maniobrar hasta lo inaudito con estrategias matrimoniales, y, sobre
todo, poseer una inteligencia y un instinto de equilibrio de fuerzas
fuera de lo común. Pero es muy importante considerar que
su dominio nunca sería con afánes imperialistas sino
que tendría como substrato intencional el mantenimiento de
la integridad vascona. Su poder, en efecto, nunca fue anulante sino
matizante ,tuvo muchas veces un papel compensatorio y siempre buscó
el arreglo equilibrado entre los pueblos.
Los frentes político-militares
en que la acción de Sancho Garcés III rey vascón
de Pamplona/Nájera pueden sistematizarse son: el mundo islámico;
el Condado de Castilla y el Reino de León; Sobrarbe, Ribagorza
y el Condado de Barcelona ;y Gascuña.
Las grandes empresas socioculturales
que llevó a cabo son resumibles en dos apartados: Cluny y
el Camino de Santiago.
Estos dos trascendentales procesos,
la reforma cluniacense y el Camino de Santiago enlazaban con un
sustrato esencial que iluminaba a las dinastías vasconas
y que no era otro que el de continuidad con el imperio romano. En
efecto, se consideraban guardianas y herederas de la civilización
y culturas de Roma sobre todo ante la obliterante expansion goda.
Siempre hubo distancia con el Toledo visigodo y luego con sus herederos
ideológicos Oviedo y León. Con los árabes hubo
curiosas y paradógicas aproximaciones políticas así
como numerosos cruces dinásticos. Ello a veces tenía
una motivación estratégica y defensiva ya que el reino
pronto experimentó los zarpazos procedentes de sus vecinos
y correligionarios contumazmente proclives a la fagocitosis. De
otro lado se documenta un fuerte influjo árabe en la ribera
desde Calahorra a Tudela, donde colonias moriscas persistieron sin
mayores problemas.
Así pues, la memoria romana
de Pamplona-Nájera llevó a Sancho a mirar hacia Europa,
es decir a tierras , gentes, ideas y costumbres del antiguo imperio
que tendrán las puertas abiertas y los caminos expeditos
por todo el reino.
La Hispania
Musulmana
Almanzor, tras una fuerte dictadura
en Córdoba y un furioso belicismo contra los territorios
cristianos, muere en 1002.Un poco antes, durante una de sus violentas
incursiones había llegado hasta San Millán asolándolo.
Todavía hoy, el visitante puede ver su huella en piedras
calcinadas de nuestro Monasterio de Suso. Tras Almanzor se suceden
contínuas pugnas por el poder cordobés con beligerancia
de diversas etnias, berberiscos, árabes, eslavos, etc .En
el transcurso de estas crisis será califa nuestro paisano
Abd al-Rahman, hijo de Abda, princesa Navarra, hija de Sancho Abarca,
y esposa de Almanzor.
Sancho consiguió mantener un
dificilísimo equilibrio de fuerzas con el califato cordobés.
Fortaleció las fronteras y consiguió asegurar las
débiles posiciones por el Valle de Funes por donde los sarracenos
penetraban en sus razias. Cuenta Moret en “Anales del Reino
de Navarra” una anécdota que da fe del espíritu
de justicia que animaba al monarca. Dice Moret que los habitantes
de Funes, llevados por la ira y el deseo de venganza asesinaron
a diez musulmanes sin combate. Al enterarse, el rey Sancho castigará
severamente a los de Funes ,pues “sólo, la muerte se
da en el fragor de la lucha”.
Córdoba era hegemónica
y en Zaragoza, una de sus provincias, había un fuerte poder
musulmán, gobernando Mundhir ibn Yahaya, de la familia de
los Tudchibíes, que guardaban la Frontera Superior. Ven en
Sancho una creciente amenaza e intentan aislarlo propiciando alianzas
matrimoniales entre Castilla y Cataluña con celebración
de esposales en Zaragoza. Sancho acude cortésmente a uno
de estos y un cronista árabe escribe una preciosa semblanza
sobre la calidad del personaje:”no he visto entre los cristianos
guerreros como los de Sancho;el único que puede compararse
es el Sancho el hijo de García y Señor de los vascos”.
A la muerte de Mundhir Sancho III
intentará influir en la sucesión moviendo sus piezas
en Zaragoza favoreciendo al rebelde Ybn Hud, aliado suyo, tratando
así de desplazar al hijo de Mundhir, Yahya. Éste aguantará
el embate y ,en represalia,emprenderá una campaña
depredatoria contra Nájera.
Mientras tanto el poder musulmán
en Córdoba seguía en inveterada disputa con cruentas
guerras intestinas. La inestabilidad crónica desembocó
en la conversión de Córdoba en ciudad-estado gobernada
por notables. Finalmente la fragmentación fue inevitable
y en el 1026 el brillante califato se atomizará en las Taifas,
pequeños estados mal avenidos que para asegurar su supervivencia
debían pagar impuestos o parias a sus protectores cristianos.
La política de equilibrio peninsular de Sancho se verá
facilitada de entonces en adelante.
El Condado
de Castilla y el Reino de León.
Las siempre tensas relaciones entre
Castilla y León sufrierón una crisis en el 943 cuando
Fernán Gonzalez, personaje y héroe histórico-legendario
castellano y Diego Muñoz conde de Saldaña se sublevan
contra el rey leonés Ramiro II. Posteriormente hay una época
de relativa tranquilidad hasta la agresividad el conde castellano
Sancho Garcés, suegro de Sancho III, quizás motivada
por la acogida que León siempre daba a los enemigos del conde.
Castilla había alcanzado en este tiempo un poder considerable
y su independencia de León era un hecho.
En 1016 los dos Sanchos, suegro y
yerno, trazaron la muga entre Castilla y el reino vascón.
Según consta en la documentación de San Millán,
en la Concordia y Convenentia, intervienen Nuño Álvaro
por Castilla y Fortún Oggeriz por Pamplona-Nájera.
La raya iba por la sierra de la Cogolla,río Valvanera, Granneto,
Pennanegra, nacimiento del río Razón y río
Tera por Garray, expansión de riojanos de habla vasca en
la meseta.
En el 1017 moría el Conde Sancho
siendo su sucesor legítimo el “infant García”,niño
de 7 años, cuñado de Sancho III . Alfonso V de León
presiona entonces en Cea aprovechando la circunstancia pero Sancho
apoya al legítimo sucesor. Tropas de Castilla y Navarra recuperan
para Castilla Cea y Pisuerga y en la expedición comandan
bajo Sancho el rey, su madre la leonesa Jimena, el infant García
y su tía la abadesa Urraca de Covarrubias. Con esta campaña
se aseguraron las fronteras. Sancho III por otro lado con su inteligencia
política cultivaba relaciones cordiales con la nobleza e
iglesia castellanas.
Posteriormente reestableció relaciones con el leonés
Alfonso V y, acudiendo al método de las alianzas matrimoniales,
favoreció el casamiento de su hermana Urraca con el rey leones
en 1024.
Alfonso V murió en 1028 y le
sucedió Bermudo III (1028-1037), niño de 11 años,
al principio asistido por sus tías Elvira, Teresa y Sancha,
por su hermanan Sancha y por la reina viuda Urraca su madrastra
y hermana de Sancho. Luego Bermudo casará con Jimena en 1035,
hija de Sancho Garcés, o sea hermana de del infan García
y de doña Munia esposa de Sancho.
En 1029 el infante García iba
a ver a Bermudo III para tratar de su matrimonio con la hermana
de éste, acompañado por su cuñado Sancho el
rey . En el viaje Sancho se quedó en Sahagún mientras
que el infante continuó hasta León. Aquí estaban
los Vela que guardaban viejos agravios contra los condes castellanos
desde los tiempos de Fernán Gonzalez. Los Vela fueron al
encuentro del infante estoqueándolo hasta la muerte cuando
entraba a por misa en la iglesia de san Juan Bautista, luego de
San Isidoro . Sancho persiguió y sitió a los Vela
en el castillo de Monzón, degolló a todos los defensores
y mandó quemar vivos a los hermanos tras aplicarles tormento.
Pero con la muerte del infante García se extingue la estirpe
castellana de Fernán González por linea de varón.
En ese instante Sancho III se ve autorizado para tomar posesión
de los estados de Castilla en nombre de su mujer, heredera legítima,
Munia/Maior, primogénita de Sancho Garcés y hermana
del infante. En Burgos, poco después, una asamblea de notables
reconoció a Sancho voluntaria y pacíficamente. Pero
hay que recalcar que Sancho no se tituló rey de Castilla,
ni siquiera conde. Esto lo reservó para su hijo Fernando,
heredero legítimo a traves de su madre doña Munia/Mayor
mujer de Sancho.
En la cumbre del prestigio de Sancho,
Bermudo, todavía niño, desde León le pide protección,
dada la situación de anarquía entre los distintos
territorios y la nobleza. Sancho tutela a Bermudo gobernando en
León mientras el leonés lo hace en Galicia y Asturias.
En 1034 entra en León como pacificador. Luego restaura la
sede de Palencia y gestiona el matrimonio de Bermudo con su cuñada
Jimena.
Finalmante, al volver a Nájera
por sus tierras de la Bureva muere en un lugar ignorado el 18 de
octubre de 1035. Tiene 43 años. Su mujer Mayor lo llevaría
a enterrar al monasterio de Oña. De allí su hijo Fernando
gobernando ya en Castilla lo llevaría a la catedral de León
donde este gigante de la historia todavía yace.
Sobrarbe
, Ribagorza, Pallars y el condado de Barcelona.
En 1018 Sancho III suma a su reino
Sobrarbe tras duras campañas de conquista en los asentamientos
musulmanes de las zonas llanas que dependían de los moros
Barbastro. La parte montañosa era de Navarra desde García
Sanchez I o quizás desde su padre Sancho Garcés (905-925),
y antes de los francos. Hacia el este en los valles del Esera, Isábena,
y Noguera Ribagorzana, en el condado de Ribagorza había habido
dominios de dinastías propias, musulmanes etc. Sancho hizo
valer los derechos de su mujer Mayor contra el conde de Pallars,
expulsando luego a los moros, fuertemente infiltrados en la región.
Así pues, los tres territorios que más tarde le dieron
consistencia a Aragón fueron aglutinados por Sancho III.
En el condado de Barcelona los poderosos
moros de Zaragoza y Lérida presionaban frecuentemente a Berenguer
Ramón I, casado con una hermana de Mayor, la mujer de Sancho,
por lo que el conde catalán pidió la protección
de Sancho que se la concedió a cambio de vasallaje.
Gascuña.
El ducado de Gascuña se extendía
desde el Garona a los Pirineos. Los linajes del ducado estaban mezclados
intricadamente con las casa reales de Pamplona/Nájera. En
1009 el titular gascón era Sancho Guillermo(1009-12032),tío
de Sancho III. Sancho Guillermo era hijo de la infanta Navarra Urraca
y había residido en la corte de Nájera en los tiempos
de Sancho Abarca y García Sanchez II. A tío y sobrino
les unía una buena amistad. En 1032 muere el duque sin sucesión
y Sancho el rey vascón se intitula desde entonces tenente
en Gascuña, incorporada pues a la esfera de Pamplona-Nájera.
Los dominios
de Sancho III.
De todo lo dicho se entiende cómo
Sancho extendía su autoridad por todo el norte peninsular
desde Galicia hasta Cataluña, es decir por toda la Hispania
no musulmana más la Gascuña. En la única moneda
conocida acuñada de su reinado, que en el reverso dice NAIARA
(Nájera),en el anverso pone Imperator. Pero los hechos demostraron
que este dominio lo ejerció con unas reservas muy significativas
y que Sancho no albergaba pretensiones fagocitarias ni imperialistas
sino que seguía la ancestral línea de resistencia
vascona, espíritu necesario en un reino que nunca sucumbió
definitivamente a las dominaciónes visigoda, franca o árabe.
Su motivación intrínseca era sobre todo de supervivencia
ante poderes adyacentes mucho más poderosos y agresivos.
Sólo más tarde caería ante la conjunción
de Aragón y Castilla.
Cluny
El movimiento cluniacense, de gran
importancia cultural e ideológica en la Edad Media, tuvo
su origen en la Abadía de San Pablo en Francia. Esta abadía
fue fundada por Guillermo I el Piadoso, duque de Aquitania, en el
910. En dicha abadía fue donde se creó la primera
congregación de benedictinos cluniacenses. El movimiento
propugnaba la vuelta a la estricta observancia de la regla de San
Benito; pretendía la independencia del poder temporal y del
episcopal y establecía una relación directa con Roma.
Con todo ello se sustraían los nombramientos de sus abades
a la influencia feudal y señorial, con lo que se acrecentaba
el poder de Roma en detrimento de la jerarquía autóctona
y de la nobleza. Roma volvía tras muchos siglos a ser cabeza
y faro.
Sancho III contactó con el
abad San Odilón por intermedio de su tío el duque
de Gascuña Sancho Guillermo. En el reino navarro las abadías
eran de fundación real pero Sancho atrajo a monjes refugiados
en Cluny y puso al frente del monasterio San Juan de la Peña
al abad Paterno que llegó a Pamplona en el 1024. Formalmente
la reforma comenzó en el Viejo Reino con un acto religioso
en el Monasterio de Leire. Posteriormente se vieron involucrados
los cenobio de Irache, San Millán, Cañas, Oña,
etc.
El Camino
de Santiago
Desde que en el 812 se descubrió
la tumba del santo en el Campo de la Estrella estelas de peregrinos
surcaban Europa y sobre todo Francia. Tres rutas se consolidaron
en tierras galas, la que venía de Notre Dame de Puy, la de
Vezelay y la de San Martín de Turs. Los tres confluían
en Ostabat y aquí el camino se bifurcaba hacia el valle de
Valcarlos por un lado y por la ascensión por el Puerto de
Cisa por otro. Luego ambos paraban en Roncesvalles y de aquí
bajaban hasta Pamplona.
Antes de Sancho a partir de Pamplona
el camino transcurría aprovechando la antigua calzada romana
por Huarte Araquil, Salvatierrra, Alegría, Desfiladero de
Pancorvo, Briviesca, Monasterio de Rodilla, Rabé de la Calza
de Castrojeriz y Sahagún. Así pues, el camino no entraba
en la Rioja. Fue Sancho III quien enderezó su curso hacia
las tierras riojanas del reino vascón fundando Puente la
Reina, repoblando Estella, consolidando Los Arcos y haciéndolo
pasar por el diminuto Logroño de la época (la primera
documentación sobre Logroño aparece en el 924) y luego
por su corte de Nájera.
Los efectos en el territorio riojano
fueron duraderos y profundos pues afectaron decisivamente en la
economía, la población, el arte y la cultura de la
tierra.
Carácter,
naturaleza y sucesión del regnum
En la trasmisión de sus dominios,
como explica el profesor Lacarra, Sancho actúa siguiendo
los dictados del derecho consuetudinario pirenaico propio de la
Vasconia. Utiliza la fórmula del primogénito condición
que poseía García el de Nájera, el cual hereda
el regnum en su integridad, es decir el núcleo originario
y secular que curiosamente se aproxima a lo que había sido
la Vasconia primitiva en el trascurso de los siglos. Éste
regnum abarcaba la Navarra y Rioja actuales, la Bureba, Álava,
Vizcaya y Guipúzcoa. El profesor Lacarra concluye que estas
áreas constituyen fundamentalmente la geografía de
habla vasca en la época.
A los demás hijos les traspasó
los territorios de ampliación del regnum nuclear. A Ramiro,
hijo que tuvo con la noble Sancha de Aibar antes de su matrimonio
con Mayor, le da la tenencia del condado de Aragón; a Gonzalo
le deja las tierras de Sobrarbe y Ribagorza en vasallaje. Alguna
connotación distinta tenía la trasmisión del
condado de Castilla ya que Fernando lo heredaba en realidad por
línea materna.
(1) Obras consultadas:
”La Navarra marítima “ de Tomás Urzainqui;
”Navarra sin fronteras impuestas” de Tomás Urzainqui.
”Historia de la Rioja” tomo II, Reino de Nájera,
de Justiniano García Prado . ”La Rioja desde sus albores”
de Alfredo Gil del Río. ”Historia de Navarra”
de Jaime del Burgo. ”Historia Navarra del Estado Vasco”
de Mikel Sorauren. ”Historia de Euskal Herría”
tomo I de Mikel Orella. ”Historia de España”,
Edad Media, de A. Ubieto. ”La Rioja, libro del alumno”
de Balbina Rodriguez. ”Historia de la Villa de Alcanadre y
de su término de Aradón” de Daniel Alonso García.
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