Jesús Sancho Royo

 

Contenido:
- Apuntes biográficos.
- Rumbos riojanos: El vascuence en La Rioja
- Sancho III, el Mayor. Rey vascón de Pamplona-Nájera.

 



Rumbos riojanos: El vascuence en La Rioja.
Publicado en la revista del Colegio de Médicos de La Rioja. nº

     Se sabe hoy día que el vascuence es uno de los idiomas propios riojanos. Es decir uno de los idiomas maternos, de cuna, que se ha hablado en la Rioja durante siglos en amplias áreas de su geografía y por proporciones considerables de población riojana autóctona. Los otros idiomas propios riojanos son el celta, el latín, el árabe, el romance riojano y el castellano. El vascuence, el castellano y el árabe se mantienen vivo hoy. Por otro lado pudiera ser el vascuence el idioma primigenio de la Rioja, un idioma que se perdería en la noche de los tiempos, quizás en el Neolítico.
     El debate que la historiografía y las ciencias filológicas tienen al respecto no se plantea sobre la esencia de la primera afirmación sino sobre la última, es decir sobre la exacta extensión en el tiempo y en el espacio del euskera en la Rioja. Muchos autores se han ocupado de este tema y en todos es posible encontrar datos valiosos. Entre las autorías, sin intención de agotar la nómina, cabe destacar a Menéndez Pidal, Rittwagen, Hubschimd, Casimiro Govantes, Emilio Alárcos, Antonio Tovar, Manuel Alvar, Caro Baroja, Bosch Gimpera, A. Irigoyen, L. Michelena, Ricardo Ciérbide, G. Ollé, etc. Entre los regionales, J.B.Merino Urrutia (1), Alfredo Gíl del Río (2), M. Lecuona, J.B.Olarte, Cesáreo Goicoechea, Jimeno Urío, Rufino Gómez, Saínz de Pezonaga, Rodríguez de Lama, etc. Y una larguísima relación de actuales profesores riojano como C.García Turza, Urbano Espinosa, A.González Blanco, González Bachiller, Balbina Rodríguez, Carmen Ortíz, A.Sánchez Vidal y otros.

     La Toponimia
     Un indicador del uso de un idioma en una región cualquiera es su onomástica. La Onomástica es la ciencia lexicológica que estudia los nombres propios de una región, y una parte de ella es la Toponimia, o sea el estudio de los nombres de los lugares. En la Rioja la mayor densidad toponímica euskérica se da en la cuenca de los Oja-Tirón y en la Sierra de la Demanda, sin que se halle restringida a estas comarcas. En estas zonas la toponimia mayor en vascuence de las cuencas bajas ofrece un predominio de términos con desinencias -uri, uli, -urri (pueblo o villa de) tales como Ollauri, Herramélluri, Cihuri, Galbárruli, Ochánduri, Cuzcurrita, Naharruri (actual Casalarreina), etc. También se dan palabras sin tales desinencias, Sajazarra, Zarratón, etc. Hacia el sur y ascendiendo casi desaparecen esas desinencias, y así encontramos topónimos poblacionales tales como Ayabarrena, Zaldierna, Azarrulla, Ulizarna, Uyarra, Anguta, Amunartia, etc.; Zamaca, Guisalza, Arto, Oja, etc. como toponimia fluvial, y en la orotoponimia se dan las Sierras y/o Picos de Arandio o Arandia (la actual Demanda, documentada por Merino Urrutia, s.XVIII), Urbaña, Chilizarrias, Ormazas (Ormazabal, documentada por Merino en s.XVIII) etc.
     En el apartado de la toponimia menor de estos ámbitos hay que acudir sin duda a Merino Urrutia que reunió la toponimia menor actual y la que entresacó del Catastro de Ensenada (1751-52) de donde comprobó la gran disminución de las denominaciones en vascuence entre las dos épocas. Ello le dio pie para afirmar que la densidad toponímica eusquérica en la zona era un fenómeno dinámico a la baja. En cualquier caso el número de "microtopónimos" vascuences recogidos por Merino tan sólo en el conjunto de Ezcaray, Ojacastro, Zorraquín y Valgañón, supera los mil doscientos.
     La densidad toponímica eusquérica en la Rioja va decreciendo a medida que recorremos la comunidad hacia el este. Igualmente se comprueba que las cifras de términos documentados en el pasado superan ampliamente las del presente. No obstante es llamativa la relativa regularidad de "orotoponimia" vasca en las grandes sierras y picos del sur, mojones naturales meridionales de la Rioja. Vaya una somera relación: Sierras de Urbión, Hormazas (doc. Hormazabal), Achena, Urguilla, La Hez (doc. como Alaiz y Laiz en mapas de amojonamientos, Arnedo s. XVIII,), Peña Isasa, etc. Quizás esto se deba a la calidad de hitos sin dueños y altamente referenciales de los picos y sierras, lo que dificulta un cambio radical y aleatorio de sus denominaciones, estando entonces más sujetas a la lenta evolución lingüística de las gentes y a la fosilización de voces ancestrales.
     Respecto a la toponimia mayor eskérica poblacional de la geografía riojana fuera del área Oja-Tirón los vocablos están muy alterados y el estrato vasco es lejano y a veces poco perceptible, fruto sin duda de su erosión y remodelación por hablantes no vascófonos en celta, latín, árabe, romance y, principalmente, en castellano. Entre estos términos cabe citar Uruñuela, Lueza, Buzarra, Arrubal, Peroblasco (Velascurri, doc. s. XII), Calahorra (la Calagurris vascona del siglo I a. C. y posteriores), la Ilurcis-Gracurris vascona en los mismo tiempos (en la actual Alfaro), Igea, etc.
     La toponimia mayor fluvial es problemática, pero Leza, Iregua, Tirón y Oja parecen tener substrato vasco. Najerílla remite a Nájera y aquí hay mucha discondarcia (árabe, latín y vasco son los más apoyados), Cidacos es más probablemente celta y Alhama es claramente árabe.
     También la toponimia menor vasca de la parte riojana fuera del área Oja-Tirón-Demanda, es decreciente hacia el este y hacia el Ebro, y ello quizás refleje la intensidad de la celtización, la romanización y de la implantación árabe. De todos modos nunca desaparec y sirva de ejemplo el de un pueblo querido y entrañable para mí, Alcanadre, mi pueblo. El "macrotopónimo" Alcanadre es claramente árabe (del plural fracto Algamater, según Vernet Ginés y Asín Palacios). la mayoría de sus topónimos menores son de etimología castellana o latina, algunos otros son de naturaleza dudosa y susceptibles de interpretación diversa, y hay unos pocos con elemento vasco claro: Valdarrete, los Arrachales (al lado de otro denominado La Laguna; arranchale es pescador en vasco), Soto Gorría en Aradón, posteriormente Soto Rojo, "lo de Imaz", en común con Mendavia, y alguno más.

     Fuentes documentales
     Las Glosas Emilianenses son los textos más antiguos conocidos en romance y en vascuence, datando del siglo X. El texto romance, los primeros "balbuceos" del castellano (aunque quizás sería más correcto decir romance riojano-navarro-aragonés) delatan tanto como los textos en vasco la calidad vascófona del monje glosador. Este monje que se hallaba en el escritorio copiando textos latinos, posiblemente para entenderlos mejor, escribió al lado de las líneas en latín traducciones en romance y en vascuence, los idiomas propios de la calle y entornos del río Cárdenas..
     En Gonzalo de Berceo, excelso escritor riojano, nombrado el "primer poeta en lengua castellana", es posible encontrar palabras, giros y estructuras sintácticas, etc., que delatan influencia del vascuence. Quizás Berceo fuese bilingüe ya que utiliza voces de ambos idiomas, pero las vascas son una minoría. Es bastante probable que para esas fechas, s XIII, esta lengua se hallase en declive en el valle del Cárdenas..
     En diversos archivos medievales se hallan en las relaciones de nombres de gente riojana, tratamientos familiares vascos, principalmente aita o eita (padre), ander (señor), ama (madre), anaya (hermano), amuña (abuela), términos que se llegaron a convertir en antropónimos.
     Merino Urrutia dentro de su persistente y valiosísima labor investigadora en los archivos riojanos dio con un texto, "fazaña", en el que se obligaba en el s.XIII a respetar un fuero de los habitantes de Ojacastro (entonces Ojacastro abarcaba amplias zonas del valle del Oja y Ezcaray era lugar dependiente). Por este fuero, en los juicios de faltas, los habitantes de la comarca podrían expresarse en vascuence para mejor defenderse. Lo cual prueba la existencia de población monolingüe en vascuence y bilingüe en castellano y vascuence. Posteriormente, dada la supremacía del castellano, idioma de la administración y de los poderes públicos, el vascuence iría decreciendo en la Rioja y se admite como fecha probable de desaparición alguna no posterior al siglo XVI (3).

Debate Historiográfico (4).
     Las distintas posturas sobre la historia del vasco en la Rioja se sistematizan en tres grupos.

1. Tesis repoblacionistas medievales.
     C. Sánchez Albornoz supuso a la Rioja Alta tierra despoblada hacia el 900 (estrategia de la "tierra de nadie", muralla defensiva de los reinos cristianos contra los árabes). Así que como región perteneciente al reino de Navarra, fue repoblada por gentes vascófonas, principalmente alavesas y vizcaínas. En esa línea, Emilio Alarcos postuló que el sufijo -uri (pueblo de..) hallado en la toponimia mayor poblacional de la cuenca baja del Oja-Tirón (Ollauri, Herramélluri, Cihuri, etc.) era evidencia de gentes alavesas que designaron de esta forma a sus nuevos lugares de asentamiento. Por ejemplo Herramélluri sería "pueblo de Herramel", siendo Herramel, antropónimo celta, el nombre de un señor alavés asentado allí. En realidad estas tesis necesitan, además de otras fundamentaciones, de un escueto y enigmático texto de Estrabón, geógrafo griego del s. I d. JC, que sitúa en la Rioja central a los berones, de los que afirma que son "producto de la transmigración cética". También se exige que la celtización hubiese sido total, con borramiento de cualquier residuo cultural previo.
     Pero tales posturas pasan por ato diversas consideraciones. Una es que investigación reciente disiente sobre la pretendida despoblación de La Rioja Alta. Otra es que no se sabe realmente el grado de celtización en el territorio riojano ni el de aculturación que ella pudo traer respecto respecto a la situación anterior. Otra es que una franja occidental de la Rioja era de los austrigones, tribus que ocupaban hasta el Cantábrico en Vizcaya, y que la Rioja Baja y parte de la media era de los vascones, tribus a las que suponer un idioma celta atrae muchas contradicciones, etc.

2. Tesis repoblacionistas precoces.
     Mantenidas fundamentalmente por L. Michelena, el cual fundándose sobre todo en criterios filológicos adelanta el asentamiento del idioma vasco en la Rioja a la época visigoda, en concreto a un periodo amplio de los siglos V al VIII, merced a hipotéticas repoblaciones del área riojana por gentes originarias de más al norte.
Esta perspectiva disminuye las dificultades lingüísticas con respecto a las anteriores pero no elimina las historiográficas.

3. Origen prerromano.
     Con diversos matices esta posición ha sido defendida por grandes figuras de la filología, etnología y antropología española como Antonio Tovar, Manuel Alvar y Caro Baroja entre muchos otros.
     El riojano Merino Urrutia es también uno de sus principales valedores, y se opone a Alarcos argumentando por ejemplo que las desinencias -uri ("marcadoras" de repoblación) ya no se hallan en la cuenca alta del Oja, y que las conclusiones de Alarcos quizás válidas para las tierras bajas, ya no son aplicables en los amplios solares del valle medio ni en el área serrana.

Estelas funerarias de época romana en las Sierras Riojanas
     Unos hallazgos relativamente recientes pueden dar luz y orientar el anterior debate historiográfico, favoreciendo la tercera de las posiciones anteriores, la del origen en estadios prerromanos. Se trata, como dice Martín Martínez Saenz de Jubera en su trabajo "Onomástica Vasca en La Rioja", de un original conjunto de estelas funerarias de época romana recogidas en las publicaciones del profesor Urbano Espinosa Ruiz. Estas estelas se han hallado en las cuencas altas del Leza y Juber, y en las del Cidacos y Linares en la Rioja Soriana.
     El trabajo de Martínez Saenz de Jubera trata del análisis de diversos términos que aparecen en tales estelas. Para ello sigue la metodología que el alto especialista en la materia J. Gorrotxategi utiliza en el análisis de las ya emblemáticas estelas aquitanas, en el que quedó definitivamente demostrado que el vascuence era el idoma propio de la Aquitania francesa desde épocas prerromanas (Estudio de la Onomástica vasca en Aquitania. Joaquín Gorrotxategui. Bilbao. 1984). El trabajo de Martínez Saenz de Jubera analiza pormenorizadamente varios términos de las estelas (posteriormente han surgido nuevos trabajos al respecto), concluyendo y probando su naturaleza eusquérica o protoeusquérica. Las palabras analizadas son: CAERICI(ON); AR (-2-3) THAR; AGIRSENI; ARANCISIS; LESURIDANTAR; ONSO; OANDISSEN (---), en las cuencas anteriormente citadas. Además hay que reseñar otra, AGIR(s)AR de igual importancia pero de especial significación, hallada en una oficina lapidaria del alto Iregua, que extiende sugestivamente la geografía de términos euskoibéricos en la Rioja.
Esta interpretación, dice Martínez Saenz de Jubera, "pone en entredicho la afirmación de que la celtización de La Rioja fuera total desapareciendo cualquier vestigio de idioma propio". Y avala el hecho de que en época romana gentes de la Rioja extendidas en amplias áreas poseían un idioma vasco o protovasco.

Epílogo
     Con lo expuesto anteriormente, viene a decir Martínez Sáenz de Jubera, un modelo coherente de la evolución del vascuence en la Rioja, parte de la asunción de su presencia en todo el solar riojano desde momentos remotos e imprecisos de los tiempos prerromanos, con posteriores, ininterrumpidas e irregulares restricciones a lo largo de la historia, debidas a la presión de idiomas introducidos por pueblos y ejércitos poderosos con culturas dominantes, como fueron el celta, el latín, el árabe y el castellano, quedando un último reducto en las zonas menos accesibles, y menos celtizadas y romanizadas, del eje Oja-Tirón-Demanda.

NOTAS
1. José J. Bautista Merino Urrutia es un insigne autor, riojano de Ojacastro, liberal en tiempos y ambientes no liberales, ya fallecido, que dedicó su vida a la investigación de múltiples facetas de la historia, sociedad, cultura, arte, etc. en La Rioja. Par el tema que nos ocupa su obra más significativa es "La lengua vasca en La Rioja y Burgos".
2. Erudito de temas riojanos, de un talante poético entrañable, incansable buceador en el alma profunda de La Rioja, autor de innumerables obras, y "alma mater" todavía para muchos años de las representaciones dramáticas de "Las Crónicas Najerenses".
3. Tras la presumible y práctica extinción del vascuence en la Rioja hacia los siglos XV-XVI nunca han faltado riojanos que hablasen el idioma, aunque siempre minoritariamente. En la actualidad están surgiendo grupos y actividades por la Rioja que intentan recuperar un idioma que se considera propio. Quizás pueda hacerse mención de la Asociación Cultural Riojana "Laminiturri", donde hoy día puede contemplarse como riojanos charlan tranquilamente en eusquera en la Rioja.
4. Este punto y el siguiente son acredores de los planteamientos y enfoques de un excelente trabajo del riojano Martín Martínez Saenz de Jubera ("Onomástica Vasca en La Rioja". Fontes Lingüae Vasconum". Martín Martínez Saenz de Jubera, José María González Perujo. Pamplona, 1998).


Sancho III El Mayor.
Rey vascón de Pamplona-Nájera

Dr. J. Sancho Royo. Servicio de Anatomía Patológica. Hospital San Millán
Publicado en la revista del Colegio de Médicos de La Rioja. nº


     En el secular viaje a través de la historia de nuestra querida Rioja desde el todo identitario hasta la nada trivial y sinsustancia, la condición fundamental es el olvido.
     La amnesia colectiva sobre el más grande rey propiamente riojano de todos los tiempos, Sancho Garcés III el Mayor, forma parte de ese requisito. Este año 2004 se cumple el primer milenio del comienzo de su reinado y no se tienen noticias en la Rioja de conmemoraciones relevantes de hito tan fundamental. Y sin embargo se trata de una figura histórica gigantesca cuya actuación determinó el devenir de los pueblos de la península ibérica.
     Sirva este trabajo en nuestra liberal “Rioja Médica” como humilde tributo y mínima reparación de las carencias susodichas y como compensación frente a la aburrida ideología vigente uniformizadora y estandarizadora y, en lo referente a la Rioja, pertinazmente ninguneadora.

Foto: Homenaje al rey Sancho, en Hondarribia-Gipuzkoa, detrás Hendaia, país vasco-francés.

     Contextos personal, familiar y dinástico de Sancho III el Mayor.
     Sancho debió de nacer hacia el 992. Era hijo de García Sánchez II y nieto de Sancho Abarca de la Dinastía Jimena del reino pirenáico vascón de Pamplona/Nájera. Su madre Jimena era hija de Fernando Bermúdez, magnate leonés y de Elvira. Su abuela materna era Urraca, hija del conde de Castilla Fernán González. Casa hacia el 1010 con la hija del conde de Castilla Sancho Garcés, Munnia, que más tarde aparecerá en la documentación como doña Mayor (era la mayor o primogénita).
     Sancho III tenía su residencia habitual en Nájera, en su castillo-palacio donde nacieron varios de sus hijos, entre ellos el primogénito y heredero del regnum, García el de Nájera.
     Sancho III era el quinto monarca de la Casa Jimena, que había sustituído a la anterior y primigenia del reino, la Casa Arista. Por la Casa Arista reinaron Enneco Ennecones ”Arista el Vascón”, García I, García II Ennecones y Fortun “el Monje”. Por la Jimena, García Sanchez I, Sancho Abarca, García Sanchez II, Sancho Garcés III el Mayor (1004 al 1035), García el de Nájera, Sancho el de Peñalén que fue asesinado. Con diversas alternativas y vicisitudes esta línea sucesoria acabará con Sancho VII el Fuerte (1194-1234). Éste murió sin descendencia y se tuvo que acudir una derivación dinástica franco-navarra encabezada por Teobaldo I, hijo de Blanca, hermanana de Sancho VII.
     A partir de 1512 el Viejo Reino acabará su historia como reino independiente y será tomado por una combinación de fuerza militar, maquiavelismo y engaño por Fernando I el Católico, hombre de estado astuto y sin escrúpulos, que lo anexionará a Castilla.

     Situación de Hispania en el año 1000
     La Hispania de la época era un concepto estrictamente geográfico. Designaba el territorio de la península ibérica. La Hispania Árabe era predominante y el Califato de Córdoba abarcaba el sur y el centro de la península totalmente, además de todo Levante , Poniente con las tres cuartas partes meridionales de Portugal y todo Aragón menos una estrecha franja pirenáica. El resto ,aproximadamente un tercio o menos del total, se lo repartían el Condado de Barcelona, el Reino Pirenáico de Pamplona/Nájera, el Condado de Castilla, El Reino de León y el Reino de Galicia. Éstos tres últimos atravesaban alternativas diversas de simbiosis y fricciones. Cuando Sancho III finalice su mandato en 1035 prácticamente todos los reinos del norte peninsular estarán bajo su férula y Nájera registrará el máximo esplendor de toda su historia.
     Para llegar a esta hegemonía Sancho tuvo que combatir, ejercer una finísima diplomacia, maniobrar hasta lo inaudito con estrategias matrimoniales, y, sobre todo, poseer una inteligencia y un instinto de equilibrio de fuerzas fuera de lo común. Pero es muy importante considerar que su dominio nunca sería con afánes imperialistas sino que tendría como substrato intencional el mantenimiento de la integridad vascona. Su poder, en efecto, nunca fue anulante sino matizante ,tuvo muchas veces un papel compensatorio y siempre buscó el arreglo equilibrado entre los pueblos.
     Los frentes político-militares en que la acción de Sancho Garcés III rey vascón de Pamplona/Nájera pueden sistematizarse son: el mundo islámico; el Condado de Castilla y el Reino de León; Sobrarbe, Ribagorza y el Condado de Barcelona ;y Gascuña.
     Las grandes empresas socioculturales que llevó a cabo son resumibles en dos apartados: Cluny y el Camino de Santiago.
     Estos dos trascendentales procesos, la reforma cluniacense y el Camino de Santiago enlazaban con un sustrato esencial que iluminaba a las dinastías vasconas y que no era otro que el de continuidad con el imperio romano. En efecto, se consideraban guardianas y herederas de la civilización y culturas de Roma sobre todo ante la obliterante expansion goda. Siempre hubo distancia con el Toledo visigodo y luego con sus herederos ideológicos Oviedo y León. Con los árabes hubo curiosas y paradógicas aproximaciones políticas así como numerosos cruces dinásticos. Ello a veces tenía una motivación estratégica y defensiva ya que el reino pronto experimentó los zarpazos procedentes de sus vecinos y correligionarios contumazmente proclives a la fagocitosis. De otro lado se documenta un fuerte influjo árabe en la ribera desde Calahorra a Tudela, donde colonias moriscas persistieron sin mayores problemas.
     Así pues, la memoria romana de Pamplona-Nájera llevó a Sancho a mirar hacia Europa, es decir a tierras , gentes, ideas y costumbres del antiguo imperio que tendrán las puertas abiertas y los caminos expeditos por todo el reino.

     La Hispania Musulmana
     Almanzor, tras una fuerte dictadura en Córdoba y un furioso belicismo contra los territorios cristianos, muere en 1002.Un poco antes, durante una de sus violentas incursiones había llegado hasta San Millán asolándolo. Todavía hoy, el visitante puede ver su huella en piedras calcinadas de nuestro Monasterio de Suso. Tras Almanzor se suceden contínuas pugnas por el poder cordobés con beligerancia de diversas etnias, berberiscos, árabes, eslavos, etc .En el transcurso de estas crisis será califa nuestro paisano Abd al-Rahman, hijo de Abda, princesa Navarra, hija de Sancho Abarca, y esposa de Almanzor.
     Sancho consiguió mantener un dificilísimo equilibrio de fuerzas con el califato cordobés. Fortaleció las fronteras y consiguió asegurar las débiles posiciones por el Valle de Funes por donde los sarracenos penetraban en sus razias. Cuenta Moret en “Anales del Reino de Navarra” una anécdota que da fe del espíritu de justicia que animaba al monarca. Dice Moret que los habitantes de Funes, llevados por la ira y el deseo de venganza asesinaron a diez musulmanes sin combate. Al enterarse, el rey Sancho castigará severamente a los de Funes ,pues “sólo, la muerte se da en el fragor de la lucha”.
     Córdoba era hegemónica y en Zaragoza, una de sus provincias, había un fuerte poder musulmán, gobernando Mundhir ibn Yahaya, de la familia de los Tudchibíes, que guardaban la Frontera Superior. Ven en Sancho una creciente amenaza e intentan aislarlo propiciando alianzas matrimoniales entre Castilla y Cataluña con celebración de esposales en Zaragoza. Sancho acude cortésmente a uno de estos y un cronista árabe escribe una preciosa semblanza sobre la calidad del personaje:”no he visto entre los cristianos guerreros como los de Sancho;el único que puede compararse es el Sancho el hijo de García y Señor de los vascos”.
     A la muerte de Mundhir Sancho III intentará influir en la sucesión moviendo sus piezas en Zaragoza favoreciendo al rebelde Ybn Hud, aliado suyo, tratando así de desplazar al hijo de Mundhir, Yahya. Éste aguantará el embate y ,en represalia,emprenderá una campaña depredatoria contra Nájera.
     Mientras tanto el poder musulmán en Córdoba seguía en inveterada disputa con cruentas guerras intestinas. La inestabilidad crónica desembocó en la conversión de Córdoba en ciudad-estado gobernada por notables. Finalmente la fragmentación fue inevitable y en el 1026 el brillante califato se atomizará en las Taifas, pequeños estados mal avenidos que para asegurar su supervivencia debían pagar impuestos o parias a sus protectores cristianos. La política de equilibrio peninsular de Sancho se verá facilitada de entonces en adelante.

     El Condado de Castilla y el Reino de León.
     Las siempre tensas relaciones entre Castilla y León sufrierón una crisis en el 943 cuando Fernán Gonzalez, personaje y héroe histórico-legendario castellano y Diego Muñoz conde de Saldaña se sublevan contra el rey leonés Ramiro II. Posteriormente hay una época de relativa tranquilidad hasta la agresividad el conde castellano Sancho Garcés, suegro de Sancho III, quizás motivada por la acogida que León siempre daba a los enemigos del conde. Castilla había alcanzado en este tiempo un poder considerable y su independencia de León era un hecho.
     En 1016 los dos Sanchos, suegro y yerno, trazaron la muga entre Castilla y el reino vascón. Según consta en la documentación de San Millán, en la Concordia y Convenentia, intervienen Nuño Álvaro por Castilla y Fortún Oggeriz por Pamplona-Nájera. La raya iba por la sierra de la Cogolla,río Valvanera, Granneto, Pennanegra, nacimiento del río Razón y río Tera por Garray, expansión de riojanos de habla vasca en la meseta.
     En el 1017 moría el Conde Sancho siendo su sucesor legítimo el “infant García”,niño de 7 años, cuñado de Sancho III . Alfonso V de León presiona entonces en Cea aprovechando la circunstancia pero Sancho apoya al legítimo sucesor. Tropas de Castilla y Navarra recuperan para Castilla Cea y Pisuerga y en la expedición comandan bajo Sancho el rey, su madre la leonesa Jimena, el infant García y su tía la abadesa Urraca de Covarrubias. Con esta campaña se aseguraron las fronteras. Sancho III por otro lado con su inteligencia política cultivaba relaciones cordiales con la nobleza e iglesia castellanas.
Posteriormente reestableció relaciones con el leonés Alfonso V y, acudiendo al método de las alianzas matrimoniales, favoreció el casamiento de su hermana Urraca con el rey leones en 1024.
     Alfonso V murió en 1028 y le sucedió Bermudo III (1028-1037), niño de 11 años, al principio asistido por sus tías Elvira, Teresa y Sancha, por su hermanan Sancha y por la reina viuda Urraca su madrastra y hermana de Sancho. Luego Bermudo casará con Jimena en 1035, hija de Sancho Garcés, o sea hermana de del infan García y de doña Munia esposa de Sancho.
     En 1029 el infante García iba a ver a Bermudo III para tratar de su matrimonio con la hermana de éste, acompañado por su cuñado Sancho el rey . En el viaje Sancho se quedó en Sahagún mientras que el infante continuó hasta León. Aquí estaban los Vela que guardaban viejos agravios contra los condes castellanos desde los tiempos de Fernán Gonzalez. Los Vela fueron al encuentro del infante estoqueándolo hasta la muerte cuando entraba a por misa en la iglesia de san Juan Bautista, luego de San Isidoro . Sancho persiguió y sitió a los Vela en el castillo de Monzón, degolló a todos los defensores y mandó quemar vivos a los hermanos tras aplicarles tormento. Pero con la muerte del infante García se extingue la estirpe castellana de Fernán González por linea de varón. En ese instante Sancho III se ve autorizado para tomar posesión de los estados de Castilla en nombre de su mujer, heredera legítima, Munia/Maior, primogénita de Sancho Garcés y hermana del infante. En Burgos, poco después, una asamblea de notables reconoció a Sancho voluntaria y pacíficamente. Pero hay que recalcar que Sancho no se tituló rey de Castilla, ni siquiera conde. Esto lo reservó para su hijo Fernando, heredero legítimo a traves de su madre doña Munia/Mayor mujer de Sancho.
     En la cumbre del prestigio de Sancho, Bermudo, todavía niño, desde León le pide protección, dada la situación de anarquía entre los distintos territorios y la nobleza. Sancho tutela a Bermudo gobernando en León mientras el leonés lo hace en Galicia y Asturias. En 1034 entra en León como pacificador. Luego restaura la sede de Palencia y gestiona el matrimonio de Bermudo con su cuñada Jimena.
     Finalmante, al volver a Nájera por sus tierras de la Bureva muere en un lugar ignorado el 18 de octubre de 1035. Tiene 43 años. Su mujer Mayor lo llevaría a enterrar al monasterio de Oña. De allí su hijo Fernando gobernando ya en Castilla lo llevaría a la catedral de León donde este gigante de la historia todavía yace.

     Sobrarbe , Ribagorza, Pallars y el condado de Barcelona.
     En 1018 Sancho III suma a su reino Sobrarbe tras duras campañas de conquista en los asentamientos musulmanes de las zonas llanas que dependían de los moros Barbastro. La parte montañosa era de Navarra desde García Sanchez I o quizás desde su padre Sancho Garcés (905-925), y antes de los francos. Hacia el este en los valles del Esera, Isábena, y Noguera Ribagorzana, en el condado de Ribagorza había habido dominios de dinastías propias, musulmanes etc. Sancho hizo valer los derechos de su mujer Mayor contra el conde de Pallars, expulsando luego a los moros, fuertemente infiltrados en la región. Así pues, los tres territorios que más tarde le dieron consistencia a Aragón fueron aglutinados por Sancho III.
     En el condado de Barcelona los poderosos moros de Zaragoza y Lérida presionaban frecuentemente a Berenguer Ramón I, casado con una hermana de Mayor, la mujer de Sancho, por lo que el conde catalán pidió la protección de Sancho que se la concedió a cambio de vasallaje.

     Gascuña.
     El ducado de Gascuña se extendía desde el Garona a los Pirineos. Los linajes del ducado estaban mezclados intricadamente con las casa reales de Pamplona/Nájera. En 1009 el titular gascón era Sancho Guillermo(1009-12032),tío de Sancho III. Sancho Guillermo era hijo de la infanta Navarra Urraca y había residido en la corte de Nájera en los tiempos de Sancho Abarca y García Sanchez II. A tío y sobrino les unía una buena amistad. En 1032 muere el duque sin sucesión y Sancho el rey vascón se intitula desde entonces tenente en Gascuña, incorporada pues a la esfera de Pamplona-Nájera.

     Los dominios de Sancho III.
     De todo lo dicho se entiende cómo Sancho extendía su autoridad por todo el norte peninsular desde Galicia hasta Cataluña, es decir por toda la Hispania no musulmana más la Gascuña. En la única moneda conocida acuñada de su reinado, que en el reverso dice NAIARA (Nájera),en el anverso pone Imperator. Pero los hechos demostraron que este dominio lo ejerció con unas reservas muy significativas y que Sancho no albergaba pretensiones fagocitarias ni imperialistas sino que seguía la ancestral línea de resistencia vascona, espíritu necesario en un reino que nunca sucumbió definitivamente a las dominaciónes visigoda, franca o árabe. Su motivación intrínseca era sobre todo de supervivencia ante poderes adyacentes mucho más poderosos y agresivos. Sólo más tarde caería ante la conjunción de Aragón y Castilla.

     Cluny
     El movimiento cluniacense, de gran importancia cultural e ideológica en la Edad Media, tuvo su origen en la Abadía de San Pablo en Francia. Esta abadía fue fundada por Guillermo I el Piadoso, duque de Aquitania, en el 910. En dicha abadía fue donde se creó la primera congregación de benedictinos cluniacenses. El movimiento propugnaba la vuelta a la estricta observancia de la regla de San Benito; pretendía la independencia del poder temporal y del episcopal y establecía una relación directa con Roma. Con todo ello se sustraían los nombramientos de sus abades a la influencia feudal y señorial, con lo que se acrecentaba el poder de Roma en detrimento de la jerarquía autóctona y de la nobleza. Roma volvía tras muchos siglos a ser cabeza y faro.
     Sancho III contactó con el abad San Odilón por intermedio de su tío el duque de Gascuña Sancho Guillermo. En el reino navarro las abadías eran de fundación real pero Sancho atrajo a monjes refugiados en Cluny y puso al frente del monasterio San Juan de la Peña al abad Paterno que llegó a Pamplona en el 1024. Formalmente la reforma comenzó en el Viejo Reino con un acto religioso en el Monasterio de Leire. Posteriormente se vieron involucrados los cenobio de Irache, San Millán, Cañas, Oña, etc.

     El Camino de Santiago
     Desde que en el 812 se descubrió la tumba del santo en el Campo de la Estrella estelas de peregrinos surcaban Europa y sobre todo Francia. Tres rutas se consolidaron en tierras galas, la que venía de Notre Dame de Puy, la de Vezelay y la de San Martín de Turs. Los tres confluían en Ostabat y aquí el camino se bifurcaba hacia el valle de Valcarlos por un lado y por la ascensión por el Puerto de Cisa por otro. Luego ambos paraban en Roncesvalles y de aquí bajaban hasta Pamplona.
     Antes de Sancho a partir de Pamplona el camino transcurría aprovechando la antigua calzada romana por Huarte Araquil, Salvatierrra, Alegría, Desfiladero de Pancorvo, Briviesca, Monasterio de Rodilla, Rabé de la Calza de Castrojeriz y Sahagún. Así pues, el camino no entraba en la Rioja. Fue Sancho III quien enderezó su curso hacia las tierras riojanas del reino vascón fundando Puente la Reina, repoblando Estella, consolidando Los Arcos y haciéndolo pasar por el diminuto Logroño de la época (la primera documentación sobre Logroño aparece en el 924) y luego por su corte de Nájera.
     Los efectos en el territorio riojano fueron duraderos y profundos pues afectaron decisivamente en la economía, la población, el arte y la cultura de la tierra.

     Carácter, naturaleza y sucesión del regnum
     En la trasmisión de sus dominios, como explica el profesor Lacarra, Sancho actúa siguiendo los dictados del derecho consuetudinario pirenaico propio de la Vasconia. Utiliza la fórmula del primogénito condición que poseía García el de Nájera, el cual hereda el regnum en su integridad, es decir el núcleo originario y secular que curiosamente se aproxima a lo que había sido la Vasconia primitiva en el trascurso de los siglos. Éste regnum abarcaba la Navarra y Rioja actuales, la Bureba, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. El profesor Lacarra concluye que estas áreas constituyen fundamentalmente la geografía de habla vasca en la época.
     A los demás hijos les traspasó los territorios de ampliación del regnum nuclear. A Ramiro, hijo que tuvo con la noble Sancha de Aibar antes de su matrimonio con Mayor, le da la tenencia del condado de Aragón; a Gonzalo le deja las tierras de Sobrarbe y Ribagorza en vasallaje. Alguna connotación distinta tenía la trasmisión del condado de Castilla ya que Fernando lo heredaba en realidad por línea materna.

(1) Obras consultadas:
”La Navarra marítima “ de Tomás Urzainqui; ”Navarra sin fronteras impuestas” de Tomás Urzainqui. ”Historia de la Rioja” tomo II, Reino de Nájera, de Justiniano García Prado . ”La Rioja desde sus albores” de Alfredo Gil del Río. ”Historia de Navarra” de Jaime del Burgo. ”Historia Navarra del Estado Vasco” de Mikel Sorauren. ”Historia de Euskal Herría” tomo I de Mikel Orella. ”Historia de España”, Edad Media, de A. Ubieto. ”La Rioja, libro del alumno” de Balbina Rodriguez. ”Historia de la Villa de Alcanadre y de su término de Aradón” de Daniel Alonso García.

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